Cómo se escribe.org.es

La palabra sesos
Cómo se escribe

la palabra sesos

La palabra Sesos ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece sesos.

Estadisticas de la palabra sesos

Sesos es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 20947 según la RAE.

Sesos aparece de media 2.85 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la sesos en las obras de referencia de la RAE contandose 433 apariciones .


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece sesos

La palabra sesos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 4318
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Sin embargo, reconociendo y todo la verdad de lo que decía, creí mi deber insistir; pero sin tomarse siquiera la molestia de entrar en discusión conmigo, cogió su pistola, la puso sobre su mesilla de noche y declaró que a laprimera palabra que se le dijera de una mudanza cualquiera, fuera o dentro del hostal, abriría la tapa de los sesos a quien fuese lo bastante imprudente para meterse en una cosa que no le importaba más que él. ...

En la línea 7722
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Athos alzó lentamente su pistola, exte ndió el brazo de manera que el arma tocase casi la frente de Milady y luego, con una voz tanto más terrible cuanto que tenía la calma suprema de una inflexible resolución:-Señora -dijo-, ahora mismo vais a entregarme el papel que os ha firmado el cardenal, o por mi alma que os salto la tapa de los sesos. ...

En la línea 7901
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Entonces - dijo D'Artagnan dejando caer su brazo con desa liento-es inútil seguir luchando más tiempo; da igual que me salte la tapa de los sesos, todo está terminado. ...

En la línea 8604
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¿No sois lo bastante rica, vos,que poseéis cerca de un millón, y no podéis deteneros en vuestro camino fatal si no hacéis el mal más que por el goce infinito y supremo de hacerlo? Mirad: os aseguro que si la memoria de mi hermano no fuera sagrada iríais a pudriros en un calabozo del E stado o a saciar en Tyburn la curiosidad de los marineros; me callaré, pero vos soportaréis tranquilamente vuestra cautividad; dentro de quince o veinte días parto para La Rochelle con el ejército; pero la víspera de mi partida vendrá a recogeros un bajel, que yo veré partir y que os conducirá a nuestras colonias del Sur; y estad tranquila, os uniré un compañero que os levantará la tapa de los sesos a la primera tentativa que arriesguéis por volver a Inglaterra, o al continente. ...

En la línea 4650
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Tomóla don Quijote, y, sin que echase de ver lo que dentro venía, con toda priesa se la encajó en la cabeza; y, como los requesones se apretaron y exprimieron, comenzó a correr el suero por todo el rostro y barbas de don Quijote, de lo que recibió tal susto, que dijo a Sancho: -¿Qué será esto, Sancho, que parece que se me ablandan los cascos, o se me derriten los sesos, o que sudo de los pies a la cabeza? Y si es que sudo, en verdad que no es de miedo; sin duda creo que es terrible la aventura que agora quiere sucederme. ...

En la línea 4666
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -¡Ta, ta! -dijo a esta sazón entre sí el hidalgo-, dado ha señal de quién es nuestro buen caballero: los requesones, sin duda, le han ablandado los cascos y madurado los sesos. ...

En la línea 9104
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero el Magistral salió sin responder siquiera, pensando en Ana y en Mesía; y a la media hora, cuando paseaba por el Espolón solo y a paso largo, olvidando el compás de su marcha ordinaria, le repetía en los sesos, no sabía qué voz: ¡besugo, besugo! ¿Por qué se acordaba él del besugo?. ...

En la línea 13861
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Ya no hay aprensiones: ya no veo hormigas en el aire, ni burbujas, ni nada de eso; hablo de ello sin miedo de que vuelvan las visiones: me siento capaz de leer a Maudsley y a Luys, con todas sus figuras de sesos y demás interioridades, sin asco ni miedo. ...

En la línea 15482
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El Magistral estaba pensando que el cristal helado que oprimía su frente parecía un cuchillo que le iba cercenando los sesos; y pensaba además que su madre al meterle por la cabeza una sotana le había hecho tan desgraciado, tan miserable, que él era en el mundo lo único digno de lástima. ...

En la línea 15802
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Quintanar se levantó, apuntó, disparó y cuatro tordos de agua cayeron heridos por los perdigones que, según pensó en aquel instante don Víctor, debía tener en los sesos el amigo traidor, el infame don Álvaro. ...

En la línea 1582
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Te diré… desde que le vi, me dije: «Yo conozco esa cara». Pero no pude caer en quién era. Entró Pez y hablamos… Él también quería reconocerle. Nos devanábamos los sesos. Por fin caímos en la cuenta de que habíamos visto a aquel sujeto días antes en el despacho del director del Tesoro. Creo que hablaba con este del pago de unos fusiles encargados a Inglaterra. Tiene acento catalán, gasta bigote y perilla… cincuenta años… bastante antipático. Pues verás; como Joaquín y yo la mirábamos tanto, el tío aquel se escamaba. Ella no se timaba… parecía como vergonzosa… ¡y qué mona estaba con su vergüenza! ¿Te acuerdas de aquel palmito descolorido con cabos negros? Pues ha mejorado mucho, porque está más gruesa, más llena de cara y de cuerpo. ...

