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La palabra arruinado
Cómo se escribe

la palabra arruinado

La palabra Arruinado ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece arruinado.

Estadisticas de la palabra arruinado

Arruinado es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 22835 según la RAE.

Arruinado aparece de media 2.51 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la arruinado en las obras de referencia de la RAE contandose 382 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Arruinado

Cómo se escribe arruinado o harruinado?
Cómo se escribe arruinado o aruinado?
Cómo se escribe arruinado o arrrruinado?

Más información sobre la palabra Arruinado en internet

Arruinado en la RAE.
Arruinado en Word Reference.
Arruinado en la wikipedia.
Sinonimos de Arruinado.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece arruinado

La palabra arruinado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 4964
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Si el criado ha bebido la mitad sólo del amo, estoy arruinado. ...

En la línea 4981
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¿Vino? Os habéis bebido por valor de más de cien pistolas; soy un hombre arruinado, perdido aniquilado. ...

En la línea 7583
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... usted ha arruinado a mi familia. ...

En la línea 7668
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ha arruinado también al cerero. ...

En la línea 9803
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El dueño del establecimiento se quejó a la autoridad, creció el escándalo, los enemigos del Magistral atizaron la discordia, en todas partes se gritaba: ¿Cómo se entiende? ¿van a prender a don Santos después de haberle arruinado? ¿Se atrevería la autoridad a tomar una medida represiva?. ...

En la línea 11215
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y como él obraban todos los defensores teóricos del comerciante arruinado. ...

En la línea 592
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Únicamente Pío II, el escritor, y Alejandro VI, el segundo Papa Borgia, mantuviéronse al margen de tales engaños. Alejandro hasta se negaba a recompensar varias obras de astrología que le dedicaron sus autores. En cambio, su hijo, César Borgia, casi siempre Incrédulo, mostraba la misma superstición de todos los hombres de lucha que exponen frecuentemente su vida, y semejante a numerosos capitanes de la misma época, consultaba a los astrólogos antes de emprender una batalla o poner sitio a una ciudad. Papas célebres, como Sixto IV, Julio II, León X, y, todavía mas adelante, Paulo III, se dedicaban directamente a la astrología o escuchaban con gravedad los diagnósticos celestes de , los profesionales. Un médico y erudito como Pablo Toscanelli servía de astrólogo a los Medicis, no perdiendo su fe en dicha ciencia hasta los últimos años de su vida, cuando se vio arruinado, a pesar de que los planetas le habían prometido grandes riquezas. ...

En la línea 4435
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Y el pianito sigue tocando aires populares, que parecen encender con sus acentos de pelea la sangre de toda aquella chusma. Varias mujeres que tienen en la cuneta puestos ambulantes de pañuelos, recogen a escape su comercio, y lo mismo hacen los de la gran liquidación por saldo, a real y medio la pieza. Un individuo que sobre una mesilla de tijera exhibe el gran invento para cortar cristal, tiene que salir a espeta perros; otro que vende los lápices más fuertes del mundo (como que da con ellos tremendos picotazos en la madera sin que se les rompa la punta), también recoge los bártulos, porque la mula delantera se le va encima. Fortunata mira todo esto y se ríe. El piso está húmedo y los pies se resbalan. De repente, ¡ay!, cree que le clavan un dardo. Bajando por la calle Imperial, en dirección al gran pelmazo de gente que se ha formado, viene Juanito Santa Cruz. Ella se empina sobre las puntas de los pies para verle y ser vista. Milagro fuera que no la viese. La ve al instante y se va derecho a ella. Tiembla Fortunata, y él le coge una mano preguntándole por su salud. Como el pianito sigue blasfemando y los carreteros tocando, ambos tienen que alzar la voz para hacerse oír. Al mismo tiempo Juan pone una cara muy afligida, y llevándola dentro del portal del Fiel Contraste, le dice: «Me he arruinado, chica, y para mantener a mis padres y a mi mujer, estoy trabajando de escribiente en una oficina… Pretendo una plaza de cobrador del tranvía. ¿No ves lo mal trajeado que estoy?» Fortunata le mira, y siente un dolor tan vivo como si le dieran una puñalada. En efecto; la capa del señorito de Santa Cruz tiene un siete tremendo, y debajo de ella asoma la americana con los ribetes deshilachados, corbata mugrienta, y el cuello de la camisa de dos semanas… Entonces ella se deja caer sobre él, y le dice con efusión cariñosa: «Alma mía, yo trabajaré para ti; yo tengo costumbre, tú no; sé planchar, sé repasar, sé servir… tú no tienes que trabajar… yo para ti… Con que me sirvas para ir a entregar, basta… no más. Viviremos en un sotabanco, solos y tan contentos». ...

En la línea 1188
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... A todo esto, la aventura habíase ya difundido y constituía la comidilla de todo el hotel. En el quiosco del portero y en la oficina del oberkellner, se murmuraba que la Fräulein, a las seis de la mañana, había salido, a pesar de la lluvia, en dirección al Hotel de Inglaterra. Sin embargo, por las reticencias de los criados, comprendí que no ignoraban que había pasado la noche en mi habitación. Por otra parte, ya se murmuraba de toda la familia del general. De él se sabía que la víspera había perdido el juicio y no hacía más que gemir; decían, además, que la abuela era su propia madre, venida de Rusia para oponerse al matrimonio de su hijo con la señorita Blanche de Cominges y desheredarlo en caso de desobediencia. Como no quiso someterse, la condesa, ante sus propios ojos, se había arruinado, adrede, jugando a la ruleta para no dejarle un sólo céntimo. Diese Russen! (¡Esos rusos!), repetía el oberkellner, moviendo la cabeza. Los otros reían. El oberkellner preparaba la nota. Mis ganancias en el juego eran también conocidas. Carlos, el camarero de mi piso, fue el primero en felicitarme. Pero todo eso no me importaba. Corrí al Hotel de Inglaterra. ...

En la línea 1394
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Lo hará por tozudez, por amor propio, porque Des Grieux se presentó ante ella con la aureola de marqués elegante, de hombre generoso, que se había arruinado para ayudar a su familia y a ese pobre diablo del general. Todas estas maniobras han sido descubiertas. Pero poco importa. Déle el Des Grieux de otro tiempo —he aquí lo que necesita—. Y cuanto más odia al Des Grieux de ahora, más piensa en el antiguo, aunque este último no haya existido más que en su imaginación. ¿No tiene usted intereses en un negocio de azúcar, Mr. Astley? ...

En la línea 1500
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Pero apenas había pasado el tren, cuando el puente, definitivamente arruinado, se desplomaba con estrépito sobre el Medicine Bow. ...

En la línea 1654
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Phileas Fogg estaba veinticuatro horas atrasado, y Picaporte, causa involuntaria de esta tardanza, estaba desesperado. Había arruinado indudablemente a su amo. ...

En la línea 1854
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... En cuanto a éste, estaba bien y perfectamente arruinado, y esto en el momento en que iba a alcanzar su objeto. La prisión lo perdía sin remedio. Habiendo llegado a las doce menos veinte a Liverpool, el 21 de diciembre, tenía de tiempo hasta las ocho y cuarenta y cinco minutos para presentarse en el Reform Club, o sea, nueve horas y quince minutos, y le bastaban seis para llegar a Londres. ...

En la línea 1858
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... En el caso de ser hombre de bien, Phileas Fogg estaba arruinado. ...


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