La palabra Colmados ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece colmados.
Estadisticas de la palabra colmados
La palabra colmados no es muy usada pues no es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE
Errores Ortográficos típicos con la palabra Colmados
Cómo se escribe colmados o colmadoz?
Cómo se escribe colmados o solmados?
Algunas Frases de libros en las que aparece colmados
La palabra colmados puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 312
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Las mujeres y los valientes eran las dos pasiones del señorito. Con ellas no se mostraba muy generoso; deseaba ser adorado por sus méritos de jinete arrogante, creyendo de buena fe que todos los balcones de Jerez se estremecían con la palpitación de corazones ocultos cuando pasaba él montando el último caballo que acababa de adquirir. Con la corte que le acompañaba de parásitos y matones era más espléndido. No había en todo el término de Jerez un valentón de fama triste que no acudiese a él atraído por su liberalidad. Los que salían de presidio no tenían que preocuparse de su suerte; don Luis era un buen amigo y además de darles dinero, les admiraba. Cuando a altas horas de la noche, al final de las francachelas en los colmados, sentíase borracho, despreciaba a sus queridas para fijar toda su admiración en los hombres de bronce que le acompañaban. Hacía que le mostrasen las cicatrices de sus heridas, que le relatasen sus heroicas peleas. Muchas veces, en el _Círculo Caballista_ señalaba a los amigos algún hombre malcarado que le aguardaba en la puerta. ...
En la línea 335
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Anduvo algún tiempo por Madrid con su hermana, pero sus viajes fueron de corta duración. Era una _cañí_, una hija legítima del marqués de San Dionisio. ¡Que no le quitasen a ella sus _juerguecitas_ hasta el amanecer, tocando palmas y taconeando sentada, con las faldas en las rodillas! ¡Que no la privasen del vino de la tierra, que era su sangre y su felicidad! Si rabiaba la familia, que rabiase. Ella quería ser gitana como su padre. Aborrecía a los señoritos; le gustaban los hombres con sombrero pavero, y si llevaban zajones, mejor; pero muy hombres, oliendo a cuadra y a macho sudoroso. Y paseaba su belleza de rubia fina con carnes de porcelana por los colmados y ventorrillos, tratando con una fraternidad exagerada a los cantaoras y rameras que intervenían en las _juergas_, exigiendo que la tuteasen, y riendo con nerviosa alegría de borracha cuando los hombres, embrutecidos por el vino, sacaban las navajas y las hembras se apelotonaban asustadas en un rincón. ...
En la línea 518
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Pero lejos de indignarse, rompía en elogios del tío _Alcaparrón_, un hombre de iniciativas que, cansado de pasar hambre en Jerez y verse en peligro de ir a la cárcel siempre que se extraviaba un asno o una mula, se había echado al hombro la guitarra, no parando con todo su «ganao», como él llamaba a las hijas, hasta el mismo París. Y _Alcaparrón_ reía irónicamente de la simpleza de los _gachés_, de toda la gente que domina el mundo y oprime a los pobres gitanos, recordando ciertos prospectos y periódicos que había visto con el retrato de su respetable tío, luciendo sus patillas de _boca de jacha_, y su cara de ladrón, bajo un sombrero de catite como un campanario y rodeado de columnas impresas en lengua extraña, en las que se hablaba de _mademoiselles_ las _Alcaparronas_ y se celebraba su gracia y hermosura, repitiendo, cada seis renglones _¡ollé! ¡ollé!_... ¡Y su tío, para mayor solemnidad, se titulaba el capitán _Alcaparrón_! ¿Capitán de qué?... Y sus primas, las _mademoiselles_, se hacían robar por señorones que le tenían miedo al padre, _le terrible hidalgo_, que tantas veces había rasgueado filosóficamente la guitarra en los colmados, mientras las niñas se ocultaban con los señoritos en los cuartos más lejanos. ¡_Josú_, qué guasa!... ...
En la línea 1023
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Callaba asombrado por lo extraordinario de la aventura, cohibido por su respeto a las jerarquías sociales. ¡La hija del marqués de San Dionisio! Esto es lo que le hacía permanecer en su asiento, defendiéndose con debilidad de una hembra, a la que podía repeler con sólo el impulso de una de sus manazas. Por fin, tuvo que hablar: --¡Déjeme su mercé, señorita!... ¡Doña Lola... que no pué ser! Viéndole ella encogerse con una pudibundez de doncella, prorrumpió en insultos. ¡Ya no era el mozo arrogante de otros tiempos, cuando hacía el contrabando y andaba por los colmados de Jerez con toda clase de mujeres! La tal María de la Luz le tenía embrujado. ¡Una gran virtud, que vivía en una viña, rodeada de hombres!... ...

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Más información sobre la palabra Colmados en internet
Colmados en la RAE.
Colmados en Word Reference.
Colmados en la wikipedia.
Sinonimos de Colmados.
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