La palabra Inmensos ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece inmensos.
Estadisticas de la palabra inmensos
Inmensos es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 17819 según la RAE.
Inmensos aparece de media 3.58 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la inmensos en las obras de referencia de la RAE contandose 544 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Inmensos
Cómo se escribe inmensos o hinmensos?
Cómo se escribe inmensos o inmenzoz?
Más información sobre la palabra Inmensos en internet
Inmensos en la RAE.
Inmensos en Word Reference.
Inmensos en la wikipedia.
Sinonimos de Inmensos.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece inmensos
La palabra inmensos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1194
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Había en la cocina dos individuos de mala catadura, fumando unos cigarros; y como se me ocurriera decir no sé qué cosa a Antonio en _caló_, uno de aquellos tipos, notable por sus inmensos bigotes, exclamó: «¿Qué es lo que oigo? ¿Te atreves a hablar en _caló_ delante de mí, que soy _chalan_ y nacional? Malditos gitanos, ¿cómo os atrevéis a entrar en esta _posada_ y a hablar en esa lengua delante de mí? ¿No está prohibida por la ley, como os está prohibido entrar en el _mercado_? Amigo, como vuelva yo a oír de tu boca una palabra en _caló_ te muelo los huesos a palos, y de un puntapié vas volando al tejado.» «Haría usted muy bien—dijo su compañero—, porque la insolencia de estos gitanos es ya inaguantable. ...
En la línea 3544
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Afírmase que con el general hereje fueron sepultados tesoros inmensos, aunque nadie acierta a decir para qué fin. ...
En la línea 6401
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Varios inmensos edificios y murallas la dominaban, de tanta grandeza que difícilmente puede describirse con palabras; pero lo principal era un castillo antiguo, situado hacia la izquierda. ...
En la línea 6975
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Casi nos asustamos al ver al primero: era un bárbaro corpulento y viejo, con aborrascada barba blanca, turbante, _haik_ y calzones sucios, desnudas las piernas e inmensos y aplastados pies, cuyos talones sobresalían lo menos un par de pulgadas por detrás de sus viejas y negras babuchas. ...
En la línea 63
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Los balleneros dan a esos crustáceos el nombre de alimento de las ballenas. No puedo decir si las ballenas se alimentan de ellos; pero los mórfex e inmensos rebaños de focas, en algunos puntos de la costa, se alimentan principalmente de estos crustáceos, que tienen la facultad de nadar. Los marinos atribuyen siempre a la freza el color del mar; pero yo no he podido observar este hecho sino una sola vez. A pocas leguas del archipiélago de los Galápagos nuestro barco atravesó tres zonas de agua fangosa amarilla oscura; estas zonas tenían varias millas de longitud y sólo unos cuantos metros de anchura; estaban separadas del agua próxima por una línea quebrada aun cuando distinta. En este caso el color provenía de bolitas gelatinosas como de un quinto de pulgada de diámetro que contenían numerosos óvulos en extremo pequeños; he visto dos especies distintas de bolas, una de ellas rojiza y de diferente forma que la otra. Me es imposible decir a qué animales pertenecen estas bolas5. El capitán Colnett advierte que el mar presenta muy a menudo este aspecto en el archipiélago de los Galápagos, y que la dirección de las zonas indica la de las corrientes; sin embargo, en los casos que acabo de describir, las zonas indicaban la dirección del viento. Otras veces he visto en el mar una capa oleosa muy tenue, por influjo de la cual adquiere el agua colores irisados. ...
