La palabra Hagamos ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Niebla de Miguel De Unamuno
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece hagamos.
Estadisticas de la palabra hagamos
Hagamos es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 10469 según la RAE.
Hagamos aparece de media 7.32 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la hagamos en las obras de referencia de la RAE contandose 1113 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Hagamos
Cómo se escribe hagamos o hagamoz?
Cómo se escribe hagamos o hajamos?
Cómo se escribe hagamos o agamos?
Más información sobre la palabra Hagamos en internet
Hagamos en la RAE.
Hagamos en Word Reference.
Hagamos en la wikipedia.
Sinonimos de Hagamos.
Algunas Frases de libros en las que aparece hagamos
La palabra hagamos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 805
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Veamos -dijeron Porthos y Aramis-, hagamos algo. ...
En la línea 1780
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero por ahora, hagamos como el gascónenamorado. ...
En la línea 4140
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Recuerda solamente que si dices una palabra de lo que vas a ver y de lo que vas a oír (porque mirarás y escucharás pese a las amenazas que te hagamos, estoy segu ro), estás perdido. ...
En la línea 4256
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Por eso, pues, hagamos nuestro petate, Planchet y partamos; yo iré delante, con las manos en los bolsillos para que nadie sospeche nada. ...
En la línea 3716
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... En resolución, estando todos en regocijo y fiesta, sino los dos aporreantes que se carpían, oyeron el son de una trompeta, tan triste que les hizo volver los rostros hacia donde les pareció que sonaba; pero el que más se alborotó de oírle fue don Quijote, el cual, aunque estaba debajo del cabrero, harto contra su voluntad y más que medianamente molido, le dijo: -Hermano demonio, que no es posible que dejes de serlo, pues has tenido valor y fuerzas para sujetar las mías, ruégote que hagamos treguas, no más de por una hora; porque el doloroso son de aquella trompeta que a nuestros oídos llega me parece que a alguna nueva aventura me llama. ...
En la línea 4246
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Señor -dijo Sancho-, ya que vuestra merced quiere, a pesar mío, que sea alcázar la casa de mi señora Dulcinea, ¿es hora ésta por ventura de hallar la puerta abierta? Y ¿será bien que demos aldabazos para que nos oyan y nos abran, metiendo en alboroto y rumor toda la gente? ¿Vamos por dicha a llamar a la casa de nuestras mancebas, como hacen los abarraganados, que llegan, y llaman, y entran a cualquier hora, por tarde que sea? -Hallemos primero una por una el alcázar -replicó don Quijote-, que entonces yo te diré, Sancho, lo que será bien que hagamos. ...
En la línea 5304
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... A estas cinco causas, como capitales, se pueden agregar algunas otras que sean justas y razonables, y que obliguen a tomar las armas; pero tomarlas por niñerías y por cosas que antes son de risa y pasatiempo que de afrenta, parece que quien las toma carece de todo razonable discurso; cuanto más, que el tomar venganza injusta, que justa no puede haber alguna que lo sea, va derechamente contra la santa ley que profesamos, en la cual se nos manda que hagamos bien a nuestros enemigos y que amemos a los que nos aborrecen; mandamiento que, aunque parece algo dificultoso de cumplir, no lo es sino para aquellos que tienen menos de Dios que del mundo, y más de carne que de espíritu; porque Jesucristo, Dios y hombre verdadero, que nunca mintió, ni pudo ni puede mentir, siendo legislador nuestro, dijo que su yugo era suave y su carga liviana; y así, no nos había de mandar cosa que fuese imposible el cumplirla. ...
En la línea 3325
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¿Guillermina? ¡Buena tiene ella la cabeza para acordarse de anunciarme! ¿Sabe usted que cada vez que vengo a España me la encuentro más tocada? Ayer, cuando entré en casa, lo primero que hizo, mientras me saludaba, fue un registro de todos los bolsillos de mi ropa. Me desplumó. Lo que yo decía: «apenas se pone el pie en España, no se da un paso sin tropezar con bandoleros». Ahora pretende que entre todos los parientes le hagamos un piso… friolera. ...
