La palabra Excesivo ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
La llamada de la selva de Jack London
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece excesivo.
Estadisticas de la palabra excesivo
Excesivo es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 5309 según la RAE.
Excesivo aparece de media 17.07 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la excesivo en las obras de referencia de la RAE contandose 2594 apariciones .
Más información sobre la palabra Excesivo en internet
Excesivo en la RAE.
Excesivo en Word Reference.
Excesivo en la wikipedia.
Sinonimos de Excesivo.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece excesivo
La palabra excesivo puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 6832
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Eso indujo a otro individuo a preguntarle si no encontraba excesivo el calor. ...
En la línea 1732
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... eo que puede atribuirse este terror excesivo a una causa muy sencilla, y es que no resulta vergonzoso tener miedo ...
En la línea 1953
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... mboldt ha dicho que «bajo la zona tórrida los pantanos más insignificantes son los más peligrosos, porque están rodeados, como sucede en Veracruz y en Cartagena, de terrenos áridos y arenosos que elevan mucho la temperatura del aire ambiente». la costa del Perú, no es, sin embargo, excesivo el calor, y tal vez por eso no son las fiebres tan perniciosas. todos los países malsanos el dormir en la costa hace correr el mayor riesgo. Es por el estado del cuerpo durante el sueño? ¿Es porque se desarrollan más miasmas durante la noche? Sean lo que fuere, parece cierto que hallándose a bordo de un buque, aun admitiendo que sea a poca distancia de la costa, se sufre por lo regular menos que estando en la costa misma ...
En la línea 5380
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Por culpa de ellos, por culpa de un excesivo cariño, de una extremada solicitud, podían dar pábulo a la maledicencia. ...
En la línea 15151
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Hasta le ha pasado aquella exaltación un poco selvática, aquel amor excesivo a los placeres bucólicos, aquella exclusiva preocupación de la salud al aire libre, del ejercicio, de la higiene en suma. ...
En la línea 15152
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Todos los extremos son malos, y Benítez me tenía dicho que la verdadera curación de Ana vendría cuando se la viese menos atenta a la salud de su cuerpo, sin volver, ni por pienso, al cuidado excesivo y loco de su alma. ...
En la línea 2197
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Es mal de familia. Yo también las padezco. Pero lo que principalmente me trae descompuesto ahora es un pícaro mal de estómago… debilidad, dicen que es debilidad… Tengo que comer muy a menudo y muy poca cantidad… esta es la cosa… Es efecto del excesivo trabajo… ¡qué le vamos a hacer! Al llegar esta hora se me pone aquí un perrito… lo mismo que un perrito que me estuviera mordiendo. Y como no le eche algo al condenado, me da muy mal rato». ...
En la línea 2226
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Lo deseaba, sí; pero como tenía su criterio formado y su invariable línea de conducta trazada, no daba un valor excesivo a lo que de la visita pudiera resultar. Véase por dónde la fuerza de las circunstancias había puesto a doña Lupe en una situación subalterna, y el pobre chico, que meses antes no se atrevía a chistar delante de ella, miraba a su tía de igual a igual. La dignidad de su pasión había hecho del niño un hombre, y como el plebeyo que se ennoblece, miraba a su antiguo autócrata con respeto, pero sin miedo. ...
En la línea 181
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –¡Escuchad todos! Este hijo mío está loco, pero no es incurable. El excesivo estudio lo ha cansado, y tal vez el excesivo encierro. ¡Adiós a los libros y a los maestros!, cuidad todos de ello. Divertidle con juegos, recreadle sanamente, para que recupere la salud. –Irguióse más aún, y prosiguió enérgicamente–: Está loco, pero es mi hijo y el heredero de Inglaterra, y, ¡loco o cuerdo, reinará! Y escuchad más aún y proclamadlo: el que hable de esta su destemplanza, atenta contra la paz y el orden de estos reinos y será condenado a galeras. Dadme de beber, que me abraso. Este pesar socava mis fuerzas… Basta; llevaos la copa. Sostenedme. Así; está bien. ¿Loco, decís? Aunque fuera mil veces loco, es aún el Príncipe de Gales, y yo el rey lo confirmaré. Esta misma mañana será instalado en su dignidad de príncipe en forma cumplida. Dad al instante las órdenes oportunas, milord Hertford. ...
En la línea 1996
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Aquella misma tarde, a 21º 30’ de latitud Norte, el Nautilus, navegando en superficie, se aproximó a la costa árabe. Pude ver Yidda, importante factoría comercial para Egipto, Siria, Turquía y la India. Distinguí claramente el conjunto de sus construcciones, los navíos amarrados a lo largo de los muelles y los fondeados en la rada por su excesivo calado. El sol, ya muy bajo en el horizonte, deba de lleno en las casas de la ciudad, haciendo resaltar su blancura. En los arrabales, las cabañas de madera o de cañas indicaban las zonas habitadas por los beduinos. ...
En la línea 203
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... Después vinieron las privaciones. Un día Hal se dio cuenta de que se había consumido la mitad de la comida de los perros cuando se había cubierto únicamente la cuarta parte del trayecto; y, además, de que no había ninguna posibilidad de conseguir más. De modo que redujo la ración programada e intentó aumentar el tramo de recorrido diario. Su hermana y su cuñado lo secundaron; pero sus propósitos resultaron inútiles debido a que el peso de la carga era excesivo y a su propia incompetencia. Era fácil dar menos comida a los perros, pero era imposible hacerlos andar más rápido, cuando la incapacidad de sus amos para salir temprano por las mañanas impedía alargar las jornadas. No sólo no sabían cómo hacer trabajar a los perros, sino que no sabían trabajar ellos mismos. ...
En la línea 207
del libro La llamada de la selva
del afamado autor Jack London
... Las quejas de Mercedes tenían que ver con el sexo. Era guapa, bonita y delicada y durante toda su vida había sido tratada con delicadeza. Pero el trato que ahora recibía de su esposo y de su hermano no tenía nada de delicado. Tenía la costumbre de declararse incapaz. Ellos protestaban. Y como no aceptaban lo que ella consideraba su más esencial prerrogativa femenina, les hacía la vida imposible. Ya no le daban pena los perros y, como estaba ofendida y cansada, insistía en viajar subida al trineo. Era bonita y delicada, sí, pero pesaba cincuenta y cinco kilos… un suplemento un poco excesivo para agregarlo al peso que arrastraban aquellos animales débiles y hambrientos. Lo hizo durante días, hasta que los perros cayeron agotados y el trineo quedó inmóvil. Charles y Hal le rogaron que bajara y caminase, se lo suplicaron, se lo imploraron, mientras ella lloraba e importunaba al Altísimo con una relación de sus brutalidades. ...
En la línea 1635
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Algunas horas transcurrieron. El tiempo era muy malo y el frío excesivo. Fix, sentado en un banco de la estación, permanecía inmóvil hasta el punto de parecer dormido. Mistress Aouida, a pesar de la nevada, salía a cada momento del cuarto que estaba a su disposición. Llegaba hasta lo último del andén, tratando de penetrar la bruma con su vista y procurando escuchar sí se percibía algún ruido. Pero nada. Aterida por el frío, volvía a su aposento para volver a salir algunos momentos más tarde, y siempre inútilmente. ...

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Errores Ortográficos típicos con la palabra Excesivo
Cómo se escribe excesivo o hexcesivo?
Cómo se escribe excesivo o esccesivo?
Cómo se escribe excesivo o excecivo?
Cómo se escribe excesivo o excezivo?
Cómo se escribe excesivo o excesibo?
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