La palabra Exquisito ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Un viaje de novios de Emilia Pardo Bazán
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece exquisito.
Estadisticas de la palabra exquisito
Exquisito es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 12492 según la RAE.
Exquisito aparece de media 5.82 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la exquisito en las obras de referencia de la RAE contandose 885 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Exquisito
Cómo se escribe exquisito o hexquisito?
Cómo se escribe exquisito o exkisito?
Cómo se escribe exquisito o escquisito?
Cómo se escribe exquisito o exquicito?
Cómo se escribe exquisito o exquizito?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece exquisito
La palabra exquisito puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5304
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Querido, los invité a comer al día siguiente - dijo Aramis-; hay aquí un vino exquisito, dicho sea de paso; los emborraché lo mejor que pude; entonces el cura me prohibió dejar la casaca y el jesuita me rogóque le haga recibir de mosquetero. ...
En la línea 524
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Sonriose el ministro de justicia, cogió el dinero, dio las gracias y antes de acabarse el día ya estaba detenido el hombre en cuestión. ¡Y el pueblo espera aún llegar al establecimiento de una república democrática, a pesar de esa ausencia de todo principio en la mayor parte de los hombres públicos y mientras el país rebosa en oficiales turbulentos mal pagados! Dos o tres rasgos característicos chocan ante todo cuando se penetra por vez primera en la sociedad de estos países: los modales dignos y corteses que se notan en todas las clases, el exquisito gusto de las mujeres en vestir, y la perfecta igualdad que reina en todas partes. Los más ínfimos mercachifles tenían la costumbre de comer con el general Rosas cuando estaba en su campamento a orillas del río Colorado. El hijo de un mayor, en Bahía Blanca, se ganaba la vida haciendo pitillos; y me hubiera acompañado como guía o sirviente, cuando salí de Buenos Aires, si su padre no hubiese temido por él los peligros del camino. Gran número de oficiales del ejército no saben leer ni escribir, lo cual no les impide estar en sociedad bajo el pie de la igualdad más perfecta. En la provincia de Entre Ríos, la Sala no comprendía más que seis representantes; uno de ellos tenía una tienducha, lo cual no era para él motivo de ninguna desconsideración. Bien sé que son de esperar estos espectáculos en un país nuevo; pero no es menos cierto que a un inglés le parece muy extraña la ausencia absoluta de gentes que sean caballeros de profesión, si puedo expresarme así. ...
En la línea 2020
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y como la historia ha de atreverse a decirlo todo, según manda Tácito, sépase que Anita, casta por vigor del temperamento, encontraba exquisito deleite en verificar la justicia de aquellas alabanzas. ...
En la línea 3474
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Aquella despensa devoraba lo más exquisito de la fauna y la flora comestibles de la provincia. ...
En la línea 10696
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Sentía, medio dormida, a la hora de amanecer sobre todo, palpitaciones de las entrañas que eran agradable cosquilleo; otras veces, como si por sus venas corriese arroyo de leche y miel, se le figuraba que el sentido del gusto, de un gusto exquisito, intenso, se le había trasladado al pecho, más abajo, mejor, no sabía dónde, no era en el estómago, era claro pero tampoco en el corazón, era en el medio. ...
En la línea 1600
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Buscó en su cesto de provisiones lo que le pareció mas exquisito, depositándolo a puñados sobre su chaqueta para que comiesen los dos amantes refugiados en sus pliegues. El también comió, tendiéndose después en el fondo de la barca para dormir. ...
En la línea 2698
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Maximiliano habló a su futura de las invitaciones que había hecho, y ella le oía como quien oye llover; mas no reparó el joven en esta distracción por lo muy exaltado que estaba. Como era tan idealista, quería hacer el papel de novio con todas las reglas recomendadas por el uso, y aunque se vio solo en el comedor con su amada, tratábala con aquellos miramientos que impone el pudor más exquisito. No se decidía ni a besarla, gozando con la idea de poder hacerlo a sus anchas después de recibidas las bendiciones de la Iglesia, y aun de hacerle otras caricias con la falsa ilusión de no habérselas hecho antes. Mientras comían, Fortunata se sintió anegada en tristeza, que le costaba trabajo disimular. Inspirábale el próximo estado tanto temor y repugnancia, que le pasó por el pensamiento la idea de escaparse de la casa, y se dijo: «No me llevan a la Iglesia ni atada». Doña Lupe, que gustaba tanto de hacer papeles y de poner en todos los actos la corrección social, no quería que los novios se quedasen solos ni un momento. Había que emplear una ficción moral como tributo a la moral misma y en prueba de la importancia que debemos dar a la forma en todas nuestras acciones. ...
