Cual es errónea Juzgar o Guzgar?
La palabra correcta es Juzgar. Sin Embargo Guzgar se trata de un error ortográfico.
El Error ortográfico detectado en el termino guzgar es que hay un Intercambio de las letras g;j con respecto la palabra correcta la palabra juzgar
Errores Ortográficos típicos con la palabra Juzgar
Cómo se escribe juzgar o juzgarr?
Cómo se escribe juzgar o jusgar?
Cómo se escribe juzgar o guzgar?
Cómo se escribe juzgar o juzjar?

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece juzgar
La palabra juzgar puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 5477
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -murmuró la procuradora, que se daba cuenta de que, a juzgar por la conducta de las mayores damas de su tiempo, había cometido un error. ...
En la línea 8946
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Milady pudo por tanto juzgar el efecto que había pro ducido. ...
En la línea 9301
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Entonces poco a poco la realidad se pre sentó a mí llena de púdicos terrores: yo no estaba ya en la casa en que vivía; por lo que podía juzgar por la luz del sol, habían transcurrido ya dos tercios del día; había dormido desde la vigilia hasta la noche; mi sueño había durado, pues, casi veinticuatro horas. ...
En la línea 10022
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Pero después de todo -prosiguió la abadesa-, quizá el señor cardenal tuviera motivos plausibles para actuar así, y aunque ella tiene el aire de un ángel, no hay que juzgar siempre a las personas por el aspecto. ...
En la línea 2029
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Pero ¿en qué están pensando esos dragones, que evidentemente son del bando contrario, a juzgar por sus gritos? ¿Por qué, estando detrás de los infantes, no les dan una carga y los desbaratan? En seguida la gente les quitaría los fusiles. ...
En la línea 5175
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Aparte de nosotros, había en la habitación unas veinte personas lo menos; con toda seguridad, empleados de la casa, a juzgar por su aspecto. ...
En la línea 5180
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Entonces, otro, andaluz sin género de duda, a juzgar por el habla, dijo: —_Es muy diestro_; monta a caballo y tira el cuchillo tan bien como si fuera de mi tierra. ...
En la línea 6630
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... También había bandas de marineros, genoveses, a juzgar por su «patois», si bien percibía alguna vez el sonido _tou logousas_, que me reveló la proximidad de griegos, y dos o tres veces vislumbré el gorro encarnado y las chaquetillas de seda azul de los marineros de las islas romaicas. ...
En la línea 2523
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y podréislo bien juzgar, pues es éste: Soneto Yo sé que muero; y si no soy creído, es más cierto el morir, como es más cierto verme a tus pies, ¡oh bella ingrata!, muerto, antes que de adorarte arrepentido. ...
En la línea 3397
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Quizá por no ser armados caballeros, como yo lo soy, no tendrán que ver con vuestras mercedes los encantamentos deste lugar, y tendrán los entendimientos libres, y podrán juzgar de las cosas deste castillo como ellas son real y verdaderamente, y no como a mí me parecían. ...
En la línea 3434
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... De la notable aventura de los cuadrilleros, y la gran ferocidad de nuestro buen caballero don Quijote En tanto que don Quijote esto decía, estaba persuadiendo el cura a los cuadrilleros como don Quijote era falto de juicio, como lo veían por sus obras y por sus palabras, y que no tenían para qué llevar aquel negocio adelante, pues, aunque le prendiesen y llevasen, luego le habían de dejar por loco; a lo que respondió el del mandamiento que a él no tocaba juzgar de la locura de don Quijote, sino hacer lo que por su mayor le era mandado, y que una vez preso, siquiera le soltasen trecientas. ...
En la línea 4011
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Los hombres famosos por sus ingenios, los grandes poetas, los ilustres historiadores, siempre, o las más veces, son envidiados de aquellos que tienen por gusto y por particular entretenimiento juzgar los escritos ajenos, sin haber dado algunos propios a la luz del mundo. ...
En la línea 49
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... FERNANDO NORONHA, 20 de febrero de 1832. Según he podido juzgar por las pocas horas pasadas en este sitio, esta isla es de origen volcánico, pero no es probable que sea de fecha reciente. Su carácter más notable consiste en una colina cónica de unos 1.000 pies de altura (300 metros), cuya parte superior es muy escarpada y uno de cuyos lados cae a plomo sobre la base. Este peñón es monolítico y está dividido en columnas irregulares. Al ver una de estas masas aisladas, al pronto se está dispuesto a creer que se elevó de repente en estado semifluido. Pero en Santa Elena he podido darme cuenta de que columnas de forma y de constitución casi análogas provenían de la inyección de la roca fundida en capas blandas, que al cambiar de sitio, sirvieron, digámoslo así, de moldes a esos gigantescos obeliscos. La isla entera está cubierta de bosques, pero la sequedad del clima es tan grande que no hay allí ni el más pequeño verdor. Inmensas masas de peñas, dispuestas en columnas, sombreadas por árboles parececidos a laureles y adornadas por otros árboles que dan bellas flores de color rosa, pero sin una sola hoja, forman en admirable primer término una ladera de la montaña. ...
