La palabra Casero ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Julio Verne de La vuelta al mundo en 80 días
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece casero.
Estadisticas de la palabra casero
Casero es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 16054 según la RAE.
Casero aparece de media 4.13 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la casero en las obras de referencia de la RAE contandose 628 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Casero
Cómo se escribe casero o caserro?
Cómo se escribe casero o cazero?
Cómo se escribe casero o sasero?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece casero
La palabra casero puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 1377
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¿Sois mi casero?-Sí, señor, sí. ...
En la línea 1432
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Cuando entraron en la habitación de D'Artagnan, la habitación estaba vacía: el casero,temiendo las secuelas del encuentro que sin du da iba a tener lugar entre el joven y eldesconocido, había juzgado, de bido a la exposición que él mismo había h echo de su carácter, que era prudente poner pies en polvorosa. ...
En la línea 1445
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Planchet -dijo D'Artagnan a su criado, que pasaba en aquel mo mento la cabeza por la puerta entreabierta para tratar de sorprender algunas migajas de la conversación -, bajad a casa de mi casero, el señor Bonacieux, y decidle que nos envíe media docena de botellas de vino de Beaugency: es el que prefiero. ...
En la línea 1446
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¡Vaya! ¿Es que tenéis crédito con vuestro casero? -preguntó Porthos. ...
En la línea 3472
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... También de noche, cerca del alba, emprendía su viaje al monte el casero que se preciaba de regalar a su señor las primeras arceas, las mejores perdices; y allí estaban las perdices, sobre la mesa de pino, ofreciendo el contraste de sus plumas pardas con el rojo y plata del salmón despedazado. ...
En la línea 3671
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Todo aquello ya como si no: el marido, los hijos, la plaza, los criados, el casero. ...
En la línea 8868
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Si para algo había nacido, era, sin duda, para cómico de la legua, o mejor, para aficionado de teatro casero. ...
En la línea 9227
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡Ay, sí! aquello era el padre, la madre, el hermano, la fortaleza dulce de la caricia conocida, el amparo espiritual del amor casero; no, no estaba sola en el mundo, su Quintanar era suyo. ...
En la línea 856
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Las suscripciones—declaró la Venus de Médicis—, son una calamidad. Aquí José tiene poca suerte… es muy honrado y le engaña cualisquiera. El público es cosa mala, señoras, y suscritor hay que no paga ni aunque le arrastren. Luego, como el mes pasado perdió aquí (este aquí era D. José) un billete de cuatrocientos reales, el encargado de las obras se lo va cobrando, descontándole de las primas que le tocan. Por eso, naturalmente, nos hemos atrasado tanto, y lo poco que se apaña se lo birla el casero. ...
En la línea 5303
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Fortunata vio el cuarto. ¡Ay, Dios, qué malo era, y qué sucio y qué feo! Las puertas parecía qué tenían un dedo de mugre, el papel era todo manchas, los pisos desiguales. La cocina causaba horror. Indudablemente la joven se había adecentado mucho y adquirido hábitos de señora, porque la vivienda aquella se le presentaba inferior a su categoría, a sus hábitos y a sus gustos. Hizo propósito de lavar las puertas y aun de pintarlas, y de adecentar aquel basurero lo más posible, sin perjuicio de buscar casa más a la moderna, quisiera o no Segunda vivir en su compañía. El gabinetito que ella había de ocupar tenía, como la sala, una gran reja para la Plaza Mayor. Estuvo un rato ocupada en hacer mentalmente la colocación de sus muebles, la cama, la cómoda, una mesa y dos sillas. Por cierto que todo esto tenía que comprarlo, pues de la casa matrimonial no había de sacar nada. Recorriendo el cuarto, pensó que si el casero se conformaba a hacer algunas reparaciones, no quedaría mal. Era menester blanquear la cocina, tapar con yeso algunos agujeros y enormes grietas que por todas partes había, empapelar el gabinete, que iba a ser su alcoba, y pintar las puertas. Ya pensaba en la jaqueca que le iba a dar al administrador, cuando se acordó (su gozo en un pozo) de que el administrador era Estupiñá. «De seguro que en cuanto le hable de obras en la casa, se va a poner hecho un tigre. Claro, me tiene tirria; ¿pues qué es él más que un servilón de los de Santa Cruz? Con todo, pienso decirle algo, porque en último caso, con dejarle el cuarto hemos concluido. Y ahora que recuerdo, esta casa era de D. Manuel Moreno-Isla, que el año pasado le dio la administración a D. Plácido. Me lo contó mi tía, y D. Plácido es tan tirano, que no da una paletada de yeso aunque le fusilen. Falta saber de quién es ahora la casa… ¿La habrá heredado doña Guillermina?… ». Quedose meditando en que su destino no le permitía salir de aquel círculo de personas que en los últimos tiempos la había rodeado. Era como una red que la envolvía, y como pensara escabullirse por algún lado, se encontraba otra vez cogida. «No; habrán heredado la casa los señores de Ruiz Ochoa, o la mujer de Zalamero… Y después de todo, ¿a mí qué me importa que herede la finca Juan o Pedro? Yo no la he de heredar». ...
En la línea 5332
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Pues mudarse.—Pero, hijo, ¡qué tiranístico se ha vuelto! No he visto casero más malo… ¿Pero ni siquiera me blanqueará la cocina, que parece una carbonería? ¡Y hay cada agujero!… Yo no puedo vivir entre tanta suciedad. ¿Sabe lo que le digo? Que si no quiere usted hacer las obras, las haré yo por mi cuenta… ¡vaya! ...
En la línea 152
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Y maquinalmente hizo sus preparativos de viaje. ¡La vuelta al mundo en ochenta días! ¿Estaba su amo loco? No… ¿Era broma? Si iban a Douvres, bien. A Calais, conforme. En suma, esto no podía contrariar al buen muchacho, que no había pisado el suelo de su patria en cinco años. Quizás se llegaría hasta París, y ciertamente que volvería a ver con gusto la gran capital, porque un gentleman tan economizador de sus pasos se detendría allí… Sí, indudablemente; ¡pero no era menos cierto que partía, que se movía ese gentleman, tan casero hasta entonces! ...

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Más información sobre la palabra Casero en internet
Casero en la RAE.
Casero en Word Reference.
Casero en la wikipedia.
Sinonimos de Casero.
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