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La palabra deseaban
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la palabra deseaban

La palabra Deseaban ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece deseaban.

Estadisticas de la palabra deseaban

Deseaban es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 14842 según la RAE.

Deseaban aparece de media 4.61 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la deseaban en las obras de referencia de la RAE contandose 700 apariciones .

Más información sobre la palabra Deseaban en internet

Deseaban en la RAE.
Deseaban en Word Reference.
Deseaban en la wikipedia.
Sinonimos de Deseaban.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece deseaban

La palabra deseaban puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 318
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Don Luis llegaba a olvidarse de sus aficiones matonescas y sus hazañas amorosas, cuando hablaba de la gente zafia de los campos que, movida por falsos apóstoles, quería repartírselo todo. Él había estudiado (lo declaraba pomposamente en el _Círculo Caballista_, sin reparar en las sonrisas de los que le escuchaban), él sabía que lo que deseaban los trabajadores eran _utopias_, eso es; _utopias_ (y repetía con delectación la palabra), y que todo lo que ocurría era por culpa de los gobiernos que no «meten en cintura» a los gañanes, y también por falta de religión. Si señor; la religión: este era el freno del pobre, y como cada vez había menos, los de abajo, con el pretexto del hambre, querían comerse a los de arriba. ...

En la línea 547
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El arreador era el único que tenía una silla en la gañanía: los demás, hombres y mujeres, sentábanse en el suelo. Junto a él estaban en cuclillas Manolo el de Trebujena con varios amigos, metiendo sus cucharas en un _tornillo_ de gazpacho caliente. La niebla fue disipándose ante los ojos de Salvatierra, habituados ya a esta atmósfera asfixiante. Entonces vio en los rincones grupos de hombres y de mujeres sentados en la tierra apisonada o sobre esterillas de enea. La lluvia, cortando su trabajo a media tarde, les había hecho adelantar la comida de la noche. En torno de los lebrillos de bazofia caliente, hablaban y reían moviendo las cucharas con cierta calma. Presentían que el día siguiente sería de encierro, de holganza forzosa, y deseaban permanecer en vela hasta bien entrada la noche. ...

En la línea 625
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... El cristianismo era una mentira más, desfigurada y explotada por los de arriba para justificar y santificar sus usurpaciones. ¡Justicia, y no Caridad! ¡Bienestar en la tierra para los infelices y que los ricos se reservasen, si la deseaban, la posesión del cielo, abriendo la mano para soltar sus rapiñas terrenales! Los miserables no podían esperar nada de lo alto. Sobre sus cabezas sólo existía un infinito insensible a la desesperación humana: otros mundos que ignoraban la vida de millones de míseros gusanos sobre esta esfera deshonrada por el egoísmo y la violencia. Los hambrientos, los que tenían sed de justicia, sólo debían confiar en ellos mismos. ¡Arriba, aunque fuese para morir! Otros vendrían detrás, que esparcirían la simiente germinadora en los surcos fecundados por su sangre. ¡De pie y en marcha la horda de la miseria, sin más Dios que la rebelión, iluminando su camino la estrella roja, el eterno diablo de las religiones, guía insustituible de todos los grandes movimientos de la humanidad!... ...

En la línea 738
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Arrastrado por su entusiasmo enumeraba al sacerdote, como si éste fuese un cultivador, todas las operaciones que durante el año había que realizar con aquella tierra, sometida a un continuo trabajo para que diese su dulce sangre. En los tres meses últimos del año se abrían las _piletas_, los hoyos en torno de las cepas para que recibiesen la lluvia: a esta labor la llamaban _Chata_. También hacían entonces la poda, que provocaba conflictos entre los viñadores y hasta algunas veces había ocasionado muertes, por si debía hacerse con tijeras, como deseaban los amos, o con las antiguas podaderas, unos machetes cortos y pesados, como lo querían los trabajadores. Luego venía la labor llamada _Cava bien_, durante Enero y Febrero, que igualaba la tierra, dejándola llana como si la hubiesen pasado un rasero. Después el _Golpe lleno_ en Marzo, para destruir las hierbas crecidas con las lluvias, esponjando al mismo tiempo el suelo; y en Junio y Julio la _Vina_, que apretaba la tierra, formando una dura corteza, para que conservase todo su jugo, trasmitiéndolo a la cepa. Aparte de esto, en Mayo azufraban las vides, cuando empezaban a apuntar los racimos, para evitar el _cenizo_, una enfermedad que endurecía los granos. ...

En la línea 7386
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Los dos guardias aceptaron cortésmente las excusas de D'Ar tagnan y, comprendiendo que los cuatro amigos deseaban estar solos, se retiraron. ...

En la línea 3513
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Hace unos diez y seis años se apoderó de cuantos estábamos en Inglaterra un deseo general de ser algo más de lo que hasta entonces habíamos sido: buhoneros, vagabundos; deseaban además—el hombre nunca está contento—ver tierras nuevas; la mayor parte se fué de Inglaterra, y donde antes había diez, apenas si quedó uno. ...

En la línea 5309
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El chico era el favorito del patio, porque su padre era uno de los _valientes_ de la cárcel, y los que temían sus proezas y deseaban serle agradables estaban siempre mimando a su hijo. ...

En la línea 5751
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Muchas otras personas deseaban también comprar Testamentos, pero López no pudo suministrárselos; al marcharse le rogaron que no tardara en volver. ...

En la línea 6443
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Insistieron en su demanda, a la que por fin me sometí, no pudiendo resistir sus importunaciones; así que me acompañaron a la posada y recibieron lo que con tanto ardor deseaban. ...