En la línea 58
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... el número de estas plantitas debe de ser infinito; nuestro buque atravesó varias bandas de ellas, una de las cuales tenía unos diez metros de anchura, y que a juzgar por la decoloración del agua, debía de tener por lo menos dos millas y media de longitud. ...
En la línea 192
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Estas ranuras provienen evidentemente de la compresión ejercida por la arena circundante sobre el tubo, mientras éste se hallaba aún blando, a consecuencia de los efectos del calor intenso. A juzgar por los fragmentos no comprimidos, la chispa debía tener un diámetro (si así puede decirse) de 1/4 pulgada. Los señores Hachette y 10 Geolog. Trans., tomo II, pág. 528. El Dr. Prietsley descubrió en las Philosoph. Tran . (1790, pág. 294) algunos tubos silíceos imperfectos y una piedra de cuarzo fundido encontrados en el suelo, debajo de un árbol, donde un hombre había sido muerto por el rayo. ...
En la línea 265
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Por su tamaño, ese animal se parecía al elefante o al megaterio; pero la estructura de sus dientes (según afirma Owen), prueba indudablemente que estaba muy próximo a los roedores, orden que hoy comprende los cuadrúpedos más pequeños; en bastantes puntos se asemeja también a los paquidermos; por último (a juzgar por la posición de sus ojos, orejas y narices), tenía probablemente costumbres acuáticas, como el Dugong y el Manato, a los cuales también se asemeja. ¡Cuán pasmoso es hallar estos diferentes órdenes, hoy tan bien separados, confundidos entonces en las diferentes partes de la organización del Toxodon! Encontré los restos de esos nueve grandes cuadrúpedos, así como muchos huesos sueltos, sepultos en la costa en un espacio de unos 200 metros cuadrados. Es muy notable el hecho de encotrarse juntas tantas especies diferentes; por lo menos, esto constituye una prueba de la multiplicidad de las antiguas especies habitantes en el país. ...
En la línea 11558
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Estas cosas no se pueden juzgar filosóficamente. ...
En la línea 12996
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El Universo, a juzgar por Vetusta y sus contornos, más que un sueño efímero, parecía una pesadilla larga, llena de imágenes sucias y pegajosas. ...
En la línea 13939
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Si lo tuviera malo y pensara mal, creería que a usted le pesa de mi buen humor, a juzgar por el tono con que lo dice. ...
En la línea 847
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —Estos Borgias jóvenes—dijo el diplomático—fueron de asombrosa precocidad, a juzgar por las cartas que poseemos de ellos, en las cuales el padre y los hijos tratan de los asuntos públicos. Un hombre de tan gran talento político como Alejandro Sexto consulta a Lucrecia cuando ésta tiene catorce años. El mayor, Juan de Borgia, hermoso, bravucón y vano, así como Jofre, el más insignificante de todos, sólo piensan en vivir y en brillar, mostrando una deplorable inferioridad mental comparados con César y Lucrecia ...
En la línea 860
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... —El legado del Papa en Pesaro, un obispo, presidió el baile dado en el castillo para solemnizar la boda. Las danzas duraron toda la noche y dicho obispo las hizo continuar en las calles, guiando una cadena de invitados, que, en forma de farándula, corrió toda la ciudad. En nuestros días resulta difícil imaginarse tal fiesta; un baile en Palacio, el nuncio del Papa dirigiendo las danzas y colocándose, finalmente, con su sotana violeta, a la cabeza de una larguísima fila de caballeros y señoras, saltando con ellos a través de las calles iluminadas, entre los aplausos y aclamaciones de una muchedumbre popular asociada a tal regocijo. En .aquel tiempo parecía todo esto natural y corriente. Por ello insisto, amigo Borja, en que, para juzgar a los remotos antecesores de usted, es preciso conocer antes las costumbres de la época y formarse una opinión de acuerdo con ellas. ...