En la línea 4744
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata tenía además otros motivos de hondísima pena. Aquél no le había escrito ni una sola carta, faltando a su solemne promesa. ¡Ingrato! ¿Qué le costaba poner dos letras diciendo, por ejemplo: Estoy bueno y te quiero siempre? Pero nada, ni siquiera esto… Revelaba estas tristezas a su única confidente, Aurora, en aquellos ratos de charla sabrosa que las señoras mayores les permitían. La inauguración de la tienda de Samaniego, que se verificó hacia el 15 de Setiembre, tuvo a la viuda de Fenelón muy atareada en aquellos días. Pocas veces se vio en un comercio de Madrid tanto movimiento ni más claras señales de que había caído bien en la gracia y atención del público. Las novedades de exquisito gusto, traídas de París por Pepe Samaniego, atraían mucha gente, y las señoras se enracimaban y caían como las moscas en la miel. Los dependientes no tenían manos para enseñar, y Aurora estaba rendida de trabajo, porque los encargos de trousseaux y ajuares se sucedían sin interrupción. Doña Casta no estaba tranquila el día en que no iba a meter las narices en la tienda y taller, para traerle luego el cuento a doña Lupe de los encargos que había, y de lo que se estaba haciendo para la Casa Real y otras que sin ser reales tienen mucho dinero. Fortunata iba poco, por propia inspiración y también por consejo de Aurora, pues no convenía que la viesen allí las de Santa Cruz, que frecuentaban mucho el taller y tienda. ...
En la línea 2158
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Entre otros muchos vi esos gobios citados por Aristóteles y vulgarmente conocidos con el nombre de lochas de mar, que se encuentran particularmente en las aguas saladas próximas al delta del Nilo. Cerca de ellos evolucionaban pagros semifosforescentes, especie de esparos a los que los egipcios colocaban entre los animales sagrados, y cuya llegada a las aguas del río, anunciadora de su fecundo desbordamiento, era celebrada con ceremonias religiosas. Vi también unos déntalos de tres decímetros de longitud, peces óseos de escamas transparentes, de un color lívido mezclado con manchas rojas; son grandes devoradores de vegetales marinos, lo que les da ese gusto exquisito tan apreciado por los gastrónomos de la antigua Roma, que los pagaban a alto precio. ...
En la línea 890
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Por la parte de las vidrieras, que caían a la azotea del Casino, veíase, en efecto, un rostro de pisaverde, imberbe casi, destacándose entre la blancura de porcelana de primorosa camisa y nívea corbata de batista, cuyo triángulo cerraba una de esas ágatas llamadas ojo de gato, a que dio tan fabuloso valor el capricho de los elegantes de dos o tres años acá. Traje de mañana de un gris humo suave y exquisito, hongo de finísimo castor, una flor de gardenia en el ojal, guantes de gamuza flamantitos, tal era el atavío del indiscreto que así registraba el salón de Damas. Advertíase en su tipo mezcla singular de debilidad y fuerza, cuerpo de sietemesino y músculos de Hércules. La gimnasia, la esgrima, la equitación, la caza, debían haber endurecido aquel organismo que la Naturaleza hiciera endeble, enteco casi. La estatura era corta; los miembros delicados y femeniles; pero la musculatura, de acero. Conocíase esto en el modo de caerle la ropa, en no sé qué corte viril de las rodillas y los hombros; además, se traslucía en aquel hombre la altiva superioridad que dan juntamente la riqueza, el nacimiento y el hábito de ser obedecido. ...

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Más información sobre la palabra Exquisito en internet
Exquisito en la RAE.
Exquisito en Word Reference.
Exquisito en la wikipedia.
Sinonimos de Exquisito.
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