En la línea 1663
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... De esta manera aquel misántropo llegó a vivir más con la visión interna que con la externa. El que antes era como una ostra había venido a ser algo como un poeta. Vivía dos existencias, la del pan y la de las quimeras. Esta la hacía a veces tan espléndida y tal alta, que cuando caía de ella a la del pan, estaba todo molido y maltrecho. Tenía Maximiliano momentos en que se llegaba a convencer de que era otro, esto siempre de noche y en la soledad vagabunda de sus paseos. Bien era oficial de ejército y tenía una cuarta más de alto, nariz aguileña, mucha fuerza muscular y una cabeza… una cabeza que no le dolía nunca; o bien un paisano pudiente y muy galán, que hablaba por los codos sin turbarse nunca, capaz de echarle una flor a la mujer más arisca, y que estaba en sociedad de mujeres como el pez en el agua. Pues como dije, se iba calentando de tal modo los sesos, que se lo llegaba a creer. Y si aquello le durara, sería tan loco como cualquiera de los que están en Leganés. La suerte suya era que aquello se pasaba, como pasaría una jaqueca; pero la alucinación recobraba su imperio durante el sueño, y allí eran los disparates y el teje maneje de unas aventuras generalmente muy tiernas, muy por lo fino, con abnegaciones, sacrificios, heroísmos y otros fenómenos sublimes del alma. Al despertar, en ese momento en que los juicios de la realidad se confunden con las imágenes mentirosas del sueño y hay en el cerebro un crepúsculo, una discusión vaga entre lo que es verdad y lo que no lo es, el engaño persistía un rato, y Maximiliano hacía por retenerlo, volviendo a cerrar los ojos y atrayendo las imágenes que se dispersaban. «Verdaderamente—decía él—, ¿por qué ha de ser una cosa más real que la otra? ¿Por qué no ha de ser sueño lo del día y vida efectiva lo de la noche? Es cuestión de nombres y de que diéramos en llamar dormir a lo que llamamos despertar, y acostarse al levantarse… ¿Qué razón hay para que no diga yo ahora mientras me visto: 'Maximiliano, ahora te estás echando a dormir. Vas a pasar mala noche, con pesadilla y todo, o sea con clase de Materia farmacéutica animal… ?'». ...

En la línea 1989
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¡Que se esté una sacrificada toda la vida para esto!… Él no lo sabe, ¿qué ha de saber, si es un tontín? Le ponen el plato delante, ¿y qué sabe las agonías que ha costado ponérselo?… Pues si le dijera yo que cada garbanzo, algunos días, tiempo ha, tenía el valor de una perla… según lo que costaba traerlo a casa… ! No sé qué habría sido de mí sin el Sr. de Torquemada, ni qué hubiera sido de Maxi sin mí. ¡Lucida existencia sería la suya si no hubiera tenido más arrimo que el de sus hermanos! Dime, bobo de Coria, ¿si yo no hubiera trabajado como una negra para defender el panecillo y poner esta casa en el pie que tiene; si no discurriera tanto como discurro, calentándome los sesos a todas horas y empleando en mil menudencias estas entendederas que Dios me ha dado, ¿qué habría sido de ti, ingratuelo?… ¡Ah! ¡Si viviera mi Jáuregui!». ...

En la línea 2015
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Estás loco. Esas cosas no se le ocurren a nadie que tenga sesos. Me voy, te dejo, porque si estoy aquí, te pego, no tengo más remedio que romperte encima el palo de una escoba, y la verdad, si eres poco hombre para ese amor tan sublime, aún lo eres menos para recibir una paliza». ...

En la línea 4797
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Admito que todo eso es solamente sed de instrucción; pero ¿por qué entregarse a ciertos excesos? ¿Por qué insultar a las personas de elevada posición, como hace ese tunante de Zamiotof? ¿Por qué me ha ofendido a mí, pregunto yo… ? Otra epidemia que hace espantosos estragos es la del suicidio. Se comen hasta el último céntimo que tienen y después se matan. Muchachas, hombres jóvenes, viejos, se quitan la vida. Por cierto que acabamos de enterarnos de que un señor que llegó hace poco de provincias se ha suicidado. Nil Pavlovitch, ¡eh, Nil Pavlovitch! ¿Cómo se llama ese caballero que se ha levantado la tapa de los sesos esta mañana? ...


la Ortografía es divertida

Más información sobre la palabra Sesos en internet

Sesos en la RAE.
Sesos en Word Reference.
Sesos en la wikipedia.
Sinonimos de Sesos.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Sesos

Cómo se escribe sesos o zezoz?

Busca otras palabras en esta web

Palabras parecidas a sesos

La palabra dijera
La palabra jugado
La palabra fondos
La palabra pasaros
La palabra raba
La palabra inquietos
La palabra sinceramente

Webs Amigas:

Ciclos Fp de Automoción en Jaén . Ciclos formativos FP . Ciclos Fp de Automoción en Lleida . - Hotel Checkin Valencia