En la línea 1116
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Poco después de amanecer, cuando el gigante estaba aun en su cama, se presentó un empleado del Consejo Ejecutivo, al que seguían varias mujeres que, a juzgar por sus trajes, pertenecían a la clase industrial de la ciudad. El funcionario manifestó a Flimnap que venía para notificar al Hombre-Montaña el acuerdo del gobierno obligándole a cambiar de traje inmediatamente. Luego presentó a los que le acompañaban, que eran media docena de sastres encargados de confeccionar los uniformes del ejército. ...
En la línea 2252
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Dígase lo que se quiera, es el mejor de los tres—pensaba, metiendo y sacando la aguja—, mejor que el egoistón de Nicolás, mejor que el tarambana de Juan Pablo… ¿Que se quiere casar con una… ? Hay que ver, hay que ver eso. No se puede juzgar sin oír… Podría suceder que no fuera… Se dan casos… ¡Vaya!… Y está enamorado como un tonto… ¿Y qué le vamos a hacer? Dios nos tenga de su mano». ...
En la línea 3062
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... En cambio, D. Basilio Andrés de la Caña, que era vulgo, se sentaba siempre en el diván. Gustaba de ocupar posiciones superiores a las que merecía, y recostaba en el marco de los espejos su cabeza calva y lustrosa. Usaba gafas, y su nariz pequeña podría pasar por signo o emblema de agudeza. Entornaba los ojos cuando daba una respuesta difícil, como hombre que quiere reconcentrar bien las ideas. Su frente era espaciosísima y su fisonomía de esas que parecen revelar un entendimiento profundo y sintético. Tenía algún parecido con Cavour, de lo que provenían las bromas un tanto pesadas que le daban. Para juzgar su talento, acudiremos a un dicho de Melchor de Relimpio: «El mejor negocio que se podría hacer en estos tiempos, ¿a que no saben ustedes cuál es? Pues abrirle la cabeza a D. Basilio y sacarle toda la paja que hay dentro para venderla». ...
En la línea 3286
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Jacinta dio un gran suspiro.—Pero al tener conciencia, el tener un sentido moral muy elevado—añadió el Delfín dominando la suerte—, como lo tengo yo, me ha puesto en una situación equívoca frente a ti. Yo necesitaba darte explicaciones. Ya te las he dado, y por ellas habrás visto que no se debe juzgar los actos de los hombres por lo que parece, sino que es preciso ir al fondo, hija, al fondo de las cosas. ¿Con que te vas enterando? A lo mejor se lleva uno cada chasco… ¡Cuántas veces pensamos mal de un sujeto, fundándonos en hablillas del vulgo o en cualquier dato inseguro, como por ejemplo, un pelo, un botón!… y después de mirar bien el hecho, ¿qué resulta?, que no basta para muestra un botón, que el que se cuelga de un cabello se cae; en una palabra, niña mía, que lo aparentemente deshonroso puede no serlo, y que la realidad, en vez de arrojar vergüenza sobre el sujeto, lo que hace es enaltecerlo y quizás honrarle. ...
En la línea 5792
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Pero Dios quiso curarme, y poco a poco aquellos estados fueron pasando, y la razón, que estaba muerta, empezó a nacer, primero chiquitita, y después creció tanto, tanto, que se me hizo un cerebro nuevo, y fui otro hombre, señora. Y me encontré entonces con la novedad de un gran talento, perdóneme usted la inmodestia, con una gran aptitud para juzgar de todas las cosas… ...
En la línea 1337
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... ¡Bienvenido, oh rey!, cuanto los corazones pueden juzgar; ...
En la línea 377
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Y no había vacilación posible. Nos hallábamos, efectivamente, tendidos sobre la superficie de una especie de barco submarino cuya forma, hasta donde podía juzgar por lo que de ella veía, era la de un enorme pez de acero. Ned Land tenía ya formada su opinión al respecto, y Conseil y yo hubimos de compartirla con él. ...
En la línea 824
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Si se admite la hipótesis de Erhemberg, que cree en una iluminación fosforescente de los fondos submarinos, la naturaleza ha reservado ciertamente a los habitantes del mar uno de sus más prodigiosos espectáculos, del que yo podía juzgar por los mil juegos de aquella luz. A cada lado tenía una ventana abierta sobre aquellos abismos inexplorados. La oscuridad del salón realzaba la claridad exterior, y nosotros mirábamos como si el puro cristal hubiera sido el de un inmenso acuario. ...
En la línea 944
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Señor profesor, al proponerle ir de caza a mis bosques de Crespo, ha pensado usted hallarme en contradicción conmigo mismo. Al informarle de que se trata de bosques submarinos, me ha creído usted loco. Señor profesor, nunca hay que juzgar a los hombres a la ligera. ...
