La palabra Asistencia ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Memoria De Las Islas Filipinas. de Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Un viaje de novios de Emilia Pardo Bazán
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece asistencia.
Estadisticas de la palabra asistencia
Asistencia es una de las palabras más utilizadas del castellano ya que se encuentra en el Top 5000, en el puesto 2138 según la RAE.
Asistencia tienen una frecuencia media de 4.52 veces en cada libro en castellano
Esta clasificación se basa en la frecuencia de aparición de la asistencia en 150 obras del castellano contandose 687 apariciones en total.
Algunas Frases de libros en las que aparece asistencia
La palabra asistencia puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 280
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... por estancia: á la vista de Manila se halla el hospital de Cavite, en donde los enfermos no gozan menos que en Manila de aseo, buena asistencia y mejor trato; pero por contrata solo le cuesta al estado cada estancia dos tercios menos que las otras; es decir, 10 rs. ...
En la línea 3654
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... La verdad es que Santiago viene a ser el inmenso lazareto de Galicia, lo cual explica el prodigioso número de seres horribles que se ven por las calles, llegados, en su mayoría, en demanda de asistencia médica, que se les administra—según pude saber—con escasez e ineficacia. ...
En la línea 4832
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pensé pedir a Inglaterra provisión de ellos; pero abandoné la idea por dos razones: en primer lugar, hubiera tenido que perder un mes aguardando, ocioso, su llegada, y la ciudad era muy cara, y en segundo lugar, me encontraba muy mal de salud y no podía procurarme buena asistencia médica en Santander. ...
En la línea 6528
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... B., sin cuya bondadosa asistencia creo que nunca los hubiera dado fin. ...
En la línea 3577
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... En tanto que esto pasaba, viendo Sancho que podía hablar a su amo sin la continua asistencia del cura y el barbero, que tenía por sospechosos, se llegó a la jaula donde iba su amo, y le dijo: -Señor, para descargo de mi conciencia, le quiero decir lo que pasa cerca de su encantamento; y es que aquestos dos que vienen aquí cubiertos los rostros son el cura de nuestro lugar y el barbero; y imagino han dado esta traza de llevalle desta manera, de pura envidia que tienen como vuestra merced se les adelanta en hacer famosos hechos. ...
En la línea 5280
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... La evasión (pues así debe llamársela) de su mujer, no fue notada por Maxi en los primeros días. Pero cuando se hizo cargo de ella, manifestó una inquietud que puso a la pobre doña Lupe en mayor aburrimiento del que tenía. Pensó seriamente en llevar a su infeliz sobrino a un manicomio. Mucha pena le daba separarse de él, entregándole a la asistencia de gentes mercenarias; pero no había otro remedio. Para tratar de esto y acordar lo más conveniente, llamó a Juan Pablo, que a la sazón había pasado de Penales a Sanidad, y podría tal vez poner a su hermano en Leganés, en un departamento de distinguidos, con pago de media pensión o quizás sin pagar un cuarto. ...
En la línea 6061
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¡Ah!, señora—dijo a la fundadora, secándose las lágrimas—; veo que se asombra usted de… de verme llorar así, y de estas demostraciones… Es que yo la quería mucho… era mi amiga… iba a ser mi querida… digo… no, dispense usted, éramos amigos… Usted no la conocía bien; yo sí… Era un ángel… digo, debía serlo, podría serlo; dispense usted, señora, no sé lo que me digo; porque me ha llegado al alma esta desgracia. No la esperaba… Ha sido un descuido. Ella misma, con los disparates que hacía… porque era de estos ángeles que hacen muchos disparates… ¿me entiende usted?… ¡Pobre mujer… tan hermosa y tan buena!… La hemorragia ha provenido sin duda de no haberse verificado la involución… Me lo temía… La salida antes de tiempo, la agitación moral… Añada usted descuidos, falta de asistencia, de vigilancia, y de una autoridad que se le hubiera impuesto. ¡Ah!, si yo hubiera estado aquí. Pero no podía, no podía. Mis obligaciones… ¡Ah!, señora, crea usted que tengo el corazón destrozado, y que tardaré en consolarme de esta pesadumbre… La había tomado yo tanto cariño, que a todas horas la tenía en el pensamiento. Mi destino me ligaba a ella, y hubiéramos sido felices, sí, felices, créalo usted… Nos habríamos ido a otro país, a un país lejano, muy lejano. Con permiso de usted, la voy a besar otra vez. No la había besado nunca. No me atrevía, ni ella lo habría consentido, porque era la persona más honrada y honesta que usted puede imaginar». ...
