La palabra Tienes ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Niebla de Miguel De Unamuno
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Fantina Los miserables Libro 1 de Victor Hugo
Un viaje de novios de Emilia Pardo Bazán
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece tienes.
Estadisticas de la palabra tienes
Tienes es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 1207 según la RAE.
Tienes tienen una frecuencia media de 75.47 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la tienes en 150 obras del castellano contandose 11471 apariciones en total.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece tienes
La palabra tienes puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 419
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Y aquí también--gritaba el viejo.--Ahí tienes la sierra, que asín que caen cuatro gotas, llora por toos los costaos. ...
En la línea 525
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --Si, gachó--continuó Rafael.--Ya tienes empleo. El señó te hará verdugo de Seviya o de Jerez: lo que tú escojas. ...
En la línea 670
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... «Es la chica del capataz de Marchamalo», decían a mi lao. «Bendito sea su pico: es un riuseñor». Y yo me ajogaba de pena sin saber por qué; y te veía delante de tus amigas, tan bonita como una santa, cantando la _saeta_, con las manos juntas, mirando al Cristo con esos ojasos que paecen espejos, en los que se veían toos los cirios de la procesión. Y yo, que había jugao contigo de pequeñuelo, creí que eras otra, que te habían cambiao de pronto; y sentí algo en la espalda, como si me arañasen con una navaja; y miré al buen Señor de las Espinas con envidia, porque cantabas para él como un pájaro y para él eran tus ojos; y me fartó poco pa dicile: «Señó, sea su mercé misericordioso con los pobres y déjeme un rato su puesto en la cruz. Na me importa que me vean desnúo, con enagüillas y los remos enclavaos, con tal que María de la Luz me orsequie con su voz de ángel...» --¡Loco!--decía la joven riendo.--¡Pamplinero! ¡Así me tienes chalaíta con esas mentiras que te traes! --Endimpués volví a oírte en la plaza de la Cárcel. Los pobrecitos presos, agarraos a las rejas, como si fuesen malas bestias, le cantaban al Señó unas cosas muy tristes, unas saetas hablando de sus jierros, de sus penitas, de la madre que lloraba por ellos, de sus hijitos que no podían besar. Y tú, entrañas mías, desde abajo contestabas con otras saetas, que eran un jipío durce como el de los ángeles, pidiendo al Señó que se apiadase de los infelices. Y yo entonses juré que te quería con toa mi arma, que habías de ser mía, y tuve tentasiones de gritar a los pobrecitos de las rejas: «Hasta la vista, compañeros; si esta mujer no me quiere, yo jago una barbariá: mato a arguien y el año que viene cantaré enjaulao con vosotros al Señó de las Espinas.» --Rafaé, no seas bárbaro--dijo la muchacha con cierto temor.--No digas esas cosas; eso es tentar la paciencia de Dios. ...
En la línea 939
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... --¡Ahí le tienes!--dijo el señorito a su aperador, señalándole al guitarrista.--El señó Pacorro, alias el _Águila_, el primer tocador del mundo. ¡El _Guerra_, matando toros, y mi amigo con la guitarra!... ¡el disloque! Y como el cortijero se quedase mirando a este ser extraordinario, cuyo nombre no había oído jamás, el tocador se inclinó ceremoniosamente como un hombre de mundo, experto en fórmulas sociales. ...
En la línea 2899
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Ahí tienes un anillo de gran precio, según ase guran; procede de mi hermano el rey de España, es mío y puedo dis poner de él. ...
En la línea 3414
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Ven entonces - dijo D'Artagnan-; tienes razón: la cara del hos telero no me gusta, es demasiado graciosa. ...
En la línea 3857
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¿No es justo lo que he adivinado y que se trata de algún asunto desagradable?-Te equivocas, Planchet -respondió D'Artagnan -, y la prueba es que ahí tienes un escudo para quebebas a mi salud. ...
En la línea 4025
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -En efecto, tienes razón, Planchet, todo esto me parece muy sos pechoso, y estáte t ranquilo, no le pagaremos nuestro alquiler hasta que la cosa no haya sido categóricamente explicada. ...
En la línea 1450
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Yo iré delante; sígueme poco a poco, y, una vez en Jaraicejo, compras pan y cebada; tú no tienes nada que temer. ...
En la línea 3564
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Así pues, aquí nos tienes a tus pies arrodillados, porque intercedas pidiendo perdón de nuestros pecados a Dios Padre, a Dios Hijo y a Dios Espíritu Santo, ¡oh tú, más alto que el sol, bendito apóstol Santiago! En Santiago tropecé con un coadyuvante para mis trabajos bíblicos, bueno y cordial, en la persona del librero de la población, Rey Romero, hombre de unos sesenta años. ...
