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La palabra rregalos
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Comó se escribe rregalos o regalos?

Cual es errónea Regalos o Rregalos?

La palabra correcta es Regalos. Sin Embargo Rregalos se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra rregalos es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra regalos

Más información sobre la palabra Regalos en internet

Regalos en la RAE.
Regalos en Word Reference.
Regalos en la wikipedia.
Sinonimos de Regalos.


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece regalos

La palabra regalos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3147
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y, volviéndose a Zoraida, teniéndole yo y otro cristiano de entrambos brazos asido, porque algún desatino no hiciese, le dijo: ''¡Oh infame moza y mal aconsejada muchacha! ¿Adónde vas, ciega y desatinada, en poder destos perros, naturales enemigos nuestros? ¡Maldita sea la hora en que yo te engendré, y malditos sean los regalos y deleites en que te he criado!'' Pero, viendo yo que llevaba término de no acabar tan presto, di priesa a ponelle en tierra, y desde allí, a voces, prosiguió en sus maldiciones y lamentos, rogando a Mahoma rogase a Alá que nos destruyese, confundiese y acabase; y cuando, por habernos hecho a la vela, no podimos oír sus palabras, vimos sus obras, que eran arrancarse las barbas, mesarse los cabellos y arrastrarse por el suelo; mas una vez esforzó la voz de tal manera que podimos entender que decía: ''¡Vuelve, amada hija, vuelve a tierra, que todo te lo perdono; entrega a esos hombres ese dinero, que ya es suyo, y vuelve a consolar a este triste padre tuyo, que en esta desierta arena dejará la vida, si tú le dejas!'' Todo lo cual escuchaba Zoraida, y todo lo sentía y lloraba, y no supo decirle ni respondelle palabra, sino: ''Plega a Alá, padre mío, que Lela Marién, que ha sido la causa de que yo sea cristiana, ella te consuele en tu tristeza. ...

En la línea 3860
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Quiso hacerla el capellán, y, poniéndole con el loco, habló con él una hora y más, y en todo aquel tiempo jamás el loco dijo razón torcida ni disparatada; antes, habló tan atentadamente, que el capellán fue forzado a creer que el loco estaba cuerdo; y entre otras cosas que el loco le dijo fue que el retor le tenía ojeriza, por no perder los regalos que sus parientes le hacían porque dijese que aún estaba loco, y con lúcidos intervalos; y que el mayor contrario que en su desgracia tenía era su mucha hacienda, pues, por gozar della sus enemigos, ponían dolo y dudaban de la merced que Nuestro Señor le había hecho en volverle de bestia en hombre. ...

En la línea 3867
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Yo tendré cuidado de enviarle algunos regalos que coma, y cómalos en todo caso, que le hago saber que imagino, como quien ha pasado por ello, que todas nuestras locuras proceden de tener los estómagos vacíos y los celebros llenos de aire. ...

En la línea 4960
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Donde se da cuenta de la grande aventura de la cueva de Montesinos, que está en el corazón de la Mancha, a quien dio felice cima el valeroso don Quijote de la Mancha Grandes fueron y muchos los regalos que los desposados hicieron a don Quijote, obligados de las muestras que había dado defendiendo su causa, y al par de la valentía le graduaron la discreción, teniéndole por un Cid en las armas y por un Cicerón en la elocuencia. ...

En la línea 725
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... 6 de febrero.- Hemos llegado a Woollya, y se queja tanto Matthews de la conducta de los fueguenses, que el capitán se decide a volverlo a bordo del Beagle; más tarde lo dejamos en Nueva-Zelanda, donde su hermano era misionero. En cuanto nos separamos comenzaron los indígenas a despojarlo de todo lo que tenía; todos los días llegaban nuevos grupos de fueguenses; York y Jemmy habían perdido muchas cosas y Matthews todo lo que no había tenido la precaución de enterrar. Se creía que los indígenas habían roto o desgarrado todo cuanto habían cogido, distribuyéndose los pedazos. Matthews estaba destrozado de cansancio; de día y de noche le rodeaban los indígenas, haciendo, para que no durmiese, un ruido horrible junto a su cabeza. Un día le mandó a un viejo que se marchase de su choza, pero volvió a poco con una piedra tremenda en la mano. Otro día acudió un pelotón armado de piedras y palos y Matthews tuvo que aplacarlos a fuerza de regalos. Otros quisieron despojarlo de las ropas y pelarlo enteramente. Creo que llegamos a tiempo justo de salvarle la vida. Los parientes de Jemmy habían sido lo bastante vanos y lo bastante locos para enseñarles a sus vecinos de otras tribus todo lo que habían adquirido y para decirles cómo se lo habían proporcionado. Bien triste era tener que dejar a nuestros tres fueguenses en medio de sus salvajes compatriotas, pero como ellos no sentían ningún temor, este pensamiento nos servía de gran consuelo. York, hombre fuerte y resuelto, estaba casi seguro de salir sano y salvo, lo mismo que Fuegía, su mujer, de las emboscadas que pudieran tenderle. ...

