La palabra Ofrecer ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece ofrecer.
Estadisticas de la palabra ofrecer
Ofrecer es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 2291 según la RAE.
Ofrecer tienen una frecuencia media de 41.89 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la ofrecer en 150 obras del castellano contandose 6367 apariciones en total.
Más información sobre la palabra Ofrecer en internet
Ofrecer en la RAE.
Ofrecer en Word Reference.
Ofrecer en la wikipedia.
Sinonimos de Ofrecer.

la Ortografía es divertida

El Español es una gran familia
Algunas Frases de libros en las que aparece ofrecer
La palabra ofrecer puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 4612
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -No, pero convenid al menos que no admite perdón ofrecer al Señor aquello de lo que uno está completamente harto. ...
En la línea 5442
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Si hubiera sido una gran da ma, se habría desmayado; pero comono era más que una procurado ra, se contentó con decir al mosquetero con un furor concentrado: -¡Eh, señor Porthos! ¿No me vais a ofrecer a mí agua bendita?Al oír aquella voz, Porthos se sobresaltó como lo haría un hombre que se despierta tras un sueño d e cien años. ...
En la línea 10968
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Finalmente, alzó la cabeza, fijó su mirada de águila sobre aquella fisonomía leal, abierta, inteligente, leyó en aquel rostro surcado por las lágrimas todos los sufrimientos que había enjugado desde hacía un mes, y pensó por tercera o cuarta vez cuán to futuro tenía aquel muchacho de veintiún años, y qué recursos podría ofrecer a un buen amo su actividad, su valor y su ingenio. ...
En la línea 2528
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Hubiera deseado comprar una mula; pero aunque llegué a ofrecer treinta libras por una bastante ruin, no quisieron dármela; mientras que el precio de ambos caballos—magníficos animales por su talla y su fuerza—apenas llegaba a esa suma. ...
En la línea 2538
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Quizás en ninguna parte del mundo abundan los criados tanto como en Madrid; al menos, los individuos dispuestos a ofrecer sus servicios a cambio de la soldada y la comida, aunque de los servicios efectivos que sean capaces de prestar se pueda decir muy poco; pero mi criado tenía que ser de condición poco común, inteligente, activo, capaz, en casos de apuro, de darme un consejo útil; además, valiente, porque se requería, en verdad, cierto valor para seguir a un amo resuelto a explorar la mayor parte de España, y que intentaba viajar sin protección de arrieros y carreteros, en _cabalgaduras_ propias. ...
En la línea 4363
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Sin embargo, como el camino es largo y difícil y en la montaña hay mucha _bretima_, me parece que, además del pan y del vino, su excelencia no debe ofrecer menos de cuatro _pesetas_ al guía que le lleve a Viveiro, y no conozco ninguno mejor que mi yerno, Juanito. ...
En la línea 5323
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Yo no fumo, pero no debe uno mezclarse con las clases bajas de España sin llevar un cigarro que ofrecer llegado el caso. ...
En la línea 2183
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Pues, ¿cómo es posible que pone vuestra merced en duda el casarse con tan alta princesa como aquésta? ¿Piensa que le ha de ofrecer la fortuna, tras cada cantillo, semejante ventura como la que ahora se le ofrece? ¿Es, por dicha, más hermosa mi señora Dulcinea? No, por cierto, ni aun con la mitad, y aun estoy por decir que no llega a su zapato de la que está delante. ...
En la línea 2389
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y, porque claro lo veas, dime, Anselmo: ¿tú no me has dicho que tengo de solicitar a una retirada, persuadir a una honesta, ofrecer a una desinteresada, servir a una prudente? Sí que me lo has dicho. ...
En la línea 2722
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... A todo esto callaba la lastimada señora; y, aunque Dorotea tornó con mayores ofrecimientos, todavía se estaba en su silencio, hasta que llegó el caballero embozado que dijo el mozo que los demás obedecían, y dijo a Dorotea: -No os canséis, señora, en ofrecer nada a esa mujer, porque tiene por costumbre de no agradecer cosa que por ella se hace, ni procuréis que os responda, si no queréis oír alguna mentira de su boca. ...