En la línea 4192
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... EL ALCALDE.—No tal; y puesto que no tienes pasaporte y confiesas que te llamas Sebastián, vamos a fusilarte. ...
En la línea 4383
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me apeé de la jaca, y entregando las riendas al otro guía dije: —Aquí tienes el caballo de tu amo; llévalo por el despeñadero abajo si quieres; pero yo me lavo las manos en el asunto. ...
En la línea 418
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Bien parece -respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla. ...
En la línea 533
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y ansí, cuando yo le haga y te le dé, no tienes más que hacer sino que, cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo (como muchas veces suele acontecer), bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sotileza, antes que la sangre se yele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo; luego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana. ...
En la línea 598
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Bien es verdad que tal vez, Olalla, me has dado indicio que tienes de bronce el alma y el blanco pecho de risco. ...
En la línea 601
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Si el amor es cortesía, de la que tienes colijo que el fin de mis esperanzas ha de ser cual imagino. ...
En la línea 1122
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¿Qué tienes, hija mía? —gritó don Víctor acercándose al lecho. ...
En la línea 1128
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Sí, tienes razón; acércate, háblame, siéntate aquí. ...
En la línea 2089
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Alvarito no había dicho nunca a Anita: buenos ojos tienes. ...
En la línea 2916
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Que tienes un rival temible. ...
En la línea 92
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Lo que tú tienes, Claudio, es que te aburres. ...
En la línea 211
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... — Tú tienes la obligación de ayudarme en esta obra de justicia. Los Borgias deben interesarte más que El Papa del mar, al que quisiste describir en un libro. Don Pedro Luna está olvidado y nadie lo calumnia, mientras los Borgias continúan siendo considerados por el vulgo como unos modelos de monstruosidad. ...
En la línea 438
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —¿Qué piensas?… ¿Qué tienes?… Eres otro desde hace algún tiempo. ¡Habla! Entre nosotros debe existir una franqueza absoluta. Nada nos une que no pueda romperse… ¿Es que te cansas a mi lado? ...
En la línea 461
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Tú no puedes irte… ¡Dios mío! ¿Cómo sería eso?… Jamás te di motivos de queja con mi conducta. Siempre te guardé fidelidad, y basta una palabra tuya, un leve enfado, para que te obedezca, plegándome a las exigencias de tus celos injustos y pasajeros. Yo, que jamás obedecí a los hombres por orgullo, dejo que me impongas tu voluntad… ¿Qué es lo que te falta? Vives en uno de los países mas hermosos de la Tierra; llevas una existencia tranquila y dulce, digna de envidia: tienes quien te ama… Deja que continúe tu grato deslizamiento. ¿Qué más quieres?… ...
En la línea 180
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Que me lo tienes que contar todito… Si no, no te dejo vivir». ...
En la línea 261
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Que te calles, hombre, que te calles. Me repugna eso. Razón tienes; tú no eras entonces tú. Trato de figurarme cómo eras y no lo puedo conseguir. Quererte yo y ser tú como a ti mismo te pintas son dos cosas que no puedo juntar. ...
En la línea 340
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Retiráronse de muy buen humor a la fonda, y al llegar a ella vieron que en el comedor había mucha gente. Era un banquete de boda. Los novios eran españoles anglicanizados de Gibraltar. Los esposos Santa Cruz fueron invitados a tomar algo, pero lo rehusaron; únicamente bebieron un poco de Champagne, por que no dijeran. Después un inglés muy pesado, que chapurraba el castellano con la boca fruncida y los dientes apretados, como si quisiera mordiscar las palabras, se empeñó en que habían de tomar unas cañas. «De ninguna manera… muchas gracias». —«¡Ooooh!, sí»… El comedor era un hervidero de alegría y de chistes, entre los cuales empezaban a sonar algunos de gusto dudoso. No tuvo Santa Cruz más remedio que ceder a la exigencia de aquel maldito inglés, y tomando de sus manos la copa, decía a media voz: «Valiente curdela tienes tú». Pero el inglés no entendía… Jacinta vio que aquello se iba poniendo malo. El inglés llamaba al orden, diciendo a los más jóvenes con su boquita cerrada que tuvieran fundamenta. Nadie necesitaba tanto como él que se le llamase al orden, y sobre todo, lo que más falta le hacía era que le recortaran la bebida, porque aquello no era ya boca, era un embudo. Jacinta presintió la jarana, y tomando una resolución súbita, tiró del brazo a su marido y se lo llevó, a punto que este empezaba a tomarle el pelo al inglés. ...