En la línea 949
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Pasaba este diálogo entre el doctor y Lucía, a distancia suficiente del lecho de la enferma, a fin de que no oyese palabra. Lucía se enteró muy al por menor de cuanto concernía a la asistencia, de las horas del alimento, de las precauciones que adoptar importaba. Después de aplicar a Pilar los medicamentos que el doctor dispuso, arregló el cuarto andando en la punta de los pies, puso cada cosa en su sitio, entornó las celosías y se instaló al lado de la cama, en una silleta baja de hacer labor. Pilar estaba muy agitada, y ardía de sed; a cada paso Lucía le llegaba a los labios el pistero de agua de goma, previamente templada en una estufilla. Por la tarde vino Duhamel, y se cercioró de que los revulsivos habían logrado aclarar un poco la voz de la enferma y facilitar su respiración congojosa. No obstante, la calentura era alta, el sudor se había suprimido. Ocho días duró la congestión pulmonar, y cuando Duhamel ordenó a Pilar levantarse, porque la cama acrecentaba el recargo y agotaba sus fuerzas, era aquella criatura un espectro; a los caracteres asaz tristes de la anemia, se unían ahora otros más alarmantes. Al vestirse, sus miembros no sostenían la ropa, que se escapaba del cuerpo como de un maniquí mal relleno. Ella misma se asustó, y en uno de los momentos lúcidos que suelen tener los atacados del terrible mal que ya la oprimía entre sus garras, pidió el espejillo famoso, y Lucía, por no contrariarla, se lo presentó de mala gana. Al fijar sus ojos en él, Pilar recordaba cómo se había visto la noche del baile, con sus claveles, su pelo artísticamente rizado, y la sonrisa de placer que le iluminaba el rostro. Fue tal el contraste entre lo pasado y lo presente, entre la cara de ocho días atrás y la de hoy, que Pilar, con rápido movimiento, arrojó al suelo el espejillo. Quebrose la clara luna, y las cinceladuras finísimas del marco se abollaron al golpe. ...
En la línea 1025
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Cuidarse, menina… Conservar-se. Vae cair doente… menos vigilias, menos fatigas, un somno regularizado… Esta asistencia altera-lhe a sande. ...
En la línea 1118
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Subió. Al llegar al segundo peldaño tropezó pisándose el traje por delante, y sólo entonces echó de ver que su bata de merino negro, manchada por la asistencia, arrugada por las vigilias, era muy fea y de corte asaz descuidado. Vio, además, que tenía los puños de la chambra hechos un trapo, remojados de lágrimas, y la falda sembrada de hilitos de hacer labor. Se recorrió maquinalmente con ambas manos, sacudiendo los cabos de hilo, y estirose algo los puños, mientras llegaba a la puerta. En ésta vaciló aún; pero la media obscuridad que ya reinaba le dio ánimos. Empujó las hojas y hallose en una gran pieza lóbrega a la sazón, que no era sino el comedor, y por tener cubiertos los muros de una imitación del antiguo cuero cordobés, parecía harto más sombría, ayudando a ello los altos aparadores de roble esculpido, y sitiales de lo mismo. ...

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Más información sobre la palabra Asistencia en internet
Asistencia en la RAE.
Asistencia en Word Reference.
Asistencia en la wikipedia.
Sinonimos de Asistencia.
Errores Ortográficos típicos con la palabra Asistencia
Cómo se escribe asistencia o hasistencia?
Cómo se escribe asistencia o acistencia?
Cómo se escribe asistencia o aziztencia?
Cómo se escribe asistencia o asistenzia?
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