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La palabra contraria
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la palabra contraria

La palabra Contraria ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Niebla de Miguel De Unamuno
Crimen y castigo de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece contraria.

Estadisticas de la palabra contraria

Contraria es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 5867 según la RAE.

Contraria aparece de media 15.14 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la contraria en las obras de referencia de la RAE contandose 2301 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Contraria

Cómo se escribe contraria o contrrarria?
Cómo se escribe contraria o sontraria?

Más información sobre la palabra Contraria en internet

Contraria en la RAE.
Contraria en Word Reference.
Contraria en la wikipedia.
Sinonimos de Contraria.


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece contraria

La palabra contraria puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 4024
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¿De verdad?-Además, tan pronto como el señorle ha dejado y ha desapareci do por la esquina de la calle, el señor Bonacieux ha cogido su sombre ro, ha cerrado su puerta y se ha puesto a correr en dirección contraria. ...

En la línea 6550
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Aunque el tiempo era bueno, el barco andaba poco, tal vez por sernos contraria la corriente. ...

En la línea 6913
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El viento había refrescado mucho, y como soplaba casi de popa, corríamos con tremenda velocidad, amenazándonos las grandes velas latinas con sepultarnos a cada momento bajo las olas que la corriente contraria levantaba frente a nosotros. ...

En la línea 1918
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Yo le respondí turbado y apriesa, temeroso no me faltase lugar para responderla: ''Hagan, señora, tus obras verdaderas tus palabras; que si tú llevas daga para acreditarte, aquí llevo yo espada para defenderte con ella o para matarme si la suerte nos fuere contraria''. ...

En la línea 2753
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... A estas razones, puso Luscinda en Cardenio los ojos, y, habiendo comenzado a conocerle, primero por la voz, y asegurándose que él era con la vista, casi fuera de sentido y sin tener cuenta a ningún honesto respeto, le echó los brazos al cuello, y, juntando su rostro con el de Cardenio, le dijo: -Vos sí, señor mío, sois el verdadero dueño desta vuestra captiva, aunque más lo impida la contraria suerte, y, aunque más amenazas le hagan a esta vida que en la vuestra se sustenta. ...

En la línea 2872
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y si éste parece pequeño peligro, veamos si le iguala o hace ventajas el de embestirse dos galeras por las proas en mitad del mar espacioso, las cuales enclavijadas y trabadas, no le queda al soldado más espacio del que concede dos pies de tabla del espolón; y, con todo esto, viendo que tiene delante de sí tantos ministros de la muerte que le amenazan cuantos cañones de artillería se asestan de la parte contraria, que no distan de su cuerpo una lanza, y viendo que al primer descuido de los pies iría a visitar los profundos senos de Neptuno; y, con todo esto, con intrépido corazón, llevado de la honra que le incita, se pone a ser blanco de tanta arcabucería, y procura pasar por tan estrecho paso al bajel contrario. ...

En la línea 2916
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... »Y fue desta suerte: que, habiendo el Uchalí, rey de Argel, atrevido y venturoso cosario, embestido y rendido la capitana de Malta, que solos tres caballeros quedaron vivos en ella, y éstos malheridos, acudió la capitana de Juan Andrea a socorrella, en la cual yo iba con mi compañía; y, haciendo lo que debía en ocasión semejante, salté en la galera contraria, la cual, desviándose de la que la había embestido, estorbó que mis soldados me siguiesen, y así, me hallé solo entre mis enemigos, a quien no pude resistir, por ser tantos; en fin, me rindieron lleno de heridas. ...

En la línea 899
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... r la admiración contraria, dudando que el tiempo todopoderoso no llegue a convertir en lodo o guijarros estas mismas gigantescas cordilleras. ...

En la línea 1274
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... limos con brisa ligera contraria, lo que casi impide llegar antes de la noche a la Capilla de Cucao ...

