La palabra Encantadoras ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
Veinte mil leguas de viaje submarino de Julio Verne
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece encantadoras.
Estadisticas de la palabra encantadoras
La palabra encantadoras no es muy usada pues no es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE
Errores Ortográficos típicos con la palabra Encantadoras
Cómo se escribe encantadoras o hencantadoras?
Cómo se escribe encantadoras o encantadorras?
Cómo se escribe encantadoras o encantadoraz?
Más información sobre la palabra Encantadoras en internet
Encantadoras en la RAE.
Encantadoras en Word Reference.
Encantadoras en la wikipedia.
Sinonimos de Encantadoras.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece encantadoras
La palabra encantadoras puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 8824
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¡Oh, Dios mío, Dios mío! ¡Cuántohe sufrido! -murmuró con aquella voz armoniosa que, semejante a la de las encantadoras anti guas, encantaba a todos a quienes quería perder. ...
En la línea 2394
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Mientras observábamos ese extraño paisaje que resplandecía bajo la luz eléctrica, conté a Conseil la historia de los atlantes que tantas páginas encantadoras, desde un punto de vista puramente imaginario, inspiraron a Bailly. Le hablaba de las guerras de esos pueblos heroicos y argumentaba la cuestión de la Atlántida como hombre a quien ya no le es posible ponerla en duda. Pero Conseil, distraído, no me escuchaba apenas, y su indiferencia ante este tema histórico tenía una fácil explicación. En efecto, numerosos peces atraían sus miradas, y cuando pasaban peces, Conseil, arrastrado a los abismos de la clasificación, salía del mundo real. Obligado me vi a seguirle y a reanudar así con él nuestros estudios ictiológicos. ...
En la línea 2782
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... En reposo y en tierra adoptaban posturas sumamente graciosas. Por ello, los antiguos, al observar su dulce fisonomía, la expresiva mirada de sus ojos límpidos y aterciopelados que resiste la comparación con la más bella mirada de una mujer, sus encantadoras posturas, los poetizaron a su manera y metamorfosearon a los machos en tritones y a las hembras en sirenas. ...
En la línea 3089
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Allí mismo, en aguas de las Antillas, a diez metros de profundidad, ¡cuántas cosas interesantes pude registrar en mis notas cotidianas! Entre otros zoófitos, las galeras, conocidas con el nombre de fisalias pelágicas, unas gruesas vejigas oblongas con reflejos nacarados, tendiendo sus membranas al viento y dejando flotar sus tentáculos azules como hüos de seda, encantadoras medusas para la vista y verdaderas ortigas para el tacto, con el líquido corrosivo que destilan. Entre los articulados, vi unos anélidos de un metro de largo, armados de una trompa rosa y provistos de mil setecientos órganos locomotores, que serpenteaban bajo el agua exhalando al paso todos los colores del espectro solar. Entre los peces, rayas molubars, enormes cartilaginosos de diez pies de largo y seiscientas libras de peso, con la aleta pectoral triangular y el centro del dorso abombado, con los ojos fijados a las extremidades de la parte anterior de la cabeza, y que se aplicaban a veces como una opaca contraventana sobre nuestros cristales. Había también balistes americanos para los que la naturaleza sólo ha combinado el blanco y el negro. Y gobios plumeros, alargados y carnosos, con aletas amarillas, y mandíbula prominente. Y escómbridos de dieciséis decímetros, de dientes cortos y agudos, cubiertos de pequeñas escamas, pertenecientes a la familia de las albacoras. Por bandadas aparecían de vez en cuando salmonetes surcados por rayas doradas de la cabeza a la cola, agitando sus resplandecientes aletas, verdaderas obras maestras de joyeria, peces en otro tiempo consagrados a Diana, particularmente buscados por los ricos romanos y de los que el proverbio decía que «no los come quien los coge». También unos pomacantos dorados, ornados de unas fajas de color esmeralda, vestidos de seda y de terciopelo, pasaron ante nuestros ojos como grandes señores del Veronese. Esparos con espolón se eclipsaban bajo su rápida aleta torácica. Los clupeinos, de quince pulgadas, se envolvían en sus resplandores fosforescentes. Los múgiles batían el mar con sus gruesas colas carnosas. Rojos corégonos parecían segar las olas con su afilada aleta pectoral y peces luna plateados dignos de su nombre se levantaban sobre el agua como otras tantas lunas con reflejos blancos. ...

El Español es una gran familia
Busca otras palabras en esta web
Palabras parecidas a encantadoras
La palabra carcelero
La palabra sencia
La palabra madamente
La palabra estudiado
La palabra desvanecida
La palabra relevo
La palabra resonaron
Webs Amigas:
Ciclos formativos en Teruel . Ciclos formativos en El Hierro . Ciclos Fp de informática en Cáceres . - Hotel en Sevilla Murillo Hotel Aptos