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La palabra frontera
Cómo se escribe

la palabra frontera

La palabra Frontera ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Un viaje de novios de Emilia Pardo Bazán
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece frontera.

Estadisticas de la palabra frontera

Frontera es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 2293 según la RAE.

Frontera tienen una frecuencia media de 41.88 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la frontera en 150 obras del castellano contandose 6365 apariciones en total.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece frontera

La palabra frontera puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 648
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Híceles muchas preguntas acerca de la opinión de sus parientes y amigos sobre ese punto, y me aseguraron que en la parte de la frontera española frecuentada por ellos, todos eran de la misma opinión, importándoles tan poco el Papa y sus frailes como don Carlos, porque éste era un _chicotito_ y un tirano, y los otros, ladrones y salteadores. ...

En la línea 654
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Aquel hombre traía de la frontera de España harina y otros artículos; dijo que su mujer venía tras él y estaba a punto de llegar. ...

En la línea 736
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Me dirigió la palabra en español, idioma que el hidalgo hablaba con facilidad por residir no lejos de la frontera; pero, contra mi costumbre, me mantuve reservado y en silencio. ...

En la línea 1039
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Dominábase desde allí una extensa vista en todas direcciones; aquel era evidentemente el alojamiento de los encargados de vigilar la frontera y de dar la alarma—encendiendo hogueras, acaso—al aparecer los enemigos. ...

En la línea 4880
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... En la frontera del castillo y en todas cuatro partes de sus cuadros traía escrito: castillo del buen recato. ...

En la línea 6137
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... En tanto que el mayordomo decía esto a Sancho, estaba él mirando unas grandes y muchas letras que en la pared frontera de su silla estaban escritas; y, como él no sabía leer, preguntó que qué eran aquellas pinturas que en aquella pared estaban. ...

En la línea 954
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El 3 de septiembre pasaba el rey de Francia la frontera de Saboya. Iban con él quince mil hombres de armas y escuderos, ocho mil arcabuceros gascones, seis mil alabarderos suizos, mil quinientos arqueros franceses y ciento cincuenta cañones enormes. Esta aglomeración de hombres armados, la más grande en realidad que se había visto en aquella época, no llevaba tiendas de campaña, ni víveres ni dinero. Las tropas vivían sobre las tierras, conquistadas. Además, este ejército de franceses iba hacia la rica Italia en el mismo estado de ánimo que las andrajosas y famélicas bridas de la República, tres siglos después, cuando el principiante Bonaparte les mostraba desde lo alto de los Alpes la tierra de promisión. ...

En la línea 963
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Este hijo de español nacido en Roma empezó a mostrar un orgullo italiano, del que parecían desprovistos los más de sus compatriotas. Ya que todos se sometían al invasor y numerosas mujeres aumentaban tal bajeza con su liviandad escandalosa, él seria el único en protestar por medio de las armas. Y la sola resistencia que encontraron los franceses antes de su llegada a la frontera de Nápoles fue la de Orvieto. Contra su ciudadela chocaron inútilmente las olas de la invasión, teniendo que seguir adelante. ...

En la línea 1004
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En vista de la flojedad y escasez de sus tropas, el rey de Nápoles había huido a Sicilia abandonando sus estados. A pesar de que nadie osaba oponer resistencia, el ejército invasor, ávido de pillaje, saqueó e incendió algunos pueblos al pasar la frontera napolitana, y esto fue suficiente para que las más de las ciudades apresurasen su rendición, unas pocas semanas bastaron a Carlos para posesionarse del reino napolitano sin tirar de la espada. ...

En la línea 1012
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Fernando el Católico creaba desde España una Liga contra Carlos VIII, entrando en ella el Papa, el emperador de Austria, Venecia y hasta el mismo Ludovico el Moro, que había abierto a los franceses las puertas de Italia de y estaba arrepentido en vista de sus excesos. Dicha Liga fue proclamada el 12 de abril de 1495 y Carlos tuvo que replegarse inmediatamente hacia la frontera francesa para que no le cercasen los aliados dentro del reino de Nápoles. ...

En la línea 3342
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Miren ustedes… hablando ahora con toda seriedad—dijo, después de apurar bien el tema de las comidas, y pasando a ciertas ideas de cultura general—. Yo he hecho una observación que nadie me desmentirá. Desde que se pasa la frontera para allá y se entra en Francia, no le pica a usted una pulga». (Risas). ...

En la línea 3357
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Sobre esto se habló mucho, y el forastero sacó a relucir otras cosas. «Yo de mí sé decir que cuando paso la frontera para acá recibo las más tristes impresiones. Habrá algo que admirar; a mí se me esconde, y no veo más que la grosería, los malos modos, la pobreza, hombres que parecen salvajes, liados en mantas; mujeres flacas… Lo que más me choca es lo desmedrado de la casta. Rara vez ve usted un hombrachón robusto y una mujer fresca. No lo duden ustedes, nuestra raza está mal alimentada, y no es de ahora; viene pasando hambres desde hace siglos… Mi país me es bastante antipático, y desde que me meto en el express de Irún ya estoy renegando. Por la mañana, cuando despierto en la Sierra y oigo pregonar el botijo e leche, me siento mal; créanlo ustedes… Al llegar a Madrid, y ver la gente de capa, las mujeres con mantones, las calles mal adoquinadas, y los caballos de los coches como esqueletos, no veo la hora de volverme a marchar». ...

En la línea 1120
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Y miró hacia todas partes buscando la puerta. La cual estaba en el fondo, frontera a la que al jardín salía, y Lucía alzó el tupido cortinón y puso la trémula mano en el pestillo, saliendo a un corredor casi del todo tenebroso. Quedose sin respirar, y lo que es peor, sin saber adónde se encaminase, y entonces maldijo mil veces de su terquedad en no haber querido visitar antes la casa. De pronto oyó un ruido, unos tropezones sonoros, un choque de vajilla y loza… El ama Engracia fregoteaba sin duda los platos en la cocina. ¿Cómo lo adivinó tan presto Lucía? El entendimiento se aguza en las horas críticas y extraordinarias. Guiada negativamente por el ruido, Lucía siguió andando en dirección opuesta, hacia el extremo del pasillo, en que reinaba el silencio. El piso alfombrado apagaba su andar, y con ambas manos extendidas palpaba las dos murallas buscando una puerta. Al fin, sintió ceder el muro, y, siempre con las manos delante, penetró en una estancia que le pareció chica, y donde al pasar tropezó en varios objetos, entre ellos unas barras de metal que se le figuraron de una cama. De allí pasó a otra habitación mucho mayor, todavía iluminada por un leve resto de luz diurna, que entraba por alta vidriera. Lucía no dudó ni un instante de su acierto: aquella cámara debía de ser la de Artegui. Había estanterías cargadas de volúmenes, preciosas pieles de animales arrojadas al desdén por la alfombra, un diván, una panoplia de ricas armas, algunas figuras anatómicas, enorme mesa escritorio con papeles en desorden, estatuas de tierra cocida y de bronce, y sobre el diván un retrato de mujer, cuyas facciones no se distinguían. Medio desmayada se dejó caer Lucía en el diván, cruzando ambas manos sobre el seno izquierdo, que levantaban los desordenados latidos del corazón, y diciendo en voz alta también: ...


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Más información sobre la palabra Frontera en internet

Frontera en la RAE.
Frontera en Word Reference.
Frontera en la wikipedia.
Sinonimos de Frontera.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Frontera

Cómo se escribe frontera o frronterra?

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