En la línea 76
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Salimos de la costa y penetramos de nuevo en la selva. Los árboles son muy altos; la blancura de su tronco contrasta sobremanera con lo que estamos habituados a ver en Europa. Hojeando las notas tomadas en el momento del viaje, advierto que las plantas parásitas, admirables, pasmosas, llenas todas de flores, me chocaban más que nada, como los objetos más nuevos en medio de esas escenas espléndidas. Al salir del bosque, atravesamos inmensos pastos muy desfigurados por un gran número de enormes hormigueros cónicos que se elevan a cerca de 12 pies de altura. Esos hormigueros hacen asemejarse exactamente esta llanura a los volcanes de barro del Jorullo, tal como los pinta Humboldt. Es de noche cuando llegamos a Engenhado, después de estar diez horas a caballo. Por otra parte, no cesaba yo de sentir la mayor sorpresa al pensar cuántas fatigas pueden soportar esos caballos; también me parece que sanan de sus heridas con más rapidez que los caballos de origen inglés. Los vampiros les causan a menudo grandes sufrimientos, mordiéndoles en la cruz, no tanto a causa de la pérdida de sangre que resulta de la mordedura, como a causa de la inflamación que luego produce el roce de la silla. Sé que en Inglaterra han puesto en duda últimamente la veracidad de este hecho; por tanto, es una buena suerte el haber estado yo presente un día en que se cogió a uno de esos vampiros (Desmodus d'Orbigny, Wat.), en el mismo dorso de un caballo. Vivaqueábamos muy tarde una noche cerca de Coquinho, en Chile, cuando mi criado, adviertiendo que un caballo de los nuestros estaba muy agitado, fue a ver qué ocurría; creyendo distinguir algo encima del lomo del caballo, acercó con rapidez una manu y cogió un vampiro. A la mañana siguiente, la hinchazón y los coágulos de sangre permitían ver dónde había sido mordido el caballo; tres días después hicimos uso de éste, sin que pareciera resentirse ya de la mordedura. ...
En la línea 146
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Después de haber sido testigo de la grosera riqueza indicada por un número tan grande de hombres, vacas y caballos, casi es un espectáculo el mirar la miserable casucha de don Juan. El piso se compone sencillamente de barro endurecido y las ventanas no tienen vidrieras; los muebles de la sala consisten en algunas sillas muy ordinarias, algunos taburetes y dos mesas, Aunque hay muchos forasteros, la comida sólo se compone de dos platos (inmensos en verdad), conteniendo el uno vaca asada, el otro vaca cocida y algunos trozos de calabaza; no se sirve ninguna otra hortaliza y ni siquiera un pedazo de pan. Una jarra grande de barro cocido, llena de agua, sirve de vaso a toda la compañía. Y, sin embargo, este hombre es dueño de varias millas cuadradas de terreno, cuya casi totalidad puede producir trigo y con un poco de cuidado todas las legumbres usuales. Se pasa la velada en fumar y se improvisa un pequeño concierto vocal con acompañamiento de guitarra. Las señoritas, sentadas todas juntas en un rincón de la sala, no comen con los hombres. ...
En la línea 213
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Dicho lago ocupa una extensión de dos y media millas de longitud, por una milla de anchura. En las cercanías hay también otros mucho mayores, cuyo fondo consiste en una capa de sal de dos o tres pies de espesor, hasta en invierno, cuando están llenos de agua. Esas hondonadas admirablemente blancas, en medio de esa llanura árida y triste, forman un contraste extraordinario. Se saca de la salina anualmente una cantidad grandísima de sal: he visto en las orillas, inmensos montones, centenares de toneladas dispuestas para la exportación. La época de trabajo en las salinas, es el tiempo de la cosecha para Patagones, pues la prosperidad de la ciudad depende de la exportación de sal. Acude entonces casi toda la población a acampar en las márgenes de la salina y transporta la sal al río en carretas tiradas por bueyes. Esta sal, cristaliza en gruesos cubos y es notablemente pura. Mr. Trenham Reeks, ha hecho el análisis de algunos ejemplares que traje, encontrando en ellos nada más que 0,26 centésimas de yeso y 0,22 de materias térreas. Es extraño que esta sal no sea tan buena para conservar la carne como la sal extraída del agua del mar en las islas de Cabo Verde; un negociante de Buenos Aires, me ha dicho que valía ciertamente un 50 por 100 menos. Por eso se importa de continuo sal de las islas de Cabo Verde, para mezclarla con el producto de estas salinas. Esa inferioridad no debe de tener otra causa sino la pureza dé la sal de la Patagonia, o la carencia en ella de los demás principios salinos que se encuentran en el agua del mar. Creo que nadie ha pensado en esta explicación, que, sin embargo, está confirmada por un hecho ya señalado3, a saber: las sales que mejor conservan el queso son aquéllas que contienen la mayor proporción de cloruros delicuescentes. ...