En la línea 345
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Debes acostarte—le dijo. —Es temprano… Nos estaremos aquí de tertulia… sí… ¿tú no tienes sueño? Yo tampoco. Acompañaré a mi cara mitad. Ese es mi deber, y sabré cumplirlo, sí señora. Porque yo soy esclavo del deber… ...
En la línea 242
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Así lo parece, ciertamente, pero … , ¿no tienes barruntos de si… si… ? ...
En la línea 412
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –No tan aprisa, amigo. Eres, a fe mía, demasiado brusco. ¿Qué tienes que, ver con este muchacho? ...
En la línea 415
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Bien dices, y te creo, hijo mío, tanto si tienes la cabeza sana como si estás loco. Pero sea o no tu padre este rufián despreciable, da lo mismo, no ha de tenerte para pegarte y abusar, como ha amenazado, si prefieres permanecer conmigo. ...
En la línea 724
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Me parece que esa mujer ha hablado verdad. Si mi madre estuviera en este lugar y tuviera poderes del diablo, para semejantes funciones, no habría vacilado un momento en provocar la tormenta y dejar en ruinas todo el país, a cambio de obtener la salvación de mi vida a cualquier precio que fuere. Todas las madres están vaciadas en el mismo molde. Quedas libre, buena mujer… , y lo mismo tu hija… , porque yo te creo inocente. Ahora no tienes ya que temer, una vez perdonada… Quítate las medias, y si puedes provocar una tormenta, yo te haré rica. ...
En la línea 237
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... «Es ella, sí, es ella –siguió diciéndose–, es ella, es la misma, es la que yo buscaba hace años, aun sin saberlo; es la que me buscaba. Estábamos destinados uno a otro en armonía preestablecida; somos dos mónadas complementaria una de otra. La familia es la verdadera célula social. Y yo no soy más que una molécula. ¡Qué poética es la ciencia, Dios mío! ¡Madre, madre mía, aquí tienes a tu hijo; aconséjame desde el cielo! ¡Eugenia, mi Eugenia… !» ...
En la línea 376
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... » Muchas veces se me ha ocurrido pensar, Orfeo, que yo no soy, a iba por la calle antojándoseme que los demás no me veían. Y otras veces he fantaseado que no me veían como me veía yo, y que mientras yo me creía ir formalmente, con toda compostura, estaba, sin saberlo, haciendo el payaso, y los demás riéndose y burlándose de mí. ¿No te ha ocurrido alguna vez a ti esto, Orfeo? Aunque no, porque tú eres joven todavía y no tienes experiencia de la vida. Y además eres perro. ...
En la línea 401
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... Oyóse un ligero rumor, como de paloma que arranca en vuelo, un ¡ah! breve y seco, y los ojos de Eugenia, en un rostro todo frescor de vida y sobre un cuerpo que no parecía pesar sobre el suelo, dieron como una nueva y misteriosa luz espiritual a la escena. Y Augusto se sintió tranquilo, enormemente tranquilo, clavado a su asiento y como si fuese una planta nacida en él, como algo vegetal, olvidado de sí, absorto en la misteriosa luz espiritual que de aquellos ojos irradiaba. Y sólo al oír que doña Ermelinda empezaba a decir a su sobrina: «Aquí tienes a nuestro amigo don Augusto Pérez… » , volvió en sí y se puso en pie procurando sonreír. ...
En la línea 402
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –Aquí tienes a nuestro amigo don Augusto Pérez, que desea conocerte… ...
En la línea 1604
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¿Lo tienes escondido en la bahía? ...
En la línea 2391
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Ven a mi camarote —dijo Yáñez—, tienes que contarme muchas cosas. ...
En la línea 323
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Puedes decir lo que quieras - replicó el sargento, que estaba en pie y con los brazos cruzados, mientras le miraba fríamente -, pero no tienes derecho a hablar aquí. Ya te darán la oportunidad de hacerlo cuanto quieras antes de dar por terminado este asunto. ...
En la línea 564
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Sí tienes - replicó -. Has llorado tanto que apenas ves claro, y ahora mismo estás a punto de llorar otra vez. ...
En la línea 623
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Si eres tan tonto que no tienes otras ideas más aceptables - dijo mi hermana - vale más que te vayas a continuar el trabajo. ...
En la línea 789
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... — Ya que esta casa te parece antigua y tétrica, muchacho - dijo la señorita Havisham, con acento de impaciencia -, y, por consiguiente, no tienes ganas de jugar, ¿quieres trabajar, en cambio? ...
En la línea 709
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¿Qué tienes en la mano? ...
