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La palabra montado
Cómo se escribe

la palabra montado

La palabra Montado ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece montado.

Estadisticas de la palabra montado

Montado es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 8051 según la RAE.

Montado aparece de media 10.21 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la montado en las obras de referencia de la RAE contandose 1552 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Montado


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece montado

La palabra montado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3699
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Si en cada uno de ellos queréis dar vuestra dirección de P aris, los cuatro caballos os seguirán; ya co nocéis dos, y me ha parecido que sabéis apreciarlos como aficionado: son los que hemos montado; creedme, los otros no les son inferiores. ...

En la línea 6959
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Al mismo tiempo Aramis apareció por la otra esquina de la calle montado en un soberbio corcel inglés; Bazin lo seguía en un caballo ruano, llevando atado un vigoroso mecklemburgués: era la montura de D'Artagnan. ...

En la línea 6979
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Si era la señora Bonacieux y si volvía a Paris, ¿por qué aquella cita fugitiva, por qué aquel simple cambio de una mirada, por qué aquel beso perdido? Y si por otro lado no era ella, lo cual era muy posible porque la escasa luz que quedaba hacía fácil el error, si no era ella, ¿no sería el comienzo de un golpe de mano montado contra él con el cebo de aquella mujer cuyo amor por ella era conocido?Los tres compañeros se le acercaron. ...

En la línea 8583
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Tendréis todo eso, señora; decidme en qué tren había montado vuestro primer marido vuestra casa; aunque yo no sea más quevues tro cuñado, la montaré en un tren parecido. ...

En la línea 651
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... A eso de las nueve oímos un galope que se acercaba, y a poco llamaron a la puerta; abrieron, y se precipitó en la cocina, todo azorado, un hombre montado en un jumento; llevaba una raída chaqueta de piel de carnero de las llamadas en español _zamarras_, con calzones de lo mismo; desde las rodillas para abajo tenía las piernas desnudas. ...

En la línea 1019
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Poco tiempo llevaba yo sentado a la lumbre, cuando un individuo, montado en un caballo fino y nervioso, se precipitó por el pasadizo desde la cuadra a la cocina, y empezó a lucir sus habilidades de caballista, obligando al animal a encabritarse y a girar velozmente sobre las patas, con manifiesto peligro de cuantos se hallaban en el aposento. ...

En la línea 1103
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El guía idiota tomó el camino de vuelta a Aldea Gallega, y el 5 de enero, montado en una triste mula, sin riendas ni estribos, guiándola con el ramal, y seguido por un muchacho que había de acompañarme montado en otra, bajé presuroso desde Elvas al llano, con ansia de llegar a la romántica, a la caballeresca y vieja España. ...

En la línea 1103
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El guía idiota tomó el camino de vuelta a Aldea Gallega, y el 5 de enero, montado en una triste mula, sin riendas ni estribos, guiándola con el ramal, y seguido por un muchacho que había de acompañarme montado en otra, bajé presuroso desde Elvas al llano, con ansia de llegar a la romántica, a la caballeresca y vieja España. ...

En la línea 480
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 14 de noviembre.- Salimos de Montevideo por la tarde. Me propongo ir a Colonia del Sacramento, en la margen septentrional de la Plata, frente a Buenos Aires; subir por el Uruguay hasta Mercedes, en la orilla del río Negro (uno de los numerosos ríos que llevan este nombre en la América meridional) y volver luego directamente a Montevideo. Dormimos en casa de mi guía, en Canelones. Nos levantamos temprano con la esperanza de hacer una larga etapa, esperanza frustrada puesto que todos los ríos están desbordados. Atravesamos en barca los riachuelos de Canelones, Santa Lucía y San José, y perdemos así mucho tiempo. En otra excursión había cruzado yo el Santa Lucía por cerca de su desembocadura y me chocó muchísimo ver con qué facilidad nuestros caballos, aun sin estar habituados a nadar, habían recorrido esta distancia, por lo menos de 600 metros. Un día que en Montevideo manifesté mi asombro acerca de este particular, me refirieron que algunos titiriteros acompañados de sus caballos naufragaron en la Plata; uno de esos caballos nadó por espacio de siete millas para llegar a tierra. En aquel día un gaucho me dio un regocijado espectáculo por la destreza con que obligó a un caballo repropiado a atravesar un río a nado. El gaucho se desnudó por completo, montó a caballo y obligó a éste a entrar en el agua hasta perder pie; dejóse escurrir entonces por la grupa y le agarró la cola; cada vez que el animal volvía la cabeza, el gaucho le arrojaba agua para asustarle. En cuanto el caballo llegó a la margen opuesta, irguiose de nuevo en la silla el gaucho e iba montado con firmeza, bridas en mano, antes de haber salido por completo del río. Bello espectáculo es ver a un hombre desnudo jinete sobre un caballo en pelo: nunca hubiera creído que ambos animales fuesen tan bien juntos. La cola del caballo constituye un apéndice muy útil: he atravesado un río en barca acompañado por cuatro personas, arrastrada de la misma manera que el gaucho de que acabo de hablar. Cuando un hombre a caballo tiene que cruzar un río ancho, el mejor medio consiste en agarrar la pera de la silla o la crin del caballo con una mano y nadar con la otra. ...

