Cual es errónea Querida o Querrida?
La palabra correcta es Querida. Sin Embargo Querrida se trata de un error ortográfico.
La falta ortográfica detectada en la palabra querrida es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra querida
Más información sobre la palabra Querida en internet
Querida en la RAE.
Querida en Word Reference.
Querida en la wikipedia.
Sinonimos de Querida.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Querida
Cómo se escribe querida o querrida?
Reglas relacionadas con los errores de r
Las Reglas Ortográficas de la R y la RR
Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.
En castellano no es posible usar más de dos r
Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece querida
La palabra querida puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3006
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Perdonadme si os dejo, querida señora Bonacieux -dijo él-; pero por no saber que vendríais hoy he quedado citado con uno de mis amigos; vuelvo ahora mismo, y si queréis esperarme, aunque sólo seamedio minuto, tan pronto como haya terminado con ese amigo, vuelvo para recogeros y, como comienza a hacerse tarde, acompaña ros al Louvre. ...
En la línea 4496
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¡Bien, mi querida señora! - dijo D'Artagnan poniendo pie en tierra y lanzando la brida de su caballo al brazo de Planchet -. ...
En la línea 5548
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Ya veo que sois una mujer precavida, mi querida señora Co quenard -dijo Porthos apretando tiernamente la mano de la pro curadora. ...
En la línea 5946
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¡Ay, la maleta que yo necesito ha de ser una maleta bien provista, querida!La señora Coquenard lanzó nuevos suspiros. ...
En la línea 2001
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Todo lo cual no sólo no me ablandaba, pero me endurecía de manera como si fuera mi mortal enemigo, y que todas las obras que para reducirme a su voluntad hacía, las hiciera para el efeto contrario; no porque a mí me pareciese mal la gentileza de don Fernando, ni que tuviese a demasía sus solicitudes; porque me daba un no sé qué de contento verme tan querida y estimada de un tan principal caballero, y no me pesaba ver en sus papeles mis alabanzas: que en esto, por feas que seamos las mujeres, me parece a mí que siempre nos da gusto el oír que nos llaman hermosas. ...
En la línea 2570
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... »Escondido, pues, Anselmo, con aquel sobresalto que se puede imaginar que tendría el que esperaba ver por sus ojos hacer notomía de las entrañas de su honra, íbase a pique de perder el sumo bien que él pensaba que tenía en su querida Camila. ...
En la línea 3058
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... »Demasiada cosa sería decir yo agora la mucha hermosura, la gentileza, el gallardo y rico adorno con que mi querida Zoraida se mostró a mis ojos: sólo diré que más perlas pendían de su hermosísimo cuello, orejas y cabellos, que cabellos tenía en la cabeza. ...
En la línea 3159
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Mas el capitán, que era el que había despojado a mi querida Zoraida, dijo que él se contentaba con la presa que tenía, y que no quería tocar en ningún puerto de España, sino pasar el estrecho de Gibraltar de noche, o como pudiese, y irse a la Rochela, de donde había salido; y así, tomaron por acuerdo de darnos el esquife de su navío, y todo lo necesario para la corta navegación que nos quedaba, como lo hicieron otra día, ya a vista de tierra de España, con la cual vista, todas nuestras pesadumbres y pobrezas se nos olvidaron de todo punto, como si no hubieran pasado por nosotros: tanto es el gusto de alcanzar la libertad perdida. ...
En la línea 320
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero, entre tanto, De Pas volvía amorosamente la visual del catalejo a su Encimada querida, la noble, la vieja, la amontonada a la sombra de la soberbia torre. ...
En la línea 681
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Me ha dicho el chico de Orgaz, que acabó la carrera de médico en San Carlos, que estos últimos años Obdulita servía en Madrid a su prima Tarsila Fandiño, la célebre querida del célebre. ...
En la línea 797
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Sí, señor; y de todos modos, desaire o no, yo quiero dar una explicación a mi querida amiga. ...
