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La palabra quincena
Cómo se escribe

la palabra quincena

La palabra Quincena ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Un viaje de novios de Emilia Pardo Bazán
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece quincena.

Estadisticas de la palabra quincena

Quincena es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 13838 según la RAE.

Quincena aparece de media 5.07 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la quincena en las obras de referencia de la RAE contandose 770 apariciones .


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece quincena

La palabra quincena puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7837
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Y ¿qué?-¡Y qué! Vamos a buscar sus mosquetes sus cebadoresy sus car tuchos, y en vez de cuatro mosquetes y de doce balas vamos a tener una quincena de fusiles y un centenar de disparos. ...

En la línea 5957
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En menos de una quincena recorrimos todos los pueblos que hay dentro de un radio de cuatro leguas al Este de Madrid, y vendimos cerca de doscientos Testamentos. ...

En la línea 6187
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Por desgracia, al tiempo que llegué y durante la quincena siguiente el cielo de Andalucía, tan radiante de ordinario, se cubrió de negras nubes que descargaron chaparrones tremendos, tales como muy pocos sevillanos recordaban haberlos visto nunca. ...

En la línea 2898
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La segunda vez que habló de esto a su mujer, no la encontró tan bien dispuesta. «¿Y tus estudios, y tu carrera? Aconséjate con tu tía, y ella te dirá que lo que estás pensando es un disparate». Maxi estaba muy caviloso por ciertas cosas que en su mujer notaba. Hacía días que apenas levantaba ella los ojos del suelo y su mirar revelaba una gran pesadumbre. De repente, una tarde que volvía Rubín de la botica, al subir la escalera la oyó cantar. Entró, y la cara de Fortunata resplandecía de contento y animación. ¿Qué había pasado? Maxi no lo pudo penetrar, aunque sus celos, aguzadores de la inteligencia, le apuntaban presunciones que bien podrían contener la verdad. Esta era que la prójima había recibido, por conducto de Patria, una esquelita en que se le anunciaba la reapertura del curso amoroso, interrumpido durante una quincena. «Esta alegría—pensaba Maxi—, ¿por qué será?». Y comprendiendo por instinto de celoso que echaba un jarro de agua fría sobre aquel contento, dijo a Fortunata: «Ya está decidido que nos iremos al pueblo. Lo he consultado con mi tía y ella lo aprueba». ...

En la línea 916
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Era el Casino para Perico y Miranda, como para todos los ociosos de la colonia, casa y hogar durante la temporada termal. En conjunto el gran edificio se asemejaba a un concierto de voces que convidasen a la existencia rápida y fácil de nuestro siglo. El espacioso peristilo, la fachada principal con su vasta azotea, su jardinete reservado, donde vegetan en graciosas canastillas exóticas plantas, y sus ricos y caprichosos adornos renacientes de blanquísima sillería; las altas columnas de bruñido pórfido que el interior sustentan; las muelles butacas y los anchos divanes; los cupidillos traviesos (símbolo artístico de efímeros amores que suelen vivir el espacio de una quincena de aguas) que corren por la cornisa del gran salón de baile, o revolotean en el azul de los anchos recuadros del teatro; el oro prodigado en toques hábiles, como puntos de luz, o en luengos listones, como rayos de sol; las grandes ventanas de límpidos cristales, todo, en suma, ayudaba a la fantasía a representarse un templo ateniense, corregido y aumentado con los beneficios y goces de la civilización actual. Quien mirase el Casino por su fachada sur, podía ver desde luego el numen que allí recibía culto y sacrificios: la Ninfa de las aguas, inclinando la urna con graciosa actitud, mientras salen a sus pies de entre un cañaveral dos amorcillos, y uno de ellos, alzando una valva, recoge la sacra linfa que de la urna copiosamente fluye. Sacerdotes y flamines del templo de la Ninfa son los mozos del Casino, que a la menor señal, a un movimiento de labios, acuden tácitos y prontos con lo que se desea: cigarros, periódicos, papel, refrescos, hasta las aguas, que traen a escape, en un tanque vuelto boca abajo sobre un plato, a fin de que no pierdan su preciosa temperatura ni sus gases. ...

En la línea 974
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Anda a paseo ¡a paseo! -exclamó Perico, fiel a su sistema de franqueza y desahogo-. ¿No te podrás aguardar una quincena por darme gusto? ¿Qué vas hacer tú en España? Meterte en León, y vegetar, vegetar. Aquí estás en la luna, en la luna de miel… Nada, nada; os dejo a mi hermanita, ya sé que estará bien cuidada, bien cuidada. Abur, que es la hora del tren. Te traeré una cabeza de corzo para porta-bastón… ...


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Más información sobre la palabra Quincena en internet

Quincena en la RAE.
Quincena en Word Reference.
Quincena en la wikipedia.
Sinonimos de Quincena.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Quincena

Cómo se escribe quincena o kincena?

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