La palabra Perseguir ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece perseguir.
Estadisticas de la palabra perseguir
Perseguir es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 11608 según la RAE.
Perseguir aparece de media 6.41 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la perseguir en las obras de referencia de la RAE contandose 974 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Perseguir
Cómo se escribe perseguir o perrseguirr?
Cómo se escribe perseguir o perzeguir?
Cómo se escribe perseguir o persejuir?
Más información sobre la palabra Perseguir en internet
Perseguir en la RAE.
Perseguir en Word Reference.
Perseguir en la wikipedia.
Sinonimos de Perseguir.

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece perseguir
La palabra perseguir puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3807
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... He sentido también que me llame invidioso, y que, como a ignorante, me describa qué cosa sea la invidia; que, en realidad de verdad, de dos que hay, yo no conozco sino a la santa, a la noble y bien intencionada; y, siendo esto así, como lo es, no tengo yo de perseguir a ningún sacerdote, y más si tiene por añadidura ser familiar del Santo Oficio; y si él lo dijo por quien parece que lo dijo, engañóse de todo en todo: que del tal adoro el ingenio, admiro las obras y la ocupación continua y virtuosa. ...
En la línea 7202
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Diole gana a don Quijote de pasear la ciudad a la llana y a pie, temiendo que, si iba a caballo, le habían de perseguir los mochachos, y así, él y Sancho, con otros dos criados que don Antonio le dio, salieron a pasearse. ...
En la línea 621
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... le da en las patas, pero no consigue rodeárselas. Tira entonces al suelo el sombrero para fijar el lugar donde han caído las bolas, y sin dejar de perseguir la vaca al galope, prepara su lazo, alcanza al animal, después de una carrera violentísima, y consigue engancharla por los cuernos. El otro gaucho nos había precedido con los caballos de la brida, de modo que le fue difícil a Santiago matar al furioso animal. Sin embargo, consiguió arrastrarle a un punto en que el terreno era perfectamente llano, utilizando para ello todos los esfuerzos que hacía para aproximarse a él. Cuando la vaca no quería moverse, el caballo, perfectamente amaestrado en este género de ejercicios, se le acercaba y la empujaba violentamente con el petral. Pero no consistía todo en llevarla a terreno llano, había que matar a aquel animal loco de terror,, lo cual no parecía nada fácil para un hombre solo. Hasta imposible hubiera sido si el caballo no comprendiera, por instinto, que cuando su amo lo abandonaba estaba perdido si el lazo no permanecía siempre tirante; de tal manera, que si el toro o la vaca hace un movimiento de avance, el caballo avanza en el acto en la misma dirección; si la vaca permanece tranquila, el caballo no se mueve afianzado sobre las patas traseras. Pero el caballo de Santiago, muy joven todavía, no conocía bien esta maniobra y la vaca se acercaba a él poco a poco. Espectáculo admirable fue el ver con qué destreza logro Santiago pasar detrás de la fiera, evitar sus cornadas y desjarretarla, en fin; después de lo cual no hubo dificultad alguna para hundirle el cuchillo en la nuca, cayendo entonces la vaca como herida por el rayo (descabellada). Cortóle entonces varios trozos de carne, conservando la piel, pero no hueso; en cantidad suficiente para nuestra expedición. Dirigímonos al punto que habíamos elegido para pasarla noche; tuvimos por cena carne con cuero, o sea carne asada con la piel. Es tan superior esta carne a la vaca ordinaria, como el corzo respecto del carnero. Tómase un gran trozo circular del lomo del animal, y se asa sobre los carbones con la piel para abajo, que forma una especie de salsera, por cuyo medio no se pierde una sola gota del jugo de la carne. Si hubiera cenado con nosotros aquella noche un respetable concejal, no hay para qué decir cuán pronto habríase celebrado en Londres la carne con cuero. ...
En la línea 2559
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... enen grandísima sagacidad cuando se trata de perseguir al hombre o a los animales; he oído hacer a algunos observaciones que demuestran mucha agudeza, pero por nada del mundo se deciden a cultivar la tierra, edificar casas, ni establecerse en punto fijo en ninguna parte; ni siquiera quieren tomarse el trabajo de cuidar los ganados que se les dan. suma, están un poco por encima de los fueguenses en la escala de la civilización. ...
En la línea 2497
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... A ruegos de los gacetilleros, singularmente el del Lábaro, se perseguía cruelmente la prostitución, pero el juego no se podía perseguir. ...
En la línea 3266
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Cuando estaba sereno, juraba que no había cosa peor que perseguir a la servidumbre femenina en la propia casa; pero no podía dominarse. ...
En la línea 6408
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Así eran las mujeres! ¡así era singularmente aquella mujer! ¿Para qué amarlas? ¿Para qué perseguir el ideal del amor? O, mejor dicho, ¿para qué amar a las mujeres vivas, de carne y hueso? Mejor era soñar, seguir soñando. ...
En la línea 10201
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Esta sociedad que, desde luego, no se llamará de la templanza, se propone perseguir a los fariseos, arrancar las caretas de los hipócritas y arrancar del cuerpo social de Vetusta las sanguijuelas místicas que chupan su sangre. ...
En la línea 1368
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La cólera del coloso no encontró a los pocos momentos enemigos que perseguir. Todos habían huido. Los inmediatos cañaverales se estremecían agitados por la carrera medrosa de los hombrecillos. Gillespie iba a tenderse otra vez en la arena, convencido de que nadie osaría ya atacarle, cuando sintió que algo se agitaba debajo de uno de sus pies. ...
En la línea 1609
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Algunas palabras había cogido la Delfina al vuelo que no tenían, a su parecer, ninguna relación con aquello de las Cortes, el coronel Iglesias y el ministerio Palanca. Indudablemente había moros por la costa. Era preciso descubrir, perseguir y aniquilar al corsario a todo trance. En la mesa versó la conversación sobre el mismo asunto, y Villalonga, después de volver a contar el caso con todos sus pelos y señales para que lo oyera D. Baldomero, añadió diferentes pormenores que daban color a la historia. ...
En la línea 69
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Tres segundos antes de la recepción de la carta de J. B. Hobson, estaba yo tan lejos de la idea de perseguir al unicornio como de la de buscar el paso del Noroeste. Tres segundos después de haber leído la carta del honorable Secretario de la Marina, había comprendido ya que mi verdadera vocación, el único fin de mi vida, era cazar a ese monstruo inquietante y liberar de él al mundo. Sin embargo, acababa de regresar de un penoso viaje y me sentía cansado y ávido de reposo. Mi única aspiración era la de volver a mi país, a mis amigos y a mi pequeño alojamiento del jardín de Plantas con mis queridas y preciosas colecciones. Pero nada pudo retenerme. Lo olvidé todo, fatigas, amigos, colecciones y acepté sin más reflexión la oferta del gobierno americano. ...
En la línea 302
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... La persecución recomenzó, y el comandante Farragut, cerniéndose sobre mí, me dijo -¡Voy a perseguir a ese animal hasta que estalle mi fragata! ...
En la línea 2602
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Sin embargo -dijo el canadiense-, en el mar Rojo usted nos autorizó a perseguir a un dugongo. ...
En la línea 3354
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Hacia las cuatro de la tarde, incapaz de contener la impaciencia y la inquietud que me devoraban, volví a la escalera central. La escotilla estaba abierta y me arriesgué sobre la plataforma. El capitán se paseaba por ella agitadamente y miraba al buque, situado a unas cinco o seis millas a sotavento. El capitán Nemo se dejaba perseguir atrayendo al buque hacia el Este. No le atacaba, sin embargo. ¿Dudaba tal vez? ...

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