La palabra Transporte ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece transporte.
Estadisticas de la palabra transporte
Transporte es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 1450 según la RAE.
Transporte tienen una frecuencia media de 64.43 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la transporte en 150 obras del castellano contandose 9793 apariciones en total.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Transporte
Cómo se escribe transporte o trransporrte?
Cómo se escribe transporte o tranzporte?
Más información sobre la palabra Transporte en internet
Transporte en la RAE.
Transporte en Word Reference.
Transporte en la wikipedia.
Sinonimos de Transporte.

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece transporte
La palabra transporte puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5536
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Lo tenéis, señor Porthos, lo tenéis -prosiguió la procuradora en un transporte que lesorprendió a ella misma-; venid mañana a casa. ...
En la línea 9225
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Entonces, a través del postigo al que se había acercado, Milady vio al joven persignarse con un fervor delirante a irse por el corredor con un transporte de alegría. ...
En la línea 9535
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... De sobra veis que es preciso que yo muera, Felton; ¡Felton, dadme ese cuchillo!Y tras estas palabras, como si todas sus fuerzasa estuvieran agota das, Milady se dejó ir débil y lánguida entre los brazos del joven oficial que, ebrio de amor, de cólera y de voluptuosidades desconocidas, la recibió con transporte, la apretó contra su corazón, todo tembloroso ante el aliento de aquella boca tan bella, todo extraviado al contacto de aquel seno tan palpitante. ...
En la línea 3077
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En suma: casi todo el comercio de una mitad de España está en manos de los maragatos, cuya fidelidad es tal, que cuantos han utilizado sus servicios no vacilarían en confiarles el transporte de un tesoro desde el Cantábrico a Madrid, en la seguridad completa de que no sería culpa suya si no llegaba salvo e intacto a su destino; arrojados han de ser los ladrones que intenten arrebatar sus mercancías a los arrieros maragatos, dondequiera temidos; aferrados a ellas mientras pueden tenerse en pie, las defienden a tiros o con su propio cuerpo si caen en la pelea. ...
En la línea 3078
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pero aunque son los _arrieros_ más fieles de España, distan mucho de ser desinteresados; en general, cobran por el transporte de mercancías el doble, cuando menos, de lo que a otros del mismo oficio les parecería suficiente recompensa. ...
En la línea 611
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 29 de abril.- Desde lo alto de una colina saludamos con alegría los blancos picos de la cordillera; los vemos de cuando en cuando perforar su sombra envuelta en nubes. Durante algunos días continuamos remontando lentamente el río, con mucha lentitud, porque el curso de éste se hace muy tortuoso y nos vemos detenidos a cada paso por inmensos fragmentos de diversas rocas antiguas y de granito. La llanura que limita el valle adquiere aquí una elevación de cerca de mil cien pies sobre el nivel del río; el carácter de esta llanura se ha modificado de una manera extraordinaria. Los cantos de pórfido, muy redondeados, se mezclan con grandes fragmentos angulares de basalto y de rocas primitivas. Observo aquí a sesenta y siete millas de distancia de la montaña más próxima, los, primeros bloques erráticos; he medido uno que tenía cinco metros cuadrados, que se elevaba a cinco pies sobre la grava. Eran tan perfectamente angulares los bordes de esta masa, y su grosor tan considerable, que al principio la tomé por una roca in situ y tomé la brújula par observar su plano de inclinación. La llanura no es ya tan lisa como a la orilla del mar; no se observa, sin embargo, ningún signo de cataclismo. En estas circunstancias creo que es imposible explicar el transporte de estas rocas gigantescas a tan larga distancia de la montaña, de donde, sin duda, provienen, sino por la teoría de los hielos flotantes. ...
En la línea 645
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... En el pico más elevado de una cadena de colinas, a unos setecientos pies sobre el nivel del mar, encontré y me interesó mucho, un inmenso fragmento en arco, descansando sobre su lado convexo, o sea boca arriba. ¿Habrá que creer que este fragmento ha sido lanzado al aire y ha caído en esta posición, o lo que es más probable, que existía en lo antiguo, en la misma cadena de colinas, una parte más elevada que el punto sobre el que hoy descansa este monumento de una gran convulsión de la naturaleza? Como los fragmentos que se encuentran en los valles no están redondeados ni sus intersticios llenos de arena, debemos deducir que el período de violencia se produjo después que la tierra había emergido del mar. He podido observar una sección transversal de estos valles, que me permite asegurar que el fondo es casi plano o no se eleva a cada lado sino en muy suave pendiente. Por eso los fragmentos parecen proceder de la parte más elevada del valle, aunque sea más probable que provengan de las pendientes más próximas, y que desde un movimiento vibratorio de energía colosal los ha extendido en una capa del mismo nivel general. ¡Si durante el temblor de tierra de 1835 que trastornó la ciudad de Concepción en Chile, extrañó que algunos cuerpos pequeños hubiesen sido levantados a varias pulgadas sobre la tierra, qué se dirá de un movimiento que ha levantado peñascos de muchas toneladas y los ha repartido acá y allá, como arena en una masa armónica hasta encontrar su nivel! En la cordillera de los Andes he visto pruebas evidentes de que enormes montañas han sido quebradas en mil pedazos como pudiera romperse una corteza de pan, y que las diferentes capas que las componían, de horizontales que eran habían quedado verticales; pero ninguna escena ha presentado a mi imaginación como estos torrentes de piedras la idea de una convulsión tal que en vano buscaríamos semejante en los anales de la historia. Sea como quiera, el progreso de la ciencia permitirá sin duda muy pronto dar de estos fenómenos una explicación tan sencilla como la que se ha dado del transporte, antes inexplicable, de los bloques sembrados en las llanuras de Europa. ...
