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La palabra enviado
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la palabra enviado

La palabra Enviado ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece enviado.

Estadisticas de la palabra enviado

Enviado es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 2510 según la RAE.

Enviado tienen una frecuencia media de 37.93 veces en cada libro en castellano

Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la enviado en 150 obras del castellano contandose 5765 apariciones en total.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Enviado

Cómo se escribe enviado o henviado?
Cómo se escribe enviado o enbiado?

Más información sobre la palabra Enviado en internet

Enviado en la RAE.
Enviado en Word Reference.
Enviado en la wikipedia.
Sinonimos de Enviado.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece enviado

La palabra enviado puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 470
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El viejo ventorrillero, al presentarse su antiguo jefe en la choza del Grajo, había llorado, abrazándole con tales extremos de emoción, que su familia creyó que iba a morir. ¡Ocho años sin ver a su don Fernando! ¡Ocho años, durante los cuales había enviado todos los meses un papel lleno de garabatos a aquel presidio del Norte, donde guardaban a su héroe! El pobre Matacardillos sabía que iba a morir de un momento a otro. Ya no dormía en la cama, se ahogaba, vivía casi artificialmente clavado en su sillón de paja, sin poder servir una copa, acogiendo con sonrisa triste a los arrieros y gañanes que le hablaban de su cara de salud y de su gordura, asegurando que se quejaba de vicio. Don Fernando debía volver alguna vez a verle. Le molestaría poco tiempo; iba a morir muy pronto; pero su presencia alegraría la poca vida que le quedase. Y Salvatierra había prometido volver, siempre que pudiese, a visitar al _veterano_, en compañía de Manolo el de Trebujena (otro de los suyos), al que había encontrado en el ventorro del Grajo. Con él emprendió el regreso a Jerez, cuando los alcanzó la tempestad, obligándoles a refugiarse en el cortijo. ...

En la línea 1402
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Se censuraba a los gobernantes por su abandono, pero con tales arrebatos de urgencia, que no parecía sino que cada rico estaba sitiado en su casa, defendiéndose a tiros contra una muchedumbre famélica y feroz. El gobierno, como de costumbre, había enviado fuerza armada para cortar los lamentos de estos pordioseros de autoridad y llegaron a Jerez nuevas fuerzas de guardia civil, dos compañías de infantería de línea y un escuadrón que se unió a los jinetes del depósito de sementales. ...

En la línea 1665
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... La iniciativa de la reunión, la primera noticia, la creían obra del _Madrileño_, un joven forastero que había aparecido en el campo de Jerez en plena huelga, enardeciendo a los simples con sus predicaciones sanguinarias. Nadie le conocía, pero era muchacho de gran verbosidad y pájaro de cuenta, a juzgar por las amistades de que hacía gala. Le había enviado Salvatierra, según él decía, para suplirle en su ausencia. ...

En la línea 1962
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Los que en días de holganza no iban a sus casas, quedándose en el cortijo para seguir las pláticas religiosas de un sacerdote enviado de Jerez, tenían por la tarde, en el ventorro, unas cuantas copas pagadas por el amo. ...

En la línea 503
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Aquel gran odio que manifestaba tan altivamente el joven viajero por aquel hombre que, cosa bastante pocoverosímil, le había robado la carta de su padre, aquel odio ¿no ocultaba alguna perfidia? ¿No le habría sido enviado aquel joven por Su Eminencia? ¿No vendría para tenderle alguna trampa? Ese presunto D'Artagnan ¿no sería un emisa rio del cardenal que trataba de introducirse en su casa, y que le habían puesto al lado para sorprender su confianza y para perderlo más tarde, como mil veces se había hecho? Miró a D'Artagnan más fijamente aún que la vez primera. ...

En la línea 1838
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¡La señora Bonacieux! La sospecha de que era ella le había cruza do por el espíritu cuando había sacado el pañuelo de su bolso; pero ¿por qué motivo la señora Bonacieux, que había enviado a buscar al señor de La Porte para hacerse llevar por él al Louvre, corría las calles de París solaa las once y media de la noche, con riesgo de hacerse raptar por segunda vez?Era preciso, por tanto, que fuera por un asunto muy importante. ...

En la línea 1852
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¡Gracias, Dios mío!-Sí, soy yo -dijo D'Artagnan-, yo, a quien Dios ha enviado pa ra velar por vos. ...

