La palabra Almorzar ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece almorzar.
Estadisticas de la palabra almorzar
Almorzar es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 12499 según la RAE.
Almorzar aparece de media 5.82 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la almorzar en las obras de referencia de la RAE contandose 884 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Almorzar
Cómo se escribe almorzar o halmorzar?
Cómo se escribe almorzar o almorrzarr?
Cómo se escribe almorzar o almorsar?
Más información sobre la palabra Almorzar en internet
Almorzar en la RAE.
Almorzar en Word Reference.
Almorzar en la wikipedia.
Sinonimos de Almorzar.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece almorzar
La palabra almorzar puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7991
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Imposible por tres razones -respondió Athos-; la primera es que no hemos terminado de almorzar; la segunda es que aún tenemos cosas importantes que decir,la tercera es que todavía faltan diez minu tos para que pase la hora. ...
En la línea 8172
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Aquella misma noche, el señor de Tréville anunció esta buena no ticia a los tres mosqueteros y a D'Artagnan, invitando a los cuatro a almorzar al día siguiente. ...
En la línea 8192
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Después de almorzar, convinieron en reunirse por la noche en el alojamiento deAthos, y allí terminarían el asunto. ...
En la línea 8351
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... La mañana del octavo día, Bazin, fresco como siempre y sonrien do según su costumbre, entró en la taberna de Parpaillot cuando los cuatro amigos estaban a punto de almorzar, diciendo según el acuerdo fijado:-Señor Aramis, aquí está la respuesta de vuestra prima. ...
En la línea 6176
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me reconocieron al momento, y veinte pares de piernas salieron corriendo en el acto en busca de la profetisa, que no tardó en presentarse en la casa donde habíamos entrado a almorzar. ...
En la línea 6178
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... La convidé a almorzar y la presenté al fraile, a quien se dirigió en estos términos: _Anne Domine Reverendissime facis adhuc sacrificium?_ El fraile no la entendió, y, encendido en cólera, la anatematizó por bruja y la mandó marcharse. ...
En la línea 7460
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -¿Qué son albogues -preguntó Sancho-, que ni los he oído nombrar, ni los he visto en toda mi vida? -Albogues son -respondió don Quijote- unas chapas a modo de candeleros de azófar, que, dando una con otra por lo vacío y hueco, hace un son, si no muy agradable ni armónico, no descontenta, y viene bien con la rusticidad de la gaita y del tamborín; y este nombre albogues es morisco, como lo son todos aquellos que en nuestra lengua castellana comienzan en al, conviene a saber: almohaza, almorzar, alhombra, alguacil, alhucema, almacén, alcancía, y otros semejantes, que deben ser pocos más; y solos tres tiene nuestra lengua que son moriscos y acaban en i, y son: borceguí, zaquizamí y maravedí. ...
En la línea 1285
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... A la mañana siguiente, después de almorzar, vamos a visitar Punta Huantamó, situada algunas millas más al norte. camino sigue a lo largo de una amplísima playa, en la que, a pesar de tan larga serie de días buenos, rompe la á mar con furia. han dicho que durante las tempestades grandes, los bramidos del mar se oyen de noche en Castro, que se halla a 20 millas marinas de distancia y en país montañoso y de bosque. ...
En la línea 1388
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... nse, nos contó que se preparaba a almorzar cuando la primera vibración le advirtió que era necesario huir ...
En la línea 1555
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 22 de marzo.- Después de almorzar, sin patatas, atravesamos el valle dirigiéndonos al pie del Portillo ...
En la línea 2242
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... spués de almorzar desembarcamos para disfrutar de todas las deliciosas impresiones que produce siempre un país nuevo, y sobre todo cuando ese país es la encantadora Taití ...
En la línea 15793
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Después de almorzar en Roca —Tajada, en la taberna de Matiella, estanquero y albañil, grande amigo de Frígilis, los dos amigos cazadores dejaron el camino real, y por prados fangosos de hierba alta, de un verde obscuro, llegaron otra vez a las orillas del Abroño, allí más ancho, rodeado de juncos y arena, rizado por las ondas verdes que le mandaba el mar ya vecino. ...
En la línea 1887
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Andaba Claudio sin dificultad, apoyándose ligeramente en su bastón, gozando de las delicias del movimiento, del aire libre y del sol, en una mañana suave, cuya luz dorada, cernida por nubes sutiles, daba cierto color de naranja a las piedras antiguas, Figueras, al salir de su alojamiento, le hizo saber que estaban invitados a almorzar en la Embajada de España a la una de la tarde. Pero era oportuno presentarse antes para que se restableciese la cordialidad entre Claudio y la familia de don Arístides. ...