En la línea 1950
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... La isla de San Yago, en el archipiélago de Cabo Verde, es otro buen ejemplo de países que podrían tomarse por muy saludables, y que, por el contraria, es muy malsano. descrito los inmensos llanos pelados de esta isla: varias semanas después de la estación de las lluvias, no se encuentra allí más que una vegetación débil que se marchita y deseca casi al instante ...

En la línea 947
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿Y la devoción? Allí la piedad está representada por un Cristo vulgar colocado de una manera contraria a las conveniencias. ...

En la línea 4156
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Es más, le parecía de mal tono llevar la contraria a los católicos de buena fe. ...

En la línea 5338
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El Arcediano no es el cura que hay aquí oculto, no; ese representa la parte contraria, el demonio o el mundo; pero, como es natural, a las niñas les parece que el atractivo mundanal reducido al gracejo de Mourelo es poca cosa; y, en cambio, el claustro ofrece goces puros y cierta libertad, sí señor, cierta libertad, si se compara con la vida archimonástica de lo que yo llamo la Regla de doña Lucía, mi prima carnal. ...

En la línea 5588
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Cuando en Vetusta se decía algo por rutina, era imposible que idea contraria prevaleciese. ...

En la línea 1880
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Aquella noche fue también mala para Fortunata, pues se la pasó casi toda cavilando, discurriendo sobre si el otro se acordaría o no de ella. Era muy particular que no le hubiese encontrado nunca en la calle. Y por falta de mirar bien a todos lados no era ciertamente. ¿Estaría malo, estaría fuera de Madrid? Más adelante, cuando supo que en Febrero y Marzo había estado Juanito Santa Cruz enfermo de pulmonía, acordose de que aquella noche lo había soñado ella. Y fue verdad que lo soñó a la madrugada, cuando su caldeado cerebro se adormeció, cediendo a una como borrachera de cavilaciones. Al despertar ya de día, el reposo profundo aunque breve había vuelto del revés las imágenes y los pensamientos en su mente. «A mi boticarito me atengo—dijo después que echó el Padre Nuestro por las ánimas, de que no se olvidaba nunca—. Viviremos tan apañaditos». Levantose, encendió su lumbre, bajó a la compra, y de tienda en tienda pensaba que Maximiliano podía dar un estirón, echar más pecho y más carnes, ser más hombre, en una palabra, y curarse de aquel maldito romadizo crónico que le obligaba a estarse sonando constantemente. De la bondad de su corazón no había nada que decir, porque era un santo, y como se casara de verdad, su mujer había de hacer de él lo que quisiera. Con cuatro palabritas de miel, ya estaba él contento y achantado. Lo que importaba era no llevarle la contraria en todo aquello de la conciencia y de las misiones… aquí un adjetivo que Fortunata no recordaba. Era sublimes; pero lo mismo daba; ya se sabía que era una cosa muy buena. ...

En la línea 3558
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Con estos diferentes estados de su espíritu se relacionaban ciertas intermitencias de manía religiosa. En las horas en que se sentía muy culpable, entrábale temor de los castigos temporales y eternos. Acordábase de cuanto le enseñaron D. León y las Micaelas, y volvían a su mente las impresiones de la vida del convento con frescura y claridad pasmosas. Cuando le daba por ahí, iba a misa, y aun se le ocurría confesarse; pero de pronto le entraba miedo y lo dejaba para más adelante. Luego venía la contraria, o sea el sentimiento de su inculpabilidad, como una reversión mecánica del estado anterior, y todas las somnolencias y aprensiones místicas huían de su mente. Se pasaba entonces dos o tres días en completa tranquilidad, sin rezar más que los Padrenuestros que por rutina le salían de entre dientes todas las mañanas. Su conciencia giraba sobre un pivote, presentándole, ya el lado blanco, ya el lado negro. A veces esta brusca revuelta dependía de una palabra, de una idea caprichosa que pasaba volando por su espíritu, como pasa un pájaro fugaz por la inmensidad del Cielo. Entre creerse un monstruo de maldad o un ser inocente y desgraciado, mediaban a veces el lapso de tiempo más breve o el accidente más sencillo; que se desprendiese una hoja del tallo ya marchito de una planta cayendo sin ruido sobre la alfombra; que cantase el canario del vecino o que pasara un coche cualquiera por la calle, haciendo mucho ruido. ...