En la línea 3771
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Vete acostumbrando a tratarme de usted… —replicó él con cierta severidad—. No se te escape una expresión familiar, porque entonces la echamos a perder. Yo también te trataré de usted delante de gente… Todo acabó… Fortunata, no soy para ti más que un padre… Aquel que te quiso como quiere el hombre a la mujer, no existe ya… Eres mi hija. Y no es que hagamos un papel aprendido, no; es que tú serás verdaderamente para mí, de aquí en adelante, como una hijita, y yo seré para ti un verdadero papaíto. Lo digo con toda mi alma. Yo no soy aquel; yo me moriré pronto, y… ...
En la línea 3849
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Doña Lupe permaneció un rato en la sala, sin moverse del sillón en que se sentara al entrar, con el manto puesto, la mano en la mejilla, pensando en lo mismo. No había vuelto aún de su asombro, ni volvería en mucho tiempo. Fortunata, de cuya casa venía, le había dado mil duros para que se los colocara del modo que lo creyera más conveniente… y sin querer admitir recibo… Al pronto sospechó la señora de Jáuregui si serían falsos los billetes… pero ¡quia, si eran más legítimos que el sol! Tal prueba de confianza le llegaba al alma, porque no sólo era confianza en su honradez, sino en su talento para hacer producir dinero al dinero… Pues además, Fortunata, en el curso de la conversación, había dado a entender que tenía acciones del Banco, sin decir cuántas. ¿De dónde había salido esta riqueza? Quizás Juanito Santa Cruz… quizás Feijoo… Lo más particular era que doña Lupe, por impulsos de tolerancia que habían surgido bruscamente en su espíritu, se esforzaba en suponer a aquel caudal una procedencia decente. ¡Fascinación que la moneda ejerce en ciertos caracteres, porque para estos lo bueno tiene que tener buen origen!… «¿Y por qué no ha de ser verdad todo eso del arrepentimiento?… —se decía—. Lo que no me explico es una cosa… El primer día me dijo Feijoo que estaba miserable… pero miserable, y comiéndose sus ahorros. ¡Pues si son estas las sobras… ! En fin, doblemos la hoja; pongámonos en un punto de vista imparcial, y no hagamos juicios temerarios antes de tener datos seguros. ¿Quién se atreve a condenar a un semejante sin oírlo? Sería una crueldad, una injusticia. Eso de que siempre hayamos de pensar mal, me parece una barbaridad… Pero me estoy aquí ensimismada, y si tardo, quizás no encuentre en su casa a D. Francisco… Él dirá qué hacemos con todo este guano». ...
En la línea 4488
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Es tarde, y no quiero que te comprometas. Precaución, chica. No hagamos tonterías. ...
En la línea 1458
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... En la calle acercósele un mendigo diciéndole: «¡Una limosna, por Dios, señorito, que tengo siete hijos… !» «¡No haberlos hecho!», le contestó malhumorado Augusto. «Ya quisiera yo haberle visto a usted en mi caso –replicó el mendigo, añadiendo–: y ¿qué quiere usted que hagamos los pobres si no hacemos hijos… para los ricos?» « Tienes razón –replicó Augusto–, y por filósofo, ¡ahí va, toma!» , y le dio una peseta, que el buen hombre se fue al punto a gastar a la taberna próxima. ...
En la línea 2374
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Comprendo! Amigos o enemigos, hagamos que nos recojan. ...

El Español es una gran familia

la Ortografía es divertida
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a hagamos
La palabra adivinado
La palabra alabanza
La palabra juro
La palabra respondo
La palabra edictos
La palabra gritaron
La palabra pensad
Webs Amigas:
Ciclos formativos en Álava . Ciclos Fp de informática en Fuerteventura . Agar-agar . - Hotel Hotel Rosamar en Alicante