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La palabra trripulantes
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Comó se escribe trripulantes o tripulantes?

Cual es errónea Tripulantes o Trripulantes?

La palabra correcta es Tripulantes. Sin Embargo Trripulantes se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra trripulantes es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra tripulantes

Más información sobre la palabra Tripulantes en internet

Tripulantes en la RAE.
Tripulantes en Word Reference.
Tripulantes en la wikipedia.
Sinonimos de Tripulantes.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Tripulantes

Cómo se escribe tripulantes o trripulantes?
Cómo se escribe tripulantes o tripulantez?

Algunas Frases de libros en las que aparece tripulantes

La palabra tripulantes puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 312
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Por fin, se arrió un bote; mas por desgracia no se halló a mano el timón, y sólo se pudo disponer de dos remos, con los que los tripulantes no avanzaban gran cosa en un mar tan alborotado. ...

En la línea 6544
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... El barco era, en efecto, de construcción catalana, y el capitán y los tripulantes pertenecían a aquel pueblo; la mayor parte de los pasajeros ya a bordo, o llegados después, eran catalanes, y parecían rivalizar unos con otros en emitir sonidos desagradables. ...

En la línea 676
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 20 de diciembre.- El capitán Fitz-Roy le da el nombre de Sir J. Banks a una colina de unos 1.500 pies de elevación que forma uno de los costados de la bahía en que nos hallamos, en memoria de la desgraciada excursión que costó la vida a dos de sus tripulantes y de donde el doctor Solander creyó no regresar. La tempestad de nieve, causa de su infortunio, se desencadenó en pleno enero, que corresponde a nuestro mes de junio, ¡y esto en la latitud de Durham! Deseaba yo mucho llegar a la cumbre de esta montaña para recoger algunas plantas alpestres; porque en las tierras bajas hay muy pocas flores de todas las especies. Seguimos hasta el origen del torrente que ya había yo recorrido la víspera, y a partir de este punto nos vimos obligados a abrirnos paso a través de los árboles. Como consecuencia de la altura en que brotan y de los vientos que reinan en estas alturas son estos árboles gruesos, achaparrados y torcidos en todas direcciones. Llegamos al fin a lo que desde abajo habíamos tomado por un hermoso tapiz de verde césped, y nos encontramos, por desgracia, conque era una masa compacta de pequeños abedules de cuatro a cinco pies de altura. Con seguridad estaban tan espesos como las franjas de bojes de nuestros jardines, y en la imposibilidad de abrirnos camino por entre los árboles nos vimos obligados a caminar por encima. ...

En la línea 2031
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... n cuando ha disminuido muchísimo en esta isla el número de estos animales, se dice que en dos días de caza debe obtenerse alimento para el resto de la semana. asegura que antiguamente se llevaban algunas lanchas de una sola vez hasta setecientas tortugas, y que los tripulantes de una fragata se llevaron a la costa en un sólo día doscientas. ...

En la línea 3101
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... a tempestad vista desde la costa, con los árboles doblados por el viento, los pájaros luchando trabajosamente, el brillo de los relámpagos y el ruido de los torrentes que indican el batallar de los elementos, ofrece, en realidad, mucho más hermoso cuadro. el mar parecen hallarse muy a gusto los albatros y los petreles; sube y baja el agua como si llénase su misión acostumbrada; barco y tripulantes parece que son objeto único de furor de los elementos ...

En la línea 61
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Al volver a la cubierta, ya no vio a los grupos de pasajeros. Todos estaban en los botes. Solo quedaban algunos tripulantes, y el mismo oficial que le había hablado corría ahora de una borda a otra, dando ordenes en el vacio. ...

En la línea 66
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El bote no era gran cosa como embarcación. Lo habían despreciado, sin duda, los demás tripulantes y pasajeros que llenaban varias balleneras vagabundas sobre la superficie azul. Todas estas embarcaciones se alejaban a vela o a remo del buque agonizante. ...