En la línea 1003
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Estas algas son verdaderamente un prodigio de la creación, una de las maravillas de la flora universal. Esta familia forma a la vez los vegetales más pequeños y más grandes de la naturaleza. Así, si se han podido contar en un espacio de cinco milímetros cuadrados cuarenta mil de estas plantas, se han recogido también fucos de una longitud superior a quinientos metros. Hacía ya aproximadamente hora y media que habíamos salido del Nautilus. Era ya casi mediodía, a juzgar por la perpendicularidad de los rayos solares, que ya no se refractaban. La magia de los colores fue desapareciendo poco a poco, y los matices de la esmeralda y del zafiro se borraron de nuestro firmamento. Caminábamos a un paso regular que resonaba sobre el suelo con una gran intensidad. Los menores ruidos se transmitían con una rapidez a la que no está acostumbrado el oído en tierra. En efecto, el agua es para el sonido mejor vehículo que el aire y se propaga en ella con una rapidez cuatro veces mayor. ...
En la línea 89
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... En aquellos tiempos, algún asno médico había recetado el agua de alquitrán como excelente medicina, y la señora Joe tenía siempre una buena provisión en la alacena, pues creía que sus virtudes correspondían a su infame sabor. Muchas veces se me administraba una buena cantidad de este elixir como reconstituyente ideal, y, en tales casos, yo salía apestando como si fuese una valla de madera alquitranada. Aquella noche, la urgencia de mi caso me obligó a tragarme un litro de aquel brebaje, que me echaron al cuello para mayor comodidad, mientras la señora Joe me sostenía la cabeza bajo el brazo, del mismo modo como una bota queda sujeta en un sacabotas. Joe se tomó también medio litro, y tuvo que tragárselo muy a su pesar, por haberse quedado muy triste y meditabundo ante el fuego a causa de la impresión sufrida. Y, a juzgar por mí mismo, puedo asegurar que la impresión la tuvo luego aunque no la hubiese tenido antes. ...
En la línea 287
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Los soldados avanzaban hacia la vieja Batería, y nosotros íbamos un poco más atrás, cuando, de pronto, nos detuvimos todos. Llegó a nuestros oídos, en alas del viento y de la lluvia, un largo grito que se repitió. Resonaba prolongado y fuerte a distancia, hacia el Este, aunque, en realidad, parecían ser dos o más gritos a la vez, a juzgar por la confusión de aquel sonido. ...
En la línea 489
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Eso era muy desagradable y yo estaba algo asustado. Pero como no tenía más recurso que llamar a la puerta, lo hice, y entonces oí una voz que me ordenaba entrar. Por consiguiente, obedecí, encontrándome en una habitación bastante grande y muy bien alumbrada con velas de cera. Allí no llegaba el menor rayo de luz diurna. A juzgar por el mobiliario, podía creerse que era un tocador, aunque había muebles y utensilios de formas y usos completamente desconocidos para mí. Pero lo más importante de todo era una mesa cubierta con un paño y coronada por un espejo de marco dorado, en lo cual reconocí que era una mesa propia de un tocador y de una dama refinada. ...
En la línea 665
del libro Grandes Esperanzas
del afamado autor Charles Dickens
... Allí había un bar, y en la pared inmediata a la puerta se veía una lista alarmante de nombres escritos con tiza y con algunas cantidades al lado de cada una, acerca de cuyo pago yo sentía bastantes dudas. Aquella lista siempre estuvo allí, a juzgar por mis recuerdos más remotos, y había crecido bastante más que yo. Pero en la misma había tal cantidad de yeso, que sin duda la gente aprovechaba cuantas oportunidades podía para pagar con él y no con dinero. ...
En la línea 90
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Llenó su vaso, lo vació y quedó en una actitud soñadora. En efecto, briznas de heno se veían aquí y allá, sobre sus ropas y hasta en sus cabellos. A juzgar por las apariencias, no se había desnudado ni lavado desde hacía cinco días. Sus manos, gruesas, rojas, de uñas negras, estaban cargadas de suciedad. Todos los presentes le escuchaban, aunque con bastante indiferencia. Los chicos se reían detrás del mostrador. El tabernero había bajado expresamente para oír a aquel tipo. Se sentó un poco aparte, bostezando con indolencia, pero con aire de persona importante. Al parecer, Marmeladof era muy conocido en la casa. Ello se debía, sin duda, a su costumbre de trabar conversación con cualquier desconocido que encontraba en la taberna, hábito que se convierte en verdadera necesidad, especialmente en los alcohólicos que se ven juzgados severamente, e incluso maltratados, en su propia casa. Así, tratan de justificarse ante sus compañeros de orgía y, de paso, atraerse su consideración. ...
