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La palabra estaremos
Cómo se escribe

la palabra estaremos

La palabra Estaremos ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece estaremos.

Estadisticas de la palabra estaremos

Estaremos es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 10701 según la RAE.

Estaremos aparece de media 7.1 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la estaremos en las obras de referencia de la RAE contandose 1079 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Estaremos

Cómo se escribe estaremos o hestaremos?
Cómo se escribe estaremos o estarremos?
Cómo se escribe estaremos o eztaremoz?

Más información sobre la palabra Estaremos en internet

Estaremos en la RAE.
Estaremos en Word Reference.
Estaremos en la wikipedia.
Sinonimos de Estaremos.


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece estaremos

La palabra estaremos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3126
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -No importa, volvamos a la vuestra, estaremos más seguros que en el umbral de una puerta. ...

En la línea 4910
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Una semana más con vuestro amigo en la bodega y estaremos arrui nados. ...

En la línea 5967
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Entrad, señor caballero -dijo-, aquí estaremos solos y podre mos hablar. ...

En la línea 6273
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Es para una consulta que du rará dos horas por los menos; venid, estaremos solos y haremos nues tras cuentas. ...

En la línea 4350
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Antonio se apeó, entró en dos o tres chozas y volvió en seguida, diciendo: —No podemos quedarnos aquí, _mon maître_, sin que nos coma la miseria; mejor estaremos entre esos cerros. ...

En la línea 4200
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Pero pronto había de ocurrir algo que desconcertó por completo el plan de adoptar un huerfanito. Al día siguiente, resistiendo al empeño de Maxi que quería llevarlas a San Isidro, fueron, como estaba concertado, a la calle de Mira el Río. Temía Fortunata aquella visita por diferentes motivos, no siendo el menor la pena que le causaría, ver los restos de Mauricia. Temerosa y sobresaltada, quedose en la salita, donde estaba doña Fuensanta con un pañuelo negro por los hombros. Severiana entraba y salía. Sus ojos revelaban que había llorado, y también tenía un mantón negro por los hombros. Por un resquicio de la puerta que comunicaba la sala primera con la cámara mortuoria, vio Fortunata los pies de la Dura en el ataúd, y no tuvo ánimo para acercarse a ver más. Dábale pena y terror, y no podía olvidar las últimas palabras que le dijo su infeliz amiga: «Lo primerito que le he de pedir al Señor es que te mueras tú también, y estaremos juntas en el Cielo». Aunque se tenía por desgraciada, la de Rubín se agarraba con el pensamiento a la vida. Lo que dijo Mauricia era un disparate. Cada uno se muere cuando le toca, y nada más. Doña Lupe, que pasó a ver a la difunta, se afectó tanto, que no pudo permanecer allí. «Hija mía—dijo a su sobrina secreteándose—, yo no puedo ver estas cosas fúnebres. Creo que me va a dar algo. La muerte me aterra, y no es que yo sea aprensiva. No me causa espanto ninguna enfermedad, como no sea el mal de miserere. Es lo que temo… En fin, que yo me voy de aquí al Monte. Necesito que me dé el aire. Quédate tú por el buen parecer; ahí dentro está la santa. Toma mi duro, por si hay la consabida suscricioncita. En cuanto se lleven el cuerpo te vas a casa. Abur». ...