En la línea 817
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... davía puede presentarse bajo un punto de vista más chocante la posición de los ventisqueros en este lugar y en el golfo de Penas: en efecto, avanzan hasta la orilla del mar a 7 y medio grados de latitud o 450 millas (724 kilómetros) de un puerto donde las conchas más comunes son tres especies de olivas, una voluta y un caracol, a menos de 94 de una región en que crecen las palmeras, a 4 y medio grados de otro en el cual recorren las llanuras el jaguar y el puma, a menos de 3 grados y medio de las gramíneas arborescentes y (si nos inclinamos un poco al oeste en el mismo hemisferio) a menos de 20 de las orquídeas parásitas y ¡a menos de un grado de los helechos arborescentes! Estos hechos presentan un gran interés geológico respecto del clima del hemisferio septentrional en la época del transporte de los bloques erráticos. he de indicar aquí con detalles, la sencillez con que la teoría de las montañas de hielo cargadas con fragmentos de rocas, explica el origen y la posición de los bloques erráticos gigantescos en la Tierra del Fuego oriental y en las altiplanicies de Santa Cruz y de la isla de Chiloé. la Tierra del Fuego el mayor número de bloques erráticos descansan en las líneas de antiguos estrechos convertidos hoy en valles por efecto de la elevación del suelo ...
En la línea 819
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... y pocos geólogos dudan hoy de que los bloques erráticos que se encuentran cerca de las altas montañas, han sido llevados por los mismos ventisqueros y de que los que se encuentran a gran distancia de ellas, sumergidos en las capas subacuosas, han sido acarreados a esos lugares por montañas de hielo o retenidos por los hielos de la costa. relación entre el transporte de los bloques erráticos y la presencia del hielo bajó cualquier forma, se prueba admirablemente por la distribución geográfica de estos bloques sobre la tierra. la América meridional no se encuentran bloques erráticos más allá del grado 48 de latitud, tratando del Polo austral; en la América septentrional parece que el límite del transporte se extiende al grado 53 y medio del Polo boreal; pero en Europa no va más allá del grado 40 de latitud, respecto del mismo punto ...
En la línea 1035
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A las nueve del día siguiente ya estaban allí otra vez ama y doncella, esperando a Guillermina, que convino en unirse con su amiga en cuanto despachara ciertos quehaceres que tenía en la estación de las Pulgas. Había recibido dos vagones de sillares y obtenido del director de la Compañía del Norte que le hicieran la descarga gratis con las grúas de la empresa… ¡los pasos que tuvo que dar para esto! Pero al fin se salió con la suya, y además quería que del transporte se encargara la misma empresa, que bastante dinero ganaba, y bien podía dar a los huérfanos desvalidos unos cuantos viajes de camiones. ...
En la línea 3201
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Entre los peces óseos, anoté unos labros grises propios de esos mares; esparos sinágridos cuyo iris resplandecía como el fuego; escienas de un metro de largo, con una ancha boca erizada de pequeños dientes, que emitían un ligero grito; centronotos negros, de los que ya he hablado; corífenas azules con destellos de oro y plata; escaros, verdaderos arco iris del océano que rivalizan en colores con los más bellos pájaros de los trópicos; rombos azulados desprovistos de escarnas; bátracos recubiertos de una faja amarilla y transversal semejante a una t griega; enjambres de pequeños gobios moteados de manchitas pardas; dipterodones de cabeza plateada y de cola amarilla; diversos ejemplares de salmones; mugilómoros de cuerpo esbelto y de un brillo suave, como los que Lacepéde ha consagrado a la amable compañera de su vida, y, por último, un hermoso pez, el «caballero americano», que, condecorado con todas las órdenes y recamado de todos los galones, frecuenta las orillas de esa gran nación que en tan poca estima tiene a los galones y a las condecoraciones. Por la noche, las aguas fosforescentes del Gulf Stream rivalizaban con el resplandor eléctrico de nuestro fanal, sobre todo cuando amenazaba tormenta como ocurría frecuentemente en aquellos días. El 8 de mayo nos hallábamos aún frente al cabo Hatteras, a la altura de la Carolina del Norte. La anchura allí del Gulf Stream es de setenta y cinco millas y su profundidad es de doscientos diez metros. El Nautilus continuaba errando a la aventura. Toda vigilancia parecía haber cesado a bordo. En tales condiciones, debo convenir que podía intentarse la evasión, con posibilidades de éxito. En efecto, las costas habitadas ofrecían en todas partes fáciles accesos. Además podíamos esperar ser recogidos por algunos de los numerosos vapores que surcaban incesantemente aquellos parajes asegurando el servicio entre Nueva York o Boston y el golfo de México, o por cualquiera de las pequeñas goletas que realizaban el transporte de cabotaje por los diversos puntos de la costa norteamericana. Era, pues, una ocasión favorable, a pesar de las treinta millas que separaban al Nautilus de las costas de la Unión. ...