En la línea 126
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Una de las naves aéreas detuvo su vuelo para bajar en graciosa espiral, hasta inmovilizarse sobre el pecho del coloso. Asomaron entre sus alas rígidas los cuatro tripulantes, que reían y saltaban con un regocijo semejante al de las colegialas en las horas de asueto… . Al mismo tiempo otros monstruos de actividad terrestre se deslizaron por el suelo, cerca del cuerpo de Gillespie. Eran a modo de juguetes mecánicos como los que había usado el siendo niño: leones, tigres, lagartos y aves de aspecto fatídico, con vistosos colores y ojos abultados. En el interior de estos automóviles iban sentadas otras personas diminutas, iguales a las que navegaban por el aire. ...

En la línea 180
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Uno de ellos pasó muy cerca de sus ojos, y entonces pudo descubrir que era una mujer, aunque más joven y esbelta que la profesora de inglés. Los otros soldados tenían idéntico aspecto y también eran mujeres, lo mismo que los tripulantes de las máquinas voladoras. Sus cabelleras cortas y rizadas, como la de los pajes antiguos, estaban cubiertas con un casquete de metal amarillo semejante al oro. No llevaban, como los aviadores, una larga pluma en su vértice. El adorno de su capacete consistía en dos alas del mismo metal, y hacía recordar el casco mitológico de Mercurio. ...

En la línea 202
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Y recomenzó por ambas partes la música infernal, respondiendo tiro a tiro, bala a bala y metralla a metralla. Los tres buques parecían dispuestos a sucumbir antes que a retroceder. En los paraos, con el agua ya en las bodegas, horadados en cien sitios, la locura se apoderó de sus tripulantes; todos querían subir a la cubierta del crucero y, si no vencer, morir al menos en el campo enemigo. ...

En la línea 240
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... Oyeron el silbido metálico de un proyectil al atravesar el aire. Un humo rojizo salía por la chimenea del crucero. Se escucharon las órdenes de los oficiales y los pasos precipitados de los tripulantes. El vapor corría para echarse encima de la nave corsaria. ...

En la línea 812
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -No he visto ni he oído nada -respondió el canadiense-. Ni tan siquiera he podido ver a la tripulación del barco. ¿Acaso sus tripulantes serán también eléctricos? ...

En la línea 1576
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Debo confesar que me sentía excitado. No sé por qué veía yo una cierta conexión entre la enfermedad de uno de los tripulantes y los acontecimientos de la víspera, y este misterio me preocupaba casi tanto como el enfermo. ...

En la línea 2477
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Durante aquella parte del viaje navegamos durante jornadas enteras por la superficie de las olas. El mar parecía abandonado. Apenas unos veleros, con carga para las Indias, se dirigían hacia el cabo de Buena Esperanza. Un día fuimos perseguidos por las embarcaciones de un ballenero, cuyos tripulantes nos tomaron, sin duda, por una enorme ballena de alto precio. Pero el capitán Nemo no quiso hacer perder a aquella gente su tiempo y terminó la caza sumergiéndose bajo el agua. El incidente pareció interesar vivamente a Ned Land. No creo equivocarme al decir que el canadiense debió lamentar que nuestro cetáceo de acero no hubiese sido golpeado mortalmente por el arpón de los pescadores. ...

En la línea 3362
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Y llegó la noche. Un profundo silencio reinaba a bordo. La brújula indicaba que el Nautilus no había modificado su dirección. Oía el zumbido de su hélice, que batía el agua con una rápida regularidad. Se mantenía en la superficie, y un ligero balanceo le sacudía de babor a estribor y viceversa. Mis compañeros y yo habíamos resuelto fugarnos en el momento en que el buque estuviera bastante cerca y sus tripulantes pudieran oírnos o vernos a la luz de la luna, a la que faltaban tres días para alcanzar su plenilunio. Una vez a bordo de ese barco, si no pudiéramos evitar el golpe que le amenazaba, haríamos, al menos, todo lo que las circunstancias nos permitieran intentar. ...

Reglas relacionadas con los errores de r

Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r


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