En la línea 3091
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... »Con esto, me despedí al punto de entrambos; y ella, arrancándosele el alma, al parecer, se fue con su padre; y yo, con achaque de buscar las yerbas, rodeé muy bien y a mi placer todo el jardín: miré bien las entradas y salidas, y la fortaleza de la casa, y la comodidad que se podía ofrecer para facilitar todo nuestro negocio. ...
En la línea 523
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Las clases más elevadas e instruidas que viven en las ciudades tienen las cualidades del gaucho, aunque en menor grado; pero también muchos vicios que éste no tiene y los cuales temo que anulen esas buenas cualidades. En las clases elevadas se advierten la sensualidad, la irreligiosidad, la Corrupción más cínica, llevadas al grado más alto. A casi todos los funcionarios puede comprárseles: el director general de Correos vende sellos falsos; el gobernador y el primer ministro se entienden para robar al Estado. No debe contarse con la justicia mediando el oro. He conocido a un inglés que fue a ver al ministro de Justicia en las condiciones siguientes (y añadía que estando muy poco al corriente de las costumbres del país, temblaba todo su cuerpo al entrar en casa del alto personaje): «Señor, le dijo, vengo a ofrecer a usted 200 pesos en papel (unas 125 pesetas en metálico), si hace usted que dentro de cierto término detengan a un hombre que me ha robado. Sé que el paso que doy en este momento es contrario a la ley, pero mi abogado (y citó el nombre de éste último) me aconsejó que lo diese». ...
En la línea 727
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Por la tarde nos hicimos a la vela para regresar al Beagle, y esta vez, no por el canal, sino bordeando la costa meridional. Nuestros barcos estaban muy cargados y la mar de leva, por lo cual no dejó de ofrecer peligros el pasaje. El 7 por la tarde, reingresamos a bordo de nuestro buque, después de una ausencia de veinte días; habiendo recorrido durante este tiempo 300 millas (480 kilómetros) en barcos descubiertos. ...
En la línea 2552
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... mbién pierden los habitantes de este hemisferio y de las regiones intertropicales uno de los más espléndidos espectáculos aunque para nosotros sea muy común- que puede ofrecer la naturaleza: me refiero al brote de las primeras hojas. verdad que ellos pueden responder que nosotros pagamos muy caro este espectáculo; porque está la tierra durante varios meses cubierta de esqueletos desnudos. verdad, pero podemos replicar que así comprendemos mejor la exquisita belleza de los verdores de la primavera, de que no pueden gozar los que viven entre los trópicos; y cuyos ojos se hastían durante todo el año con las brillantes producciones de estos soberbios climas. mayor número de los árboles a excepción de los gomeros, alcanzan poco grueso, pero son altos y bastante derechos ...
En la línea 2944
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... gunos grupos de nubes blancas cubren aquellas agujas como si quisiesen ofrecer al viajero ese agradable contraste ...
En la línea 7871
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Álvaro se había hecho ofrecer por el mismo Quintanar el caserón de los Ozores, y ya había aventurado algunas visitas, comprendió que por entonces no debía ser aquel el teatro de sus tentativas, y donde se insinuaba era en el Espolón, con miradas y otros artificios de poco resultado, o en casa de Vegallana y en las excursiones al Vivero con más audacia, aunque no mucha, pero con escasa fortuna. ...
En la línea 11251
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Venimos a ofrecer espontáneamente los auxilios que nuestra sociedad presta. ...
En la línea 12223
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Ronzal, de la comisión que recibía a las señoras, se apresuró, en cuanto asomaron los de Quintanar en el vestíbulo, a ofrecer a la Regenta su brazo. ...
En la línea 14077
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Ha de estar cerca de Vetusta para que Benítez pueda hacernos frecuentes visitas y para trasladar a Ana pronto a la ciudad en caso de apuro; ha de ser bastante cómoda, amena, ofrecer un paisaje alegre, tener cerca agua corriente, yerba fresca, leche de vacas. ...