En la línea 2421
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -La reina se ha puesto muy roja y ha respondido que por haber roto la víspera uno de sus herretes lo había enviado a reparar a su orfebre. ...

En la línea 629
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Repuse que el autor, enviado de Satán, enemigo de Jesucristo y del alma humana, había escrito la obra con el único propósito de mofarse de la religión y de inculcar la doctrina de que no hay vida futura ni premio para el virtuoso ni castigo para el malo. ...

En la línea 1000
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Espanta imaginar lo que sería un ejército compuesto de tales seres, enviado a un país extranjero para conquistarlo o defenderlo; no obstante, cuando escribo estas páginas, España aguarda el socorro armado de Portugal. ...

En la línea 1471
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¿Ha oído usted hablar de la legión inglesa que milord Palmerston ha enviado a España? Pues deje usted el asunto en sus manos, y no tardará en ver los resultados. ...

En la línea 1476
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¿Vendrá a mandar la legión en persona? YO.—Creo que no; pero ha enviado para mandarla a un amigo suyo que pasa por ser casi tan versado en cosas militares como él. ...

En la línea 1709
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y confieso a vuestra merced una verdad, señor don Quijote: que hasta aquí he estado en una grande ignorancia; que pensaba bien y fielmente que la señora Dulcinea debía de ser alguna princesa de quien vuestra merced estaba enamorado, o alguna persona tal, que mereciese los ricos presentes que vuestra merced le ha enviado: así el del vizcaíno como el de los galeotes, y otros muchos que deben ser, según deben de ser muchas las vitorias que vuestra merced ha ganado y ganó en el tiempo que yo aún no era su escudero. ...

En la línea 1894
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Llegué al lugar donde era enviado. ...

En la línea 2141
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -A eso yo responderé con brevedad -respondió el cura-, porque sabrá vuestra merced, señor don Quijote, que yo y maese Nicolás, nuestro amigo y nuestro barbero, íbamos a Sevilla a cobrar cierto dinero que un pariente mío que ha muchos años que pasó a Indias me había enviado, y no tan pocos que no pasan de sesenta mil pesos ensayados, que es otro que tal; y, pasando ayer por estos lugares, nos salieron al encuentro cuatro salteadores y nos quitaron hasta las barbas; y de modo nos las quitaron, que le convino al barbero ponérselas postizas; y aun a este mancebo que aquí va -señalando a Cardenio- le pusieron como de nuevo. ...

En la línea 2304
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... No se la quería dar el barbero, aunque ella más tiraba, hasta que el licenciado le dijo que se la diese, que ya no era menester más usar de aquella industria, sino que se descubriese y mostrase en su misma forma, y dijese a don Quijote que cuando le despojaron los ladrones galeotes se habían venido a aquella venta huyendo; y que si preguntase por el escudero de la princesa, le dirían que ella le había enviado adelante a dar aviso a los de su reino como ella iba y llevaba consigo el libertador de todos. ...

En la línea 2166
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Conviene observar que conchas que procedan de islas situadas en el centro del Pacífico, se encuentran también aquí; ninguna concha marina es común, en efecto, a las islas de este océano y a la costa occidental de América Bañando el océano esta costa en las direcciones norte y sur está separada en dos provincias conchológicas completamente distintas; el archipiélago de las Galápagos parece formar un verdadero punto de cita donde se han producido muchas formas nuevas, y a donde cada una de esas provincias conchológicas ha enviado varios colonos. provincia americana ha enviado allí representantes de sus especies, puesto que se encuentra en las Galápagos: una especie de Monoceros, género que no existe más que en la costa occidental de América, y especies de Fisturella o de Cancellaria, género común en dicha costa, pero que según Mr ...

En la línea 2166
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Conviene observar que conchas que procedan de islas situadas en el centro del Pacífico, se encuentran también aquí; ninguna concha marina es común, en efecto, a las islas de este océano y a la costa occidental de América Bañando el océano esta costa en las direcciones norte y sur está separada en dos provincias conchológicas completamente distintas; el archipiélago de las Galápagos parece formar un verdadero punto de cita donde se han producido muchas formas nuevas, y a donde cada una de esas provincias conchológicas ha enviado varios colonos. provincia americana ha enviado allí representantes de sus especies, puesto que se encuentra en las Galápagos: una especie de Monoceros, género que no existe más que en la costa occidental de América, y especies de Fisturella o de Cancellaria, género común en dicha costa, pero que según Mr ...

