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La palabra apuntaba
Cómo se escribe

la palabra apuntaba

La palabra Apuntaba ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas
La Regenta de Leopoldo Alas «Clarín»
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
El príncipe y el mendigo de Mark Twain
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece apuntaba.

Estadisticas de la palabra apuntaba

Apuntaba es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 14082 según la RAE.

Apuntaba aparece de media 4.93 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la apuntaba en las obras de referencia de la RAE contandose 750 apariciones .


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece apuntaba

La palabra apuntaba puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 4817
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... En efecto, considerado incluso al lado del señor de Tréville, el ele gante cortesano Athos, en sus días de buen humor podía sostener con ventaja la comparación; era de talla mediana, pero esa talla estaba tan admirablemente cuajada y tan bien proporcionada que más de una vez, en sus luchas con Porthos, había hecho doblar la rodilla al gigante cu ya fuerza física se había vuelto proverbial entre los mosqueteros; su cabeza, de ojos penetrantes, de nariz recta, de mentón dibujado como el de Bruto, tenía un carácter indefinible de grandeza y de gracia; sus manos, de las que no tenía cuidado alguno, causaban la desespera ción de Aramis, que cultivaba las suyas con gran cantidad de pastas de almendras y de aceite perfumado; el sonido de su voz era pe-netrante y melodioso a la vez, y además, lo que había de indefinible en Athos, que se hacía siempre oscuro y pequeño, era esa ciencia de licada del mundo y de los usos de la más brillante sociedad, esos hábi tos de buena casa que apuntaba como sin querer en sus menores acciones. ...

En la línea 5067
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... A través de la ingenui dad de su edad apuntaba un espíritu ardiente, un espíritu no de mujer, sino de poet a; ella no gustaba embriagaba; vivía en una aldea, junto a su hermano, que era cura. ...

En la línea 3637
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Y como ella no hace lo que esa otra (apuntaba con el dedo pulgar hacia atrás, donde se oía el cuchicheo de Paco y Obdulia), como Ana jamás se aprieta con cintas y poleas las enaguas y la falda. ...

En la línea 6279
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... En los momentos de pasión desenfrenada a que él arrastraba a la hembra siempre que podía, para hacerla degradarse y gozar él de veras con algo nuevo, obligaba a su víctima a desnudar el alma en su presencia, y las aberraciones de los sentidos se transmitían a la lengua, y brotaban entre caricias absurdas y besos disparatados confesiones vergonzosas, secretos de mujer que Mesía saboreaba y apuntaba en la memoria. ...

En la línea 8157
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El juez aprobó con la cabeza, sin separar los ojos de los gemelos con que apuntaba a Obdulia, vestida de negro y rojo y sentada sobre tres almohadones en un palco contiguo al de Mesía. ...

En la línea 10517
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Era rubia, de un blanco de jaspe, de facciones correctas, a excepción de la barba, que apuntaba hacia arriba; tenía el torso de mujer, y debajo de la falda ajustada se dibujaban muslos poderosos, macizos, de curvas armoniosas, de seducción extraña. ...

En la línea 2048
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Durante todo el almuerzo hablaron del servicio, y a cada cosa que decían miraban a Maximiliano como impetrando su asentimiento. El joven observó que su hermano estaba serio con él, pero aquella seriedad indicaba que le reconocía hombre, pues hasta entonces le trató siempre como a un niño. El estudiante esperaba burlas, que era lo que más temía, o una reprimenda paternal. Ni una cosa ni otra se apuntaba en el lenguaje indiferente y frío de Juan Pablo. Este, después de almorzar, sintiose amagado de la jaqueca y se echó de muy mal humor en su cama. Toda la tarde y parte de la noche estuvo entre las garras de aquella desazón más molesta que grave. No eran sus ataques tan penosos como los de Maximiliano, y generalmente le era fácil anegar el dolor hemicráneo en la onda del sueño. Ya sabía que el cansancio de los viajes consecutivos le producía el ataque, y que este se pasaba en la noche mas no por esto lo llevaba con paciencia. Renegando de su suerte estuvo hasta muy tarde, y al fin descansó con sosegado sueño. ...

En la línea 3729
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... ¡Y estas cosas se decían en el rincón de un café, al lado de un parroquiano que leía La Correspondencia y de otro que hablaba del precio de la carne! En una de las mesas próximas había un grupo de individuos que tenían facha de matuteros o cosa tal. A la derecha veíanse dos cursis acompañadas de una buscona y obsequiadas por un señor que les decía mil tonterías empalagosas; enfrente una trinca en que se disputaba acerca de Lagartijo y Frascuelo, con voces destempladas y manotazos. Y por la escalera de caracol subían y bajaban constantemente parroquianos, dando patadas que más parecían coces; y por aquella espiral venían rumores de disputa, el chasquido de las bolas de billar, y el canto del mozo que apuntaba. ...

En la línea 1312
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Pronto estuvo Hendon absorto en sus pensamientos. Había preguntas de gran importancia que esperaban respuesta. ¿Qué haría? ¿A dónde iría? Tendría que hallar ayuda poderosa en alguna parte, o de otra manera renunciar a su herencia y permanecer, además, bajo el cargo de ser un impostor. ¿Dónde podría hallar esta poderosa ayuda? ¿Dónde en verdad! Era difícil la pregunta. Pronto se le ocurrió una idea que apuntaba a una posibilidad, la más débil de las débiles posibilidades, ciertamente, pero sin embargo digna de considerarse, a falta, en absoluto, de cualquier otra que prometiera algo. Recordó lo que el viejo Andrews había dicho acerca de la bondad del joven rey y de su generosa defensa de los agraviados y desdichados. ¿Por qué no ir e intentar hablarle e implorarle justicia? ¡Ah, sí! ¿Pero podría un pobre tan grotesco lograr que le admitieran ante la augusta presencia de un monarca? Pero, eso no importaba: Ya se vería; era un puente que necesitaría ser cruzado hasta que llegara a él. Él era veterano de guerra, acostumbrado a inventar subterfugios y expedientes; sin duda podría encontrar un camino. Marcharía hacia la capital. Tal vez el viejo amigo de su padre, sir Humphrey Marlow, le ayudaría; el buen sir Humphrey, teniente jefe de la cocina del difunto rey, o de las cuadras, o de algo: Miles no podía recordar qué o de qué. ...


la Ortografía es divertida

Más información sobre la palabra Apuntaba en internet

Apuntaba en la RAE.
Apuntaba en Word Reference.
Apuntaba en la wikipedia.
Sinonimos de Apuntaba.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Apuntaba

Cómo se escribe apuntaba o hapuntaba?
Cómo se escribe apuntaba o apuntava?

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