La palabra Unido ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Un viaje de novios de Emilia Pardo Bazán
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece unido.
Estadisticas de la palabra unido
Unido es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 2407 según la RAE.
Unido tienen una frecuencia media de 39.72 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la unido en 150 obras del castellano contandose 6038 apariciones en total.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Unido
Cómo se escribe unido o hunido?
Más información sobre la palabra Unido en internet
Unido en la RAE.
Unido en Word Reference.
Unido en la wikipedia.
Sinonimos de Unido.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece unido
La palabra unido puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 325
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... ¡Qué de disgustos proporcionaron las dos _Marquesitas_, como las llamaban en la ciudad, a la austera doña Elvira!... Mercedes, la soltera, se fugó con un inglés rico. De tarde en tarde llegaban vagas noticias que hacían palidecer de rabia a la noble señora. Unas veces la veían en París, otras en Madrid, llevando una vida de _cocotte_ elegante. Cambiaba con frecuencia de protectores, pues los atraía a docenas con su gracia picaresca. Además, en ciertas vanidades producía gran impresión el título de marquesa de San Dionisio, que había unido a su nombre, y la corona nobiliaria con que adornaba sus camisas de noche y las sábanas de una cama tan frecuentada como la acera de una gran calle. ...
En la línea 3791
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Es cierto que su tocado de cazadora le iba de maravilla; tenía un sombrero de fieltro con plumas azules, un corpiño de terciopelo gris perla unido con broches de diamantes, y una falda de satén azul toda bordada de plata. ...
En la línea 4264
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Está bien -le dijo a Planchet cuando éste tuvo unido el maletín de grupa al equipo-; ahora ensilla los otros tres, y partamos. ...
En la línea 7215
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Dos de sus camaradas de los guardias se precipitaron inmediatamente, y habiéndose unido a ellos dos soldados, encontró que el número pedido era suficiente; D'Artagnan rechazó, pues, a todos los de más, no queriendo atropellar a quienes tenían prioridad. ...
En la línea 9473
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Perdón por haberme unido a vuestros perseguidores. ...
En la línea 322
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Cada pólipo, aunque íntimamente unido a sus compañeros, tiene su boca, su cuerpo y sus tentáculos separados. En un ejemplar grande hay varios miles de esos pólipos; sin embargo, vemos que obedecen a un mismo movimiento y que tienen un eje central enlazado con un oscuro sistema circulatorio; además, los huevos se producen en un órgano distinto de los individuos separados17. También puede preguntarse con mucha razón: ¿qué constituye un individuo en este animal? Siempre es interesante descubrir el punto de partida de los extraños cuentos de los viajeros antiguos; y no dudo de que las costumbres de la Virgularia explican uno de esos cuentos. El capitán Lancaster, en su viaje18 en 1601, refiere que en los arenales de las costas de la isla de Sombrero, en las Indias orientales, encontró «una ramita que crecía como un arbustillo; si se trata de arrancarla, se mete dentro del suelo y desaparece, a no ser tirando de ella muy fuerte. Si se logra arrancarla, se ve que su raíz es un gusano; conforme crece el árbol mengua el gusano; y en cuanto el gusano se ha transformado por completo en árbol, echa raíces y se hace grande. Esta transformación es una de las 17 Las cavidades que nace de los compartimentos carnosos de la extremidad están llenas de una materia pulposa amarilla, que vista al microscopio, presenta un aspecto extraordinario. La masa consiste en unas granulaciones redondeadas, semitransparentes, irregulares, aglomeradas, formando partículas de diferentes tamaños. Todas esas partículas, así como los granos sueltos, tienen la facultad de moverse con rapidez; por lo común giran en derredor de diferentes ejes; algunas veces tienen también un movimiento de translación. El movimiento es perceptible con un débil poder amplificante, pero no he podido determinar su causa ni aun valiéndome de los mayores aumentos que permitía mi microscopio. Ese movimiento es muy diferente de la circulación del fluido dentro del saco elástico que contiene el extremo delgado del eje. En otras ocasiones, al disecar en el microscopio pequeños animales marinos, he visto partículas de materia pulposa, a veces de grandes dimensiones, comenzar a girar en cuanto quedaban sueltas. No sé con qué grado de verdad he pensado que esa materia granulo-pulposa estaba en vías de convertirse en huevos. Ciertamente, eso es lo que parecía estar verificándose en aquel zoofito. ...
