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La palabra confidente
Cómo se escribe

la palabra confidente

La palabra Confidente ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El jugador de Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece confidente.

Estadisticas de la palabra confidente

Confidente es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 18777 según la RAE.

Confidente aparece de media 3.33 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la confidente en las obras de referencia de la RAE contandose 506 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Confidente

Cómo se escribe confidente o sonfidente?


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece confidente

La palabra confidente puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 347
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Doña Elvira, por su parte, no descendía a hacer confidente de sus pensamientos a la familia de Montenegro, pero se dignaba hablarla con cierta llaneza, lo que producía asombro en sus domésticos de la ciudad. ...

En la línea 10138
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¿No comprendéis que, por ser mi amigo, D'Artagnan me había tomado por confidente?-¿De veras?-¡No comprendéis que lo sé todo: vuestro rapto de la casita de Saint- Germain, su desaparición, la de sus amigos, sus búsquedas inútiles desde ese momento! Y ¿cómo no queréis que me sorprenda, cuando sin sospechármelo me encuentro con vos, de quien hemos hablado con tanta frecuencia juntos, con vos, a quien él ama con toda la fuerza de su alma, con vos, a quien él me había hecho amar antes de haberos visto? ¡Ay, querida Costance, ahora os encuentro, por fin os veo!Y Milady tendió sus brazos a la señoraBonacieux, que, convenci da por lo que acababa de decirle, no vio ya en esta mujer, en quien un instante antes había creído su rival, más que una amiga sincera y abnegada. ...

En la línea 5191
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... , yo soy un miserable, señora; yo no soy digno de ser su confidente, su director espiritual. ...

En la línea 8376
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Petra había sido tomada por confidente y cómplice de estos inocentes tapadillos. ...

En la línea 8585
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Anita, a quien las confesiones emborrachaban, cuando sabía que entendía su confidente todo, o casi todo lo que ella quería dar a entender, se decidió a decir al Magistral lo demás, lo que había venido detrás del hastío de aquella tarde. ...

En la línea 9432
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Don Víctor se paraba, soltaba el brazo del confidente, levantaba la cabeza para mirarle cara a cara, y decía, por ejemplo: —Mire usted, aquí en el secreto de la. ...

En la línea 1288
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Hijo bastardo del marqués de Cocentaina, noble de Valencia, había venido a Roma en compañía de su hermano legítimo, Rodrigo de Corella, en busca de la protección de los Borgias. Desde el tiempo de Calixto III existía un amistoso comercio entre ambas familias. Alfonso el Magnánimo tenía de confidente íntimo a un Corella, éste, gran amigo de Alfonso de Borja, había cuidado de la educación del bastardo real don Ferrante, luego rey de Nápoles. ...

En la línea 4744
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata tenía además otros motivos de hondísima pena. Aquél no le había escrito ni una sola carta, faltando a su solemne promesa. ¡Ingrato! ¿Qué le costaba poner dos letras diciendo, por ejemplo: Estoy bueno y te quiero siempre? Pero nada, ni siquiera esto… Revelaba estas tristezas a su única confidente, Aurora, en aquellos ratos de charla sabrosa que las señoras mayores les permitían. La inauguración de la tienda de Samaniego, que se verificó hacia el 15 de Setiembre, tuvo a la viuda de Fenelón muy atareada en aquellos días. Pocas veces se vio en un comercio de Madrid tanto movimiento ni más claras señales de que había caído bien en la gracia y atención del público. Las novedades de exquisito gusto, traídas de París por Pepe Samaniego, atraían mucha gente, y las señoras se enracimaban y caían como las moscas en la miel. Los dependientes no tenían manos para enseñar, y Aurora estaba rendida de trabajo, porque los encargos de trousseaux y ajuares se sucedían sin interrupción. Doña Casta no estaba tranquila el día en que no iba a meter las narices en la tienda y taller, para traerle luego el cuento a doña Lupe de los encargos que había, y de lo que se estaba haciendo para la Casa Real y otras que sin ser reales tienen mucho dinero. Fortunata iba poco, por propia inspiración y también por consejo de Aurora, pues no convenía que la viesen allí las de Santa Cruz, que frecuentaban mucho el taller y tienda. ...

En la línea 773
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Es su confidente, su amigo, pensaba yo, esto es evidente, pero ¿desde cuándo? ¿Tiene eso algo que ver con el amor? Seguramente no, murmuraba la razón. Pero la razón solano basta en semejantes casos. ...

En la línea 1004
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Ciertamente que yo evitaba hablar con ella, y ni una vez le había dirigido la palabra después del incidente con los Wurmenheim. Además, me hacía el ofendido, pero a medida que el tiempo pasaba una verdadera indignación se acentuaba en mí. Aun cuando no me amase, no era ésta una razón para que prescindiera en absoluto de mí y acogiese mis confidencias con tal desdén. Ella sabía que yo la amaba e incluso había permitido que se lo dijese. A decir verdad, nuestras relaciones habían empezado de un modo extraño. Desde hacía tiempo, cosa de dos meses, yo notaba que ella quería hacer de mí su amigo, su confidente, y que en parte trataba de tentarme. En verdad, eran extrañas nuestras relaciones. He aquí por qué yo la había hablado en aquel tono. Pero si mi amor la ofendía, ¿por qué no me prohibía francamente hablarle de él? ...


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Más información sobre la palabra Confidente en internet

Confidente en la RAE.
Confidente en Word Reference.
Confidente en la wikipedia.
Sinonimos de Confidente.

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