En la línea 4167
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Hace poco—dijo con desaliento amargo—, perdí la memoria de tal modo… que… no sabía cómo te llamas tú. Venía subiendo la escalera, y me entró tal rabia, que me pregunté a gritos: '¿Pero cómo se llama, cómo se llama?… '. Me acordé al entrar en la casa. Hoy estaba haciendo una medicina para un enfermo de los ojos, y en vez del sulfato de atropina puse el de eserina, que es la indicación contraria. Si no lo advierte Ballester… ¡qué atrocidad!, dejo ciego al enfermo… No puedo trabajar. Esta cabeza se me ha trastornado. Figúrate que a ratos… ». ...

En la línea 4185
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... En el espejo pudo ver Fortunata la cara pálida y contraída de Maxi, cuya susceptibilidad nerviosa se manifestaba en un movimiento vibratorio de cabeza, la cual parecía querer arrancarse por sí misma del tronco. Disculpose ella como pudo; pero él, en vez de calmarse, siguió quejándose de que le mortificaban adrede, de que se proponían acabar con él. La esposa callaba, sospechando que su marido no tenía la cabeza buena, y que sería peor llevarle la contraria. Desde entonces pudo observar que por las mañanas se repetía en Maxi la misma excitación, y la terquedad de que todas las personas de la familia se confabulaban contra él para atormentarle. Unas veces tomaba pie de alguna falta advertida en la ropa, botón caído, ojal roto, o cosa semejante. Otras, era que le ponían un chocolate muy malo para que reventara… ¡como que le quedan envenenar… !, o bien que dejaban los balcones y las puertas abiertas para que entrase un aire colado y le partiese. Estas manías iban de mal en peor, poniendo a doña Lupe de un humor acerbísimo y haciéndole presagiar alguna desgracia. Llegó día en que Maxi se expresaba con una violencia muy opuesta a su carácter pacífico, y cuando no le contradecían, se contestaba él, echando leña por sí propio en la hoguera de su ira; y por fin se iba refunfuñando, cerraba con golpe formidable la puerta, y bajaba la escalera de cuatro en cuatro peldaños. ...

En la línea 1392
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... La corriente variaba ahora muy rápido, en verdad muy rápido, pero en la dirección contraria, y estaba dejando al pobre Tom Canty varado en el trono, y arrastrando al otro hacia el mar. El Lord Protector consultó consigo mismo –meneó la cabeza– el pensamiento que se le imponía: –Es peligroso para el Estado y para todos nosotros que continúe un enigma tan funesto coma éste; podría dividir a la nación y minar el trono–. Se volvió y dijo: –Sir Tomás, arrestad a este… . ¡No, deteneos! –Su rostro se iluminó e hizo frente al desarrapado candidato con esta pregunta: ...

En la línea 382
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... »Vienen los días y van los días y el amor queda. Allá dentro, muy dentro, en las entrañas de las cosas se rozan y friegan la corriente de este mundo con la contraria corriente del otro, y de este roce y friega viene el más triste y el más dulce de los dolores: el de vivir. ...

En la línea 4310
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Fuerza de voluntad… ¿Acaso la tiene usted? ¡Je, je, je! Me deja usted boquiabierto, Rodion Romanovitch, y eso que esperaba oírle decir algo parecido. ¡Que hable usted de disipación, de cuestiones morales! ¡Que haga usted el Schiller, el idealista! Desde luego, esos puntos de vista son muy naturales, y lo asombroso sería oír sustentar la opinión contraria, pero, teniendo en cuenta las circunstancias, la cosa resulta un poco rara… ¡Cuánto lamento que el tiempo me apremie! Me parece usted un hombre en extremo interesante. A propósito, ¿le gusta Schiller? A mí me encanta. ...

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