La palabra Fines ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Memoria De Las Islas Filipinas. de Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Fantina Los miserables Libro 1 de Victor Hugo
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece fines.
Estadisticas de la palabra fines
Fines es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 1318 según la RAE.
Fines tienen una frecuencia media de 70.35 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la fines en 150 obras del castellano contandose 10693 apariciones en total.
Algunas Frases de libros en las que aparece fines
La palabra fines puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5588
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero el mundo tiene muchos fines por eso de que es redondo; de suerte que no sabía hacia qué lado volverse. ...
En la línea 359
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... Los portes de las cartas, ó sea la tarifa de sus precios, tambien han sufrido variaciones en distintas épocas, y siempre en aumento progresivo en favor de la renta; pues que á fines del pasado siglo las tarifas marcaban un peso por onza, y dos reales plata fuerte por cada carta sencilla ó que no llegase á media onza; y en el dia la tarifa marca de porte doce reales plata fuerte por cada onza, y cuatro reales idem idem por carta sencilla; más en esto no hay por qué detenerse; los portes se pagan como está mandado últimamente, y de ello no hay reclamacion alguna. ...
En la línea 397
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... A fines del siglo pasado, ó sea desde 1792 á 1797, los productos de la citada administracion apenas llegarían á 7671 p. ...
En la línea 2431
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... —Aludo a la profanación de los palomares, _don Jorge_, y a la introducción en ellos de carne de contrabando para fines que no eran ni apropiados ni decentes. ...
En la línea 2829
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¡Pobres hombres, pobres hombres! YO.—Supongo que también las misiones, a pesar de sus elevados fines, se resentirán de los trastornos actuales de España. ...
En la línea 3171
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En el mismo borde de aquel peñasco se alzaba un edificio consagrado, al parecer, a fines religiosos, porque sobre sus muros y techumbre se erguía el campanario de una iglesia. ...
En la línea 5294
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Muchos bandidos italianos se engalanan con esplendidez, y hasta los ladrones gitanos sienten los encantos del vestir ricamente; sólo el gorro de Haram Pasha, jefe de la partida de gitanos caníbales que infestó a Hungría a fines del siglo pasado, llevaba adornos de oro y joyas evaluados en cuatro mil guilders. ...
En la línea 3649
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Eso, hermano Sancho -dijo el canónigo-, entiéndese en cuanto al gozar la renta; empero, al administrar justicia, ha de atender el señor del estado, y aquí entra la habilidad y buen juicio, y principalmente la buena intención de acertar; que si ésta falta en los principios, siempre irán errados los medios y los fines; y así suele Dios ayudar al buen deseo del simple como desfavorecer al malo del discreto. ...
En la línea 4128
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Pues con saber, como sé, los innumerables trabajos que son anejos al andante caballería, sé también los infinitos bienes que se alcanzan con ella; y sé que la senda de la virtud es muy estrecha, y el camino del vicio, ancho y espacioso; y sé que sus fines y paraderos son diferentes, porque el del vicio, dilatado y espacioso, acaba en la muerte, y el de la virtud, angosto y trabajoso, acaba en vida, y no en vida que se acaba, sino en la que no tendrá fin; y sé, como dice el gran poeta castellano nuestro, que Por estas asperezas se camina de la inmortalidad al alto asiento, do nunca arriba quien de allí declina. ...
En la línea 4962
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -No se pueden ni deben llamar engaños -dijo don Quijote- los que ponen la mira en virtuosos fines. ...
En la línea 5512
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno; si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas, duque y duquesa excelentes. ...
En la línea 1015
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... rante aquel día me sentí enfermo y no pude ya recobrar la salud hasta fines de octubre. ...
En la línea 2063
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s machos de todas las especies, o por lo menos de la mayoría de ellas, son negros como el azabache; las hembras, con una o dos excepciones a lo más, son pardas. fenómeno más curioso es la perfecta graduación en el grueso de los picos, en las diferentes especies de Geospira, que varía entre el tamaño del de un pico-gordo y el de un pinzón; y si ha comprendido Mister Gould, con razón en el grupo principal, el subgrupo Certhidea podría decirse que hasta el tamaño del pico de una silvia. pico del Cactornis se parece algo al del estorvino; el del cuarto subgrupo, Camarhynchus, afecta en cierto modo la forma del papagayo. considerar esta graduación y diversidad de conformaciones en un grupito de pájaros tan próximos unos a otros, podría creerse que en virtud de una pobreza original de pájaros en el archipiélago, se había modificado una sola especie para llegar a fines diferentes ...
En la línea 9180
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La Primavera médica fue la que postró en cama, según don Robustiano, a la Regenta, que se acostó una noche de fines de Marzo con los dientes apretados sin querer, y la cabeza llena de fuegos artificiales. ...
En la línea 10260
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Hasta fines de Septiembre no nos veremos. ...