En la línea 1126
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Estaba acostumbrado al ataque de su querida esposa; padecía la infeliz, pero no era nada. ...
En la línea 546
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Perdone usted, amigo —rectificó Moreno Isla—. Está a 172, y si usted quiere comprarme las mías a 170, ahora mismo las largo. No quiero más papel de la querida patria. Mañana me vuelvo a Londres. ...
En la línea 1335
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Ramón miró al Pituso. Su semblante no expresaba tampoco una convicción muy profunda respecto al parecido. Sonreía Benigna, y si no hubiera sido por consideración a su querida hermana, habría dicho del Pituso lo que de las monedas que no sonaban bien: Es falso, o por lo menos, tiene hoja. ...
En la línea 1543
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Nada, querida—declaró el buen señor acusándose francamente—. Que a mí también se me fue el santo al Cielo. No lo quería decir. Cuando tú me saliste con que lo del nieto era una novela, flin flan, me dio la idea de tirar esta música a la calle, sin que nadie la viera; pero ya que se compró para él, flin flan, que la disfrute… ¿no os parece? ...
En la línea 1599
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Mira, mira, querida esposa—dijo Santa Cruz, mostrando a su mujer el chaleco, que se quitó apenas puesto—. Mira cómo cuelga ese último botón de abajo. Hazme el favor de pegárselo o decirle a Rafaela que se lo pegue, o en último caso llamar al coronel Iglesias. ...
En la línea 2097
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Yo volveré a buscarte. No temas, querida mía, las balas seguirán respetando al Tigre de la Malasia. ...
En la línea 748
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Nada importa, mi querida niña, averiguar quién pagó - replicó Camila -. Yo lo compré todo. Y, muchas veces, cuando me despierto por las noches, me complace pensar en ello. ...
En la línea 821
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Camila, querida mía, es cosa conocida que tus sentimientos familiares te están quitando gradualmente la salud, hasta el extremo de que una de tus piernas es ya más corta que la otra. ...
En la línea 822
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — No sabía - observó la grave señora, cuya voz no había oído más que en una ocasión - que pensar en una persona sea motivo de agradecimiento para ella, querida mía. ...
En la línea 824
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — En verdad que no, querida. ¡Hem! ...
En la línea 252
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »Esto tiene un pase en mamá, que es así, pero en Dunia es inexplicable. Te conozco bien, mi querida Dunetchka. Tenías casi veinte años cuando te vi por última vez, y sé perfectamente cómo es tu carácter. Mamá dice en su carta que Dunetchka posee tal entereza, que es capaz de soportarlo todo. Esto ya lo sabía yo: hace dos años y medio que sé que Dunetchka es capaz de soportarlo todo. El hecho de que haya podido soportar al señor Svidrigailof y todas las complicaciones que este hombre le ha ocasionado demuestra que, en efecto, es una mujer de gran entereza. Y ahora se imagina, lo mismo que mamá, que podrá soportar igualmente a ese señor Lujine que sustenta la teoría de la superioridad de las esposas tomadas en la miseria y para las que el marido aparece como un bienhechor, cosa que expone (es un detalle que no hay que olvidar) en su primera entrevista. Admitamos que las palabras se le han escapado, a pesar de ser un hombre razonable (seguramente no se le escaparon, ni mucho menos, aunque él lo dejara entrever así en las explicaciones que se apresuró a dar). Pero ¿qué se propone Dunia? Se ha dado cuenta de cómo es este hombre y sabe que habrá de compartir su vida con él, si se casa. Sin embargo, es una mujer que viviría de pan duro y agua, antes que vender su alma y su libertad moral: no las sacrificaría a las comodidades, no las cambiaría por todo el oro del mundo, y mucho menos, naturalmente, por el señor Lujine. No, la Dunia que yo conozco es distinta a la de la carta, y estoy seguro de que no ha cambiado. En verdad, su vida era dura en casa de Svidrigailof; no es nada grato pasar la existencia entera sirviendo de institutriz por doscientos rublos al año; pero estoy convencido de que mi hermana preferiría trabajar con los negros de un hacendado o con los sirvientes letones de un alemán del Báltico, que envilecerse y perder la dignidad encadenando su vida por cuestiones de interés con un hombre al que no quiere y con el que no tiene nada en común. Aunque el señor Lujine estuviera hecho de oro puro y brillantes, Dunia no se avendría a ser su concubina legítima. ¿Por qué, pues, lo ha aceptado? ...