En la línea 98
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Rosaura se acordó igualmente de los olvidados Bustamantes. Don Arístides y su familia habían pasado por la Costa Azul cuando ella viajaba lejos con Claudio. El embajador le había enviado al principio, desde Roma, varías cartas describiendo en estilo pomposo las fiestas dadas en su palacio, las invitaciones y honores de que era objeto, apremiándola para que le hiciese una visita y participase de tanto esplendor. Luego, tenaz silencio. ...

En la línea 387
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Aquí, los cardenales Barbo y Borgia abandonaron a Pedro Luis, ordenando a la escolta que lo acompañase hasta Ostia, donde debía embarcar en una galera, a la que se habían enviado dos días antes sus bagajes y su dinero. Todos los soldados se negaron a ir más lejos, no queriendo proteger la fuga de este poderoso caído en desgracia y empezaron a desbandarse. ...

En la línea 698
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Djem era enviado a unas tierras que los sanjuanistas poseían en Auvernia, y desde entonces los reyes de Francia, de Nápoles y de Hungría, la República de Venecia y el Papa—todos los que deseaban ser temidos de Bayaceto para que los dejasen en paz—pretendieron tener bajo su custodia al Gran Turco, pues así llamaban al príncipe Djem. ...

En la línea 761
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Los dos hijos anteriores del cardenal Borja desaparecieron antes de su Papado. Jerónima moría joven, y sin historia. Su verdadero primogénito, Pedro Luis (igual nombre que su tío, el favorito de Calixto III), después de una brillante y rápida juventud se extinguía igualmente. El cardenal lo había enviado a España para que hiciese la guerra contra los moros a las órdenes de Fernando el Católico, distinguiéndose en varios combates como soldado ardoroso. Su padre compraba para él un ducado, el de Gandía, consiguiendo, además, que se esposase con doña María Enríquez, hija de un tío del rey don Fernando. El joven tuvo que volverse a Roma en 1488 donde enfermó gravemente, muriendo poco después, y el ducado de Gandía pasó al primer hijo de la Vannoza, el llamado Juan, destinado por su padre a ser hombre de guerra. ...

En la línea 879
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Flimnap afirmó al coloso que acababa de dar órdenes para que lo acompañase un buen traductor en su visita a la capital. Una hora antes había enviado un mensajero a la Galería de la Industria avisando a Ra-Ra que viniese a esperar a Gillespie en la puerta más próxima. Tal vez era esto una imprudencia, pero ya no había tiempo para disponer algo mejor. El Gentleman-Montaña debía cuidar de que Ra-Ra conservase oculto su rostro y no incurriese en las audacias de otras veces. ...

En la línea 1288
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Después de esto, Popito mostró deseos de que su interlocutor la pusiera en el suelo para marcharse, pues acababa de cerrar la noche. Ra-Ra no había podido ir a ver al gentleman por una ocupación inesperada y urgente. Su grande obra le obligaba a continuas ausencias. Solo por el deseo de que Gillespie no viviera más tiempo confiadamente entre la chusma que le rodeaba, había enviado a Popito; pero la próxima vez sería el quien viniese, trayéndole una información más precisa. ...

En la línea 1394
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Los curiosos ya no reían de la grotesca revolución de los hombres. Lanzaban los periódicos edición tras edición para contar la historia de este suceso, el más inaudito e inesperado desde que las mujeres constituyeron los Estados Unidos de la Felicidad. Los insurgentes de Balmuff se habían lanzado con piedras y palos sobre la Universidad de su capital, apoderándose de ella sin más esfuerzo que repartir unos cuantos garrotazos entre los profesores femeninos y otros empleados de igual sexo que dependían del lejano y omnipotente Momaren. Luego se habían esparcido por el Museo Histórico, apoderándose de los fusiles y cañones que figuraban en sus salas. Precisamente el gobierno de la Confederación, para satisfacer sin gasto alguno la vanidad de las mujeres patriotas de este Estado remoto, había enviado, poco después del triunfo femenil, enormes cantidades del antiguo material de guerra de los hombres, para que con esta ferretería inútil adornasen su palacio universitario. ...

En la línea 1421
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El gigante se sentó en la arena lentamente, para no dañar con el movimiento de su cuerpo al enviado del gobierno. Porque Gillespie sólo podía imaginar que fuese un emisario del Consejo Ejecutivo este oficial que brillaba al sol como si fuese todo el vestido de vidrio y además llegaba montado en un vehículo automóvil de aspecto tan fiero. ...