En la línea 2405
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... zo el misionero largos discursos para convencer a los indígenas de la inutilidad de la guerra y la simpleza de las causas que a ella los impulsaban, y tanto y tan bien habló que el jefe adoptó la inquebrantable resolución de renunciar a la guerra; pero se acuerda de improviso de que tenía un barril de pólvora en muy mal estado y que no podría conservarse ya mucho tiempo: este fue argumento irresistible que demostró la necesidad de una guerra inmediata; porque habría sido una lástima perder tan buena pólvora, y quedó decidida la lucha. han contado los misioneros que el amor a la guerra ha sido el único y exclusivo móvil de todas las acciones de Shongi, el jefe que estuvo en Inglaterra. tribu de que era jefe había sido antes muy oprimida por la que habita las, orillas del río Thames; y los hombres juraron solemnemente que tan pronto como sus hijos tuviesen edad y fuerza suficientes para luchar, no perdonarían nunca lo que se les había hecho sufrir. principal objeto del viaje de Shongi a Inglaterra había sido encontrar los medios de cumplir ese voto. se cuidaban de los regalos que se les hacían sino en tanto que pudiesen convertirse en armas; no les interesó más que la fabricación de éstas ...

En la línea 2424
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... recía estar en muy buenas relaciones con Mister Buthby, lo que no impedía que a veces tuviesen violentos altercados. compatriota me dijo que el mejor medio de entenderse con esta gente, aun en los momentos en que más encolerizados se hallan, es reírse tranquilamente de ellos. Un día vino este jefe a decirle a Mister Buthby amenazándole: Un gran jefe, un gran hombre, uno de mis amigos ha venido a visitarme; es menester que usted le dé algo muy bueno que comer, que le haga usted buenos regalos, etc.». ...

En la línea 681
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Todas las ropas y alhajas del fastuoso cardenal se perdieron, así como aran cantidad de valiosos regalos qué le habían hecho en España reyes y próceres, y numerosas cajas de vajilla de Manises. ...

En la línea 1269
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Mostraba el Pontífice una afición extraordinaria por el baile atribuyéndolo los italianos a su origen español. Lucrecia y su hermano César eran consumados danzarines. Los cardenales y demás personajes de la Corte tenían verdadero gusto en ver bailar a madona Lucrecia, poseedora de una gracia especial para las danzas españolas, heredadas, sin duda, de sus abuelas pa-ternas. Toda la tribu de los Borjas más o menos auténticos, venidos de España para engrandecerse; los señores romanos afectos a la familia y los cardenales fíeles a Alejandro, figuraron en dichas fiestas. De acuerdo con las costumbres de entonces, era un honor servir los platos y las bebidas al Pontífice. Un prócer le escanciaba los vinos, otro le servia de paje de pañizuelo , ofreciéndole la servilleta. Tres horas duraba el banquete, y antes de levantarse los manteles hacía entrar Su Santidad los regalos destinados a doña Lucrecia: dos fuentes enormes de plata cincelada con dos copas no menores, en cuyo interior había muchas joyas; dos candelabros del mismo metal para sostener hachones; una nave, también de plata, con sus velas desplegadas, y guardando en su casco, bajo llave, toda clase de especias; una caldereta de agua bendita, con su hisopo, y en su interior, un collar de oro con numerosas piedras preciosas. ...

En la línea 1460
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... César hacía siempre regalos de valor artístico, enviando a las señoras estatuas antiguas o ricas joyas cinceladas por sus protegidos. Muchas damas de entonces adoraban las obras de la antigüedad. ...

En la línea 150
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... No la conozco; se ha puesto hace poco; pero yo me enteraré. Aspecto de pobreza. Se entra por una puerta vidriera que también es entrada del portal, y en el vidrio han puesto un letrero que dice: Especialidad en regalos para amas… Antes estaba allí un relojero llamado Bravo, que murió de miserere. ...

En la línea 397
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Jacinta, que aún tenía poco mundo, se dejaba alucinar por las dotes seductoras de su marido. Y le quería tanto, quizás por aquellas mismas dotes y por otras, que no necesitaba hacer ningún esfuerzo para creer cuanto le decía, si bien creía por fe, que es sentimiento, más que por convicción. Largo rato charlaron, mezclando las discusiones con los cariños discretos (por que en Sevilla entró gente en el coche y no había que pensar en la besadera), y cuando vino la noche sobre España, cuyo radio iban recorriendo, se durmieron allá por Despeñaperros, soñaron con lo mucho que se querían, y despertaron al fin en Alcázar con la idea placentera de llegar pronto a Madrid, de ver a la familia, de contar todas las peripecias del viaje (menos la escenita de la noche aquella) y de repartir los regalos. ...