En la línea 250
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... «Cierto ‑prosiguió, cazando al vuelo los pensamientos que cruzaban su imaginación‑, cierto que para conocer a un hombre es preciso observarlo largo tiempo y de cerca, pero el carácter del señor Lujine es fácil de descifrar. Lo que más me ha gustado es el calificativo de hombre de negocios y eso de que parece bueno. ¡Vaya si lo es! ¡Encargarse de los gastos de transporte del equipaje, incluso el gran baúl… ! ¡Qué generosidad! Y ellas, la prometida y la madre, se ponen de acuerdo con un mujik para trasladarse a la estación en una carreta cubierta (también yo he viajado así). Esto no tiene importancia: total, de la casa a la estación sólo hay noventa verstas. Después se instalarán alegremente en un vagón de tercera para recorrer un millar de verstas. Esto me parece muy natural, porque cada cual procede de acuerdo con los medios de que dispone. Pero usted, señor Lujine, ¿qué piensa de todo esto? Ella es su prometida, ¿no? Sin embargo, no se ha enterado usted de que la madre ha pedido un préstamo con la garantía de su pensión para atender a los gastos del viaje. Sin duda, usted ha considerado el asunto como un simple convenio comercial establecido a medias con otra persona y en el que, por lo tanto, cada socio debe aportar la parte que le corresponde. Ya lo dice el proverbio: 'El pan y la sal, por partes iguales; los beneficios, cada uno los suyos'. Pero usted sólo ha pensado en barrer hacia dentro: los billetes son bastante más caros que el transporte del equipaje, y es muy posible que usted no tenga que pagar nada por enviarlo. ¿Es que no ven ellas estas cosas o es que no quieren ver nada? ¡Y dicen que están contentas! ¡Cuando pienso que esto no es sino la flor del árbol y que el fruto ha de madurar todavía! Porque lo peor de todo no es la cicatería, la avaricia que demuestra la conducta de ese hombre, sino el carácter general del asunto. Su proceder da una idea de lo que será el marido, una idea clara… ...
En la línea 338
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Va con su padre por el camino que conduce al cementerio. Pasan por delante de la taberna. Sin soltar la mano de su padre, dirige una mirada de horror al establecimiento. Ve una multitud de burguesas endomingadas, campesinas con sus maridos, y toda clase de gente del pueblo. Todos están ebrios; todos cantan. Ante la puerta hay un raro vehículo, una de esas enormes carretas de las que suelen tirar robustos caballos y que se utilizan para el transporte de barriles de vino y toda clase de mercancías. Raskolnikof se deleitaba contemplando estas hermosas bestias de largas crines y recias patas, que, con paso mesurado y natural y sin fatiga alguna arrastraban verdaderas montañas de carga. Incluso se diría que andaban más fácilmente enganchados a estos enormes vehículos que libres. ...
En la línea 500
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -Señor, me parece que he hallado un medio de transporte. ...
En la línea 528
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Entre otras ideas había una que inquietaba mucho a este pobre muchacho. ¿Qué haría mister Fogg del elefante cuando hubiese llegado a la estación del Allahabad? ¿Se lo llevaría? ¡Imposible! El precio del transporte añadido al de la compra, sería una ruina. ¿Lo vendería o le daría libertad? Ese apreciable animal bien merecía que se le tuviese consideración. Si por casualidad mister Fogg se lo regalase, muy apurado se vería él, Picaporte, y esto no dejaba de preocuparle. ...
En la línea 1664
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -No, en trineo de vela. Un hombre me ha propuesto este sistema de transporte. ...
En la línea 1700
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... En cuanto a los vapores Imman, uno de los cuales, el 'City of Paris', se daba a la mar al día siguiente, no debía pensarse en ellos, porque, estando dedicados al transporte de emigrantes, son de máquinas débiles, navegan lo mismo a vela que a vapor, y su velocidad es mediana. Empleaban en la travesía de Nueva York a Inglaterra más tiempo del que necesitaba mister Fogg para ganar su apuesta. ...

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