En la línea 985
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... –Sea, pues. Trataré de esperar. Pero… , un momento. ¿Decís que ha ido a un mandado? ¿Vos lo habéis enviado? Mentís; porque él no habría ido. Os habría tirado de esas viejas barbas si hubiérais osado semejante insolencia. Has mentido, amigo, seguramente has mentido. No iría ni por ti ni por otro hombre alguno. ...

En la línea 1012
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Habían fracasado todas las tentativas de que el rey prestara sus servicios a los truhanes, pues Eduardo se había negado reiteradas veces a obrar, y además a la continua trataba de escaparse. El primer día de su regreso le obligaron a entrar en una cocina en la que no había nadie; pero no sólo salió de ella con las manos vacías, sino que trató de despertar a los moradores de la casa. Enviáronle con un calderero para que le ayudara en su trabajo, pero se negó, y además amenazó al hombre con su propio soldador y, finalmente, tanto Hugo como el calderero tuvieron harto trabajo sólo con evitar que se les escapara. El niño lanzaba truenos reales sobre las cabezas de cuantos coartaban su libertad o trataban de obligarle a servir. Al cuidado de Hugo fue enviado a mendigar con una andrajosa mujer y un niño enfermo, pero el resultado fue poco satisfactorio, pues el rey se negó a hacerlo y a favorecer de ninguna manera la causa de los pordioseros. ...

En la línea 1368
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Hemos visto que este conjunto de damas está sembrado de diamantes, y vemos también que constituye un maravilloso espectáculo, pero… , ahora estamos a punto de asombrarnos de verdad. Cerca de las nueve, de pronto se rasgan las nubes y una saeta de luz de sol hiende la tibia atmósfera y recorre lentamente las filas de damas, y cada, fila que toca se enciende con un delumbrante esplendor de fuegos multicolores, y a nosotros nos hormiguean hasta las puntas de los dedos con el estremecimiento eléctrico que nos atraviesa por la sorpresa y la belleza del espectáculo. Ahora un enviado especial de algún lejano rincón del Oriente entra con el cuerpo de embajadores extranjeros; cruza aquella barra de luz de sol, y nosotros retenemos el aliento, tan subyugante es el fulgor que irradia y centellea a su alrededor, pues está cubierto de piedras preciosas de pies a cabeza, y al más ligero movimiento derrama en tomo suyo una radiante danza de luces. ...

En la línea 2244
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Qué hombre! —exclamó el teniente con sincera admiración—. Me ha enviado una dama a saber de usted. ...

En la línea 2435
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¡Ya sé! Para impedir que suceda una catástrofe, uno de nosotros debe estar al lado de Mariana en el momento del ataque. Entonces, yo me convierto en oficial del sultán aliado de los ingleses, enarbolo la bandera de Varauni, y abordo el crucero fingiéndome enviado de lord James. Diré al comandante que debo entregar una carta a lady Mariana, y en cuanto esté en su camarote cierro la puerta y levanto una barricada. Al oír un silbido mío, ustedes saltan al barco y comienzan la lucha. ...

En la línea 1146
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Mientras tanto, temeroso el gobierno francés de que Dumont d'Urville no se hubiese enterado de los hallazgos de Dillon, había enviado a Vanikoro a la corbeta Bayonnaise, al mando de Legoarant de Tromelin, desde la costa occidental de América donde se hallaba. Legoarant fondeó ante Vanikoro algunos meses después de la partida del Astrolabe. No halló ningún documento nuevo, pero pudo comprobar que los salvajes habían respetado el mausoleo de La Pérousse. ...

En la línea 982
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Se trata ‑dijo el empleado, dirigiéndose a Raskolnikof‑ de que, atendiendo a los deseos de su madre, Atanasio Ivanovitch Vakhruchine, de quien usted, sin duda, habrá oído hablar más de una vez, le ha enviado cierta cantidad por mediación de nuestra oficina. Si está usted en posesión de su pleno juicio le entregaré treinta y cinco rublos que nuestra casa ha recibido de Atanasio Ivanovitch, el cual ha efectuado el envío por indicación de su madre. Sin duda, ya estaría usted informado de esto. ...

