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La palabra animados
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la palabra animados

La palabra Animados ha sido usada en la literatura castellana en las siguientes obras.
La Bodega de Vicente Blasco Ibañez
La Biblia en España de Tomás Borrow y Manuel Azaña
Viaje de un naturalista alrededor del mundo de Charles Darwin
A los pies de Vénus de Vicente Blasco Ibáñez
El paraíso de las mujeres de Vicente Blasco Ibáñez
Fortunata y Jacinta de Benito Pérez Galdós
Por tanto puede ser considerada correcta en Español.
Puedes ver el contexto de su uso en libros en los que aparece animados.

Estadisticas de la palabra animados

Animados es una de las 25000 palabras más comunes del castellano según la RAE, en el puesto 15063 según la RAE.

Animados aparece de media 4.51 veces en cada libro en castellano.

Esta es una clasificación de la RAE que se basa en la frecuencia de aparición de la animados en las obras de referencia de la RAE contandose 685 apariciones .

Errores Ortográficos típicos con la palabra Animados

Cómo se escribe animados o hanimados?
Cómo se escribe animados o animadoz?


la Ortografía es divertida


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece animados

La palabra animados puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 551
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Bajo los sombreros deformes sólo se veían carátulas de miseria, máscaras de sufrimiento y de hambre. Los jóvenes tenían la frescura vigorosa de los pocos años. Reían reflejando en sus ojos el espíritu burlón de la raza, la alegría de vivir, sin el peso de una familia; el regocijo del hombre aislado, que por miserable que se considere, puede siempre seguir adelante. Pero los hombres mostraban un envejecimiento prematuro, arruinados en plena madurez, con el temblor de los valetudinarios; revelando unos su acometividad en los ojos animados por resplandores fosforescentes de fiera, encogidos otros con la resignación del que sólo aguarda la muerte como única libertad. ...

En la línea 6222
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Ante los principales altares no faltan, por lo general, fieles, en su mayoría mujeres, animados muchos de ellos de ardentísima devoción. ...

En la línea 6718
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Aprecio la obstinación del escocés; me gustan la osadía y el ímpetu del irlandés; admiro todas las diversas razas que constituyen la población de las Islas Británicas; pero he de decir que, en general, los mejor dotados para desempeñar el duro oficio de soldado son los hijos del campo de la vieja Inglaterra, tan fuertes, tan fríos; pero, al propio tiempo, animados por tanto fuego oculto. ...

En la línea 320
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... En Montevideo, de donde acabábamos de salir, en los veintitrés días comprendidos entre el 26 de julio y el 19 de agosto, la temperatura media, deducida de 276 observaciones, elevóse a 14,60 centígrados; la temperatura media del día más cálido fue de 18,6° y la del día frío fue de 7,7°-. El punto más bajo donde descendió el termómetro fue de 5,30 y subió a veces en el día hasta el de 20,5°- a 21,1°-. Sin embargo, a pesar de esta elevada temperatura, casi todos los escarabajos, varios géneros de arañas, los limacos, los moluscos terrestres, los sapos y los lagartos estaban escondidos todos ellos debajo de las piedras y soñolientos. Por el contrario, acabamos de ver que en Bahía Blanca, que sólo está 4° de latitud más al sur, y donde, por consiguiente, es muy pequeña la diferencia de clima, esa misma temperatura con un calor extremo algo menor, basta para despertar a los seres animados, de todos los órdenes. Esto prueba cómo el estímulo necesario para hacer salir a los animales del estado de sueño engendrado por la invernada, se rige admirablemente por el clima ordinario del país y no por el calor absoluto. Sabido es que entre los trópicos la soñolencia de verano de los animales está determinada, no por la temperatura, sino por los momentos de sequía. Al pronto quedé muy sorprendido al observar junto a Río de Janeiro, que numerosos moluscos e insectos, bien desarrollados, que debieron de haber estado sumidos en letargo, poblaban en pocos días las menores depresiones que habían estado llenas de agua. Humboldt ha referido un extraño accidente: una choza construida en un lugar donde un cocodrilo joven estaba enterrado en barro endurecido. Y añade: «los indios encuentran a menudo enormes boas, que llaman ellos ují (serpiente de agua), sumidas en un estado letárgico; para reanimarlas, es menester irritarlas o mojarlas». ...

