La palabra Fatalidad ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Niebla de Miguel De Unamuno
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece fatalidad.
Estadisticas de la palabra fatalidad
Fatalidad es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 14440 según la RAE.
Fatalidad aparece de media 4.78 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la fatalidad en las obras de referencia de la RAE contandose 727 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Fatalidad
Algunas Frases de libros en las que aparece fatalidad
La palabra fatalidad puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 8780
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Porque indudablemente todo esto le viene de D'Artagnan; ¿de quién procederían tantas vergüenzas amontonadas sobr e su cabeza si no es de él? Sólo él ha podido transmitir a lord de Winter todos esos horrendos secretos, que él ha descubierto uno tras otro por una especie de fatalidad. ...
En la línea 10797
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... A estas palabras que no dejaban ninguna esperanza, Milady se alzó en toda su estatura y quiso hablar, pero las fuerzas le faltaron; sintió que una mano p otente a implacable la cogía por lo pelos y la arrastraba tan irrevocablemente como la fatalidad arrastra al hombre: no trató siquiera de hacer resistencia y salió de la cabaña. ...
En la línea 7820
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Todas aquellas necedades ensartadas en lugares comunes; aquella retórica fiambre, sin pizca de sinceridad, aumentó la tristeza de la Regenta; esto era peor que las campanas, más mecánico, más fatal; era la fatalidad de la estupidez; y también ¡qué triste era ver ideas grandes, tal vez ciertas, y frases, en su original sublimes, allí manoseadas, pisoteadas y por milagros de la necedad convertidas en materia liviana, en lodo de vulgaridad y manchadas por las inmundicias de los tontos!. ...
En la línea 14634
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Pero acordándose de lo que debía a su esposa, de lo que se debía a sí mismo, de lo que debía a sus años, y de otra porción de deudas, y sobre todo, por fatalidad de su destino que nunca le había permitido llevar a término natural cierta clase de empresas, era lo cierto que había retrocedido en aquel camino de perdición desde el día en que una tentativa de seducción se le frustó, por fingido pudor de la criada. ...
En la línea 15078
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y en tanto el ex-regente, a quien aquellas sombras del salón y aquella discreta luz del farol de enfrente y del cuarto de luna parecían muy a propósito para confesar sus picardías eróticas, continuaba el relato, para decir de cuando en cuando, a manera de estribillo: —¡Pero qué fatalidad! ¿Cree usted que por fin la hice mía? ¡pues, no señor! pásmese usted. ...
En la línea 4358
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Jacinta no creyó prudente discutir más, y sin decir nada metiose en la alcoba, cerrando cuidadosamente las vidrieras. Guillermina, no conformándose con el escondite, quiso salir con ánimo de recibir la visita en otra habitación; mas dispuso la fatalidad que su prima Patrocinio, al ver entrar a Fortunata, la tomara por una de las muchas personas que iban allí a pedir socorros, y la introdujese, como si dijéramos, a boca de jarro, en el gabinete de la santa. Esta se vio algo confusa, sin saber cómo salir de aquel atolladero. «¡Ah!, ¿era usted?… No la esperaba… Pase y tome asiento». ...
En la línea 4929
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Jacinta no se convencía, y en cuanto a la enfermedad, su opinión era muy distinta de la de su suegra. Aquella noche le cogió por su cuenta para echarle un buen réspice. Estaban en el despacho apartados de los dos grupos de tresillistas (D. Baldomero, Ruiz Ochoa, su señora, Pepe Samaniego y otros). Barbarita II y su hermana tenían delante a Moreno, que en los primeros momentos de aquella situación, decía de dientes para adentro: «Creo que si no estuviera presente la polla, le diría algo. Me enfada esta niña con su inocencia y su cara bonita. Parece que se la pone al lado como un escudo contra mí… Es fatalidad esta; las pocas veces que la cojo sola, no adelanto nada. Si le digo cualquier reticencia delicada, se hace la tonta. Evita el encontrarse sola conmigo, y ahora trae siempre a rastras al espantajo angelical de su hermana para asustarme». ...
En la línea 1286
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –Oh, no, es la fatalidad, no es más que la fatalidad; somos juguete de ella. ¡Es una desgracia! ...
En la línea 1288
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –¡Mira, Eugenia, por Dios, que no juegues así conmigo! La fatalidad eres tú; aquí no hay más fatalidad que tú. Eres tú, que me traes y me llevas y me haces dar vueltas como un argadillo; eres tú, que me vuelves loco; eres tú, que me haces quebrantar mis más firmes propósitos; eres tú, que haces que yo no sea yo… ...
En la línea 1288
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –¡Mira, Eugenia, por Dios, que no juegues así conmigo! La fatalidad eres tú; aquí no hay más fatalidad que tú. Eres tú, que me traes y me llevas y me haces dar vueltas como un argadillo; eres tú, que me vuelves loco; eres tú, que me haces quebrantar mis más firmes propósitos; eres tú, que haces que yo no sea yo… ...
En la línea 1290
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... –Sí, Augusto, es la fatalidad la que nos ha traído a esto. Ni… ni tú ni yo podemos ser infieles, desleales a nosotros mismos; ni tú puedes aparecer queriéndome comprar como yo en un momento de ofuscación te dije, ni yo puedo aparecer haciendo de ti un sustituto, un vice, un plato de segunda mesa, como a mi tía le dijiste, y queriendo no más que premiar tu generosidad… ...
En la línea 2805
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Era la fatalidad. Imposible efectuar la observación. Y si ésta no podía hacerse al día siguiente, tendríamos que renunciar definitivamente a fijar nuestra posición. En efecto, aquel día -era precisamente el 20 de marzo. Y al día siguiente, 21, el día del equinoccio, el sol, si no teníamos en cuenta la refracción, desaparecería del horizonte por un período de seis meses y con su desaparición comenzaría la larga noche polar. Surgido con el equinoccio de septiembre por el horizonte septentrional, el sol había ido elevándose en espirales alargadas hasta el 21 de diciembre. Desde ese día, solsticio de verano de las regiones boreales, había ido descendiendo y ahora se disponía a lanzar sus últimos rayos. ...
En la línea 3348
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Lo haré -respondió fríamente el capitán Nemo-. Absténgase de juzgarme, señor. La fatalidad va a mostrarle lo que no debería haber visto. Me han atacado y la respuesta será terrible. ¡Baje usted! ...

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Más información sobre la palabra Fatalidad en internet
Fatalidad en la RAE.
Fatalidad en Word Reference.
Fatalidad en la wikipedia.
Sinonimos de Fatalidad.
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