En la línea 908
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¡Pero escucha un momento, botarate! ¿Es que te has vuelto loco? Puedes hacer lo que quieras, pero yo tampoco tengo lecciones y me río de eso. Estoy en tratos con el librero Kheruvimof, que es una magnífica lección en su género. Yo no lo cambiaría por cinco lecciones en familias de comerciantes. Ese hombre publica libritos sobre ciencias naturales, pues esto se vende como el pan. Basta buscar buenos títulos. Me has llamado imbécil más de una vez, pero estoy seguro de que hay otros más tontos que yo. Mi editor, que es poco menos que analfabeto, quiere seguir la corriente de la moda, y yo, naturalmente, le animo… Mira, aquí hay dos pliegos y medio de texto alemán. Puro charlatanismo, a mi juicio. Dicho en dos palabras, la cuestión que estudia el autor es la de si la mujer es un ser humano. Naturalmente, él opina que sí y su labor consiste en demostrarlo elocuentemente. Kheruvimof considera que este folleto es de actualidad en estos momentos en que el feminismo está de moda, y yo me encargo de traducirlo. Podrá convertir en seis los dos pliegos y medio de texto alemán. Le pondremos un título ampuloso que llene media página y se venderá a cincuenta kopeks el ejemplar. Será un buen negocio. Se me paga la traducción a seis rublos el pliego, o sea quince rublos por todo el trabajo. Ya he cobrado seis por adelantado. Cuando terminemos este folleto traduciremos un libro sobre las ballenas, y para después ya hemos elegido unos cuantos chismes de Les Confessions. También los traduciremos. Alguien ha dicho a Kheruvimof que Rousseau es una especie de Radiscev. Naturalmente, yo no he protestado. ¡Que se vayan al diablo… ! Bueno, ¿quieres traducir el segundo pliego del folleto Es la mujer un ser humano? Si quieres, coge inmediatamente el pliego, plumas, papel (todos estos gastos van a cargo del editor), y aquí tienes tres rublos: como yo he recibido seis adelantados por toda la traducción, a ti te corresponden tres. Cuando hayas traducido el pliego, recibirás otros tres. Pero que te conste que no tienes nada que agradecerme. Por el contrario, apenas te he visto entrar, he pensado en tu ayuda. En primer lugar, yo no estoy muy fuerte en ortografía, y en segundo, mis conocimientos del alemán son más que deficientes. Por eso me veo obligado con frecuencia a inventar, aunque me consuelo pensando que la obra ha de ganar con ello. Es posible que me equivoque… Bueno, ¿aceptas? ...
En la línea 908
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¡Pero escucha un momento, botarate! ¿Es que te has vuelto loco? Puedes hacer lo que quieras, pero yo tampoco tengo lecciones y me río de eso. Estoy en tratos con el librero Kheruvimof, que es una magnífica lección en su género. Yo no lo cambiaría por cinco lecciones en familias de comerciantes. Ese hombre publica libritos sobre ciencias naturales, pues esto se vende como el pan. Basta buscar buenos títulos. Me has llamado imbécil más de una vez, pero estoy seguro de que hay otros más tontos que yo. Mi editor, que es poco menos que analfabeto, quiere seguir la corriente de la moda, y yo, naturalmente, le animo… Mira, aquí hay dos pliegos y medio de texto alemán. Puro charlatanismo, a mi juicio. Dicho en dos palabras, la cuestión que estudia el autor es la de si la mujer es un ser humano. Naturalmente, él opina que sí y su labor consiste en demostrarlo elocuentemente. Kheruvimof considera que este folleto es de actualidad en estos momentos en que el feminismo está de moda, y yo me encargo de traducirlo. Podrá convertir en seis los dos pliegos y medio de texto alemán. Le pondremos un título ampuloso que llene media página y se venderá a cincuenta kopeks el ejemplar. Será un buen negocio. Se me paga la traducción a seis rublos el pliego, o sea quince rublos por todo el trabajo. Ya he cobrado seis por adelantado. Cuando terminemos este folleto traduciremos un libro sobre las ballenas, y para después ya hemos elegido unos cuantos chismes de Les Confessions. También los traduciremos. Alguien ha dicho a Kheruvimof que Rousseau es una especie de Radiscev. Naturalmente, yo no he protestado. ¡Que se vayan al diablo… ! Bueno, ¿quieres traducir el segundo pliego del folleto Es la mujer un ser humano? Si quieres, coge inmediatamente el pliego, plumas, papel (todos estos gastos van a cargo del editor), y aquí tienes tres rublos: como yo he recibido seis adelantados por toda la traducción, a ti te corresponden tres. Cuando hayas traducido el pliego, recibirás otros tres. Pero que te conste que no tienes nada que agradecerme. Por el contrario, apenas te he visto entrar, he pensado en tu ayuda. En primer lugar, yo no estoy muy fuerte en ortografía, y en segundo, mis conocimientos del alemán son más que deficientes. Por eso me veo obligado con frecuencia a inventar, aunque me consuelo pensando que la obra ha de ganar con ello. Es posible que me equivoque… Bueno, ¿aceptas? ...
