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La palabra infierno
Cómo se escribe

la palabra infierno

La palabra Infierno ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Barraca de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece infierno.

Estadisticas de la palabra infierno

Infierno es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 4106 según la RAE.

Infierno tienen una frecuencia media de 22.52 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la infierno en 150 obras del castellano contandose 3423 apariciones en total.


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece infierno

La palabra infierno puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2386
del libro La Barraca
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Debía de ser la boca del infierno: allí lo arrojaría Pimentó, en la inmensa hoguera, cuyo resplandor inflamaba la puerta. ...

En la línea 2392
del libro La Barraca
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... ¿Qué luz deslumbrante iluminaba su estudi? Aún veía la boca del infierno, que era igual a la puerta de su cuarto, arrojando humo y rojizo resplandor. ...

En la línea 2417
del libro La Barraca
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Teresa luchaba con el marido, que, repuesto de su dolorosa sorpresa y aguijoneado por el interés, que hace cometer locuras, quería meterse en aquel infierno. ...

En la línea 4073
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Por encima de aquel seto, aquel jardín y aquella cabaña, una niebla sombría en volvía en sus pliegues aquella inmensidad en que duerme París, vacía, abierta inmensidad donde bri llaban algunos puntos luminosos, estrellas fúnebres de aquel infierno. ...

En la línea 7702
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Ya os cruzasteis en mi camino, creía haberos vencido, señora; pero, o yo meequivocaba o el infierno os ha resucitado. ...

En la línea 7704
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Sí, el infierno os ha resucitado -prosiguió Athos-, el infierno os ha hecho rica, el infierno os ha dado otro nombre, el infierno os ha rehecho casi otro rostro; pero no ha borrado ni las mancillas de vues tra alma ni la marca de vuestro cuerpo. ...

En la línea 7704
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Sí, el infierno os ha resucitado -prosiguió Athos-, el infierno os ha hecho rica, el infierno os ha dado otro nombre, el infierno os ha rehecho casi otro rostro; pero no ha borrado ni las mancillas de vues tra alma ni la marca de vuestro cuerpo. ...

En la línea 3562
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Cuando la maldad impía, la liviandad y el escarnio de la fe, a España sumieron en las tinieblas del caos, tú tan sólo luz divina fuiste y refulgente faro que del infierno el escuro alumbraste, Santiago. ...

En la línea 5349
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Ese valle es un facsímil del infierno, y quien penetra en él sufre aquí en la tierra temporalmente lo que las almas de los condenados han de sufrir a través de las edades sin fin. ...

En la línea 5398
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... España no estará segura hasta que le ahorquen; hay que mandarle al quinto infierno, y allí tendrá tiempo de traducir sus fatales Evangelios al lenguaje de los demonios.» —No le he dicho al _alcaide_ arriba de tres palabras acerca de la jerga de las cárceles. ...

En la línea 5879
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El tercer _cura_, sin embargo, se esforzó cuanto pudo en persuadir al pueblo que adquiriese Testamentos, diciendo que sus colegas eran unos hipócritas, unos malos pastores, que, por mantenerlos en la ignorancia de la palabra y de la voluntad de Cristo, los conducían al infierno. ...

En la línea 751
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Donde se ponen los versos desesperados del difunto pastor, con otros no esperados sucesos Canción de Grisóstomo Ya que quieres, cruel, que se publique, de lengua en lengua y de una en otra gente, del áspero rigor tuyo la fuerza, haré que el mesmo infierno comunique al triste pecho mío un son doliente, con que el uso común de mi voz tuerza. ...

En la línea 1110
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Los enlutados, asimesmo, revueltos y envueltos en sus faldamentos y lobas, no se podían mover; así que, muy a su salvo, don Quijote los apaleó a todos y les hizo dejar el sitio mal de su grado, porque todos pensaron que aquél no era hombre, sino diablo del infierno que les salía a quitar el cuerpo muerto que en la litera llevaban. ...

En la línea 1123
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... El daño estuvo, señor bachiller Alonso López, en venir, como veníades, de noche, vestidos con aquellas sobrepellices, con las hachas encendidas, rezando, cubiertos de luto, que propiamente semejábades cosa mala y del otro mundo; y así, yo no pude dejar de cumplir con mi obligación acometiéndoos, y os acometiera aunque verdaderamente supiera que érades los memos satanases del infierno, que por tales os juzgué y tuve siempre. ...

En la línea 1688
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Mejor hicieras de llamarle infierno, y aun peor, si hay otra cosa que lo sea. ...

En la línea 4171
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Lo principal era que no hubiese infierno. ...

