La palabra Muralla ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece muralla.
Estadisticas de la palabra muralla
Muralla es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 10730 según la RAE.
Muralla aparece de media 7.08 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la muralla en las obras de referencia de la RAE contandose 1076 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Muralla
Cómo se escribe muralla o murralla?
Cómo se escribe muralla o muraya?
Más información sobre la palabra Muralla en internet
Muralla en la RAE.
Muralla en Word Reference.
Muralla en la wikipedia.
Sinonimos de Muralla.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece muralla
La palabra muralla puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7993
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Es muy simple -respondió Athos-:tan pronto como el enemi go esté al alcance del mosquete, nosotros hacemos fuego;si continúa avanzando, nosotros volvemos a hacer fuego; hacemos fuego mientras tengamos los fusiles cargados; si lo que quede de la tropa quiere todavía subir al asalto, dejamos a los asaltantes bajar hasta el foso, y entonces les echamos encima de la cabeza ese lienzo de muralla que sólo está en pie por un milagro de equilibrio. ...
En la línea 8009
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Terminemos de un gol pe: ¡a la muralla, a la muralla!Y los cuatro amigos, secundados por Grimaud, se pusieron a em pujar con el cañón de sus fusiles un enorme lienzo de muro que se in clinó como si el viento lo arrastrase, ydesprendiéndose de su base ca yó con horrible estruendo en el foso; luego se oyó un gran grito, una nube de polvo subió hacia el cielo, y eso fue todo. ...
En la línea 8009
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Terminemos de un gol pe: ¡a la muralla, a la muralla!Y los cuatro amigos, secundados por Grimaud, se pusieron a em pujar con el cañón de sus fusiles un enorme lienzo de muro que se in clinó como si el viento lo arrastrase, ydesprendiéndose de su base ca yó con horrible estruendo en el foso; luego se oyó un gran grito, una nube de polvo subió hacia el cielo, y eso fue todo. ...
En la línea 8056
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Grimaud -dijo Athos señalando a los muertos que yacían en el bastión-, vais a coger a estos señores, vais a enderezarlos contra la muralla, vais a p onerles su sombrero en la cabeza y su fusil en la mano. ...
En la línea 925
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me dijo que había un convento de monjas un poco más lejos, y como se mostrara dispuesto a llevarme a él, echamos a andar hacia la parte Sureste de la muralla, donde se aparecía un vasto edificio ruinoso. ...
En la línea 941
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Transcurrió una hora, y aún permanecía yo sentado en la muralla; las escenas de mi vida pasada flotaban ante mis ojos en fantástica e impalpable formación, y por entre ellas asomaban aquí y allá los árboles, las colinas y demás objetos del panorama que realmente tenía frente a mí. ...
En la línea 1122
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... CAPÍTULO IX Badajoz.—Antonio el gitano.—Una proposición de Antonio.—Es aceptada.—El desayuno gitano.—Salida de Badajoz.—El borrico del gitano.—Mérida.—La muralla en ruinas.—La comadre.—El país del moro.—Los hombres negros.—La vida en el desierto.—La cena. ...
En la línea 1259
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Aquel a misma noche mató a su sargento, que cinco años antes le había llamado _Caló_, y le había maldecido; echó a correr, saltó por la muralla, y sin que le tocaran los tiros que le tiraron, se puso en salvo en la tierra de los _corahai_. ...
En la línea 6089
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Si es que vuestra grandeza quiere llevar adelante el hacerme merced sin yo merecerla, déjeme que yo me las haya conmigo, y que yo me sirva de mis puertas adentro, que yo ponga una muralla en medio de mis deseos y de mi honestidad; y no quiero perder esta costumbre por la liberalidad que vuestra alteza quiere mostrar conmigo. ...
En la línea 2311
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... o de mis guías apoya el tronco de un árbol contra esta muralla, trepa por un árbol y consigue al fin alcanzar la cima, aprovechando las desigualdades; ata entonces las cuerdas a una eminencia de la roca, y nos echa uno de los extremos; de este modo hicimos pasar nuestro equipaje y el perro, y nos dispusimos a saltar nosotros. ...
En la línea 2584
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... tos acantilados están compuestos de gres blancuzco en capas horizontales; es tan perpendicular la muralla que, en muchos puntos, colocándose en el borde y tirando una piedra se la ve dar en los árboles del abismo que hay a nuestros pies. tan seguida esta muralla que si se quiere llegar al pie de la catarata que el riachuelo forma, hay que dar un rodeo de 16 millas ...
En la línea 2584
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... tos acantilados están compuestos de gres blancuzco en capas horizontales; es tan perpendicular la muralla que, en muchos puntos, colocándose en el borde y tirando una piedra se la ve dar en los árboles del abismo que hay a nuestros pies. tan seguida esta muralla que si se quiere llegar al pie de la catarata que el riachuelo forma, hay que dar un rodeo de 16 millas ...
En la línea 2790
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Llegados al extremo del lagoon atravesamos un estrecho islote, donde rompen espumosas las olas en el lado del viento. puedo explicar con facilidad las razones por las cuales encuentro tanta magnificencia en el espectáculo de las costas exteriores de estos islotes de coral. Será quizá por la sencillez de esta gran barrera donde vienen a romperse las olas furiosas, o por la belleza de estos bosques verdes de cocoteros, o bien por la manifesta fuerza de esta muralla de coral muerto sembrado acá y allá de grandes bloques? El océano cubre por siempre con sus aguas el ancho arrecife; siendo, como se comprende, un enemigo omnipotente, casi invencible, y vencido, sin embargo, por medios que a primera vista parecen tan débiles e ineficaces ...
