Cómo se escribe.org.es

La palabra platillo
Cómo se escribe

la palabra platillo

La palabra Platillo ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece platillo.

Estadisticas de la palabra platillo

Platillo es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 20945 según la RAE.

Platillo aparece de media 2.85 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la platillo en las obras de referencia de la RAE contandose 433 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Platillo

Cómo se escribe platillo o platiyo?

Más información sobre la palabra Platillo en internet

Platillo en la RAE.
Platillo en Word Reference.
Platillo en la wikipedia.
Sinonimos de Platillo.

Algunas Frases de libros en las que aparece platillo

La palabra platillo puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3054
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... El amo saludaba desde el mostrador a algún parroquiano que le caía cerca. Los más gustaban de que se les sirviera el café sin ninguna tardanza, y daban palmadas si el chico no venía pronto. Juan Pablo entraba despacio y muy serio, como hombre que va a cumplir una obligación sagrada. Dirigía el paso gravemente hacia las mesas de la derecha y se sentaba siempre en el propio sitio con matemática exactitud. El mozo le saludaba en el momento de dar un restregón con el paño a la mesa, y él, contestando con cierta dignidad, frotábase las manos, se acomodaba bien en el asiento, conservando la capa sobre los hombros; después acercaba el vaso, poniendo a la derecha, a la discreta distancia a que se pone el tintero para escribir, el platillo del azúcar, y luego atendía a la operación de verter en el vaso la leche y el café, poniendo mucho cuidado en que las proporciones de ambos líquidos fueran convenientes y en que el vaso se llenara sin rebosar. Esto era elemental. Después cogía la cuchara con la mano izquierda y con la derecha iba echando pausadamente los terrones, dirigiendo miradas indulgentes a todo el local y a las personas que entraban. Como veterano del café sabía tomarlo con aquella lentitud y arte que corresponden a todo acto importante. ...

En la línea 3079
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¿Se ha enterado usted, Rubín?—decía Feijoo al tomar asiento junto al ángulo de la mesa, y quitando de la boca del vaso el platillo del azúcar—. Parece que Mendiry se ha corrido hacia Viana». ...

En la línea 4018
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Volviéndose hacia ella, otra vez le echó Jacinta aquella mirada y aquella sonrisa que la asesinaban. «En ese caso, esperaremos un poco», indicó en voz casi imperceptible, sentándose en una de las sillas de paja. Fortunata no sabía qué hacer. No tuvo valor para marcharse, y se sentó en el sofá. Casi en el mismo instante la Delfina sintiose vacilar en su asiento, porque la silla estaba inválida, y se pasó al sofá. Halláronse las dos juntas, tocando falda con falda. Fortunata, por no mirar a su rival, miraba a la niña, a quien aquella tenía en pie delante de sí, cogiéndola de las manos. Observó la de Rubín el trajecito azul de Adoración, sus botas, todo su decente atavío, y en aquella inspección fisgona que hizo, sus miradas y las de Jacinta se encontraron alguna vez. «¡Oh, si tú supieras al lado de quién estás!» pensaba Fortunata, y aquí su temor se desvanecía un tanto, para dejar revivir la ira. «Si yo te dijera ahora quién soy, padecerías quizás más de lo que yo padezco». Adoración quería decir algo; pero Jacinta le tapaba la boca, y mirando a la de Rubín se sonreía con esa ingenuidad que indica ganas de trabar conversación. Comprendiolo la otra, diciendo para sí: «No, pues yo no he de buscarte la lengua». La niña, aquel dato vivo de la bondad de la Delfina, no podía menos de determinar en Fortunata un pensamiento distinto de los anteriores. Pero sus renovados odios trataban de envenenar la admiración: «¡Oh!, sí, señora—pensaba—. Ya sabemos que tiene usted un sin fin de perfecciones. ¿A qué cacarearlo tanto… ? Poco falta para que lo canten los ciegos. Si estuviéramos como usted, entre personas decentes, y bien casaditas con el hombre que nos gusta, y teniendo todas las necesidades satisfechas, seríamos lo mismo. Sí, señora; yo sería lo que es usted si estuviera donde usted está… Vaya, que el mérito no es tan del otro jueves, ni hay motivo para tanto bombo y platillo. Y si no, venga usted a mi puesto, al puesto que tuve desde que me engañó aquel, y entonces veríamos las perfecciones que nos sacaba la mona esta». ...

En la línea 4633
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata decía también algo, aunque no mucho, porque lo de la tienda no despertaba en ella gran interés. Después que apuró el platillo de la compota, volvió Aurora para adentro, y trajo unas yemas en un papel. ¡Qué golosa era! Ofreció una a Fortunata, que la tomó, y doña Casta se dispuso a obsequiar a sus amigos con vasos de agua. Ponía esta señora sus cinco sentidos en los botijos para enfriar el agua, y tenía a gala el que en ninguna parte la hubiese tan fresca y rica como en su casa. Después de traer un plato con azucarillos, fue a escanciar el precioso contenido de los botijos, pues eran varios, y en ellos graduaba la temperatura, poniéndolos o no en el balcón, Doña Lupe la ayudaba en la traída de aguas, y en tanto Aurora le pasó a Fortunata el brazo por la cintura y ambas salieron al balcón de la sala. ...

En la línea 677
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Puse los dos federicos. La bolita rodó largo tiempo sobre el platillo y comenzó a zigzaguearse a través de las casillas. La abuela, conteniendo la respiración, me agarró por el brazo. Y, de pronto, ¡crac! ...

En la línea 699
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Me encogí de hombros y sin replicar puse doce federicos. El platillo giró largo tiempo. La abuela observaba temblando. “¿Se imagina que el ‘cero’ y va a ganar de nuevo?”, pensé, contemplándola con sorpresa. La certeza absoluta de ganar se reflejaba en su rostro, la espera infatigable de que se iba a gritar: “¡Cero!” La bola paró dentro de una casilla. ...

En la línea 707
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —¡Alexei Ivanovitch! ¿Has dicho que se podían poner solamente cuatro florines a la vez?… ¡Toma, pon esos cuatro billetes al “rojo”! ¿Para qué intentar disuadirla? El platillo comenzó a girar. ...

En la línea 1085
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Nueva ganancia. Tenía, pues, ochenta federicos. Lo puse todo sobre la docena del centro —ganando triple, pero dos contras—. El platillo comenzó a girar… Salió el veinticuatro. Me entregaron tres cartuchos de cincuenta federicos y diez monedas de oro. Mi haber se elevaba ahora a doscientos federicos. ...


El Español es una gran familia


la Ortografía es divertida

Busca otras palabras en esta web

Palabras parecidas a platillo

La palabra estrenar
La palabra refrescaba
La palabra ahumadas
La palabra center
La palabra align
La palabra text
La palabra sahumar

Webs Amigas:

VPO en Caceres . Playas de Motril . Becas de Ciclos Formativos en Comunitat Valenciana . - Hotel en Benalmádena