En la línea 9403
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿Iría a morir? ¿Eran aquellos sueños repugnantes emanaciones de la sepultura, el sabor anticipado de la tierra? ¿Y aquellos subterráneos y sus larvas eran imitación del infierno? ¡El infierno! Nunca había pensado en él despacio; era una de tantas creencias irreflexivas en ella como en los más de los fieles; creía en el Infierno como en todo lo que mandaba creer la Iglesia, porque siempre que su pensamiento se había revelado, ella lo había sometido con acto de pretendida fe, había dicho creo a ciegas, tomando las palabras y la resolución de creer por la creencia. ...

En la línea 9403
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿Iría a morir? ¿Eran aquellos sueños repugnantes emanaciones de la sepultura, el sabor anticipado de la tierra? ¿Y aquellos subterráneos y sus larvas eran imitación del infierno? ¡El infierno! Nunca había pensado en él despacio; era una de tantas creencias irreflexivas en ella como en los más de los fieles; creía en el Infierno como en todo lo que mandaba creer la Iglesia, porque siempre que su pensamiento se había revelado, ella lo había sometido con acto de pretendida fe, había dicho creo a ciegas, tomando las palabras y la resolución de creer por la creencia. ...

En la línea 9406
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Sí, sí, era material o lo parecía, ¿por qué no? ¡Qué vana se le antojaba ahora a la Regenta la filosofía superficial del optimismo bullanguero, del espiritualismo abstracto, bonachón, sin sentido de la realidad triste del mundo! ¡Había infierno! Era así. ...

En la línea 735
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Definitivamente era un padre de familia que sólo podía pensar en los suyos; un personaje tranquilo, incapaz de tener una historia secreta; un burgués que debía quedarse para siempre ante las puertas de la bohemia, sin conseguir penetrar en ellas por más que hiciese. Pero esto no disminuía su afecto hacia los que estaban dentro de aquel infierno, cerrado para él. ...

En la línea 2805
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Al oír esto, vio Fortunata levantarse en su espíritu la imagen ideal, o más bien, el espectro de su perversidad. Lo que acababa de hacer era de lo que apenas tiene nombre, por lo muy extraordinario y anormal, en el registro de las maldades humanas. El lugar, la ocasión daban a su acto mayor fealdad, y así lo comprendió en un rápido examen de conciencia; pero tenía la antigua y siempre nueva pasión tanto empuje y lozanía, que el espectro huyó sin dejar rastro de sí. Se consideraba Fortunata en aquel caso como ciego mecanismo que recibe impulso de sobrenatural mano. Lo que había hecho, hacíalo, a juicio suyo, por disposición de las misteriosas energías que ordenan las cosas más grandes del universo, la salida del Sol y la caída de los cuerpos graves. Y ni podía dejar de hacerlo, ni discutía lo inevitable, ni intentaba atenuar su responsabilidad, porque esta no la veía muy clara, y aunque la viese, era persona tan firme en su dirección, que no se detenía ante ninguna consecuencia, y se conformaba, tal era su idea, con ir al infierno. ...

En la línea 3155
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... A Rubín se le hacía acíbar el café y la tertulia un infierno. Érale insoportable la presencia de aquel hombre a quien no podía mandar a paseo, imagen viva del desorden de su vida, que se le aparecía como el espectro de una víctima cuando más contento estaba. La única delicia de su triste existencia era el café. Aquel sueño plácido, Samaniego se lo trocaba en angustiosa pesadilla. No pudo más, y una noche, sin decir nada, levantó el vuelo hacia otras regiones. ...

En la línea 3407
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —No, si yo te querré siempre, nena negra. Sólo que no puedo visitarte más. Alguna vez… no digo que no… Pero así, con esta manera de vivir… imposible. Madrid, que parece grande, es muy chico, es una aldea. Aquí todo se hace público, y al fin no hay más remedio que bajar la cabeza. Yo soy casado, tú también; estamos pateando todas las leyes divinas y humanas. Si hubiera muchos como nosotros, pronto la sociedad sería peor que un presidio, un verdadero infierno suelto. ¿No has pensado tú alguna vez en esto? ...

En la línea 4561
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¿Pero ustedes creen que a mí se me puede ocultar el gusto del arsénico?… —dijo enteramente descompuesto, los ojos extraviados—. Y no son tontas; ponen poca dosis… un centigramo, para irme matando lentamente… Y apuesto a que ha sido Ballester el que les ha dado el ácido arsenioso… porque también él está contra mí… ¿Qué infierno es este, Dios mío?… ...

