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La palabra puerrtos
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Comó se escribe puerrtos o puertos?

Cual es errónea Puertos o Puerrtos?

La palabra correcta es Puertos. Sin Embargo Puerrtos se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra puerrtos es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra puertos

Más información sobre la palabra Puertos en internet

Puertos en la RAE.
Puertos en Word Reference.
Puertos en la wikipedia.
Sinonimos de Puertos.

Algunas Frases de libros en las que aparece puertos

La palabra puertos puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3628
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -Y eso, ¿por qué?-Acabo de embargar a todos los navíos que se encuentran en este momento en los puertos de Su Majestad, y a menos que haya un per miso particular, ni uno solo se atreverá a levar anclas. ...

En la línea 3661
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Una hora después fue promulgada en Londres la ordenanza de no dejar salir de los puertos ningún navío cargado para Francia, ni siquie ra el paquebote de las camas. ...

En la línea 9915
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Capítulo LXEn FranciaEl primer temor del rey de Inglaterra, Carlos I, al enterarse de esta muerte, fue que una noticia terrible desalentase a los rochelleses; tra tó, dice Richelieu en sus Memorias, de ocultársela el mayor tiempo posible, haciendo cerrar los puertos por todo su reino y teniendo especial cuidado de que ningún bajel saliese hasta que el ejército que Buckingham aprestaba hubiera partido, encargándose él mismo, a falta de Buc kingham, de supervisar la marcha. ...

En la línea 408
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... Los vecinos de Manila y el consulado se quejaron al superior gobierno de que no estando al alcance de la administracion dirijir la correspondencia á los paises estranjeros, tampoco debia cargar portes por el hecho de hacerlas llevar al oficio del correo causando atrasos y perjuicios; porque no pudiendo encaminar las respuestas á los paises estranjeros, ni obligar á los capitanes de buques estraños que llevasen cartas á los puertos de España, India y China, ó al punto que fuesen destinados, era notorio el gravámen y la ilegalidad de aquella medida. ...

En la línea 4543
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Ya muy avanzada la tarde salimos del último de aquellos difíciles puertos. ...

En la línea 5775
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Quien desee conocer al español genuino no debe buscarlo en los puertos ni en las grandes ciudades, sino en los pueblos solitarios y apartados, como los de La Sagra. ...

En la línea 6526
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... A la siguiente mañana, temprano, el vapor _Balear_ zarpaba de Cádiz con rumbo a Marsella, y escalas en Algeciras, Gibraltar y otros puertos de España. ...

En la línea 3158
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y hubo parecer entre ellos de que a todos nos arrojasen a la mar envueltos en una vela, porque tenían intención de tratar en algunos puertos de España con nombre de que eran bretones, y si nos llevaban vivos, serían castigados, siendo descubierto su hurto. ...

En la línea 6697
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Ándanla casi toda, y no hay pueblo ninguno de donde no salgan comidos y bebidos, como suele decirse, y con un real, por lo menos, en dineros, y al cabo de su viaje salen con más de cien escudos de sobra que, trocados en oro, o ya en el hueco de los bordones, o entre los remiendos de las esclavinas, o con la industria que ellos pueden, los sacan del reino y los pasan a sus tierras, a pesar de las guardas de los puestos y puertos donde se registran. ...

En la línea 2603
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... tas observación es muy fundada; y además en la costa actual de la Nueva Gales del Sur, los muchos puertos llenos de bahías unidas al mar por una abertura muy estrecha, tallada en el acantilado de gres y cuyo ancho varía entre una milla y un cuarto de milla, se parecen mucho, aunque con menor tamaño, a los grandes valles del interior ...

En la línea 2606
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Después de examinar las costas de las Indias, no puede dudarse, duque, en algunos casos, en lugar de depositar el mar los sedimentos que contiene en forma de capas uniformes los amontona alrededor de rocas y de islas submarinas; además, he observado en muchos puntos de Sudamérica que las olas pueden formar acantilados abruptos hasta en los mismos puertos ...

En la línea 3098
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ¡Qué diferencia no hay entre un naufragio en el Pacífico hoy, y en la época de Cook! ¡Desde los viajes de éste, todo un hemisferio ha entrado en la vía de la civilización! El que se maree, mire despacio lo que hace antes de emprender un viaje largo. es enfermedad de que se vea uno libre en pocos días; y hablo por experiencia. , por el contrario, se tiene afición al mar, sin interesan las maniobras de a bordo, hay seguridad de tener en qué ocuparse; pero no debe olvidarse que son muchos menos los días de escala en los puertos en comparación de los muy largos paseos por el mar. Y qué son, después de todo, las tan decantadas bellezas del inmenso océano! El océano es una soledad angustiante, un desierto de agua, como lo llaman los árabes ...

En la línea 267
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El Magistral había sido pastor en los puertos de Tarsa ¡y era él, el mismo que ahora mandaba a su manera en Vetusta! En este salto de la imaginación estaba la esencia de aquel placer intenso, infantil y material que gozaba De Pas como un pecado de lascivia. ...

En la línea 269
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Entonces sí que, sin poder él desechar aquellos recuerdos se le presentaba su infancia en los puertos; aquellas tardes de su vida de pastor melancólico y meditabundo. ...

En la línea 9513
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... las colinas de un verde obscuro y la niebla, por fin, confundiéndose con los picachos de los puertos lejanos. ...

