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La palabra fincas
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la palabra fincas

La palabra Fincas ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece fincas.

Estadisticas de la palabra fincas

Fincas es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 10417 según la RAE.

Fincas aparece de media 7.38 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la fincas en las obras de referencia de la RAE contandose 1121 apariciones .

Más información sobre la palabra Fincas en internet

Fincas en la RAE.
Fincas en Word Reference.
Fincas en la wikipedia.
Sinonimos de Fincas.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece fincas

La palabra fincas puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2529
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... medida que avanzamos va, sin embargo, mejorando; comienzan a verse algunos hoteles hermosos, algunas fincas bonitas a orillas del mar. ³ lejos todavía, casas de piedra de dos y tres pisos y molinos de viento, al extremo de un promontorio, nos indican la proximidad de la capital de Australia. ...

En la línea 2612
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... y en él más bueyes y más caballos de lo que se acostumbra en estas fincas, porque los valles inmediatos son pantanosos y sus pastos demasiado bastos ...

En la línea 2622
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s indígenas piden prestados a los arrendatarios de las fincas los perros, que éstos dan con gusto, obsequiándoles, además, con los desperdicios de los animales que pueden matar y algunas gotas de leche; por este medio van penetrando pacíficamente cada vez más adelante en el interior de las tierras. ...

En la línea 2655
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... No es raro ver jóvenes de diez y seis a veinte años dirigir fincas lejanas; pero estos niños tienen entonces que permanecer en constante contacto con los penados. sé que el tono de la sociedad haya tomado carácter especial; pero dadas esas costumbres y considerando el poco trabajo intelectual que se hace en la colonia, paréceme que no pueden por menos de ir degenerando las virtudes sociales. resumen: sólo la necesidad podría conducirme a emigrar. ...

En la línea 1836
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Doña Lupe fue aquella noche a casa de las de la Caña, y se estuvo allá las horas muertas. Maximiliano entró a las once. Había dejado a Fortunata acostada y casi dormida, y se retiró decidido a afrontar las chafalditas de su tía y a explicarse con ella. Porque después del caso de la herencia, ya no podía dudar de que la Providencia le favorecía, abriéndole camino. Nunca había sido él muy religioso; pero aquella noche parecíale desacato y aun ingratitud no consagrar a la divinidad un pensamiento, ya que no una oración. Estaba como un demente. Por el camino miraba a las estrellas y las encontraba más hermosas que nunca, y muy mironas y habladoras. A Fortunata, sin mentarle la herencia por respeto a la difunta, le dijo algo de sus fincas de Molina de Aragón, y de que si el dinero en hipotecas era el mejor dinero del mundo. A veces su imaginación agrandaba las cifras de la herencia, añadiéndole ceros, «porque esa gente de los pueblos no gasta un cuarto, y no hace más que acumular, acumular… ». ...

En la línea 2054
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Hubiera hurgado doña Lupe a su sobrino mayor para que le relevase la causa de su tristeza; pero como presumía fuese cosa de política, no quiso tocar este punto delicado por no armar camorra con Juan Pablo, que era o había sido carlista, al paso que doña Lupe era liberal, cosa extraña, liberal en toda la extensión de la palabra. Después de servir a D. Carlos en una posición militar administrativa, Rubín había sido expulsado del Cuartel Real. Sus íntimos amigos le oyeron hablar de calumnias y de celadas traidoras; pero nada se sabía concretamente. Dejaba escapar de su pecho exclamaciones de ira, juramentos de venganza y apóstrofes de despecho contra sí mismo. «¡Bien merecido lo tengo por meterme con esa gente!». Cuando llegó a Madrid echado de la corte de D. Carlos, fue a casa de su tía, según costumbre antigua; pero apenas paraba en la casa. Dormía fuera, comía también fuera, casi siempre en los cafés o en casa de alguna amiga, y doña Lupe se desazonaba juzgando con razón que semejante vida no se ajustaba a las buenas prácticas morales y económicas. De repente, el misántropo volvió al Norte, diciendo que regresaría pronto, y mientras estuvo fuera se supo la muerte de Melitona Llorente. La primera noticia que de la herencia tuvo Juan Pablo diósela su tía paterna por una carta que le dirigió a Bayona. Preparábase a volver a España, y la carta aquella con la noticia que llevaba aceleró su vuelta. Entró por Santander, se fue a Zaragoza por Miranda y de allí a Molina de Aragón. Diez días estuvo en esta villa, donde ninguna dificultad de importancia le ofreció la toma de posesión del caudal heredado. Este ascendía a unos treinta mil duros entre inmuebles y dinero dado a rédito sobre fincas; y descontadas las mandas y los derechos de traslación de dominio, quedaban unos veintisiete mil duros. Cada hermano cobraría nueve mil. Juan Pablo, al llegar a Madrid, escribió a Nicolás para que también viniese, con objeto de estar reunidos los tres hermanos y tratar de la partición. ...

En la línea 2213
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Toda la tarde estuvieron platicando acerca de la ida al convento y también sobre cosas relacionadas con la parte material de su existencia futura. «En la partición—dijo con cierto énfasis Maximiliano—, me tocan fincas rústicas. Mi tía se enfadó porque deseaba para mí el dinero contante; pero yo no soy de su opinión; prefiero los inmuebles». ...

En la línea 2896
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La compasión venció a la delincuente y se mostró tan afable aquella tarde y noche, que Maximiliano hubo de tranquilizarse. El pobrecito estaba destinado a no tener rato bueno, pues a punto que su espíritu recibía algún alivio, se le inició la jaqueca. La noche fue cruel, y Fortunata esmerose en cuidarle. En medio de sus dolores cefalálgicos, el infortunado joven se caldeaba más la mente arbitrando remedios o paliativos de la ansiedad que le dominaba. A poco de vomitar, dijo a su mujer: «Se me ocurre una idea que resolverá las dificultades… Nos iremos a Molina de Aragón, donde tengo mis fincas. Abandono la carrera y me dedico a labrador… Quieres, ¿sí o no? Allí viviré con tranquilidad». Fortunata se mostró conforme, si bien recordaba lo que Mauricia le había dicho de la vida de los pueblos. Sólo descuartizada iría ella a vivir al campo; pero aquella noche no tenía más remedio que decir sí a todo. ...

En la línea 1446
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Al mediodía estaba aún deambulando, ahora entre la turba que seguía al regio cortejo, porque arguyó que este regio despliegue atraería poderosamente a su pequeño lunático. Siguió a la procesión en todos sus rodeos tortuosos por Londres y en todo el camino hasta Westminster y la Abadía. Iba a la ventura de acá para allá, entre las multitudes que se apiñaban en las inmediaciones, durante largas y tediosas horas, chasqueado y perplejo, hasta que al, fin se alejó pensando y tratando de idear la manera de mejorar su plan de campaña. Luego, cuando volvió en sí de sus meditaciones, descubrió que la ciudad quedaba muy atrás y que iba declinando el día. Hallabase cerca del río, y en el campo; era una zona de hermosas fincas rústicas, no la clase de distrito que habría de dar la bienvenida a un hombre con indumentaria tal. ...

En la línea 1314
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... En estos momentos se confió en dos ocasiones a mí; pero sin poder explicarse claramente, evocó su carrera, sus fincas, su vida conyugal. Entusiasmado con una palabra dicha al azar, la repetía cien veces al día, aunque no expresase por completo sus sentimientos ni sus ideas. ...


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