En la línea 790
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Yo soy Yokel, y fui en otro tiempo un labrador próspero, con una esposa amante y chiquillos; y ahora soy algo muy distinto por mi estado y profesión. Mi mujer y mis hijos murieron. Tal vez estén en el cielo, o tal vez… en el otro sitio… Pero, ¡Dios sea loado!, ya no tienen nada que ver con Inglarterra. Mi buena madre, que era de conducta intachable, trató de ganarse el pan asistiendo a los enfermos, pero uno de ellos se murió sin que el médico supiera de qué, y por lo tanto quemaron a mi madre por bruja, mientras mis niños lo contemplaron, gimiendo. ¡Ley de Inglaterra! ¡Levantad el vaso y bebamos todos juntos a la salud de las misericordiosas leyes inglesas, que la libraron del infierno de Inglaterra! ¡Gracias, camaradas, gracias a todos! Yo pedí limosna de casa en casa con mi mujer, llevando a los famélicos niños; pero como es un delito tener hambre en Inglaterra, nos desnudaron y nos llevaron por tres pueblos dándonos azotes. ¡Bebamos todos otra vez por las piadosas leyes inglesas, porque su látigo se bebió la sangre de mi María, y así llegó muy pronto su bendita libertad! Ahora duerme en la bendita tierra, a salvo de todo daño; y los niños… Los niños, mientras la ley me iba azotando de pueblo en pueblo, se murieron de hambre. ¡Bebed, muchachos, bebed, aunque no sea más que una gota, por los pobres niños que no hicieron nunca daño a nadie! Yo volví a mendigar en busca de un mendrugo, y me pusieron en la picota y perdí una oreja… Mirad, aquí está lo que de ella queda. Volví a pedir limosna, y, para que no se me olvide, aquí tenéis lo que resto de la otra. Volví otra vez, y me vendieron como esclavo. Aquí, en la mejilla, debajo de esta mancha, si me lavara, podríais ver la S roja que dejó la marca del hierro al rojo vivo. ¡Esclavo! ¿Comprendéis esta palabra? ¡Un esclavo inglés es el que tenéis delante! Me he escapado de mi amo, y cuando me encuentren –¡caiga la maldición del cielo sobre la tierra que lo ha ordenado!–, cuando me encuentren, me ahorcarán.[11] ...

En la línea 1446
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¿Serán de verdad dos espíritus del infierno que pueden esconderse donde quieran? ...

En la línea 310
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... «¡Pobre muchacha! ‑se dijo mirando el pico del banco donde había estado sentada‑. Cuando vuelva en sí, llorará y su madre se enterará de todo. Primero, su madre le pegará, después la azotará cruelmente, como a un ser vil, y acto seguido, a lo mejor, la echará a la calle. Aunque no la eche, una Daría Frantzevna cualquiera acabará por olfatear la presa, y ya tenemos a la pobre muchacha rodando de un lado a otro… Después el hospital (así ocurre siempre a las que tienen madres honestas y se ven obligadas a hacer las cosas discretamente), y después… después… otra vez al hospital. Dos o tres años de esta vida, y ya es un ser acabado; sí, a los dieciocho o diecinueve años, ya es una mujer agotada… ¡Cuántas he visto así! ¡Cuántas han llegado a eso! Sí, todas empiezan como ésta… Pero ¡qué me importa a mí! Un tanto por ciento al año ha de terminar así y desaparecer. Dios sabe dónde… , en el infierno, sin duda, para garantizar la tranquilidad de los demás… ¡Un tanto por ciento! ¡Qué expresiones tan finas, tan tranquilizadoras, tan técnicas, emplea la gente… ! Un tanto por ciento; no hay, pues, razón, para inquietarse… Si se dijera de otro modo, la cosa cambiaria… , la preocupación sería mayor… ...

En la línea 640
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¡Mitri, Mitri, Miiitri! ‑vociferaba hasta desgañitarse‑. ¿Te has vuelto loco? ¡Así vayas a parar al infierno! ...

En la línea 917
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¡Vete al mismísimo infierno! ...

En la línea 1298
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Aquello es un verdadero infierno, sucio, pestilente y, además, un lugar nada recomendable. Allí han ocurrido las cosas más viles. Sólo el diablo sabe qué vecindario es aquél. Yo mismo fui allí atraído por un asunto escandaloso. Por lo demás, los departamentos se alquilan a buen precio. ...


la Ortografía es divertida

Más información sobre la palabra Infierno en internet

Infierno en la RAE.
Infierno en Word Reference.
Infierno en la wikipedia.
Sinonimos de Infierno.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Infierno

Cómo se escribe infierno o hinfierno?
Cómo se escribe infierno o infierrno?

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