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La palabra moralidad
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la palabra moralidad

La palabra Moralidad ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece moralidad.

Estadisticas de la palabra moralidad

Moralidad es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 13618 según la RAE.

Moralidad aparece de media 5.17 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la moralidad en las obras de referencia de la RAE contandose 786 apariciones .

Más información sobre la palabra Moralidad en internet

Moralidad en la RAE.
Moralidad en Word Reference.
Moralidad en la wikipedia.
Sinonimos de Moralidad.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece moralidad

La palabra moralidad puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2496
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Stokes ha encontrado huesos humanos calcinados, esparcidos junto a un hogar en una isleta próxima al lugar en que está anclado nuestro buque; es probable, sin embargo, que los restos de aquel soberbio banquete estuviesen allí desde hace muchos años, puesto que la moralidad del país va mejorando muy deprisa ...

En la línea 1737
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... según todos sabemos, representa esa niña la poco meticulosa moralidad de su madre, de su infausta. ...

En la línea 2149
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... A don Tomás le llamaban Frígilis, porque si se le refería un desliz de los que suelen castigar los pueblos con hipócritas aspavientos de moralidad asustadiza, él se encogía de hombros, no por indiferencia, sino por filosofía, y exclamaba sonriendo: —¿Qué quieren ustedes? Somos frígilis; como decía el otro. ...

En la línea 2496
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La autoridad no había turbado jamás la calma de aquel refugio repuesto y escondido del arte aleatorio, ni en los tiempos de mayor moralidad pública. ...

En la línea 2788
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero hoy por hoy, en el actual momento histórico —el de Pernueces se crecía hablando de esto —la moralidad de nuestras familias es el mejor escudo. ...

En la línea 872
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Este último espectáculo no resultaba extraordinario, dadas las costumbres de la época. Usted no ignora, Borja, que en todas las cortes de la Italia de entonces la alegría de vivir se preocupaba poco de la moralidad. Lo Interesante era gozar, -fuese como fuese. Una de las diversiones finales, a las cuatro de la mañana, fue ofrecer a los esposos cincuenta copas de plata llenas de confites. Infesura, implacable enemigo de los Borgias, dice en su crónica que fue el mismo Papa quien ordenó que vertiesen los confites en los escotes de las hermosas invitadas. Y como todas las señoras tenían al lado cardenales o personajes laicos que no eran sus maridos, pues ya existía en aquellos tiempos el uso de separar a los esposos en los banquetes, cada Invitado se cuidó de extraer los bombones y almendras azucaradas del escote que tenían más cerca, dando lugar dicha diversión a «muchas risas e inmoderadas palpitaciones de senos». ...

En la línea 1102
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Esta agresión produjo un silencio temeroso en los oyentes, apreciándola todos como un ataque a Enciso de las Casas. Doña Nati no se dio cuenta de su torpeza y siguió dejándose arrastrar por su moralidad peleadora. Como su sobrina era la única señorita que había asistido al banquete y estaba con su padre al lado del cardenal, siendo todas las que le escuchaban casadas o viudas, empezó a expresarse crudamente. ...

En la línea 3275
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¡Qué tonta eres! Tu incredulidad nace de la idea equivocada que tienes de esa mujer. Te la has figurado como un monstruo de seducciones, como una de esas que, sin tener pizca de educación ni ningún atractivo moral, poseen un sin fin de artimañas para enloquecer a los hombres y esclavizarles volviéndoles estúpidos. Esta casta de perdidas que en Francia tanto abunda, como si hubiera allí escuela para formarlas, apenas existe en España, donde son contadas… todavía, se entiende, porque ello al fin tiene que venir, como han venido los ferrocarriles… Pues digo que Fortunata no es de esas, no posee más educación que la cara bonita; por lo demás, es sosa, vulgar, no se le ocurre ninguna picardía de las que trastornan a los hombres; y en cuanto a formas… no hablo del cuerpo y talle… sigue tan tosca como cuando la conocí. No aprende; no se le pega nada. Y como para todo se necesita talento, una especialidad de talento, resulta que esa infeliz que tanto te da que pensar, no sirve absolutamente para diablo, ¿me entiendes? Si todas fueran como ella, apenas habría escándalos en el mundo, y los matrimonios vivirían en paz, y tendríamos muchísima moralidad. En una palabra, chiquilla, no hay en ella complexión viciosa; tiene todo el corte de mujer honrada; nació para la vida oscura, para hacer calceta y cuidar muchachos. ...

En la línea 5274
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... ¡Qué diría la gente!… ¡qué las amigas, ante quienes doña Lupe oficiaba como guardadora de la moralidad y de los buenos principios! Cierto que para el mundo la situación que crearía la maternidad de la de Rubín sería una situación legal, toda vez que Maxi, enfermo y encerrado quizá para entonces en un manicomio, no había de llamarse a engaño; pero en este caso, la afrenta sería mayor por añadirse a ella la mentira. Y todos tendrían a doña Lupe por encubridora, y le cortarían lindos sayos. Si ya le parecía a ella oírlo: «Miren esa, tan orgullosa y rígida, tapando el matute que la otra bribona ha introducido en su casa. Lo hará por la cuenta que le tiene. El padre de la criatura es hombre rico y habrá pagado bien el alijo». La idea de que pudieran decir esto hacía brotar de la frente augusta de la viuda gotas de sudor del tamaño de garbanzos. ...

En la línea 5507
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... El hombre compensó con los goces de aquella noche los sufrimientos y tristezas de tantísimos meses. Toda la gente que próxima estaba, mirábale con cierta expresión de asombro y respeto, como se mira a quien es, ha sido o va a ser algo en el mundo. En cuantos asuntos se trataron aquella noche en el círculo, Rubín hizo gala de las ideas más sensatas. Era preciso moralizar la administración provincial, desterrar abusos; sobre todo, en el destierro de los abusos insistió mucho. Su plan de conducta era muy político… contemporizar, contemporizar mientras se pudiera, apurar hasta lo último el espíritu conciliador; y cuando se cargara de razón, levantar el palo y deslomar a todo el que se desmandase… Mucho respeto a las instituciones sobre que descansa el orden social. Cuando va cundiendo el corruptor materialismo, es preciso alentar la fe y dar apoyo a las conciencias honradas. Lo que es en su provincia, ya se tentarían la ropa los revolucionarios de oficio que fueran a predicar ciertas ideas. ¡Bonito genio tenía él… ! En fin, que el pueblo español está ineducado y hay que impedir que cuatro pillastres engañen a los inocentes… La mayoría es buena; pero hay mucho tonto, mucho inocente, y el Gobierno debe velar por los tontos para que no sean engañados… En cuanto a moralidad administrativa, no había que hablar. Él no pasaba ni pasaría por ciertas cosas. Ya le había dicho a Villalonga que aceptaba con la condición de que no le pondría veto a la persecución y exterminio de los pillos… «A muchos que mangonean ahora, les he de llevar codo con codo a la cárcel de partido… Yo soy así; hay que tomarme o dejarme». ...


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Errores Ortográficos típicos con la palabra Moralidad

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