En la línea 10423
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Ya casi sabía de memoria algunos párrafos de los que le parecían más interesantes y para él más halagüeños; y como la alegría le inundaba el corazón, se sentía hecho un chiquillo aquella mañana sonrosada de un día de fines de Mayo, nublado, fresco, antes de que el sol rasgara el toldo blanquecino con tonos de rosa que cubría la lontananza por Oriente. ...
En la línea 14961
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... A fines del mes comenzó la dispersión general; todos los que tenían cuatro cuartos, y muchos que no los tenían, dejaron la capital y buscaron la frescura de la playa. ...
En la línea 709
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... No pasaba un solo día sin asesinatos. Las turbas vivían olvidadas / de tonas las imposiciones del orden. El médico del Papa, que era judío, hizo degollar a tres niños de diez años—según contaban las crónicas de entonces—, llevando al enfermo la sangre de ellos para que la bebiese, único medicamento capaz de reanimar su vigor. Este remedio monstruoso no era raro en la Medicina de aquella época, siempre predispuesta a emplear la sangre humana para fines terapéuticos. ...
En la línea 828
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Ni ella ni su suegra Adriana, desmoralizadas por las costumbres licenciosas de la aristocracia a fines del siglo xv, veían ningún sacrilegio en el hecho de ser amante de un Pontífice. La Farnesio hasta exhibía su concubinaje por los vivos halagos que proporcionaba a su vanidad. ...
En la línea 929
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —El año mil cuatrocientos noventa y cuatro—dijo Enciso después de reflexivo silencio—resultó para el Papa Borgia el más peligroso de su existencia. A fines de enero supo la muerte casi repentina del rey Ferrante o Fernando, aquel bastardo nacido en Valencia, que fue cabeza de la dinastía napolitana de Aragón. Su heredero Alfonso Segundo se apresuró a buscar el apoyo del Papa, único soberano de Italia que podía ayudarle. Veíase amenazado el nuevo monarca por la expedición de Carlos Octavo y la hostilidad del pueblo y los barones de Nápoles, tratados con rudeza por el difunto don Ferrante. ...
En la línea 1148
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Paseaba Claudio por la Roma moderna, capital de la unidad italiana, en igual estado de ánimo que Platina y los humanistas de fines de siglo xv. Estos sólo tenían ojos para lo antiguo, considerando indigno de mención lo que no fuese estatuas desenterradas, ruinas de termas o palacios. Borja menospreciaba la Roma actual y también la remota antigüedad clásica. Sólo merecían su atención los recuerdos del llamado Renacimiento, especialmente de su primera época, cuando los españoles influyeron en Roma por obra de los dos pontífices compatriotas suyos. ...
En la línea 1648
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Esto pasaba a fines de 1872. De pronto Rubín dijo que iba al extranjero a reanudar sus trabajos de viajante de comercio. Desapareció de Madrid, y al cabo de meses se susurró en la tertulia del café que estaba en la facción, y que D. Carlos le había nombrado algo como contador o intendente en su Cuartel Real. Súpose más tarde que había ido a Inglaterra a comprar fusiles, que hizo un alijo cerca de Guetaria, que vino disfrazado a Madrid y pasó a la Mancha y Andalucía en el verano del 73, cuando la Península, ardiendo por los cuatro costados, era una inmensa pira a la cual cada español había llevado su tea y el Gobierno soplaba. ...
En la línea 2508
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Pero Sor Facunda y las de su cotarro iban por la escalera abajo diciendo que el hecho podía ser falso, y podía también no serlo; y que el ser Mauricia muy pecadora no significaba nada, porque de otras muchísimo más perversas se había valido Dios para sus fines. ...
En la línea 2875
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Con unas cosas y otras, el pobre chico apenas podía estudiar, y con mucho trabajo se preparaba para la licenciatura. El asunto de su colocación se había resuelto ya, porque habiendo fallecido Samaniego a fines de Octubre, su viuda organizó el personal de la botica, dando una plaza a Maximiliano. Se convino entre doña Casta Moreno y doña Lupe que cuando el chico tomara el grado, se le fijaría sueldo, y que pasado un año de práctica, tendría participación en las ganancias. Por el lado económico todo iba a pedir de boca, porque mientras llegaba el día de ganar con su profesión, podía vivir bien con la corta renta de la herencia. Lo malo era que desde que ingresara en la botica, seríale preciso ausentarse de su casa días enteros, y esto le ponía en ascuas. Ocurriósele entonces lo que se le ocurre a cualquier celoso, salir un día, diciendo que iba a la farmacia, y volver en seguida. Hízolo una vez, y no sorprendió nada: Fortunata estaba en la cocina. Repitió la treta, y lo mismo: estaba cosiendo. A la tercera, Fortunata había salido. Dos horas después entró, trayendo un paquete en la mano. «¿Que de dónde vengo? Pues de comprar unas cosillas. ¿No me dijiste que querías una corbata? Mírala». ...