En la línea 1445
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... El ingeniero general de su ejército y constructor de fortificaciones se llamaba simplemente Leonardo de Vinci y era ignorado aún en Italia. Esta profesión de ingeniero del futuro autor de la Gioconda no resultaba extraordinaria en una época cuyos grandes hombres mostraron las más diversas aptitudes. Mientras llegaba la hora de inmortalizarse como pintor, Leonardo de Vinci hacia dibujos para el Valentino planos de fortalezas, puentes, acueductos, caminos y puertos, o discurría nuevas máquinas de guerra. Tal multiplicidad en las manifestaciones de talento la mostraban igualmente otros artistas de entonces, aunque ninguno de ellos logró llegar al proteismo general de Leonardo. ...

En la línea 458
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... He olvidado decirle que sobre el mar ocurrió lo mismo que en las ciudades. Los aviones del Comité, con sus temibles chorros de luz negra, suprimieron todas las islas movibles artilladas por los hombres. Apenas fueron volados unos cuantos de aquellos navíos colosales, las tripulaciones huyeron de los demás, dejándolos abandonados en los puertos. Algunos flotaron perdidos en el mar, pues los marineros, a la vista de uno de los aeroplanos femeniles, echaban al agua las embarcaciones menores, escapando del buque, que era para ellos un volcán próximo a hacer erupción. Los submarinos se apresuraron igualmente a ganar los puertos, vomitando toda su gente. Temían a los 'rayos negros', capaces de buscarles en las mayores profundidades. ...

En la línea 497
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Si pregunta usted lo mismo a uno de nuestros gobernantes, le dirá que todos esos buques sirven para mantener la libertad de los mares. Pero yo me rio un poco de ello. Cuando triunfó la Verdadera Revolución y los 'rayos negros' volaron los navíos de guerra de entonces o los acorralaron en los puertos, existió la libertad de los mares, a pesar de la falta de buques armados, lo mismo que ahora que mantenemos tres escuadras. ...

En la línea 1225
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... La comida del coloso daba motivo a nuevas lágrimas del profesor. Varios desalmados de los que pululan en los puertos eran los que preparaban su alimento, en una de las grandes calderas traídas de su antigua vivienda. Esta gente inquietante y zafia reemplazaba a la selecta servidumbre que había trabajado para él en la cumbre de la colina. ...

En la línea 2303
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Señor profesor, si no le parece mal nos remontaremos a 1702. No ignora usted que en esa época, vuestro rey Luis XIV, creyendo que bastaba con un gesto de potentado para enterrar los Pirineos, había impuesto a los españoles a su nieto el duque de Anjou. Este príncipe, que reinó más o menos mal bajo el nombre de Felipe V, tuvo que hacer frente a graves dificultades exteriores. En efecto, el año anterior, las casas reales de Holanda, de Austria y de Inglaterra habían concertado en La Haya un tratado de alianza, con el fin de arrancar la corona de España a Felipe V para depositarla en la cabeza de un archiduque al que prematuramente habían dado el nombre de Carlos III. España hubo de resistir a esa coalición, casi desprovista de soldados y de marinos. Pero no le faltaba el dinero, a condición, sin embargo, de que sus galeones, cargados del oro y la plata de América, pudiesen entrar en sus puertos. ...

En la línea 2418
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Veo, capitán, que la naturaleza le sirve siempre y en todas partes. Se halla usted aquí en total seguridad, pues nadie más que usted puede visitar estas aguas. Pero ¿para qué este refugio? El Nautilus no tiene necesidad de puertos. ...

En la línea 64
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Una vez reconocido el robo con toda formalidad, agentes 'detectives' elegidos entre los más hábiles, fueron enviados a las puertos principales, a Liverpool a Glasgow, a Brindisi, a Nueva York, etc.-, bajo la promesa, en caso de éxito, de una prima de dos mil libras y el cinco por ciento de la suma que se recobrase. La misión de estos inspectores se reducía a observar escrupulosamente a todos los viajeros que se iban o que llegaban, hasta adquirir las noticias que pudieran suministrar las indagaciones inmediatamente emprendidas. ...

En la línea 207
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Aquel hombre se llamaba Fix, y era uno de aquellos detectives ingleses que habían sido enviados a diferentes puertos después del robo perpetrado en el Banco de Inglaterra. Debía este Fix vigilar con el mayor cuidado a todos los viajeros que tomasen el camino de Suez, y, si uno de ellos parecía sospechoso, seguirlo, aguardando un mandato de prisión. ...

En la línea 395
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Grave e importante asunto es esa alimentación de la hornilla de los vapores a semejantes distancias de los centros de producción. Sólo para la Compañía Peninsular es un gasto anual de ochocientas mil libras. Ha sido necesario establecer depósitos en varios puertos, saliendo el costo del carbón en tan remotos lugares a tres libras y pico la tonelada. ...

En la línea 834
del libro Julio Verne
del afamado autor La vuelta al mundo en 80 días
... Singapore dista mil trescientas millas de la isla de Hong Kong, pequeño territorio inglés desprendido de la costa de China. Phileas Fogg tenía interés en recorrerias lo «más en seis días, a fin de tomar en Hong Kong el vapor que partia el 6 de noviembre para Yokohama, uno de los principales puertos de Japón. ...


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