En la línea 1031
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Pues las sacará, sencillamente, de la frutería, mi querida Nastasia… No puedes figurarte, Rodia, las cosas que han pasado aquí durante tu enfermedad. Cuando saliste corriendo de mi casa como un ladrón, sin decirme dónde vivías, decidí buscarte hasta dar contigo, para vengarme. En seguida empecé las investigaciones. ¡Lo que corrí, lo que interrogué… ! No me acordaba de tu dirección actual, o tal vez, y esto es lo más probable, nunca la supe. De tu antiguo domicilio, lo único que recordaba era que estaba en el edificio Kharlamof, en las Cinco Esquinas… ¡Me harté de buscar! Y al fin resultó que no estaba en el edificio Kharlamof, sino en la casa Buch. ¡Nos armamos a veces unos líos con los nombres… ! Estaba furioso. Al día siguiente se me ocurrió ir a las oficinas de empadronamiento, y cuál no sería mi sorpresa al ver que al cabo de dos minutos me daban tu dirección actual. Estás inscrito. ...
En la línea 4534
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¿Cómo puede importarle la lluvia a un hombre que se marcha a América? ¡Je, je! Adiós, querida Sonia Simonovna. Le deseo muchos años de vida, muchos años, pues usted será útil a los demás. A propósito: salude de mi parte al señor Rasumikhine. No lo olvide. Dígale que Arcadio Ivanovitch Svidrigailof le ha dado a usted recuerdos para él. No deje de hacerlo. ...
En la línea 572
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¡Por favor, querida tía, deje usted eso! —suplicó el general, más tranquilizado—. Comprendo que a su edad… ...
En la línea 860
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —Querida tía —comenzó diciendo el general, acercándose—, querida tía… vamos… —su voz temblaba y se debilitaba— vamos a alquilar caballos para irnos de excursión… Una vista admirable… La punta… ¡Veníamos a invitarla! ...
En la línea 918
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¡Basta! —interrumpió la abuela—. ¡Lo comprendo todo! Siempre he pensado que acabaría así y le he considerado siempre como el más nulo y frívolo de los hombres. Se envanece con su grado —le ascendieron a general cuando le retiraron— y se da tono. Lo sé todo, querida, todo, hasta los telegramas enviados a Moscú. “¿Cerrará pronto los ojos la vieja?” Esperaban mi herencia. Sin dinero esa tía indecente… esa Cominges, según creo, no querría ni por lacayo a ese general de dientes postizos. ...
En la línea 923
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¿Crees que bromeo? Me iré como he dicho. He perdido quince mil rublos en vuestra maldita ruleta. Hice votos hace cinco años de reconstruir en piedra una iglesia de madera, en mi propiedad de las cercanías de Moscú. El lugar de esto he gastado aquí el dinero. Ahora, querida, me voy a reedificar la iglesia. ...
En la línea 1232
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Pido, sí, pido por amor de Jesucristo… que mañana mismo se vaya usted a España… No me aparto de usted hasta dejarla en el tren… Váyase usted, hija querida, con su padre. ¿No ve usted que tengo razón? Qué creerá su marido de usted si se queda usted aquí… pared por medio… usted es demasiado discreta y buena para intentarlo siquiera. ¡Por esa criaturita! Que su padre se persuada… . porque se persuadirá con el tiempo y su conducta de usted… ¡Ah! ¡No separe el hombre lo que Dios ha unido! Él volverá, volverá al lado de su esposa… , no lo dude usted. Hoy en su cólera… se dejó arrastrar… pero mañana… ...

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