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La palabra contrabandista
Cómo se escribe

la palabra contrabandista

La palabra Contrabandista ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece contrabandista.

Estadisticas de la palabra contrabandista

La palabra contrabandista no es muy usada pues no es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece contrabandista

La palabra contrabandista puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 274
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Y Rafael no murió de hambre. ¡Qué había de morir!... Su padrino le admiraba cuando le veía llegar a Marchamalo, montado en un alazán fuerte y de libras, vestido como un hacendado de la sierra, con fachenda de galán campesino, asomándole ricos pañuelos de seda por los bolsillos de la chaqueta y el escopetón siempre pendiente de la montura. Al viejo contrabandista le temblaban las carnes de placer oyéndole relatar sus proezas. El muchacho vengaba a su compadre y a él de los sustos sufridos en la montaña, de los golpes que les habían dado los que él apellidaba «los esbirros». ¡De seguro que a éste no se le ponían delante para quitarle la carga!... ...

En la línea 381
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El antiguo contrabandista creía traer una provisión de nueva vida cuando bajaba al llano, al campo de interminables surcos que se perdían en el horizonte y sobre los cuales sudaba encorvada una muchedumbre turbulenta y miserable, roída por el odio y las necesidades. ...

En la línea 662
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Ella era del campo como su padre, y en el campo quería permanecer. No le asustaban las costumbres del cortijo. En Matanzuela debía sentirse la falta de un ama que convirtiese la habitación del aperador en una «tacita de plata». Ya se enteraría él de lo que era buena vida, acostumbrado a la existencia desordenada del contrabandista y al cuidado de aquella vieja del cortijo. ¡Pobrecito! Bien notaba ella en su ropa la falta que le hacía una mujer... Se levantarían al romper el día: él a vigilar la salida de los gañanes para el tajo, ella a preparar el almuerzo, a limpiar la casa con las manitas que Dios la había dado, sin ningún miedo al trabajo. Vestido con aquel traje de campo que tan bien le sentaba, montaría a caballo, pero sin faltarle un botón en la chaquetilla, sin el menor descosido en los calzones, con una camisa siempre blanca como la nieve, bien cepillado, lo mismo que un señorito de Jerez. Y cuando volviese, la vería esperándole en la puerta del cortijo; pobre, pero limpia como los chorros de agua, bien peinada, con flores en el moño, y unos delantales que quitarían la luz de los ojos. ...

En la línea 668
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... La procesión iba a altas horas de la noche por las calles de Jerez, en medio de un silencio lúgubre, como si el mundo fuese a morir; y él, con el sombrero en la mano, muy compungido, veía desfilar esta ceremonia que le llegaba al alma. De pronto, al hacer un descanso el «Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas» y «Nuestra Señora de la Mayor Aflicción», una voz rasgaba el silencio de la noche, una voz que hizo llorar al fiero contrabandista. ...

En la línea 434
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Cuando, para demostrarle el poco caso que le hacía, me puse a cantar _Eu que sou contrabandista_, se echó a reír con toda su alma, y dándome palmadas en el hombro, me dijo que haría todo lo posible por no ahogarnos. ...

En la línea 1138
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¿Cómo podría ser eso si el _bar lachí_ no tuviera poder alguno? He sido soldado y _contrabandista_, y he matado y robado también a los _Busné_. ...

En la línea 1481
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Siento que el gitano ese haya podido pasar; si se le encuentra usted, al menor gesto sospechoso péguele un tiro o atraviésele sin vacilar; es un ladrón muy conocido, _contrabandista_ y asesino; más muertes ha hecho que dedos tiene en las manos. ...

En la línea 2445
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En mi cuñado tendrá usted un gran compañero de viaje; es un hombre muy formal, pertenece al partido de los buenos, y ha viajado también mucho; porque, entre nosotros, _don Jorge_, es un poco _contrabandista_, y con frecuencia trae de contrabando diamantes y piedras preciosas de Portugal a España, para colocarlas en Córdoba o en Madrid. ...