En la línea 2230
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Y como doña Lupe era algo golosa, trajo un día un cucurucho de fresa, bien escondido entre la mantilla; mas no lo puso en la mesa. Concluida la comida, y mientras Nicolás leía La Correspondencia o El Papelito en el comedor, doña Lupe se encerraba en su cuarto para comerse la fresa bien espolvoreada con azúcar. En cuanto el cura se echaba a la calle, salía doña Lupe de su escondite para ofrecer a Maximiliano un poco de aquella sabrosa fruta, y entraba en su cuarto con el platito y la cucharilla. Agradecía mucho estas finezas el chico, y se comía la golosina. Mirábale comer su tía con expectante atención, y cuando quedaban en el plato no más que seis o siete fresas, se lo quitaba de las manos diciendo: «Esto para Papitos que está con cada ojo como los de un besugo». ...
En la línea 2480
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Belén se había puesto a charlar por lo bajo con una monja llamada Sor Facunda, que era la marisabidilla de la casa, muy leída y escribida, bondadosa e inocente hasta no más, directora de todas las funciones extraordinarias, camarera de la Virgen y de todas las imágenes que tenían alguna ropa que ponerse, muy querida de las Filomenas y aún más de las Josefinas, y persona tan candorosa, que cuanto le decían, sobre todo si era bueno, se lo creía como el Evangelio. Basta decir en elogio de la sancta simplicitas de esta señora, que en sus confesiones jamás tenía nada de qué acusarse, pues ni con el pensamiento había pecado nunca; mas como creyera que era muy desairado no ofrecer nada absolutamente ante el tribunal de la penitencia, revolvía su magín buscando algo que pudiera tener siquiera un tufillo de maldad, y se rebañaba la conciencia para sacar unas cosas tan sutiles y sin sustancia, que el capellán se reía para su sotana. Como el pobre D. León Pintado tenía que vivir de aquello, lo oía seriamente, y hacía que tomaba muy en consideración aquellos pecados tan superfirolíticos que no había cristiano que los comprendiera… Y la monja se ponía muy compungida, diciendo que no lo volvería a hacer; y él, que era muy tuno, decía que sí, que era preciso tener cuidado para otra vez, y que patatín y que patatán… Tal era Sor Facunda, dama ilustre de la más alta aristocracia, que dejó riquezas y posición por meterse en aquella vida, mujer pequeñita, no bien parecida, afable y cariñosa, muy aficionada a hacerse querer de las jóvenes. Llevaba siempre tras sí, en las horas de recreo, un hato de niñas precozmente místicas, preguntonas, rezonas y cuya conducta, palabras y entusiasmos pertenecían a lo que podría llamarse el pavo de la santidad. ...
En la línea 2868
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Bebía los vientos el desgraciado chico por hacerse querer, inventando cuantas sutilezas da de sí la manía o enfermedad de amor. Indagaba con febril examen las causas recónditas del agradar, y no pudiendo conseguir cosa de provecho en el terreno físico, escudriñaba el mundo moral para pedirle su remedio. Imaginó enamorar a su esposa por medios espirituales. Hallábase dispuesto, él que ya era bueno, a ser santo, y hacía estudio de lo que a su mujer le era grato en el orden del sentimiento para realizarlo como pudiera. Gustaba ella de dar limosna a cuantos pobres encontrase; pues él daría más, mucho más. Ella solía admirar los casos de abnegación; pues él se buscaría una coyuntura de ser heroico. A ella le agradaba el trabajo; pues él se mataría a trabajar. De este modo devastaba el infeliz su alma, arrancando todo lo bueno, noble y hermoso para ofrecérselo a la ingrata, como quien tala un jardín para ofrecer en un solo ramo todas las flores posibles. ...
En la línea 3777
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «En fin, tú lo has de ver. Y en último caso, hay que conformarse. La vida regular y el transigir con las leyes sociales tienen tal importancia, que hay que sacrificar el gusto, hija mía, y la ilusión… No digo que se sacrifique todo, todo el gusto y toda la ilusión; pero algo, no lo dudes, algo hay que sacrificar. De tener un marido, un nombre, una casa decente, a andar con la alquila levantada, como los simones, a éste tomo, a éste dejo, va mucha diferencia para que no te pares a pensar bien lo que haces… Vamos a ver. Es preciso preverlo todo. Yo te voy a presentar los dos casos que se te pueden ofrecer en tu vida legal, y para los dos te voy a dar mi consejo franco, leal, con un gran sentido de la realidad. Primer caso: supongamos que al poco tiempo de vivir con Maximiliano, encuentras que el muchacho se porta bien contigo, vas viendo sus buenas cualidades, que se manifiestan en todos los actos de la vida, y supongamos también que le vas teniendo algún cariño… ». ...
