La palabra Jugador ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece jugador.
Estadisticas de la palabra jugador
Jugador es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 1752 según la RAE.
Jugador tienen una frecuencia media de 5.45 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la jugador en 150 obras del castellano contandose 829 apariciones en total.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Jugador
Cómo se escribe jugador o jugadorr?
Cómo se escribe jugador o gugador?
Cómo se escribe jugador o jujador?
Más información sobre la palabra Jugador en internet
Jugador en la RAE.
Jugador en Word Reference.
Jugador en la wikipedia.
Sinonimos de Jugador.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece jugador
La palabra jugador puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5176
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¡Pero es horrible!-Esperad, no sabéis todo; yo sería un jugador excelente si no me obstinara; pero me obstino, es como cuando bebo; me encabezoné entonces. ...
En la línea 5456
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Por supuesto, señora -dijo Porthos, guiñándose un ojo a sí mis mo como un jugador que ríe de la víctima que va a hacer. ...
En la línea 6844
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Juramento de jugador -dijo Athos mientras D'Artagnan iba a acompañar a Ketty a la escalera. ...
En la línea 8539
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Tenía a su cuñado por un buen gentilhombre, cabal cazador, jugador intrépido, emprendedor con lasmujeres, pero de fuerza inferior a la suya tratándose de intriga. ...
En la línea 2360
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El cuarto jugador era cualquiera. ...
En la línea 2515
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Venía a ser un jugador de la orden de los descalzos. ...
En la línea 3153
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Como un jugador de ajedrez que juega solo y lo mismo se interesa por los blancos que por los negros, don Álvaro cuidaba de los negocios conservadores lo mismo que de los liberales. ...
En la línea 5662
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pintaba a veces, con rasgos dignos de Molière o de Balzac, el tipo del avaro, del borracho, del embustero, del jugador, del soberbio, del envidioso, y después de las vicisitudes de una existencia mísera resultaba siempre que lo peor era para él. ...
En la línea 697
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Pronto se dio cuenta de que no era tan absoluto su poder como se lo había imaginado en el momento de la elección. El Pontífice tenía un hijo cerca de él, Pranceschetto Civo, deseoso de aprovechar la buena fortuna paternal para reunir dinero y entregarse a toda clase de desenfrenos. Como era extremadamente jugador y poco favorecido, por la suerte, intervenía en toda clase de negocios a cambio de valiosas comisiones. Mientras tanto, Inocencio VIII parecía preocuparse de la organización de una cruzada, lo mismo que sus antecesores pero sin éxito alguno. Su única victoria fue traer a Roma al príncipe turco Djem o Hixem, como decían los españoles. A la muerte del gran Mohamed, dos de sus hijos se habían disputado la corona imperial. Era Bayaceto quien sucedía al victorioso padre, y su hermano menor, Djem, que contaba con muchos partidarios, tenía que huir de Constantinopla, en 1482, para que aquél no lo suprimiese, buscando refugio entre los caballeros de San Juan, que ocupaban la isla de Rodas. El Gran Maestre de dicha orden veía en Djem un poderoso medio para tener en jaque a Bayaceto, y ajustaba, finalmente, con éste, un tratado, en virtud del cual los llamados caballeros de Rodas guardarían en custodia al pretendiente Djem, a condición de que el emperador turco no atacase su isla, pagando, además, con pretexto de la manutención de su hermano, un tributo anual de cuarenta y cinco mil ducados. ...
En la línea 748
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Rodrigo de Borja se preocupó en todo momento de mantener la pureza del dogma y ensanchar los dominios de la Iglesia. Esta no perdió nada durante su Pontificado; al contrario, aumentó enormemente su poder temporal. Era sobrio en la mesa, apenas bebía vino, nunca se mostró jugador, como Scarampo, los Piarlos y otros cardenales. Su pecado fue gustarle las mujeres de un modo Irresistible, hasta en su más extrema ancianidad, sin incurrir nunca en el vicio griego, como muchos de sus compañeros de cardenalato… Podía haber ocultado fácilmente sus hijos, por ser Ilegítimos, llamándolos sobrinos, a imitación de otros pontífices: pero este español era incapaz de tapujos as hipocresía» en sus afectos. Amaba a sus retoños con un apasionamiento extremado de meridional; fue un 'padrazo, preocupándose sin recato de engrandecerlos. Una lujuria de toro bravo, siempre fecunda, y un ambicioso deseo de elevar a su prole fueron los dos grandes defectos de este varón, indiscutiblemente superior, por la firmeza de su carácter, por su coraje reposado y sereno y por sus talentos de gobernante, a todos sus contemporáneos. ...
En la línea 645
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Cuando el golpe ha sido realizado con habilidad y los testigos dudan, el dinero robado queda en el bolsillo del ladrón; eso, claro está, si se trata de una suma pequeña, porque de lo contrario los croupieres o algún jugador no dejarán de darse cuenta de ello. Si se trata de una suma mínima, el verdadero dueño renuncia muchas veces a discutir y se retira, por temor al escándalo. Cuando se consigue desenmascarar al ratero se le expulsa en el acto de un modo ignominioso por “levantar muertos”, como se dice en el argot de los jugadores. ...
En la línea 702
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Comprendí en aquel momento que yo también era un jugador. Mis manos y mis piernas temblaban. Era realmente extraordinario que en un intervalo de diez jugadas el “cero” hubiese salido tres veces, pero sin embargo había sucedido así. Yo mismo había visto, la víspera, que el “cero” había salido tres veces seguidas y un jugador, que anotaba cuidadosamente en un cuadernito todas las jugadas, me hizo notar que la víspera, el mismo “cero” no se había dado más que una vez en veinticuatro horas. ...
En la línea 702
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Comprendí en aquel momento que yo también era un jugador. Mis manos y mis piernas temblaban. Era realmente extraordinario que en un intervalo de diez jugadas el “cero” hubiese salido tres veces, pero sin embargo había sucedido así. Yo mismo había visto, la víspera, que el “cero” había salido tres veces seguidas y un jugador, que anotaba cuidadosamente en un cuadernito todas las jugadas, me hizo notar que la víspera, el mismo “cero” no se había dado más que una vez en veinticuatro horas. ...
En la línea 1116
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... En efecto, hubiérase dicho que el destino me empujaba. Esta vez, como adrede, ocurrió una circunstancia que se repite, por otra parte, bastante frecuentemente en el juego. El juego se da, por ejemplo, rojo, y sale diez, quince veces seguidas. Anteayer mismo oí decir que durante la semana pasada el rojo se dio veintidós veces consecutivas. Era un hecho sin precedentes en la ruleta y causó gran sorpresa. Un jugador experto sabe lo que significa ese capricho del azar. Cualquiera diría, por ejemplo, que habiendo salido el rojo dieciséis veces, a la jugada diecisiete saldrá negro. Los novatos muerden en masa en este cebo, doblan y triplican sus posturas y pierden de un modo feroz. ...
En la línea 1960
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Hubo un momento de silencio. El vasto salón del club estaba tranquilo; pero afuera se oía la algazara de la muchedumbre, dominada algunas veces por agudos gritos. El péndulo batía los segundos con seguridad matemática. Cada jugador podía contar con las divisiones sexagesimales que herían su oído. ...

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