En la línea 222
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... »Inmediatamente llovieron sobre Dunia ofertas para dar lecciones, pero ella las ha rechazado todas. Todo el mundo se ha apresurado a testimoniarle su consideración. Yo creo que a esto hay que atribuir principalmente el acontecimiento inesperado que va a cambiar, por decirlo así, nuestra vida. Has de saber, querido Rodia, que Dunia ha recibido una solicitud de matrimonio y la ha aceptado, lo que me apresuro a comunicarte. Aunque esto se ha hecho sin consultarte, espero que nos perdonarás, pues ya comprenderás que no podíamos retrasar nuestra decisión hasta que recibiéramos tu respuesta. Por otra parte, no habrías podido juzgar con acierto las cosas desde tan lejos. ...
En la línea 263
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Desde luego, a juzgar por las apariencias, debía de ser una muchacha, una adolescente. Iba con la cabeza descubierta, sin sombrilla, a pesar del fuerte sol, y sin guantes, y balanceaba grotescamente los brazos al andar. Llevaba un ligero vestido de seda, mal ajustado al cuerpo, abrochado a medias y con un desgarrón en lo alto de la falda, en el talle. Un jirón de tela ondulaba a su espalda. Llevaba sobre los hombros una pañoleta y avanzaba con paso inseguro y vacilante. ...
En la línea 521
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... Continuó en seguida la ascensión y llegó al cuarto piso. Allí estaba la puerta de las habitaciones de la prestamista. El departamento de enfrente seguía desalquilado, a juzgar por las apariencias, y el que estaba debajo mismo del de la vieja, en el tercero, también debía de estar vacío, ya que de su puerta había desaparecido la tarjeta que Raskolnikof había visto en su visita anterior. Sin duda, los inquilinos se habían mudado. ...
En la línea 917
del libro El jugador
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... —No lo sé exactamente, abuela —contestó Paulina—. Pero a juzgar por la misma señorita Blanche, que no intenta disimular, he sacado la consecuencia… ...
En la línea 305
del libro Fantina Los miserables Libro 1
del afamado autor Victor Hugo
... Digamos ahora una cosa triste: Jean, después de juzgar a la sociedad que había hecho su desgracia, juzgó a la Providencia que había hecho la sociedad, y la condenó también. ...

El Español es una gran familia
Reglas relacionadas con los errores de g;j
Las Reglas Ortográficas de la G
Las palabras que contienen el grupo de letras -gen- se escriben con g.
Observa los ejemplos: origen, genio, general.
Excepciones: berenjena, ajeno.
Se escriben con g o con j las palabras derivadas de otra que lleva g o j.
Por ejemplo: - de caja formamos: cajón, cajita, cajero...
- de ligero formamos: ligereza, aligerado, ligerísimo...
Se escriben con g las palabras terminadas en -ogía, -ógico, -ógica.
Por ejemplo: neurología, neurológico, neurológica.
Se escriben con g las palabras que tienen los grupos -agi-, -igi. Por ejemplo: digiere.
Excepciones: las palabras derivadas de otra que lleva j. Por ejemplo: bajito (derivada de bajo), hijito
(derivada de hijo).
Se escriben con g las palabras que empiezan por geo- y legi-, y con j las palabras que empiezan por
eje-. Por ejemplo: geografía, legión, ejército.
Excepción: lejía.
Los verbos cuyos infinitivos terminan en -ger, -gir se escriben con g delante de e y de i en todos sus
tiempos. Por ejemplo: cogemos, cogiste (del verbo coger); elijes, eligieron (del verbo elegir).
Excepciones: tejer, destejer, crujir.
Las Reglas Ortográficas de La J
Se escriben con j las palabras que terminan en -aje. Por ejemplo: lenguaje, viaje.
Se escriben con j los tiempos de los verbos que llevan esta letra en su infinitivo. Por ejemplo:
viajemos, viajáis (del verbo viajar); trabajábamos, trabajemos (del verbo trabajar).
Hay una serie de verbos que no tienen g ni j en sus infinitivos y que se escriben en sus tiempos
verbales con j delante de e y de i. Por ejemplo: dije (infinitivo decir), traje (infinitivo traer).
Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras g;j
Más información sobre la palabra Juzgar en internet
Juzgar en la RAE.
Juzgar en Word Reference.
Juzgar en la wikipedia.
Sinonimos de Juzgar.
Palabras parecidas a juzgar
La palabra rada
La palabra recadero
La palabra cede
La palabra ofrecerme
La palabra avisado
La palabra apurado
La palabra pila
Webs amigas:
Refranes Populares . Becas de Murcia . VPO en Cordoba . - Hotel en Granada Granada Centro