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La palabra parrecerrse
Cómo se escribe

Comó se escribe parrecerrse o parecerse?

Cual es errónea Parecerse o Parrecerrse?

La palabra correcta es Parecerse. Sin Embargo Parrecerrse se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra parrecerrse es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra parecerse

Más información sobre la palabra Parecerse en internet

Parecerse en la RAE.
Parecerse en Word Reference.
Parecerse en la wikipedia.
Sinonimos de Parecerse.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Parecerse

Cómo se escribe parecerse o parrecerrse?
Cómo se escribe parecerse o parecerze?


la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece parecerse

La palabra parecerse puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 3024
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La fantasía de Paco, sus costumbres, la especial perversión de su sentido moral le hacían afeminado en el alma en el sentido de parecerse a tantas y tantas señoras y señoritas, sin malos humores, ociosas, de buen diente, criadas en el ocio y el regalo, en medio del vicio fácil y corriente. ...

En la línea 3885
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... La dama se acordó del Arcipreste, que tenía el don de parecerse a los pájaros. ...

En la línea 7858
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... No presumía la del Banco las atrocidades que se le habían pasado por la imaginación a Mesía; no pensaba, Dios la librara, que Ana fuera capaz de enamorarse de un cura como la escandalosa Obdulia o la de Páez, tonta y maniática que despreciaba las buenas proporciones y cuando chica comía tierra; Ana era también romántica (todo lo que no era parecerse a ella lo llamaba Visita romanticismo), pero de otro modo; no, no había que temer, sobre todo tan pronto, una pasión sacrílega; pero lo que ella temía era que el Provisor, por hacer guerra al otro —las razones de pura moralidad no se le ocurrían a la del Banco —empleara su grandísimo talento en convertir a la Regenta y hacerla beata. ...

En la línea 702
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... En los primeros momentos, la semejanza de Gillespie con un ser indeterminado y misterioso le hizo pensar en todos sus enemigos, considerando esta semejanza hostil para el. Ahora creía, por el contrario, que debía parecerse el gigante a algo muy superior, y hasta llegó a pensar si su rostro sería el recuerdo de un dios entrevisto por él en sus ensueños. ...

En la línea 718
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Entre todas las maravillas vistas en el país de los pigmeos, el rostro de este joven doctor representaba la más enorme y la más grata para el. Pero existe un encadenamiento lógico entre los sucesos extraordinarios, igual al que reúne los hechos de la vida corriente. Desde el momento que Ra-Ra era el, y Momaren era mistress Augusta Haynes, resultaba natural que el joven universitario solo pudiera parecerse a una persona… . ...

En la línea 2403
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Aquel resentimiento que se inició en su alma iba trocándose poco a poco en lástima, porque Manolita le repitió hasta la saciedad que Jacinta sufría desdenes y horribles desaires de su marido. Llegó a sentar como principio general que todos los maridos quieren más a sus mujeres eventuales que a las fijas, aunque hay excepciones. De modo que Jacinta, al fin y al cabo y a pesar del Sacramento, era tan víctima como Fortunata. Cuando esta idea se cruzó entre una y otra, el rencor de la pecadora fue más débil y su deseo de parecerse a aquella otra víctima más intenso. ...

En la línea 4162
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Después de decirle que su enfermedad no había sido nada, la chulita se sentó junto a él, haciendo propósito de contarle la verdadera dolencia que sufría, que era puramente moral, y con los más graves caracteres. Pensaba preguntar a su sabio amigo y maestro, por qué todo aquel desorden se había manifestado a consecuencia de las breves palabras que cruzó con Jacinta. ¿Qué relación tenía aquella mujer con su conducta y con sus sentimientos? Sobre esto le diría algo sustancioso aquel sagaz conocedor del corazón humano y del mundo, porque ella se devanaba los sesos y no podía dar con la razón de que la mona le trastornase su espíritu. Si era ángel, ¿por qué la hacía mala? ¿Por qué era con ella lo que es el demonio con las criaturas, que las tienta y les inspira el mal? Luego no era ángel. Otro punto oscuro quería consultarle, y era que sentía deseos vivísimos de parecerse a aquella mujer, y ser, si no mejor, lo mismo que ella. Luego Jacinta no era demonio. ...

En la línea 5142
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Después sentía claramente en su oído la vibración de aquella réplica que la había hecho estremecer, que aún la alumbraba, porque las palabras se repetían sin cesar como la pieza de una caja de música, cuyo cilindro, sonada la última nota, da la primera. «¿Pero qué te has figurado, que mi mujer es como tú? ¿De dónde has sacado esa historia infame? ¿Quién te ha metido en la cabeza esas ideas? Mi mujer es sagrada. Mi mujer no tiene mancilla. Yo no la merezco a ella, y por lo mismo la respeto y la admiro más. Mi mujer, entiéndelo bien, está muy por encima de todas las calumnias. Tengo en ella una fe absoluta, ciega, y ni la más ligera duda puede molestarme. Es tan buena, que sobre serme fiel, tiene la costumbre de entregarme todos sus pensamientos para que yo los examine. ¡Ojalá pudiera yo entregarle los míos! Y ahora, cuando tú me traes esos absurdos cuentos, me veo tan por bajo de ella, que no puede ser más. Tú misma me estás castigando con eso de decirme que mi mujer es como tú, o que en algo puede parecerse a ti. Me castigas porque me demuestras la diferencia; te comparo con ella, y si pierdes en la comparación, échate a ti la culpa… Para concluir, si vuelves a pronunciar delante de mí una palabra sola referente a mi mujer, cojo mi sombrero… y no vuelves a verme más en todos los días de tu vida». ...


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Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

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