En la línea 2710
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... tando todos muy animados, casi desnudos, y vistos al resplandor de las hogueras agitándose con odiosa regularidad, representan por completo el espectáculo de una fiesta entre los salvajes más ínfimos. la Tierra del Fuego habíamos visto escenas curiosas de la vida, pero ninguna creo tan animada, y en que los actores pareciesen más satisfechos ...

En la línea 3118
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Respecto de los seres animados, nada causa tanta extrañeza como los salvajes, es decir, el hombre en estado ínfimo. remonta el espíritu hacia el pasado y no puede menos de preguntarse si nuestros primeros antecesores se parecían a estos hombres, cuyos signos fisionómicos son para nosotros menos inteligibles que los de los animales domésticos; a estos hombres, que no tienen el instinto de esos animales, pero que tampoco parecen participar de la razón humana, o al menos de las artes que de ella se desprenden. creo posible describir la diferencia que existe entre el hombre salvaje y el civilizado ...

En la línea 506
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Vivió en el mismo hotel, visitó a sus amigos antiguos, se mostró discretamente en los lugares donde se reunían estos compañeros de su juventud. Seguían batiéndose y envidiándose entre ellos, lo mismo que antes. Necesitaban verse todos los días, como si la vida les fuese imposible sin este contacto hostil. Otra vez, animados por su presencia, le pidieron dinero, tratándolo con la consideración y el menosprecio de que juzgaban merecedores a todos los ricos aficionados a las Letras. ...

En la línea 1144
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Adivinando otra vez la hostilidad que le rodeaba, Gillespie quiso retroceder hacia su vivienda, pero un leve abejorreo sonó en torno a su cabeza. Al levantar los ojos, pudo ver las sombras fugaces que proyectaba en su evolución circular toda una escuadrilla de máquinas voladoras. Sintió un agudo latigazo en una muñeca y luego otro igual en la muñeca opuesta. A continuación, una especie de lombriz metálica, fría y cortante, se arrolló a su cuello. Los aviones arrojaban sus cables metálicos animados por una vida eléctrica, y estos iban reptando sobre su cuerpo, enroscándose a todas las partes salientes en las que podían hacer presa sus anillos. En un instante se sintió prisionero e inmovilizado por este manojo de serpientes atmosféricas. Sintió que su cólera le daba una fuerza sobrehumana, y quiso retroceder para meterse en la Galería, tirando de sus adversarios aéreos. ...

En la línea 1574
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Era un cable igual a los de las máquinas aéreas. Gillespie adivinó que el segundo buque se había sumergido y le enviaba desde el fondo sus tentáculos metálicos, animados y prensibles, que parecían poseer la inteligencia de un ser viviente. Varios de estos cables debían estar pegados ya a la quilla de su bote. Otro salió del agua, como una lombriz de nerviosas contracciones, enroscándose en torno a uno de sus remos. Iba a quedar alli, prisionero del buque invisible, no más grande que un juguete, el cual lentamente tiraría de él hacia el interior del puerto, o le retendría inmovilizado, esperando que llegase la flota, avisada por las comunicaciones atmosféricas. ...

En la línea 1921
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Las fotografías que daban guardia de honor al lienzo eran muchas, pero colgadas con tan poco sentimiento de la simetría, que se las creería seres animados que andaban a su arbitrio por la pared. ...

En la línea 3737
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —¡Qué casualidad! Yo llevo esa dirección. Iremos juntos… Deje usted que me emboce bien… Ahora deme usted el brazo. Las piernas no me ayudan. Ya se ve… cinco meses… cabalitos… fíjese usted bien… sin digerir. No sé cómo estoy vivo. Desde Octubre del año pasado no levanto cabeza… ¡Pero qué ideas las de Juan Pablo! Parece mentira… ¡un muchacho de entendimiento!… Usted sí que sabe por dónde anda. Sí; no espere usted a llegar a viejo y a ver de cerca la muerte para creer que somos algo más que montoncitos de basura animados por fuerza semejante a la electricidad que hace hablar a un alambre. Eso se deja para los tontos y perdularios, para la gente que no piensa. Usted está en lo firme, y será capaz de acciones nobles, de acciones que, por lo mismo que son tan elevadas, no están al alcance del vulgo. ...

Más información sobre la palabra Animados en internet

Animados en la RAE.
Animados en Word Reference.
Animados en la wikipedia.
Sinonimos de Animados.

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