En la línea 482
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Recuerdo cuán llano me parecía entonces; pero hoy, después de haber galopado a través de las Pampas, me pregunto con sorpresa qué pudo inducirme a llamarlo llano. El territorio presenta una serie de ondulaciones, quizá sin importancia ninguna en sí, pero que no por eso dejan de ser verdaderas montañas si se comparan a las llanuras de Santa Fe. Estas desigualdades del terreno determinan la formación de arroyuelos que sostienen la abundancia y el admirable verdor del césped 17 de noviembre.- Después de atravesar el profundo y rápido Rosario y el pueblecillo de Colla, llegamos al medio día a la Colonia del Sacramento. En resumen: he recorrido 20 leguas á través de un país cubierto de árboles magníficos, pero con muy pocos habitantes ni ganado. Me invitan a pasar la noche en Colonia e ir a visitar al día siguiente una estancia donde hay algunas rocas calizas. La ciudad está edificada como Montevideo, encima de un promontorio pedregoso; es plaza fuerte, pero la ciudad y las fortificaciones han sufrido mucho durante la guerra con el Brasil. Esta ciudad es muy antigua; y la irregularidad de las calles, así como los bosquecillos de naranjos y de albérchigos que la rodean le dan un aspecto muy bonito. La iglesia es una ruina muy curiosa; transformada en polvorín, cayó sobre ella un rayo durante una de las tempestades tan frecuentes en el río de la Plata. La explosión destruyó dos tercios del edificio; la otra parte que sigue en pie es un curioso ejemplo de lo que puede la fuerza reunida de la pólvora y la electricidad Por la noche me paseo por las medio ruinosas murallas de esta ciudad, que representó un papel tan grande en la guerra con Brasil. Esa guerra tuvo deplorables consecuencias para este país, no tanto en sus efectos inmediatos como por haber sido origen de la creación de una multitud de generales y otros oficiales de todas graduaciones. Hay más generales (aunque sin sueldo) en las provincias unidas de la Plata que en el reino unido de la Gran Bretaña. Estos señores han aprendido a amar el poder y no tienen ninguna repulsión por batirse un poco. Por eso hay siempre muchos aficionados a promover trastornos y a derribar un gobierno que hasta ahora no se funda en bases muy sólidas. Sin embargo, aquí y en otras localidades he notado que empieza a tomarse con vivo interés la próxima elección presidencial; eso es buen síntoma para la prosperidad de este pequeño país. Los electores no exigen a sus representantes una educación esmerada. He oído decir a algunas personas discutir las cualidades de los diputados por Colonia, y decían que, «aunque no son comerciantes, todos ellos saben firmar». Creían que no es preciso pedirles más. ...
En la línea 754
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Este género está unido al género Bulgaria de un arbusto enano, no comen los indígenas otro vegetal más que esta seta. Antes de la introducción de la patata comían en Nueva-Zelanda las raíces del helecho; 1a Tierra del Fuego es hoy, creo, el único país del mundo en que sirve de artículo alimenticio en grande escala una planta criptógama. ...
En la línea 1660
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Parece que el torrente se hubiese tallado un canal hacia un lado, dejando detrás de sí una parte que se desplomaba, parte que han unido al borde opuesto las tierras y las piedras en su constante desplome ...
En la línea 15679
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... pero una persona honrada, un cristiano no mata así, de repente, sin morirse él de dolor, a las personas a quien vive unido con todos los lazos del cariño, de la costumbre. ...
En la línea 122
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... No iba a asustarse, como tímida beata, por los amoríos de dos personas jóvenes, que además sabían ocultarlo con discreción. Era lógico cerrara los ojos, ya que el pecado no iba unido al escándalo. ...
En la línea 396
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Años enteros había pasado Claudio sin que le preocupase la necesidad de ver a su tío. Era ése un agradable recuerdo nada más, surgido de tarde en tarde en su memoria. Sus gustos y costumbres resultaban diversos, y Borja veíase unido a él únicamente por la evocación de su infancia. ...
En la línea 895
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Asustado el rey de Nápoles al ver unido al Pontífice con sus adversarios, pedía auxilio a su primo ilegitimo, Fernando el Católico, para que interviniese en la política del Vaticano. Consideraba dicho rey al Papa Borgia como un súbdito, abusando de su españolismo, y le hizo saber, por medio de su embajador en Roma, que, siendo la dinastía de Nápoles obra de su tío, Alfonso el Magnánimo, la consideraba igual a su propia familia. ...
En la línea 1151
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... También el Papa tenía su guerra. Necesitaba castigar a los feudatarios de la Iglesia que en vez de defenderlo se habían unido a Carlos VIII, haciéndole sufrir grandes humillaciones y poniendo en peligro su vida. ...
En la línea 2706
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... De regreso a la casa, doña Lupe no cabía en su pellejo; de tal modo se crecía y se multiplicaba atendiendo a tantas y tan diferentes cosas. Ya recomendaba en voz baja a Fortunata que no estuviese tan displicente con doña Silvia; ya corría al comedor a disponer la mesa; ya se liaba con Papitos y con Patricia, y parecía que a la vez estaba en la cocina, en la sala, en la despensa y en los pasillos. Creeríase que había en la casa tres o cuatro viudas de Jáuregui funcionando a un tiempo. Su mente se acaloraba ante la temerosa contingencia de que el almuerzo saliera mal. Pero si salía bien, ¡qué triunfo! El corazón le latía con fuerza, comunicando calor y fiebre a toda su persona, y hasta la pelota de algodón parecía recibir también su parte de vida, palpitando y permitiéndose doler. Por fin, todo estuvo a punto. Juan Pablo, que no había ido a la iglesia, pero que se había unido a la comitiva al volver de ella, buscaba un pretexto para retirarse. Entró en el comedor cuando sonaba el pataleo de las sillas en que se iban acomodando los comensales, y contó… «Me voy—dijo—, para no hacer trece». Algunos protestaron de tal superstición, y otros la aplaudieron. A D. Basilio le parecía esto incompatible con las luces del siglo, y lo mismo creía doña Lupe; pero se guardó muy bien de detener a su sobrino por la ojeriza que le tenía, y Juan Pablo se fue, quedando en la mesa los comensales en la tranquilizadora cifra de doce. ...