En la línea 5990
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Por fortuna, entre las cosas que dejó Ballester en previsión de todos los contratiempos posibles, había un biberón muy majo. Segunda, con determinación rápida, lo llenó de leche (de la cual tenía por casualidad un par de copas) y probó a dárselo al chico. Este al principio extrañaba la dureza y frialdad de aquel pezón que en su boquita le metían. Hizo algunos ascos, pero al fin pudo más el hambre que los remilgos, y apencó con la teta artificial. «Mira, mira, qué pronto se hace a todo el angelito. ¡Si es lo más noble… ! Rico… ¡qué carpanta estábamos pasando!». La madre le miraba con desconsuelo, aunque contenta de que se hubiera encontrado forma y manera de vencer la dificultad. «¿Sabes una cosa?—le dijo su tía, poniéndole las manos en la cara—. Tienes calentura… Eso es por ponerte a pensar lo que no debes. ¡Si hicieras caso de mí, ahora que vas a ser la reina del mundo… ! Porque lo que es tu tanto mensual te lo tienen que dar. De eso hablamos la de los Pavos y yo… ¡Vaya, pues no vas tú a ser ahora poco señora… ! Chica, chica, no te hagas de miel; levanta tu cabeza. ¡Aire!… ¿Pues no ves que las señoronas esas te hacen la rueda? Como que será una potentada, y yo que tú, no paraba hasta que la Jacinta viniera a besarme la zapatilla. Pues qué… ¿crees que él no ha de venir también? Ya le llamará la sangre, y en cuantito que vea a este retrato suyo, se le caerá la baba… y… chica, créemelo, hasta coche vamos a tener… ¡qué comedia! ¡Cuando digo que estaremos en grande! Vendrá, vendrá él, y te aseguro que si tarda cuatro días es mucho tardar. ¿No ves que esa familia no tiene un nene que la alegre?… ¡si se están todos muriendo de ganas de chiquillo… ! Tú, trabájalo bien, que nos ha venido Dios a ver con este hijo de nuestras entrañas… Yo estoy muy orgullosa, porque él Santa Cruz es como hay Dios; pero su poco de Izquierdo no se lo quita nadie: las dos familias están de enhorabuena… Ya he empezado yo a sacudirme las pulgas, y esta tarde le eché su puntadita a Plácido para que nos diera la casa gratis… ¿Qué te crees?… Si están los Santa Cruz con tu hijo como chiquillos con zapatos nuevos… Te diré una cosa que no sabes. Ayer estuvo la Jacinta en casa de D. Plácido… Quería subir a verle; pero esa otra, la santona, le dijo que otro día, por si tú te remontabas… Conque vete enterando… ¡Ah! ¡Quién me lo había de decir!… Todavía me he de ver yo cogida al brazo de don Baldomero, dando vueltas en la Castellana… ¡y poco charol que me voy a dar… ! Si es una comedia… Tú date tono, no seas boba… que si sabemos aprovecharnos, de esta hecha vamos para marquesas». ...

En la línea 1957
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Ay de quien pretenda hacerte daño! —exclamó el pirata—. Mañana estaremos seguros en mi inaccesible roca, donde nadie tendrá el atrevimiento de atacarnos, y después, cuando haya desaparecido todo peligro, iremos donde tú quieras, mi amor. ...

En la línea 1986
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —El viento comienza a refrescar, Yáñez. Dentro de diez minutos estaremos fuera del alcance de sus tiros. Un pirata izó la bandera. ...

En la línea 2274
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Esta noche estaremos en libertad! —contestó Sandokán—. ¡Mariana nos ayudará! ...

En la línea 2448
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Gracias, amigos! Y ahora desplieguen la bandera del sultán. Dentro de una hora estaremos en la bahía. Los paraos avanzaron con las velas medio recogidas y con la gran bandera del sultán en la punta del palo mayor. Los piratas tenían las armas en la mano para lanzarse al abordaje. ...

En la línea 1121
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -¿Cuándo estaremos en Vanikoro? ...

En la línea 2120
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -¡Ya, ya! -dijo Ned Land-. ¿Y dónde cree que estaremos dentro de seis meses, señor naturalista? ...

En la línea 2122
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Señor Aronnax, sus argumentos se caen por la base. Habla usted en futuro: «Estaremos allí… estaremos allá-… ». Yo hablo en presente: «Ahora estamos aquí, y hay que aprovechar la ocasión». Puesto contra el muro por la lógica de Ned Land y sintiéndome batido en ese terreno, no sabía ya a qué argumentos apelar. ...

En la línea 2271
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Habíamos convenido esperar una circunstancia favorable -dijo Ned Land-. Esa circunstancia ha llegado. Esta noche estaremos a unas pocas millas de la costa española. La noche será oscura y el viento favorable. Tengo su palabra, señor Aronnax, y cuento con usted. ...

En la línea 1586
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Me atrevo a creer que estaremos juntos con frecuencia, y por esto deseo alejar todo motivo de reserva entre nosotros. ¿Quiere usted hacerme el favor de llamarme desde ahora por mi nombre de pila, Herbert? Yo le di las gracias y le dije que lo haría, informándole, en cambio, de que mi nombre de pila era Philip. ...

En la línea 721
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -¡Diantre, cierto será! Antes de las dos estaremos a bordo. ...

En la línea 1056
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -Pues bien; dentro de media hora, estaremos a bordo. ...

En la línea 1428
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -Y- añadió Picaporte- eso haría ganar a los gentlemen del Reform Club. ¡Dentro de cuatro días estaremos en Nueva York! Pues bien; si durante cuatro días mi amo no sale de su vagón, puede esperarse que la casualidad no lo pondrá enfrente de ese maldito americano que Dios confunda. Y ya sabremos impedirlo. ...

En la línea 1754
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -¡A las nueve estaremos a bordo!- respondió con no menos laconismo Phileas Fogg. ...

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