En la línea 1829
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Después, habiendo bien pensado entre los dos el modo que tendrían para conseguir lo que deseaban, vino el cura en un pensamiento muy acomodado al gusto de don Quijote y para lo que ellos querían. ...

En la línea 1873
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Los dos, que no deseaban otra cosa que saber de su mesma boca la causa de su daño, le rogaron se la contase, ofreciéndole de no hacer otra cosa de la que él quisiese, en su remedio o consuelo; y con esto, el triste caballero comenzó su lastimera historia, casi por las mesmas palabras y pasos que la había contado a don Quijote y al cabrero pocos días atrás, cuando, por ocasión del maestro Elisabat y puntualidad de don Quijote en guardar el decoro a la caballería, se quedó el cuento imperfeto, como la historia lo deja contado. ...

En la línea 2120
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Todo esto miraban de entre unas breñas Cardenio y el cura, y no sabían qué hacerse para juntarse con ellos; pero el cura, que era gran tracista, imaginó luego lo que harían para conseguir lo que deseaban; y fue que con unas tijeras que traía en un estuche quitó con mucha presteza la barba a Cardenio, y vistióle un capotillo pardo que él traía y diole un herreruelo negro, y él se quedó en calzas y en jubón; y quedó tan otro de lo que antes parecía Cardenio, que él mesmo no se conociera, aunque a un espejo se mirara. ...

En la línea 2928
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Sintió mucho esta pérdida el Gran Turco, y, usando de la sagacidad que todos los de su casa tienen, hizo paz con venecianos, que mucho más que él la deseaban; y el año siguiente de setenta y cuatro acometió a la Goleta y al fuerte que junto a Túnez había dejado medio levantado el señor don Juan. ...

En la línea 16472
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Frígilis comprendió lo que deseaban. ...

En la línea 630
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Primeramente corrió la voz de que Scarampo era el elegido, y el populacho se dirigió contra su palacio, viéndose rechazado. Luego, al saber que era Barbo el triunfador, intentó asaltar su lujosa vivienda, llena de riquezas y tesoros de arte, siendo igualmente recibido a tiros de bombarda y espingardazos. Al fin, como todos deseaban robar algo, corrieron al monasterio de Santa María la Nuova, por imaginarse que se guardaban allí las riquezas del Papa electo, pero lo encontraron previamente guarnecido de tropas. Cuando, engrosadas las turbas, se empeñaron por segunda vez en tomar el palacio Barbo, hizo un convenio el nuevo Papa con los jefes del motín, dándoles mil trescientos ducados de oro a cambio de que respetasen su vivienda. Esto no impidió que, al mismo tiempo, los servidores del Vaticano saqueasen la habitación ocupada por el cardenal Barbo durante el conclave. ...

En la línea 698
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Djem era enviado a unas tierras que los sanjuanistas poseían en Auvernia, y desde entonces los reyes de Francia, de Nápoles y de Hungría, la República de Venecia y el Papa—todos los que deseaban ser temidos de Bayaceto para que los dejasen en paz—pretendieron tener bajo su custodia al Gran Turco, pues así llamaban al príncipe Djem. ...

En la línea 803
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Sólo en los pocos días transcurridos entre la última enfermedad de Inocencio VIII y la coronación de Alejandro VI se habían perpetrado en Roma doscientos veinte asesinatos. Por voluntad del Pontífice, cuatro delegados suyos oyeron las quejas de los vecinos, y el mismo Alejandro concedió audiencia a los que deseaban presentarle sus reclamaciones directamente. ...

En la línea 1257
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Manteníase en su familia una ambición tradicional que podía titularse borgiana. Desde Calixto III, los Borgias deseaban crear un reino en Italia que sirviese de apoyo al Pontificado. César se creía igual a los príncipes reales, destinados a heredar una corona. La única diferencia consistía en que él necesitaba adquirir el reino por su propio esfuerzo, apelando a la astucia y a la espada. ...

En la línea 406
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... No se atrevieron a matarle porque habían sido sus discípulos; pero como deseaban verse libres de su presencia, lo confinaron perpetuamente en una pequeña isla, en un peñón solitario y malsano, lejos de toda vida, en las inmediaciones de la muralla de rocas y espumas que muy pocos osan pasar. ...

En la línea 555
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Eran los barberos y sus servidores, que, una vez terminados los preparativos de la operación, querían empezarla cuanto antes. Algunos tenían tienda abierta en la capital, y deseaban volver pronto a sus establecimientos, donde les aguardaban los clientes. Estos trabajos extraordinarios y patrióticos por orden del gobierno no eran dignos de aprecio, pues se pagaban tarde y mal. ...

En la línea 946
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Esto era mentira; las señoritas masculinas solo deseaban bailar, y en cuanto a las matronas barbudas, odiaban los versos, porque su declamación las obligaba a permanecer silenciosas, estorbando sus comentarios y murmuraciones. Pero como todas pertenecían a familias universitarias dependientes de Momaren, creyeron prudente acoger el embuste de este con grandes muestras de aprobación. ...

En la línea 1285
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - ¿Quién puede tener interés en matarme? -repuso Gillespie tristemente-. Los que deseaban vengarse de mi deben sentirse ya más que satisfechos por el castigo que me han impuesto. Equivale a una muerte lenta. ...


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Errores Ortográficos típicos con la palabra Deseaban

Cómo se escribe deseaban o dezeaban?
Cómo se escribe deseaban o deseavan?

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