La palabra Buscarlo ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Barraca de Vicente Blasco Ibañez
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Sandokán: Los tigres de Mompracem de Emilio Salgàri
Grandes Esperanzas de Charles Dickens
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece buscarlo.
Estadisticas de la palabra buscarlo
Buscarlo es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 14182 según la RAE.
Buscarlo aparece de media 4.89 veces en cada libro en castellano.
Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la buscarlo en las obras de referencia de la RAE contandose 744 apariciones .
Errores Ortográficos típicos con la palabra Buscarlo
Cómo se escribe buscarlo o buscarrlo?
Cómo se escribe buscarlo o buxarlo?
Cómo se escribe buscarlo o buzcarlo?
Cómo se escribe buscarlo o vuscarlo?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece buscarlo
La palabra buscarlo puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 2367
del libro La Barraca
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Lo había matado, era verdad; pero él había sido el primero en buscarlo. ...
En la línea 2286
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Y siguió maquinalmente y sin resistencia a los guardias que venían a buscarlo. ...
En la línea 2672
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¡Que envíen a buscarlo ahora mismo!-Debe estar en mi casa, sire; hice que le rogasen pasarse por allí, y cuando he venido al Louvre he dejado la orden de hacerle esperar si se presentaba. ...
En la línea 2673
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¡Que vayan a buscarlo ahora mismo!-Las órdenes de Vuestra Majestad serán cumplidas, pero. ...
En la línea 9888
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... En aquel momento el médico del duque llegó completamente es pantado; estaba ya a bordo del bajel almirante, habían tenido que ir a buscarlo allí. ...
En la línea 2879
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En torno de Dueñas se ve multitud de cuevas excavadas en la pendiente y cerradas con fuertes puertas: son las bodegas donde se guarda el vino que en abundancia produce la comarca, y que se vende principalmente a los navarros y montañeses; acuden a buscarlo en carretas de bueyes y se lo llevan en grandes cantidades. ...
En la línea 3616
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En general, ustedes los gallegos se marchan de su tierra para hacer dinero; éste, por el contrario, viene aquí a buscarlo. ...
En la línea 5775
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Quien desee conocer al español genuino no debe buscarlo en los puertos ni en las grandes ciudades, sino en los pueblos solitarios y apartados, como los de La Sagra. ...
En la línea 14801
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Ahora, mientras Ana y Álvaro hablaban asomados a la galería, sin miedo al agua que les salpicaba el rostro ni a los relámpagos que rasgaban el horizonte negro enfrente de sus ojos, los demás, en la obscuridad del corredor estrecho jugaban a un juego de niños que se llamaba en Vetusta el cachipote, y que consiste en esconder un pañuelo convertido en látigo y buscarlo por las señas conocidas de: frío y caliente. ...
En la línea 15026
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Ana se encontraba, sin buscarlo, pero sin esquivar las ocasiones, en contacto con Álvaro, apretada contra él en coches, palcos, bailes, bosques, muchas veces cada semana. ...
En la línea 147
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Se acordaba el joven de las veces que había ido, en su infancia, con una de sus criadas a buscarlo en el archivo de la catedral. Subían por una escalera antigua, entre muros de piedra de este primitivo templo gótico, que un pueblo devoto y demasiado rico había transformado en iglesia de arquitectura clásica, arqueando las ojivas, cubriendo de mármoles y dorados los negruzcos sillares. ...
En la línea 1882
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... De vuelta a su casa armó los tres pucheros con el minucioso cuidado que la cocina española exige, y empezó a hacer su arroz en la cacerola. Aquel día no hubo en la cocina cacharro que no funcionara. Después de freír la cebolla y de machacar el ajo y de picar el menudillo, cuando ninguna cosa importante quedaba olvidada, lavose la pecadora las manos y se fue a peinar, poniendo más cuidado en ello que otros días. Pasó el tiempo; la cocina despedía múltiples y confundidos olores. ¡Dios, con la faena que en ella había! Cuando llegó Rubín, a las doce, salió a abrirle su amiga con semblante risueño. Ya estaba la mesa puesta, porque la mujer aquella multiplicaba el tiempo, y como quisiera, todo lo hacia con facilidad y prontitud. Dijo el enamorado que tenía mucha hambre, y ella le recomendó una chispita de paciencia. Se le había olvidado una cosa muy importante, el vino, y bajaría a buscarlo. Pero Maximiliano se prestó a desempeñar aquel servicio doméstico, y bajó más pronto que la vista. ...
