La palabra Rompen ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Fantina Los miserables Libro 1 de Victor Hugo
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece rompen.
Estadisticas de la palabra rompen
Rompen es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 14988 según la RAE.
Rompen aparece de media 4.55 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la rompen en las obras de referencia de la RAE contandose 691 apariciones .
Más información sobre la palabra Rompen en internet
Rompen en la RAE.
Rompen en Word Reference.
Rompen en la wikipedia.
Sinonimos de Rompen.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece rompen
La palabra rompen puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 4716
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... La vida está llena de humillaciones y de dolores -continuó ensombreciéndose-; todos los hilos que la atan a la felicidad se rompen una vez tras otra en la mano del hombre, sobre todo los hilos de oro. ...
En la línea 148
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Cuando no se emplea el lazo, se arrolla y se lleva atado a la parte de atrás de la silla. Hay dos especies de bolas: las más sencillas, que se emplean para cazar avestruces, consisten en dos piedras redondas, cubiertas de cuero y reunidas por una tenue cuerda trenzada, como de unos ocho pies de longitud; la otra especie sólo difiere de ésta en que consta de tres pelotas reunidas por una cuerda a un centro común. El gaucho tiene en la mano la más pequeña de las tres y hace girar las otras dos en derredor de la cabeza; luego de hacer puntería las arroja, y las bolas van a través del aire girando sobre sí mismas como balas de cañón enramadas. En cuanto las bolas dan contra cualquier objeto, se enroscan cruzándose en derredor de él y se anudan con fuerza. El grueso y el peso de las bolas varían según el fin que se propone lograr con ellas: hechas de piedra y del tamaño de una manzana, hieren con tanta fuerza, que a veces rompen las patas del caballo a las cuales se arrollan; se hacen de madera, del tamaño de un nabo, para apoderarse de los animales sin herirlos. A veces son de hierro las bolas, y entonces llegan a mucha mayor distancia. La dificultad principal para servirse del lazo o de las bolas consiste en ser tan buen jinete, que, yendo a galope o volviendo grupas de pronto, se pueda hacerlos girar con bastante igualdad en derredor de la cabeza para poder apuntar; a pie se aprendería muy pronto a manejarlos. Divertíame cierta vez en galopar y hacer girar las bola en derredor de mi cabeza, cuando la bola libre chocó accidentalmente con un arbustillo; cesando entonces de pronto el movimiento de revolución, cayó al suelo la bola, rebotó enseguida y fue a enroscarse a una de las patas traseras de mi caballo; escapóseme la otra bola y quedó cogida mi cabalgadura. Afortunadamente era un caballo viejo y experto, pues de otro modo se hubiera puesto a cocear hasta caer de lado. Los gauchos se desternillaron de risa gritando que hasta entonces habían visto coger a toda clase de animales, pero que nunca habían visto a un hombre cogerse él mismo. ...
En la línea 696
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... El 11 de enero de 1833 forzamos velas y arribamos a pocas millas de la gran montaña despedazada a que el capitán Cook ha dado el nombre de York Minster (origen del nombre de nuestro fueguense); pero una violenta tempestad nos obliga a plegar velas y a volver a alta mar. Las olas rompen con furia contra la costa y pasa la espuma por encima de los acantilados que tienen más de 200 pies de altura. El 12 redobla la tempestad su furor y no sabemos con exactitud dónde nos encontramos. Era muy poco agradable oír constantemente repetida la voz de mando: «Alerta al viento». El 13. ...
En la línea 1761
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s pedazos de mineral salido de la mina se rompen y se echan a un lado las partes petrosas. ...
En la línea 2777
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... llándose el mar sumamente tranquilo avanzo hasta los bancos de coral vivo, en los que se rompen las grandes olas, y observo en todas partes magníficos peces verdes y admirables zoófitos; admirables bajo el punto de vista de la forma y del color. ...
En la línea 5342
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —De su amo. Conque… Bastante hemos hablado… y finalmente: la finca es magnífica; está tasada en treinta y cinco mil duros. Sólo el pedernal de los cimientos y la berroqueña de la escalera valen un dineral. ¿Pues y las paredes? El otro día, al abrir un hueco, los albañiles no le podían meter el pico, Nada, que talmente se rompen las herramientas en este ladrillo recocho que parece un diamante… Pues para concluir… no tengo ganas de conversación. Cuando se abrió el testamento del señor D. Manuel Moreno-Isla, que en gloria esté, testamento hecho tres años ha, se encontró que dejaba esta casa y el solar de la calle de Relatores a doña Guillermina Pacheco, su tía… La señora ha hipotecado ambas fincas para acabar el asilo, y por eso verá usted que este va echando chispas. Lo acabarán este año… Conque… ...
En la línea 3433
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Allí es donde el Nautilus -involuntaria o voluntariamente, tal vez -había sido llevado por su capitán. Describía una espiral cuyo radio disminuía cada vez más. Con él, el bote, aún aferrado a su flanco, giraba a una velocidad vertiginosa. Sentía yo los vértigos que suceden a un movimiento giratorio demasiado prolongado. Estábamos espantados, viviendo en el horror llevado a sus últimos límites, con la circulación sanguínea en suspenso y los nervios aniquilados, empapados en un sudor frío como el de la agonía. ¡Y qué fragor en torno de nuestro frágil bote! ¡Qué mugidos que el eco repetía a una distancia de varias millas! ¡Qué estrépito el de las olas al destrozarse en las agudas rocas del fondo, allí donde los cuerpos más duros se rompen, allí donde hasta los troncos de los árboles se convierten en «una piel», según la expresión noruega! ...
En la línea 1093
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... Estaba solo. Había llegado el momento supremo. Trataba de recogerse en sí mismo y no podía conseguirlo. En las ocasiones en que el hombre tiene más necesidad de pensar en las realidades dolorosas de la vida, es precisamente cuando los hilos del pensamiento se rompen en el cerebro. Se encontraba en el sitio donde los jueces deliberan y condenan. ...
Errores Ortográficos típicos con la palabra Rompen
Cómo se escribe rompen o rrompen?
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