En la línea 481
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A entrambos les surtía de cigarros la propia Barbarita. El primero fumaba puros, el segundo papel. Estupiñá se encargaba de traer estos peligrosos artículos de la casa de un truchimán que los vendía de ocultis, y cuando atravesaba las calles de Madrid con las cajas debajo de su capa verde, el corazón le palpitaba de gozo, considerando la trastada que le jugaba a la Hacienda pública y recordando sus hermosos tiempos juveniles. Pero en los liberalescos años de 71 y 72 ya era otra cosa… La policía fiscal no se metía en muchos dibujos. El temerario contrabandista, no obstante, hubiera deseado tener un mal encuentro para probar al mundo entero que era hombre capaz de arruinar la Renta si se lo proponía. Barbarita examinaba las cajas y sus marcas, las regateaba, olía el tabaco, escogía lo que le parecía mejor y pagaba muy bien. Siempre tenía D. Baldomero un surtido tan variado como excelente, y el buen señor conservaba, entre ciertos hábitos tenaces del antiguo hortera, el de reservar los cigarros mejores para los domingos. ...

En la línea 1358
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La confusión y curiosidad del anciano llegaron al colmo cuando Barbarita, al subir la escalera de la casa, le dijo con cierto misterio: «Dame esos paquetes, y métete este armatoste debajo de la capa. Que no lo vea nadie cuando entremos». ¿Qué significaban estos tapujos? ¡Introducir un Belén cual si fuera matute! Y como expertísimo contrabandista, hizo Plácido su alijo con admirable limpieza. La señora lo tomó de sus manos, y llevándolo a su alcoba con minuciosas precauciones para que de nadie fuera visto, lo escondió, bien cubierto con un pañuelo, en la tabla superior de su armario de luna. ...

En la línea 3134
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¿Sí?, pues ahora lo verás». Esto se dijo Pedernero, cuyo amor propio de teólogo contrabandista se picó extraordinariamente. En dos o tres días refrescó sus lecturas, rehízo su erudición descompuesta en los viajes y en la vida de libertino, y bien preparado acudió al torneo a que el otro le retaba con sabidurías de tercera mano, aprendidas en los libritos franceses de ciencia popular a treinta céntimos el tomo. Pues amigo, una noche el ex-capellán del vapor-correo se lió la manta y le dio tal paliza a Rubín, que este hubo de salir con las manos en la cabeza. Había que ver a Pedernero transfigurado, hecho un orador ardiente y lleno de arrogante facundia. El auditorio se estrechaba, y de las mesas próximas y de los veladores del centro acudía gente, apelmazándose en torno a los bravos contrincantes. Rubín era agudo, ágil, guerrillero de la discusión; el otro dominaba el asunto y era firme y sobrio de palabras, seguro en la dialéctica. ...

En la línea 6013
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... No dijo más. Plácido, acercándose a contemplarla, se asustó extraordinariamente. Creyó que estaba muerta o que le faltaba poco para morirse; mandó a Encarnación en busca de Segunda y de José Izquierdo, y cogiendo la cesta en que Juan Evaristo dormía, la puso en la sala. «No me determino a llevármelo—pensó el buen viejo—. Pero al mismo tiempo, si esos brutos se empeñan en impedirme que me lo lleve… ¡Ah!, no; yo cargo con él, y que tiren por donde quieran». Cogió la cesta, y bajándola a su casa con toda la rapidez que le permitían sus piernas no muy fuertes, azorado como ladrón o contrabandista, volvió a subir y se aproximó a la enferma, mirándola tan de cerca, que casi se tocaban cara con cara. «Fortunata… Pitusa» murmuró echando talmente la voz en el oído de la joven. A la tercera o cuarta llamada, Fortunata movió ligeramente los párpados, y desplegando los labios, apenas dijo: «Nene… ». ...


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Más información sobre la palabra Contrabandista en internet

Contrabandista en la RAE.
Contrabandista en Word Reference.
Contrabandista en la wikipedia.
Sinonimos de Contrabandista.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Contrabandista

Cómo se escribe contrabandista o contrrabandista?
Cómo se escribe contrabandista o contrabandizta?
Cómo se escribe contrabandista o sontrabandista?
Cómo se escribe contrabandista o contravandista?

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