En la línea 3551
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Usted, compañera, no tiene ahora más remedio que aceptar el amparo de un hombre. Sólo falta que la suerte le depare un buen hombre. ¿Se echará usted a buscarlo por ahí entre sus relaciones, o saldrá a pescar un desconocido por las calles, teatros y paseos? A ver… Dígolo porque si quiere usted ahorrarse ese trabajo, figúrese que aburrida ha salido por esos mundos, que ha echado el anzuelo, que le han picado, que tira para arriba, y que ¡oh, sorpresa!, me ha pescado a mí. Aquí me tiene usted fuera del agua dando coletazos de gusto por verme tan bien pescado. Soy algo viejo, pero sin vanidad creo que sirvo para todo, y por fuera y por dentro valgo más que la mayoría de los muchachos. No tengo nada que hacer, vivo de mis rentas, soy solo en el mundo, me doy buena vida y puedo dársela a quien me acomoda. Conque a decidirse. Modestia a un lado, dígole a usted que dificilillo le sería, en su situación, encontrar un acomodo mejor. Bien lo comprenderá cuando le pasen las tristezas, que ojalá sea pronto. Ahora no tiene la cabeza despejada. Y no vacilo en decirlo—agregó alzando la voz, como si se incomodara—. Le ha caído a usted la lotería, y no así un premio cualquiera, sino el gordo de Navidad». ...
En la línea 1356
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Aquí no está, vamos a buscarlo a otra parte. ...
En la línea 1376
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... - ¿No traes los números cinco y ocho, bandido? - dijo el señor Trabb al muchacho-. ¿O prefieres que te saque a puntapiés de la tienda y vaya a buscarlo yo mismo? ...
En la línea 1545
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... - Haga el favor de entrar-dijo el señor Pocket, hijo-. Permítame que le enseñe el camino. Dispongo aquí de pocas comodidades, mas espero que lo pasará usted de un modo tolerable hasta el lunes. Mi padre creyó que pasaría usted el día de mañana mejor conmigo que con él y que le gustar ír tal vez dar un paseo por Londres. Por mi parte, me será muy agradable mostrarle la capital. En cuanto a nuestra mesa, creo que no la encontrará mal provista, porque nos servirán desde el café inmediato, y he de anadir que ello será a las expensas de usted, porque tales son las instrucciones recibidas del señor Jaggers. En cuanto a nuestro alojamiento, no es espléndido en manera alguna, porque yo he de ganarme el pan y mi padre no tiene nada que darme, aunque yo no lo tomaría en el caso de que lo tuviese. Ésta es nuestra sala, que contiene las sillas, las mesas, la alfombra y lo demás que he podido traerme de mi casa. No debe usted figurarse que el mantel, las cucharas y las vinagreras son míos, porque los han mandado para usted desde el café. Éste es mi pequeño dormitorio; un poco mohoso, pero hay que tener en cuenta que Barnard también lo es. Éste es el dormitorio de usted. Se han alquilado los muebles para esta ocasión, mas espero que le parecerán convenientes para el objeto; si necesita algo, iré a buscarlo. Estas habitaciones están algo retiradas y, por lo tanto, estaremos solos; pero me atrevo a esperar que no nos pelearemos. ¡Dios mío!, perdóneme. No me había dado cuenta de que sigue usted sosteniendo la fruta. Déjeme que le tome estas bolsas. Estoy casi avergonzado. ...

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Más información sobre la palabra Buscarlo en internet
Buscarlo en la RAE.
Buscarlo en Word Reference.
Buscarlo en la wikipedia.
Sinonimos de Buscarlo.
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