En la línea 425
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Por Dios que este arrapiezo se le mete a uno en casa y le usurpa la cama con gracia y soltura tan naturales como si fuera el dueño, sin pedir permiso ni ofrecer excusas ni nada que se le parezca. En sus arrebatos de locura se ha llamado Príncipe de Gales, y lo cierto es que sostiene bravamente su carácter. ¡Pobre ratoncillo sin amigos! Sin duda su mente se ha desequilibrado por los malos tratos. Bien; pues yo seré su amigo. Yo lo he salvado, y algo en él me atrae con harta fuerza. Siento ya cariño por este rapaz que sabe hablar tan bien. ¡Con qué marcial actitud ha hecho frente a la sórdida ralea y le ha dirigido su reto! ¡Y qué cara tan linda, tan dulce y tan gentil tiene, ahora que el sueño ha conjurado sus desazones y sus pesares! Yo le enseñaré, curando su enfermedad. Sí; seré, su hermano mayor, y cuidaré de él y por él velaré. Y los que quieran mancillarle o maltratarle ya pueden encargar la mortaja, porque la habrán menester, aunque por ello me quemen vivo. ...
En la línea 543
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Comenzó el grave asunto del vestirse, y un cortesano tras otro fueron arrodillándose para rendir homenaje y, ofrecer al niño rey su pésame por la irreparable pérdida, mientras seguían vistiéndole. Al principio el Primer Escudero del Servicio tomó una camisa, que pasó al Primer Lord de las Jaurías, quien la pasó al Guarda Mayor del Bosque de Windsor, quien la pasó al Tercer Lacayo de la Estola, quien la pasó al Canciller Real del Ducado de Lancaster, quien la pasó al Jefe del Guardarropa, quien la pasó a uno de los heraldos, quien la pasó al Condestable de la Torre, quien la pasó al Mayordomo Jefe de servicio, quien la pasó al Gran Mantelero Hereditario, quien la pasó al Lord Gran Almirante de Inglaterra, quien la pasó al Arzobispo de Canterbury, quien la pasó al Primer Lord de la Cámara, el cual tomó lo que quedaba de ella y se lo puso a Tom. ¡Pobre muchachito!, la escena le recordó la cuerda de cubos en un incendio. ...
En la línea 1307
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Un día casi tuve que emplear la fuerza para impedirle que comprase un broche que había visto en el Palais Royal y que a toda costa quería ofrecer a Blanche. ¿Qué era para ella un broche de setecientos francos? El general poseía por todo capital un billete de mil francos. No he podido saber nunca de dónde lo sacó. Probablemente se lo había dado Mr. Astley, pues fue éste quien pagó la cuenta del hotel. ...
En la línea 1369
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —No me disgustan sus observaciones. Reconozco en sus palabras al cínico, entusiasta e inteligente amigo de antaño. Únicamente los rusos pueden ofrecer tantos contrastes. En efecto, al hombre le gusta ver a su mejor amigo humillado ante él. Es más, la amistad se basa frecuentemente en la humillación. ...
En la línea 1203
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... No siendo Picaporte hombre que dejase dormir una idea, se dirigió al puerto de Yokohama; pero, a medida de que se acercaba a los muelles, su proyecto, que tan sencillo te había parecido al concebirlo, lo iba considerando impracticable. ¿Por qué habían de necesitar cocinero a bordo de un vapor americano, y qué confianza debía inspirar del modo que iba ataviado? ¿Qué recomendaciones podía ofrecer? ¿Qué personas podrían ayudarle? ...
Errores Ortográficos típicos con la palabra Ofrecer
Cómo se escribe ofrecer o hofrecer?
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