La palabra Secar ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece secar.
Estadisticas de la palabra secar
Secar es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 13287 según la RAE.
Secar aparece de media 5.36 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la secar en las obras de referencia de la RAE contandose 815 apariciones .
Más información sobre la palabra Secar en internet
Secar en la RAE.
Secar en Word Reference.
Secar en la wikipedia.
Sinonimos de Secar.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece secar
La palabra secar puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1670
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 8 de abril.- Dejamos el valle de Aconcagua, por el cual hemos bajado, y por la tarde llegamos a una quinta cerca de la villa de Santa Rosa. Qué admirable fertilidad en esta llanura! Avanza el otoño y todos los árboles frutales se desprenden de sus hojas; los campesinos se ocupan en secar los duraznos y los higos en los techos de sus quintas; otros hacen la vendimia, todo lo cual forma muy alegres cuadros; pero falta esa tranquilidad que en Inglaterra hace realmente del otoño la tarde del año. ...
En la línea 2039
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... contramos una cuadrilla de españoles que desde Carlos habían mandado aquí para secar pescados y salar tortugas ...
En la línea 811
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Aquí es» dijo Guillermina, después de andar un trecho por la calle del Bastero y de doblar una esquina. No tardaron en encontrarse dentro de un patio cuadrilongo. Jacinta miró hacia arriba y vio dos filas de corredores con antepechos de fábrica y pilastrones de madera pintada de ocre, mucha ropa tendida, mucho refajo amarillo, mucha zalea puesta a secar, y oyó un zumbido como de enjambre. En el patio, que era casi todo de tierra, empedrado sólo a trechos, había chiquillos de ambos sexos y de diferentes edades. Una zagalona tenía en la cabeza toquilla roja con agujeros, o con orificios, como diría Aparisi; otra, toquilla blanca, y otra estaba con las greñas al aire. Esta llevaba zapatillas de orillo, y aquella botitas finas de caña blanca, pero ajadas ya y con el tacón torcido. Los chicos eran de diversos tipos. Estaba el que va para la escuela con su cartera de estudio, y el pillete descalzo que no hace más que vagar. Por el vestido se diferenciaban poco, y menos aún por el lenguaje, que era duro y con inflexiones dejosas. ...
En la línea 832
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Echando una mirada a lo alto del tejado, vio la Delfina que por encima de este asomaba un tenderete en que había muchos cueros, tripas u otros despojos, puestos a secar. De aquella región venía, arrastrado por las ondas del aire, un olor nauseabundo. Por los desiguales tejados paseábanse gatos de feroz aspecto, flacos, con las quijadas angulosas, los ojos dormilones, el pelo erizado. Otros bajaban a los corredores y se tendían al sol; pero los propiamente salvajes, vivían y aun se criaban arriba, persiguiendo el sabroso ratón de los secaderos. ...
En la línea 881
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Sí, nos iremos… Lo que es por mí, ya estamos andando» decía la otra sin moverse del corredor, mirando a la techumbre, en la cual no veía otra cosa que el horrible tinglado donde colgaban los cueros puestos a secar. Entre tanto, la fundadora, a pesar de su mucha prisa, entablaba una rápida conversación con D. José. ...
En la línea 3022
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata se calló. Fuera que los ojos del clérigo se acostumbraran a la oscuridad, fuera que entrase en el cuarto más luz, ello es que Nicolás empezó a distinguir a su hermana política, sentada sobre el baúl, con un pañuelo en la mano. A ratos se lo llevaba al rostro como para secar sus lágrimas. Cierto es que Fortunata lloraba; pero algunas veces la causa de la aproximación del pañuelo a la cara era la necesidad en que la joven se veía de resguardar su olfato del olor desagradable que las ropas negras y muy usadas del clérigo despedían. ...
En la línea 1736
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Padre, eso son palabras y nada más que palabras… ¡Perdonar… ! Si no le hubiesen atropellado, esta noche habría vuelto borracho, llevando sobre su cuerpo la única camisa que tiene, esa camisa vieja y sucia, y se habría echado en la cama bonitamente para roncar, mientras yo habría tenido que estar trajinando toda la noche. Habría tenido que lavar sus harapos y los de los niños; después, ponerlos a secar en la ventana, y, finalmente, apenas apuntara el día, los habría tenido que remendar. ¡Así habría pasado yo la noche! No, no quiero oír hablar de perdón… Además, ya le he perdonado. ...
Errores Ortográficos típicos con la palabra Secar
Cómo se escribe secar o secarr?
Cómo se escribe secar o zecar?
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