En la línea 1553
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Estas anclas eran recuerdos venerables de la época posterior a Eulame, cuando las naciones, en implacable rivalidad marítima, se dedicaron a construir buques inmensos, fortalezas flotantes de numerosos cañones, guarnecidas por miles de combatientes. Para Gillespie resultaban de un tamaño considerable, más allá de las proporciones guardadas por las demás cosas de los pigmeos, pues eran tan largas casi como sus piernas. Por esto tuvo que esforzarse mucho para arrancarlas del barro del fondo, subiéndolas hasta el bote. ...
En la línea 4248
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Guillermina dio un gran suspiro. En presencia de aquel terrible antagonismo entre el corazón y las leyes divinas y humanas, problema insoluble, su gran piedad inspirole una idea sublime. «Bien sé que es difícil mandar al corazón. Pero eso mismo le da a usted motivo para dejar de ser mala, como dice, y adquirir méritos inmensos. Pero, hija, ¿en qué ha estado pensando que no se le ha ocurrido esto? Cumplir ciertos deberes, cuando el amor no facilita el cumplimiento, es la mayor hermosura del alma. Hacer esto bastaría para que todas las culpas de usted fueran lavadas. ¿Cuál es la mayor de las virtudes? La abnegación, la renuncia de la felicidad. ¿Qué es lo que más purifica a la criatura?, el sacrificio. Pues no le digo a usted más. Abra esos ojos, por amor de Dios; abra ese corazón de par en par. Llénese usted de paciencia, cumpla todos sus deberes, confórmese, sacrifíquese, y Dios la tendrá por suya, pero por muy suya. Haga usted eso, pero claro, que se vea, que se palpe, y el día en que usted sea como le propongo, yo… yo… ». ...
En la línea 2130
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Los piratas se embarcaron con lágrimas en los ojos. Treinta tomaron ubicación en el parao más pequeño; los restantes, parte en el de Sandokán y parte en el de Yáñez, que conducía los inmensos tesoros del Tigre. ...
En la línea 2268
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —No le diré una palabra. Sólo quiero decirle dónde oculto inmensos tesoros para que disponga de ellos como quiera. ¿Cuándo la veré? ...
En la línea 2305
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Perfectamente -respondí, no sabiendo aún con qué motivos me estaba dando esa lección de historia. -Continúo, pues. He aquí lo que ocurrió. Los comerciantes de Cádiz tenían el privilegio de ser los destinatarios de todas las mercancías procedentes de las Indias occidentales. Desembarcar los lingotes de los galeones en el puerto de Vigo era ir contra su derecho. Por ello, se quejaron en Madrid y obtuvieron del débil Felipe V que el convoy, sin proceder a su descarga, permaneciera embargado en la rada de Vigo hasta que se hubieran alejado las flotas enemigas. Pero, mientras se tomaba esa decisión, la flota inglesa hacía su aparición en la bahía de Vigo el 22 de octubre de 1702. Pese a su inferioridad material, el almirante de Cháteau Renault se batió valientemente. Pero cuando vio que las riquezas del convoy iban a caer entre las manos del enemigo, incendió y hundió los galeones, que se sumergieron con sus inmensos tesoros. ...
En la línea 2781
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Desde allí y hasta los límites de la vista en torno nuestro las tierras y los témpanos estaban invadidos por los mamíferos. Involuntariamente, busqué con la mirada al viejo Proteo, al mitológico pastor que guardaba los inmensos rebaños de Neptuno. Eran sobre todo focas. Formaban grupos, machos y hembras; el padre vigilaba a la familia, la madre amamantaba a sus crías; algunos jóvenes, ya fuertes, se emancipaban a algunos pasos. Cuando estos mamíferos se desplazaban lo hacían a saltitos por la contracción de sus cuerpos, ayudándose torpemente con sus imperfectas aletas que, en la vaca marina, su congénere, forma un verdadero antebrazo. En el agua, su elemento por excelencia, estos animales de espina dorsal móvil, de pelvis estrecha, de pelo raso y tupido, de pies palmeados, nadan admirablemente. ...
En la línea 1303
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Desde el sitio elevado que ocupaba, Picaporte observaba con curiosidad la gran ciudad americana: anchas calles; casas bajas bien alineadas; iglesias y templos de estilo gótico anglo sajón; docks inmensos; depósitos como palacios, unos de madera, otros de ladrillo; en las calles muchos coches, ómnibus, tranvías y las aceras atestadas, no sólo de americanos y europeos, sino de chinos e indianos con que componer una población de doscientos mil habitantes. ...

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