En la línea 1107
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¿Que con qué dinero? ¡Vaya una pregunta! Pues con el tuyo. Un empleado de una casa comercial de aquí ha venido a entregártelo hoy, por orden de Vakhruchine. Es tu madre quien te lo ha enviado. ¿Tampoco de esto te acuerdas? ...

En la línea 1677
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑He enviado a buscar un médico ‑dijo a Catalina Ivanovna‑. No se inquiete usted; yo lo pago. ¿No tiene agua? Déme también una servilleta, una toalla, cualquier cosa, pero pronto. Nosotros no podemos juzgar hasta qué extremo son graves las heridas… Está herido, pero no muerto; se lo aseguro… Ya veremos qué dice el doctor. ...

En la línea 1762
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¿Quién te ha enviado? ...

En la línea 146
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Ayer se habló mucho, entre nosotros, de un telegrama enviado a Petersburgo hace cuatro días y que no ha sido aún contestado. El general está visiblemente agitado y pensativo. Se trata, seguramente, de la abuela. ...

En la línea 377
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —Estoy unido al general en parte por negocios, en parte por “ciertas circunstancias particulares” —dijo secamente—. El general me ha enviado a rogar a usted que renuncie a sus intenciones de ayer. Todo lo que usted ha imaginado es, ciertamente, muy espiritual, pero me ha encargado le advierta que no conseguirá usted nada. Por lo pronto, el barón no le recibirá. No olvide que tiene medios de evitar nuevas molestias de usted. Convénzase usted mismo. ¿Para qué insistir? El general se compromete formalmente a tomarle a su servicio, cuando las circunstancias lo permitan, y le garantiza hasta esa época “sus honorarios”. Lo cual es bastante ventajoso para usted. ¿No le parece? ...

En la línea 1322
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Mr. Astley ha enviado un telegrama. A pesar de todo, el general es su heredero. Y aun sin eso, no sería un estorbo. Tiene su pensión, vivirá en el cuarto de al lado y será completamente feliz. Yo seré madame la générale. Frecuentaré la buena sociedad —era el sueño de Blanche—. Más tarde seré una rica propietaria rusa, j’aurai un château, des moujiks, et puis j’aurai toujours mon million. ...

En la línea 822
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Aun cuando hubiera estado Picaporte discurriendo durante un siglo, nunca hubiera acertado con la misión de que estaba encargado el agente. Jamás se hubiera imaginado que Phileas Fogg fuera seguido a la manera de un ladrón, alrededor del globo terrestre. Pero como la condición humana quiere explicarlo todo, he aquí cómo Picaporte, por una repentina inspiración, interpretó la presencia permanente de Fix, y ciertamente que no dejaba de ser plausible su ocurrencia. En efecto, según él, Fix no era ni podía ser, más que un agente enviado en seguimiento de Phileas Fogg por sus compañeros del ReformClub, a fin de reconocer si el viaje se hacía efectivamente alrededor del mundo, según el itinerario convenido. ...

En la línea 823
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... -¡Es evidente, es evidente! -decía para sí el honrado mozo, ufano de su perspicacia-. ¡Es un espía que esos caballeros han enviado tras de nosotros! ¡Eso no es digno! ¡Mister Fogg, tan probo, tan hombre de bien! ¡Hacerle espiar por un agente! ¡Ah! ¡Señores del Reform Club, caro os costará! ...

En la línea 1277
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... En efecto, al llegar a Yokohama, el agente, separándose de mister Fogg, a quien esperaba encontrar en el resto del día, se había dirigido inmediatamente al despacho del cónsul inglés. Allí encontró el mandamiento que, corriendo detrás de él desde Bombay, tenía ya cuarenta días de fecha, mandamiento que le había sido enviado de Hong Kong por el mismo 'Carnatíc', a cuyo bordo se le creía. Júzguese del despecho que experimentó el 'detective'. El mandamiento ya era inútil. ¡Mister Fogg no estaba en las posesiones inglesas, y era necesaria una carta de extradición para prenderlo! ...

En la línea 1452
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... El tren se había parado ante una señal roja, y el maquinista, así como el conductor, altercaban vivamente con un guardavía que habia sido enviado al encuentro del convoy por el jefe de Medicine Bow, la estación inmediata. Tomaban parte de la discusión algunos viajeros que se habían acercado, y entre otros, el referido coronel Proctor, con altaneras palabras e imperiosos ademanes. ...


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