En la línea 3741
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Mire uste, Sr. D. Evaristo—dijo sintiéndose lleno y ahíto de aquella espiritual sustancia, acopiada a fuerza de barajar sus tristezas con las hojas de los libros—. La desgracia me ha hecho a mí volver los ojos a las cosas que no se ven ni se tocan. Si no lo hubiera hecho así, me habría muerto ya cien veces. ¡Y si viera usted qué distinto es el mundo mirado desde arriba a mirado desde abajo! Me parecía a mí mentira que yo había de ver apagarse en mí la sed de venganza, y el odio que me embruteció. Y sin embargo, el tiempo, la abstracción, el pensar en el conjunto de la vida y en lo grande de sus fines me han puesto como estoy ahora». ...
En la línea 2459
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »Naturalmente, los crímenes cometidos por estos últimos son relativos y diversos. En la mayoría de los casos, estos hombres reclaman, con distintas fórmulas, la destrucción del orden establecido, en provecho de un mundo mejor. Y, para conseguir el triunfo de sus ideas, pasan si es preciso sobre montones de cadáveres y ríos de sangre. Mi opinión es que pueden permitirse obrar así; pero… , que quede esto bien claro… , teniendo en cuenta la clase e importancia de sus ideas. Sólo en este sentido hablo en mi artículo del derecho de esos hombres a cometer crímenes. (Recuerden ustedes que nuestro punto de partida ha sido una cuestión jurídica.) Por otra parte, no hay motivo para inquietarse demasiado. La masa no les reconoce nunca ese derecho y los decapita o los ahorca, dicho en términos generales, con lo que cumple del modo más radical su papel conservador, en el que se mantiene hasta el día en que generaciones futuras de esta misma masa erigen estatuas a los ajusticiados y crean un culto en torno de ellos… , dicho en términos generales. Los hombres de la primera categoría son dueños del presente; los de la segunda del porvenir. La primera conserva el mundo, multiplicando a la humanidad; la segunda empuja al universo para conducirlo hacia sus fines. Las dos tienen su razón de existir. En una palabra, yo creo que todos tienen los mismos derechos. Vive donc la guerre éternelle… , hasta la Nueva Jerusalén, entiéndase. ...
En la línea 2855
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Usted ha dicho ‑manifestó ásperamente Raskolnikof, sin mirar a Lujine‑, que yo entregué ayer mi dinero no a la viuda del hombre atropellado, sino a su hija, siendo así que la vi ayer por primera vez. Usted se expresó de este modo con el deseo de indisponerme con mi familia, y para asegurarse de que conseguiría sus fines juzgó del modo más innoble a una muchacha a la que no conoce. Esto es una calumnia y una villanía. ...
En la línea 4275
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Ya que usted lo quiere, seguiremos hablando ‑dijo Raskolnikof, entrando en liza repentinamente y con impaciencia febril‑. Por peligroso que sea usted y por poco que desee perjudicarme, no quiero andarme con rodeos ni con astucias. Le voy a demostrar ahora mismo que mi suerte me inspira menos temor del que cree usted. He venido a advertirle francamente que si usted abriga todavía contra mi hermana las intenciones que abrigó, y piensa utilizar para sus fines lo que ha sabido últimamente, le mataré sin darle tiempo a denunciarme para que me detengan. Puede usted creerme: mantendré mi palabra. Y ahora, si tiene algo que decirme (pues en estos últimos días me ha parecido que deseaba hablarme), dígalo pronto, pues no puedo perder más tiempo. ...
En la línea 4352
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑En este mismo momento está usted dejando entrever sus fines. ¿De qué se ha asustado? ¿Cómo explica usted esos repentinos temores? ...
En la línea 179
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Yo no podía suponer que ella quisiese jugar únicamente por el dinero. Con seguridad lo necesita, y lo más pronto posible, para fines que ignoro. Me prometió darme esa explicación y nos despedimos. ...
En la línea 1290
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —No te he hecho firmar ni facturas, ni pagarés —dijo—, porque te tenía lástima. Otra no hubiera dudado en hacerlo y hubieras ido a la cárcel. ¡Ya ves cómo te amo y lo buena que soy! ¡Sólo que esa maldita boda va a costarme un ojo de la cara! Porque, efectivamente, tuvimos boda. Esto ocurrió a fines de nuestro mes y, sin duda, se llevó los restos de mis cien mil francos. ...
En la línea 644
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... De tiempo inmemorial M. tenía por industria principal la imitación del azabache inglés y de las cuentas de vidrio negras de Alemania, industria que se estancaba a causa de la carestía de la materia prima. Pero cuando Fantina volvió se había verificado una transformación inaudita en aquella producción de abalorios negros. A fines de 1815, un hombre, un desconocido, se estableció en el pueblo y concibió la idea de sustituir, en su fabricación, la goma laca por la resina. ...

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