Cómo se escribe.org.es

La palabra explica
Cómo se escribe

la palabra explica

La palabra Explica ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece explica.

Estadisticas de la palabra explica

Explica es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 1314 según la RAE.

Explica tienen una frecuencia media de 70.7 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la explica en 150 obras del castellano contandose 10746 apariciones en total.

Más información sobre la palabra Explica en internet

Explica en la RAE.
Explica en Word Reference.
Explica en la wikipedia.
Sinonimos de Explica.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece explica

La palabra explica puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1785
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Esa molestia merecía, pues, una explica ción; he ahí lo que se decía en voz alta D’Artagnan. ...

En la línea 2516
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... La posteridad comprenderá difícilmente este carácter que la historia sólo explica por hechos y nunca por razonamientos. ...

En la línea 7406
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Pero ¿cómo?-Escuchad, trata d de encontraros con ella y de tener una explica ción; decidle: ¡La paz o la guerra! Palabra de gentilhombre de que nunca diré nada de vos, de que jamás haré nada contra vos; por vuestra par te, juramento solemne de permanecer neutral respecto a mí; si no, voy en busca del canciller, voy en busca del rey, voy en busca del verdugo, amotino la corte contra vos, os denuncio por marcada, os hago meter a juicio, y si os absuelven, pues entonces os mato, palabra de gentil hombre, en la esquina de cualquier guardacantón, como mataría a un perro rabioso. ...

En la línea 612
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Durante los dos últimos días hemos encontrado huellas de caballos y algunos objetos que sin duda han pertenecido a los indios, como pedazos de abrigos, por ejemplo, y plumas de avestruz; pero parece que estos objetos llevan mucho tiempo de rodar por el suelo. Entre el punto en que los indios han atravesado últimamente el río y el lugar en que nos encontramos, aunque a gran distancia uno de otro, parece el país enteramente desierto. A primera vista, considerando la abundancia de los guanacos, me sorprendió este fenómeno; pero se explica sin trabajo, teniendo en cuenta la naturaleza pedregosa de estas llanuras; un caballo no herrado que tratara de atravesarlas no resistiría con seguridad el cansancio. Encontré, sin embargo, en dos puntos diferentes de esta región central, pequeños montones de piedras que no creo debidos a la casualidad. Se ven en puntas situadas en el borde superior del cantil más elevado, y se parecen, aunque en pequeña escala, a los que he visto antes en Puerto Deseado. ...

En la línea 665
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... A la mañana siguiente, envía el capitán una patrulla a tierra para abrir comunicaciones con los indígenas. Llegados al alcance de la voz, uno de los cuatro salvajes que presencian nuestro desembarco, se adelanta a recibirnos y comienza a gritar cuanto podía para indicarnos el punto donde debíamos tomar tierra. Tan pronto como desembarcamos parecieron un tanto alarmados los salvajes, pero siguieron hablando y haciendo gestos con mucha rapidez. Este fue, sin duda, el espectáculo más curioso e interesante a que he asistido en mi vida. No me figuraba cuán enorme es la diferencia que separa al hombre salvaje del hombre civilizado; diferencia, en verdad, mayor que la que existe entre el animal silvestre y el doméstico; lo que se explica por ser susceptible el hombre de realizar mayores progresos. Nuestro principal interlocutor, un viejo, parecía ser el jefe de la familia; con él estaban tres valientes mocetones muy vigorosos y de una estatura de seis pies próximamente: habían retirado a las mujeres y a los niños. Estos fueguenses forman muy marcado contraste con la miserable y desmedrada raza que habita más al oeste y parecen próximos parientes de los famosos patagones del estrecho de Magallanes. Su único traje consiste en una capa hecha de la piel de un guanaco, con el pelo hacia afuera; se echan esta capa sobre los hombres y su persona queda así tan cubierta como desnuda. Su piel es de color rojo cobrizo sucio. ...

En la línea 755
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Como podía esperarse de la naturaleza del clima y de la vegetación, la zoología de la Tierra del Fuego es pobre. Entre los mamíferos se encuentran, además de la ballena y la foca, un murciélago, especie de ratón (Reithrodon chinchilloides), dos verdaderos ratones, un ctenomys, muy inmediato o idéntico al tucutuco, dos zorros (Canis Megellanicus y C. Azaoe), una nutria de mar, el guanaco y un gamo. La mayor parte de estos animales no habitan más que en la parte oriental, la más seca del país, y nunca se ha visto al gamo al sur del estrecho de Magallanes. Cuando se observa la semejanza general de los acantilados formados de gres blando, de lodo y de guijarros en las costas opuestas del estrecho, inducen a creer qué en otro tiempo han debido ser estas tierras una sola; y esto explica la presencia de animales tan delicados y tan tímidos como el tucutuco y el reithrodon. La semejanza de los acantilados no prueba, en realidad, la unión anterior, puesto que, en efecto, se forman de ordinario por la intersección de capas que antes del levantamiento de las tierras se han acumulado cerca de las costas existentes entonces; pero hay, sin embargo, una notable coincidencia en el hecho de que en las dos grandes islas, separadas del resto de la Tierra del Fuego por el canal del Beagle, tiene unos acantilados compuestos de materiales que pueden llamarse aluviones estratificados, situados precisamente enfrente de otros semejantes en el lado opuesto, mientras que la otra isla está exclusivamente rodeada de rocas cristalinas antiguas. En la primera, que se llama Isla Navarin, se encuentran los zorros y los guanacos; pero en la segunda, Irla Hoste, aunque semejante bajo todos los puntos de vista, y por más que no se halle separada del resto del país más que por un canal de media milla de ancho, no se encuentra ninguno de estos animales, si es que he de creer lo que acerca de este punto me ha asegurado muchas veces Jemmy Button. ...