En la línea 1125
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Después de almorzar, Gillespie se asomó a la entrada de la Galería para ver este trabajo extraordinario. Pero desoyendo las instancias del profesor, no quiso salir completamente del edificio. Parecía que presintiese un peligro. Se consideraba más seguro teniendo sobre su cabeza el techo de la Galería y frente a sus ojos aquella entrada, por la que tenían que pasar forzosamente los que avanzasen en busca suya. ...
En la línea 611
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Don Baldomero entró a ver a su hijo antes de pasar al comedor. «¿Qué es eso, chico? Lo que yo digo: no te abrigas. ¡Qué cosas tenéis tú y Villalonga! ¡Pararse a hablar a las diez de la noche en la esquina del Ministerio de la Gobernación, que es otra punta del diamante! Te vi. Venía yo con Cantero de la Junta del Banco. Por cierto que estamos desorientados. No se sabe a dónde irá a parar esta anarquía. ¡Las acciones a 138!… Pase usted, Aparisi… Es Aparisi que viene a almorzar con nosotros». ...
En la línea 617
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... En esto entró Blas, el criado de Juan con la mesita, ya puesta, en que había de almorzar el enfermo. Poco después apareció Jacinta trayendo platos. Después de saludarla, Aparisi le dijo: ...
En la línea 1422
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fueron todos a almorzar y el misterio continuaba. Cuenta Jacinta que nunca como en aquella ocasión sintió ganas de dar a una persona de bofetadas y machacarla contra el suelo. Hubiera destrozado a Federico Ruiz, cuya charla insustancial y mareante, como zumbido de abejón, se interponía entre ella y su marido. El maldito tenía en aquella época la demencia de los castillos; estaba haciendo averiguaciones sobre todos los que en España existen más o menos ruinosos, para escribir una gran obra heráldica, arqueológica y de castrametación sentimental, que aunque estuviese bien hecha no había de servir para nada. Mareaba a Cristo con sus aspavientos por si tales o cuales ruinas eran bizantinas, mudéjares o lombardas con influencia mozárabe y perfiles románicos. «¡Oh!, ¡el castillo de Coca!, ¿pues y el de Turégano?… Pero ninguno llegaba a los del Bierzo… ¡Ah!, ¡el Bierzo!… la riqueza que hay en ese país es un asombro». Luego resultaba que la tal riqueza era de muros despedazados, de aleros podridos y de bastiones que se caían piedra a piedra. Ponía los ojos en blanco, las manos en cruz y los hombros a la altura de las orejas para decir: «hay una ventana en el Castillo de Ponferrada que… vamos… no puedo expresar lo que es aquello… ». Creeríase que por la tal ventana se veía al Padre Eterno y a toda la Corte Celestial. «Caramba con la ventana—pensaba Jacinta, a quien le estaba haciendo daño el almuerzo—. Me gustaría de veras si sirviera para tirarte por ella a la calle con todos tus condenados castillos». ...
En la línea 1987
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Quitose con pausa los trapitos domingueros que se había empezado a poner, y volvió a llamar a la mona para decirle: «No hagas más que unas sopas de ajo. El señoritingo no vendrá a almorzar, y si viene le acusaré las cuarenta». ...
En la línea 293
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Después se hizo servir de almorzar en su camarote. En cuanto a ver la población, ni siquiera pensaba en ello, porque pertenecía a aquella raza de ingleses que hacen visitar por sus criados los países por donde viajan. ...
En la línea 1308
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Después de almorzar, Phileas Fogg, acompañado de mistress Aouida, salió del hotel para ir a visar su pasaporte en el consulado inglés. Encontró en la acera a su criado, que le preguntó si sería prudente, antes de tomar el ferrocarril del Pacífico, comprar algunas carabinas Enfleld o revólveres Colt. Picaporte había oído hablar de los sioux y de los pawnies, que paran los ferrocarriles como simples ladrones españoles. Mister Fogg respondió que era precaución inútil; pero lo dejó en libertad de obrar como pluguiese, y después se dirigió a la oficina del agente consular. ...
En la línea 1373
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Hacia las nueve, por el valle de Corson, el tren penetraba en el estado de Nevada, siguiendo siempre las dirección del Nordeste. A las doce pasaba por Reno, donde los viajeros tuvieron veinte minutos para almorzar. ...

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