En la línea 911
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... nque estas dos clases de hombres tengan casi las mismas ocupaciones, sus costumbres y su traje difieren; las particularidades que los distinguen son, además, universales en los dos países respectivos. gaucho parece que forma cuerpo con su caballo; se avergonzaría de ocuparse de cualquier cosa, no yendo montado; al guaso puede contratársele para trabajar en el campo. primero se alimenta exclusivamente de carne, el segundo casi sólo de legumbres. no se ven aquí las botas blancas, los pantalones anchos, la chilipa encarnada, que constituyen el pintoresco traje de las Pampas; en Chile llevan polainas de lana verde o negra para proteger los pantalones ordinarios. poncho, sin embargo, es común a los dos países. ...

En la línea 1281
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La última fiesta era una corrida de toros en los jardines del Vaticano, a la que asistían más de diez mil personas. Avanzaba el cardenal de Valencia al frente de su cuadrilla compuesta de doce jinetes, llevando un traje a la morisca, como los sarracenos españoles, compuesto de marlota de raso, blanca y roja, que doña Sancha había bordado de oro, bonete carmesí con penacho, borceguíes azules y una espada forjada expresamente para dicha fiesta. Iba montado en un caballo blanco con ricos jaeces y blandía en su diestra un lanzón, regalo también de doña Sancha. Doce mozos vestidos de raso amarillo y terciopelo carmesí marchaban a pie delante de él. ...

En la línea 1421
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El gigante se sentó en la arena lentamente, para no dañar con el movimiento de su cuerpo al enviado del gobierno. Porque Gillespie sólo podía imaginar que fuese un emisario del Consejo Ejecutivo este oficial que brillaba al sol como si fuese todo el vestido de vidrio y además llegaba montado en un vehículo automóvil de aspecto tan fiero. ...

En la línea 1942
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Dios sabe lo que iba a contestar el acusado. Quedó suelta en el aire la primera palabra, porque llegó una visita. Era el Sr. de Torquemada, persona de confianza en la casa, que al entrar iba derecho al gabinete, a la cocina, al comedor o a donde quiera que la señora estuviese. La fisonomía de aquel hombre era difícil de entender. Sólo doña Lupe, en virtud de una larga práctica, sabía encontrar algunos jeroglíficos en aquella cara ordinaria y enjuta, que tenía ciertos rasgos de tipo militar con visos clericales. Torquemada había sido alabardero en su mocedad, y conservando el bigote y perilla, que eran ya entrecanos, tenía un no sé qué de eclesiástico, debido sin duda a la mansedumbre afectada y dulzona, y a un cierto subir y bajar de párpados con que adulteraba su grosería innata. La cabeza se le inclinaba siempre al lado derecho. Su estatura era alta, mas no arrogante; su cabeza calva, crasa y escamosa, con un enrejado de pelos mal extendidos para cubrirla. Por ser aquel día domingo, llevaba casi limpio el cuello de la camisa, pero la capa era el número dos, con las vueltas aceitosas y los ribetes deshilachados. Los pantalones, mermados por el crecimiento de las rodilleras, se le subían tanto que parecía haber montado a caballo sin trabillas. Sus botas, por ser domingo, estaban aquel día embetunadas y eran tan chillonas que se oían desde una legua. ...

En la línea 3082
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Aquí no hay más que mucha hambre—decía uno de los curas de tropa alzando la voz en la mesa inmediata—. La guerra no se acaba porque los militares van muy a gusto en el machito. Los de acá y los de allá no están por la paz. ¿Pero qué me dicen ustedes a mí que he visto aquello? Yo he servido en el cuarto montado, he visto de cerca la guerra… y esta seguirá jorobándonos mientras unos y otros mamen de ella. ...

En la línea 3122
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Pero Rubín se puso a hablar con Feijoo, que le preguntaba por aquel inexplicable casamiento de su hermano con una mujer maleada. Don Basilio pegó la hebra con los curas de tropa y con Nicolás Rubín. En aquel círculo le hacían más caso que en el suyo, y se despachaba más a su gusto. Divididas las opiniones, el capellán del cuarto montado votaba por el Príncipe; pero el cura Rubín y otros dos que allí había bufaban sólo de oír hablar del alfonsismo. D. Basilio, inclinándose de aquel lado, apoyado en el codo, les revelaba secretos con muchísima reserva. Ya no faltaba más que dar algunos perfiles a la cosa. Todo dispuesto, y el primerito que estaba en el ajo era Serrano. ...

En la línea 4155
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata simpatizaba mucho con Aurora y muy poco con la mamá y con Olimpia. Temía que se burlasen de ella, por su falta de educación, y que la estimaran en poco, sabedoras de su pasado. Reconociendo que le eran las tres muy superiores por la crianza y el acertado empleo de palabras finas, a veces quedábase a oscuras de lo que hablaban, y sólo asentía con movimientos de cabeza. Siempre era de la opinión de ellas, pues aunque pensara de distinta manera, no se atrevía a expresar su disentimiento. Aquella tarde, por causa de su situación de espíritu, estaba la de Rubín más cohibida que nunca y deseando que se marchasen. Pero desgraciadamente nunca estuvo doña Casta más habladora. Sentía mucho no encontrar a Lupe, pues deseaba comunicarle noticias de la mayor trascendencia. Aurora iba a ponerse al frente de un establecimiento de ropa blanca, montado a estilo de los mejores que hay en París y Londres. ¿Qué tal? ...

En la línea 1898
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... El cañón referido estaba montado en una fortaleza separada y construida con listoncillos. Estaba ...

Más información sobre la palabra Montado en internet

Montado en la RAE.
Montado en Word Reference.
Montado en la wikipedia.
Sinonimos de Montado.

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