En la línea 729
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Yo le juro a la señora que lo que le he dicho es el Santísimo Evangelio—replicó Ido poniéndose la mano sobre el pecho—. José Izquierdo es persona formal. No sé si la señora lo conocerá. Tuvo platería en la Concepción Jerónima, un gran establecimiento… especialidad en regalos para amas… No sé si fue allí donde nació el Pitusín; lo que sí sé es que, naturalmente, es hijo de su esposo de usted, el señor D. Juanito de Santa Cruz. ...

En la línea 2828
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Algunos días el Delfín ofrecía regalos y dinero a su amante; pero esta no quería tomar nada. Se le había encajado en la cabeza una manía estrambótica, de que ambos se reían mucho, cuando ella la contaba. Pues la manía era que Juanito no debía ser rico. Para que las cosas fueran en regla, debía ser pobre, y entonces ella trabajaría como una negra para mantenerle. «Si tú hubieras sido albañil, carpintero o, pongo por caso, celador del resguardo, otro gallo me cantara».—«Vaya por dónde te ha dado ahora».—«Y nada más». No había medio de quitarle de la cabeza aquella corrección de las obras de la Providencia. ...

En la línea 310
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Iba a llevar unos regalos al sultán de Verauni, de parte de mi hermano, el sultán de Shaja. ...

En la línea 1173
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Gracias, Conseil. únicamente te pediré que aplacemos la cuestión de los regalos y que los reemplacemos provisionalmente por un buen apretón de manos. Es lo único que tengo sobre mí. ...

En la línea 4360
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »¡Si me hubiera usted visto hablar con los padres! Se habría podido pagar por presenciar ese espectáculo. En esto llega la chiquilla con un vestidito corto y semejante a un capullo que empieza a abrirse. Hace una reverencia y se pone tan encarnada como una peonía. Sin duda le habían enseñado la lección. No conozco sus gustos en materia de caras de mujer, pero, a mi juicio, la mirada infantil, la timidez, las lagrimitas de pudor de las jovencitas de dieciséis años valen más que la belleza. Por añadidura, es bonita como una imagen. Tiene el cabello claro y rizado como un corderito, una boquita de labios carnosos y purpúreos… ¡Un amor! Total, que trabamos conocimiento, yo dije que asuntos de familia me obligaban a apresurar la boda, y al día siguiente, es decir, anteayer, nos prometimos. Desde entonces, apenas llego, la siento en mis rodillas y ya no la dejo marcharse. Su cara enrojece como una aurora y yo no ceso de besarla. Su madre la ha aleccionado, sin duda, diciéndole que soy su futuro esposo y que lo que hago es normal. Conseguida esta comprensión, el papel de novio es más agradable que el de marido. Esto es lo que se llama la nature et la vérité. ¡Ja, ja! He hablado dos veces con ella. La muchachita está muy lejos de ser tonta. Tiene un modo de mirarme al soslayo que me inflama la sangre. Tiene una carita que recuerda a la de la Virgen Sixtina de Rafael. ¿No le impresiona la expresión fantástica y alucinante que el pintor dio a esa Virgen? Pues el semblante de ella es parecido. Al día siguiente de nuestros esponsales le llevé regalos por valor de mil quinientos rublos: un aderezo de brillantes, otro de perlas, un neceser de plata para el tocador; en fin, tantas cosas, que la carita de Virgen resplandecía. Ayer, cuando la senté en mis rodillas, debí de mostrarme demasiado impulsivo, pues ella enrojeció vivamente y en sus ojos aparecieron dos lágrimas que trataba de ocultar. ...

En la línea 4361
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »Nos dejaron solos. Entonces ella rodeó mi cuello con sus bracitos (fue la primera vez que hizo esto por propio impulso), me besó y me juró ser una esposa obediente y fiel que dedicaría su vida entera a hacerme feliz y que todo lo sacrificaría por merecer mi cariño, y añadió que esto era lo único que deseaba y que para ella no necesitaba regalos. Convenga usted que oír estas palabras en boca de un ángel de dieciséis años, vestido de tul, de cabellos rizados y mejillas teñidas por un rubor virginal, es sumamente seductor… Confiéselo, confiéselo… Oiga… , oiga… , le llevaré a casa de mi novia… , pero no puedo hacerlo ahora mismo. ...

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Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r


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Errores Ortográficos típicos con la palabra Regalos

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