En la línea 817
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... davía puede presentarse bajo un punto de vista más chocante la posición de los ventisqueros en este lugar y en el golfo de Penas: en efecto, avanzan hasta la orilla del mar a 7 y medio grados de latitud o 450 millas (724 kilómetros) de un puerto donde las conchas más comunes son tres especies de olivas, una voluta y un caracol, a menos de 94 de una región en que crecen las palmeras, a 4 y medio grados de otro en el cual recorren las llanuras el jaguar y el puma, a menos de 3 grados y medio de las gramíneas arborescentes y (si nos inclinamos un poco al oeste en el mismo hemisferio) a menos de 20 de las orquídeas parásitas y ¡a menos de un grado de los helechos arborescentes! Estos hechos presentan un gran interés geológico respecto del clima del hemisferio septentrional en la época del transporte de los bloques erráticos. he de indicar aquí con detalles, la sencillez con que la teoría de las montañas de hielo cargadas con fragmentos de rocas, explica el origen y la posición de los bloques erráticos gigantescos en la Tierra del Fuego oriental y en las altiplanicies de Santa Cruz y de la isla de Chiloé. la Tierra del Fuego el mayor número de bloques erráticos descansan en las líneas de antiguos estrechos convertidos hoy en valles por efecto de la elevación del suelo ...

En la línea 4606
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —¡A ver, Anselmo! que venga Anselmo que le voy a tirar por el balcón si no me explica esto. ...

En la línea 5641
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Gran interés ponía en que la razón bastase! La razón no explica los misterios, es verdad: pero explica que no se expliquen. ...

En la línea 5641
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Gran interés ponía en que la razón bastase! La razón no explica los misterios, es verdad: pero explica que no se expliquen. ...

En la línea 14014
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Él lo niega, dice que todo aquello lo explica la exaltación religiosa y la exquisita moralidad con que decidí sacrificarme al bien del que creía ofendido por mis pensamientos y desaires. ...

En la línea 96
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La biografía mercantil de este hombre es tan curiosa como sencilla. Era muy joven cuando entró de hortera en casa de Arnaiz, y allí sirvió muchos años, siempre bien quisto del principal por su honradez acrisolada y el grandísimo interés con que miraba todo lo concerniente al establecimiento. Y a pesar de tales prendas, Estupiñá no era un buen dependiente. Al despachar, entretenía demasiado a los parroquianos, y si le mandaban con un recado o comisión a la Aduana, tardaba tanto en volver, que muchas veces creyó D. Bonifacio que le habían llevado preso. La singularidad de que teniendo Plácido estas mañas, no pudieran los dueños de la tienda prescindir de él, se explica por la ciega confianza que inspiraba, pues estando él al cuidado de la tienda y de la caja, ya podían Arnaiz y su familia echarse a dormir. Era su fidelidad tan grande como su humildad, pues ya le podían reñir y decirle cuantas perrerías quisieran, sin que se incomodase. Por esto sintió mucho Arnaiz que Estupiñá dejara la casa en 1837, cuando se le antojó establecerse con los dineros de una pequeña herencia. Su principal, que le conocía bien, hacía lúgubres profecías del porvenir comercial de Plácido, trabajando por su cuenta. ...

En la línea 2957
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Lo que más ensoberbecía a doña Lupe era el chasco que se había llevado, pues aunque dijera otra cosa, ello es que había creído a Fortunata radicalmente reformada. No pudo contener su arranque, y volvió a la sala. «Pero se explica usted, ¿sí o no?… ». ...

En la línea 4258
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¡Pobre Mauricia!—dijo Fortunata a Guillermina, secándose el llanto a toda prisa, pues no le parecía bien ser ella la que más llorase—. Mire usted, señora, a mí me pasaba con esa mujer una cosa rara. Sabiendo que era muy mala, yo la quería… me era simpática, no lo podía remediar. Y cuando me contaba las barbaridades que hizo en su vida, yo no sé… me alegraba de oírla… y cuando me aconsejaba cosas malas, me parecía, acá para entre mí, que no eran tan malas y que tenía razón en aconsejármelas. ¿Cómo me explica usted esto? ...