En la línea 977
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Has hecho bien en volver en ti ‑siguió diciendo‑. Hace ya cuatro días que no te alimentas: lo único que has tomado ha sido unas cucharadas de té. Te he mandado a Zosimof dos veces. ¿Te acuerdas de Zosimof? Te ha reconocido detenidamente y ha dicho que no tienes nada grave: sólo un trastorno nervioso a consecuencia de una alimentación deficiente. «Falta de comida ‑dijo‑. Esto es lo único que tiene. Todo se arreglará.» Está hecho un tío ese Zosimof. Es ya un médico excelente… Bueno ‑dijo dirigiéndose al mozo‑, no quiero hacerle perder más tiempo. Haga el favor de explicarme el motivo de su visita… Has de saber, Rodia, que es la segunda vez que la casa Chelopaief envía un empleado. Pero la visita anterior la hizo otro. ¿Quién es el que vino antes que usted? ...
En la línea 569
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —Te quiero mucho, Praskovia —dijo de pronto—. Eres una buena muchacha. Vales mucho más que todos juntos, pero tienes mal carácter… Bueno, también yo lo tengo… Vuélvete; ¿son cabellos postizos esos que llevas aquí? ...
En la línea 831
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¡Anda, listo! Aquí tienes veinte mil rublos en dinero contante y sonante. ...
En la línea 876
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Esta vez toda mi elocuencia para hacerle ver que sólo debía arriesgar pequeñas sumas, asegurándole que cuando volviese una racha de suerte se podría aprovechar. Al principio ella consintió, pero era tal su impaciencia que no había manera de retenerla durante el juego. Cuando había ganado dos posturas de diez o veinte federicos: —¡Ya lo ves! ¡Ya lo ves! —decía—. Hemos ganado. Si hubiese habido cuatro mil florines en lugar de diez habríamos ganado cuatro mil florines en lugar de… ¡tú tienes la culpa! ...
En la línea 919
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Según, dicen, ella tiene un montón de dinero que presta a interés y aumenta el capital. No te acuso, Praskovia. Tú no eres quien envió los telegramas, y del pasado no me quiero acordar. Sé que tienes mal carácter. Eres una verdadera avispa, pequeña. Cuando picas, envenenas. Pero tengo lástima de ti, pues yo quería mucho a Catalina, tu madre. Pues bien, ¿quieres? Abandona todo esto y ven conmigo. Creo que no está bien que vivas ahora con el general. ...
En la línea 813
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... Cada vez que la mujer pasaba por delante de él, le arrojaba con una bocanada de humo de su cigarro algún apóstrofe que él creía chistoso y agudo, como: '¡Qué fea eres! No tienes dientes'. La mujer, triste espectro vestido, que iba y venía sobre la nieve, no le respondía, ni siquiera lo miraba, y no por eso recorría con menos regularidad su paseo. ...
En la línea 1157
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... - Chenildieu, tú tienes el hombro derecho quemado porque lo tiraste un día sobre el brasero encendido, ¿no es verdad? ...
En la línea 1159
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... - Cochepaille, tú tienes en el brazo izquierdo una fecha escrita en letras azules con pólvora quemada. Es la fecha del desembarco del emperador en Cannes, el primero de marzo de 1815. Levántate la manga. ...
En la línea 824
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Tiene extravagancias y caprichos muy particulares… Hubo un tiempo en que se le antojó trabajar, y entró en una casa de comercio… Después estudió medicina y cirugía, y tengo entendido que deja tamañitos a Rubio y a Camisón… En Madrid se iba a los hospitales, por gusto, a estudiar… En la guerra hizo lo mismo. ¿Sabes tú dónde me lo encontraba yo a veces en Madrid? Pues en el Retiro, mirando al estanque grande fijamente… ¿Qué tienes, chica? ...
En la línea 964
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -¡Por vida de!… ¿no tiene papá, tía, hermano? ¡que vengan con mil diablos a cuidarla! A nosotros ¿qué nos va en eso? Si tienes vocación de Hermana de la Caridad, dijéraslo y no te casaras, hija… tu obligación es atender a tu marido y a tu casa, nada más… ...
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