En la línea 2301
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Don Víctor era la muralla de la China de sus ensueños. ...
En la línea 3841
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La orla de álamos que se veía desde lejos servía como de muralla para hacer el lugar más escondido y darle sombra a la hora de ponerse el sol; por oriente se levantaba una loma que daba abrigo al apacible retiro formado por la naturaleza en torno del manantial. ...
En la línea 4505
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Al ver tan cerca aquella tentación que amaba, tuvo pavor, el pánico de la honradez, y corrió a esconderse en su alcoba, cerrando puertas tras de sí, como si aquel libertino osado pudiera perseguirla, atravesando la muralla del Parque. ...
En la línea 6698
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Era el Espolón un paseo estrecho, sin árboles, abrigado de los vientos del Nordeste, que son los más fríos en Vetusta, por una muralla no muy alta, pero gruesa y bien conservada, a cuyos extremos ostentaban su arquitectura achaparrada sendas fuentes monumentales de piedra obscura, revelando su origen en el ablativo absoluto Rege Carolo III, grabado en medio de cada mole como por obra del agua resbalando por la caliza años y más años. ...
En la línea 392
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Lo único cierto es que Eulame volvió a Liliput, pero no en una simple barca, como la que le trajo a usted, Gentleman-Montaña. Al otro lado de la gran barrera de rocas y espumas levantada por nuestros dioses quedó, según cuentan los cronistas de aquella época, un buque de proporciones inmensas, un verdadero navío de gigantes. Un simple bote salvó el obstáculo de la muralla divina, trayendo hasta nuestras costas a Eulame y a un Hombre-Montaña viejo, seco de cuerpo, con barba blanca, que supongo debió ser su estudioso protector. ...
En la línea 406
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... No se atrevieron a matarle porque habían sido sus discípulos; pero como deseaban verse libres de su presencia, lo confinaron perpetuamente en una pequeña isla, en un peñón solitario y malsano, lejos de toda vida, en las inmediaciones de la muralla de rocas y espumas que muy pocos osan pasar. ...
En la línea 711
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Los enamorados, al verse protegidos por esta muralla de carne y de lienzo, sin miedo ya a la curiosidad del cortejo universitario, corrieron el uno hacia el otro. El hombre echo atrás sus velos femeniles. Efectivamente, era Ra-Ra. Los dos se abrazaron y empezaron a besarse, sin prestar atención al grupo de atletas, que presenciaban sus arrebatos con impasible estupidez. ...
En la línea 1939
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Los soldados se atrincheraron detrás de los cadáveres de sus caballos y se defendían valerosamente. Cimitarra en mano, Sandokán procuraba deshacer aquella muralla de hombres para ir a socorrer al portugués. Rugía, hendía cabezas a diestra y siniestra. La resistencia de los ingleses no podía durar mucho más. ...
En la línea 2072
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Milady —dijo Inioko—, quédese usted también con nosotros! Formaremos una muralla con nuestros cuerpos para protegerla de las balas de los enemigos. ...
En la línea 2080
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... En silencio, yo miraba la alta y escarpada muralla ante la que íbamos pasando, basamento inquebrantable del macizo arenoso de la costa. Continuamos así durante una hora, a unos metros de distancia tan sólo. El capitán Nemo no perdía de vista la brújula, y a cada gesto que hacía, el timonel modificaba instantáneamente la dirección del Nautilus. ...
En la línea 2397
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Hacia las cuatro de la tarde, el terreno, compuesto generalmente de un espeso fango en el que se entremezclaban las ramas mineralizadas, comenzó a modificarse poco a poco, tornándose más pedregoso, con formaciones conglomeradas, tobas basálticas, lavas y obsidianas sulfurosas. Ello me hizo pensar que las montañas iban a suceder pronto a las largas llanuras, y, en efecto, al evolucionar el Nautilus, vi el horizonte meridional clausurado por una alta muralla que parecía cerrar toda salida. Su cima debía sobresalir de la superficie del océano. Debía ser un continente o, al menos, una isla, una de las Canarias o una del archipiélago de Cabo Verde. No habiéndose fijado la posición -deliberadamente, acaso-, yo la ignoraba. En todo caso, me pareció que esa muralla debía marcar el fin de la Adántida, de la que apenas habíamos recorrido una mínima porción. ...
En la línea 2397
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Hacia las cuatro de la tarde, el terreno, compuesto generalmente de un espeso fango en el que se entremezclaban las ramas mineralizadas, comenzó a modificarse poco a poco, tornándose más pedregoso, con formaciones conglomeradas, tobas basálticas, lavas y obsidianas sulfurosas. Ello me hizo pensar que las montañas iban a suceder pronto a las largas llanuras, y, en efecto, al evolucionar el Nautilus, vi el horizonte meridional clausurado por una alta muralla que parecía cerrar toda salida. Su cima debía sobresalir de la superficie del océano. Debía ser un continente o, al menos, una isla, una de las Canarias o una del archipiélago de Cabo Verde. No habiéndose fijado la posición -deliberadamente, acaso-, yo la ignoraba. En todo caso, me pareció que esa muralla debía marcar el fin de la Adántida, de la que apenas habíamos recorrido una mínima porción. ...
En la línea 2399
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Permanecí durante un buen rato aún tras el cristal admirando la belleza del mar y del cielo, hasta que los paneles metálicos taparon el cristal. En aquel momento, el Nautilus había llegado al borde de la alta muralla. Cómo iba a poder maniobrar allí era algo que yo ignoraba. Volví a mi camarote. El Nautilus se había inmovilizado. Me dormí con la intención de levantarme muy de madrugada. ...
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