En la línea 173
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Pero si no existen, testarudo arponero, ¿cómo se explica usted el accidente que le ocurrió al Scotia? ...

En la línea 477
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Bien -dijo-. Eso explica perfectamente los mugidos que oímos cuando el supuesto narval se halló en presencia del Abraham Lincoln. ...

En la línea 1098
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Como el Nautilus bordeara a unos cables de distancia tan sólo el basamento de la isla Clermont Tonnerre, pude admirar la obra gigantesca realizada por esos trabajadores microscópicos. Aquellas murallas eran especialmente obra de las madréporas conocidas con los nombres de miliporas, porites, astreas y meandrinas. Estos pólipos se desarrollan particularmente en las capas agitadas de la superficie del mar y, consecuentemente, es por su parte superior por la que comienzan estas construcciones que, poco a poco, se hunden con los restos de las secreciones que las soportan. Tal es, al menos, la teoría de Darwin, que explica así la formación de los atolones, teoría más plausible, en mi opinión, que la que da por base a los trabajos madrepóricos las cimas de las montañas o de los volcanes sumergidos a algunos pies bajo la superficie del mar. ...

En la línea 2491
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -No, señor profesor -respondió el capitán-, no incurriré en tal descortesía. Pero sí le preguntaré cómo se explica usted que haya seres que puedan vivir a tales profundidades. ...

En la línea 886
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... De súbito se detuvo; acababa de planteársele un nuevo problema, tan inesperado como sencillo, que le dejó atónito. «Si, como crees, has procedido en todo este asunto como un hombre inteligente y no como un imbécil, si perseguías una finalidad claramente determinada, ¿cómo se explica que no hayas dirigido ni siquiera una ojeada al interior de la bolsita, que no te hayas preocupado de averiguar lo que ha producido ese acto por el que has tenido que afrontar toda suerte de peligros y horrores? Hace un momento estabas dispuesto a arrojar al agua esa bolsa, esas joyas que ni siquiera has mirado… ¿Qué explicación puedes dar a esto?» ...

En la línea 1215
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »‑¿Cómo explica usted ese temor si tenía la conciencia tranquila?» ...

En la línea 1895
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Eso no, mamá. No has podido verlo bien, porque no hacías más que llorar. Lo que ocurre es que está agotado por una grave enfermedad. Eso explica su conducta. ...

En la línea 1905
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... No era extraño que el fogoso, honesto y sencillo Rasumikhine, aquel gigante accidentalmente borracho, hubiera perdido la cabeza apenas vio a aquella mujer superior a todas las que había visto hasta entonces. Además, el azar había querido que viera por primera vez a Dunia en un momento en que la angustia, por un lado, y la alegría de reunirse con su hermano, por otro, la transfiguraban. Todo esto explica que, al advertir que el labio de Avdotia Romanovna temblaba de indignación ante las acusaciones de Rodia, Rasumikhine hubiera mentido en defensa de la joven. ...

En la línea 1076
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Lo ignoro; pero aquella noche —que no olvidaré nunca— me ocurrió una aventura prodigiosa. Aunque se explica perfectamente por la aritmética, continúa, sin embargo, siendo prodigiosa a mis ojos. ...

En la línea 1406
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Mister Fogg y sus compañeros no encontraron la ciudad muy poblada. Las calles estaban casi desiertas, salvo la parte del templo, adonde no llegaron sino después de atravesar algunos barrios cercados de empalizadas. Las mujeres eran bastante numerosas, lo cual se explica por la composición singular de las familias mormonas. No debe creerse, sin embargo, que todos los mormones son polígamos. Cada cual es libre de hacer sobre este particular lo que guste; pero conviene observar lo que son las ciudadanas del Utah, las que tienen especial empeño en sei'¿asadas, porque, según la religión del país, el cielo mormón no admite a la participación de sus delicias a las solteras. Estas pobres criaturas no parecen tener existencia holgada ni feliz. Algunas, las más ricas sin duda, llevaban un jubón de seda negro, abierto en la cintura, bajo una capucha o chal muy modesto. Las otras no iban vestidas más que de indiana. ...


El Español es una gran familia

Errores Ortográficos típicos con la palabra Explica

Cómo se escribe explica o hexplica?
Cómo se escribe explica o escplica?

Busca otras palabras en esta web

Palabras parecidas a explica

La palabra olvida
La palabra confesar
La palabra tumulto
La palabra proyectos
La palabra finas
La palabra multitud
La palabra movido

Webs Amigas:

Ciclos Fp de informática en Lanzarote . Ciclos Fp de Automoción en Albacete . Monumentos de Paris . - Hotel en Águilas Juan Montiel