En la línea 2736
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata se habría dejado llevar del primer impulso de cólera, si en su alma no hubiera nacido otro impulso de tolerancia, unido a cierta relajación de conciencia. Se calló, y en aquel instante llamaron a la puerta. ...
En la línea 834
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El canadiense conocía tal vez esa distinción, pero Conseil sabía mucho más y, unido ya a él por una fuerte amistad, no podía admitir que fuese menos instruido que él. Así, le dijo: ...
En la línea 950
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -En efecto, pero en esas condiciones el hombre no es libre: está unido a la bomba que le envía el aire por un tubo de goma, verdadera cadena que le amarra a tierra. Si nosotros debiéramos estar así ligados al Nautilus, no podríamos ir muy lejos. ...
En la línea 181
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Pasó el tiempo sin que trajera ningún consuelo para mis sentimientos, y llegaron los invitados. El señor Wopsle, unido a una nariz romana y a una frente grande y pulimentada, tenía una voz muy profunda, de la que estaba en extremo orgulloso; en realidad, era valor entendido entre sus conocidos que, si hubiese tenido una oportunidad favorable, habría sido capaz de poner al pastor en un brete. Él mismo confesaba que si la Iglesia estuviese «más abierta», refiriéndose a la competencia, no desesperaría de hacer carrera en ella. Pero como la Iglesia no estaba «abierta», era, según ya he dicho, nuestro sacristán. Castigaba de un modo tremendo los «amén», y cuando entonaba el Salmo, pronunciando el versículo entero, miraba primero alrededor de él y a toda la congregación como si quisiera decir: «Ya han oído ustedes a nuestro amigo que está más alto; háganme el favor de darme ahora su opinión acerca de su estilo.» ...
En la línea 1803
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Tanto como loco, no… Yo creo, querido, que he hablado demasiado… A él le llamó la atención que a ti sólo te interesara este asunto… Ahora ya comprende la razón de este interés… porque conoce las circunstancias… y el motivo de que entonces te irritara. Y ello, unido a ese principio de enfermedad… Estoy un poco borracho, querido, pero el diablo sabe que a Zosimof le ronda una idea por la cabeza… Te repito que sólo piensa en enfermedades mentales… Tú no debes hacerle caso. ...
En la línea 3143
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Dijo esto gravemente y en voz baja. Luego se separó de la mesa y se detuvo. Permanecía inmóvil y no se atrevía a mirar a Raskolnikof. Seguía temblando febrilmente. El cabo de la vela estaba a punto de consumirse en el torcido candelero y expandía una luz mortecina por aquella mísera habitación donde un asesino y una prostituta se habían unido para leer el Libro Eterno. ...
En la línea 4828
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... En Siberia, a orillas de un ancho río que discurre por tierras desiertas hay una ciudad, uno de los centros administrativos de Rusia. La ciudad contiene una fortaleza, y la fortaleza, una prisión. En este presidio está desde hace nueve meses el condenado a trabajos forzados de la segunda categoría Rodion Raskolnikof. Cerca de año y medio ha transcurrido desde el día en que cometió su crimen. La instrucción de su proceso no tropezó con dificultades. El culpable repitió su confesión con tanta energía como claridad, sin embrollar las circunstancias, sin suavizar el horror de su perverso acto, sin alterar la verdad de los hechos, sin olvidar el menor incidente. Relató con todo detalle el asesinato y aclaró el misterio del objeto encontrado en las manos de la vieja, que era, como se recordará, un trocito de madera unido a otro de hierro. Explicó cómo había cogido las llaves del bolsillo de la muerta y describió minuciosamente tanto el cofre al que las llaves se adaptaban como su contenido. ...
En la línea 1232
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Pido, sí, pido por amor de Jesucristo… que mañana mismo se vaya usted a España… No me aparto de usted hasta dejarla en el tren… Váyase usted, hija querida, con su padre. ¿No ve usted que tengo razón? Qué creerá su marido de usted si se queda usted aquí… pared por medio… usted es demasiado discreta y buena para intentarlo siquiera. ¡Por esa criaturita! Que su padre se persuada… . porque se persuadirá con el tiempo y su conducta de usted… ¡Ah! ¡No separe el hombre lo que Dios ha unido! Él volverá, volverá al lado de su esposa… , no lo dude usted. Hoy en su cólera… se dejó arrastrar… pero mañana… ...

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