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La palabra invenzible
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Comó se escribe invenzible o invencible?

Cual es errónea Invencible o Invenzible?

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Más información sobre la palabra Invencible en internet

Invencible en la RAE.
Invencible en Word Reference.
Invencible en la wikipedia.
Sinonimos de Invencible.

Errores Ortográficos típicos con la palabra Invencible

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la Ortografía es divertida

Algunas Frases de libros en las que aparece invencible

La palabra invencible puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 8773
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... En dos ocasiones le ha fallado su fortuna, en dos ocasiones se ha visto descubierta y traicionada, y en estas dos ocasiones ha sido contra el genio fatal enviado sin duda por el Señor para combatirla contra lo que ha fracasado: D'Artagnan la ha vencido a ella, esa invencible po-tencia del mal. ...

En la línea 1253
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Que trata de la alta aventura y rica ganancia del yelmo de Mambrino, con otras cosas sucedidas a nuestro invencible caballero En esto, comenzó a llover un poco, y quisiera Sancho que se entraran en el molino de los batanes; mas habíales cobrado tal aborrecimiento don Quijote, por la pesada burla, que en ninguna manera quiso entrar dentro; y así, torciendo el camino a la derecha mano, dieron en otro como el que habían llevado el día de antes. ...

En la línea 2138
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Vuestra merced está engañado, señor mío -dijo ella-, porque no ha dos años que yo partí dél, y en verdad que nunca tuve buen tiempo, y, con todo eso, he llegado a ver lo que tanto deseaba, que es al señor don Quijote de la Mancha, cuyas nuevas llegaron a mis oídos así como puse los pies en España, y ellas me movieron a buscarle, para encomendarme en su cortesía y fiar mi justicia del valor de su invencible brazo. ...

En la línea 3883
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Si no, díganme: ¿quién más honesto y más valiente que el famoso Amadís de Gaula?; ¿quién más discreto que Palmerín de Inglaterra?; ¿quién más acomodado y manual que Tirante el Blanco?; ¿quién más galán que Lisuarte de Grecia?; ¿quién más acuchillado ni acuchillador que don Belianís?; ¿quién más intrépido que Perión de Gaula, o quién más acometedor de peligros que Felixmarte de Hircania, o quién más sincero que Esplandián?; ¿quién mas arrojado que don Cirongilio de Tracia?; ¿quién más bravo que Rodamonte?; ¿quién más prudente que el rey Sobrino?; ¿quién más atrevido que Reinaldos?; ¿quién más invencible que Roldán?; y ¿quién más gallardo y más cortés que Rugero, de quien decienden hoy los duques de Ferrara, según Turpín en su Cosmografía? Todos estos caballeros, y otros muchos que pudiera decir, señor cura, fueron caballeros andantes, luz y gloria de la caballería. ...

En la línea 5030
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Llegóse a mí, y lo primero que hizo fue abrazarme estrechamente, y luego decirme: ''Luengos tiempos ha, valeroso caballero don Quijote de la Mancha, que los que estamos en estas soledades encantados esperamos verte, para que des noticia al mundo de lo que encierra y cubre la profunda cueva por donde has entrado, llamada la cueva de Montesinos: hazaña sólo guardada para ser acometida de tu invencible corazón y de tu ánimo stupendo. ...

En la línea 2026
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Toda su resignación aparente era por dentro un pesimismo invencible: se había convencido de que estaba condenada a vivir entre necios; creía en la fuerza superior de la estupidez general; ella tenía razón contra todos, pero estaba debajo, era la vencida. ...

En la línea 3098
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Sólo el amor fuerte, invencible, podía disculparlo todo. ...

En la línea 8959
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Mientras pensaba en el marido abstracto todo iba bien; sabía ella que su deber era amarle, cuidarle, obedecerle; pero se presentaba el señor Quintanar con el lazo de la corbata de seda negra torcido, junto a una oreja; vivaracho, inquieto, lleno de pensamientos insignificantes, ocupado en cualquier cosa baladí, tomando con todo el calor natural lo más mezquino y digno de olvido, y ella sin poder remediarlo, y con más fuerza por causa del disimulo, sentía un rencor sordo, irracional, pero invencible por el momento, y culpaba al universo entero del absurdo de estar unida para siempre con semejante hombre. ...

En la línea 9025
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¿Cómo ir a Madrid sin vencer a aquella mujer? Y aquella mujer parecía ya invencible. ...

En la línea 224
del libro El Señor
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Juan sintió que la aprensión se la convertía en terrible presentimiento; en congoja fría, en temblor invencible. ...

En la línea 1402
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Fue la entrada de César en Roma una imitación de los cortejos triunfales de la antigüedad. Lo esperaba su padre con una impaciencia que no podía disimular, llorando y riendo al mismo tiempo. Sentíase orgulloso de este hijo de veinticuatro años que luego de mostrarse en Francia superior a los primeros diplomáticos de Europa, acababa de revelarse un guerrero invencible. ...

En la línea 1484
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Su verdaden punto de apoyo era aquel ejército siempre invencible, formado con arreglo a la táctica de los tiempos modernos que empezaba a Iniciarse entonces basada en la fuerza demoledora de los cañones y la ligereza de la infantería. Pero este ejército resultaba heterogéneo: los condottieri atraídos por la buena fortuna de; joven capitán, eran demasiado numerosos. César sólo podía tener fe en los dos mil o tres mil españoles alistado» bajo sus banderas. ...

En la línea 1508
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Después de este golpe certero pudo contemplar el Valentino sus conquistas seguido de un ejército fiel y compacto, cuyos capitanes, escarmentados por el ejemplo, no quisieron ya intentar ninguna sublevación contra su invencible señor. ...

En la línea 1694
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Cada vez veía más segura su gran empresa de la unificación de Italia. Cierta parte de la Toscana, Perusa, Piombino y las islas de Elba eran ya suyas. Pisa le llamaba, admirándolo como un salvador. Siena no quería defenderse de él. Florencia estaba convencida de que fatalmente acabaría por pertenecer a este capitán invencible. ...

En la línea 1800
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Ya se ve, para él era fácil; pero ella, que en su vida las había visto más gordas, hallaba en la escritura una dificultad invencible. Decía con tristeza que no aprendería jamás, y se lamentaba de que en su niñez no la hubieran puesto a la escuela. La lectura la cansaba también y la aburría soberanamente, porque después de estarse un mediano rato sacando las sílabas como quien saca el agua de un pozo, resultaba que no entendía ni jota de lo que el texto decía. Arrojaba con desprecio el libro o periódico, diciendo que ya no estaba la Magdalena para tafetanes. ...

En la línea 3775
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Me parece que esto se arregla. ¡Cuánto me gustaría morirme dejándote en una situación normal y decorosa!… Bien veo que no es fácil que tu marido te sea simpático; pero eso no es inconveniente invencible. Hay que transigir con las formas, y tomar las cosas de la vida como son. ¿Y quién te dice que tratándole algo, no llegues a tenerle afecto? Porque él es bueno y decente. Anoche le vi, y no me ha parecido tan raquítico. Ha engordado; ha echado carnes, y hasta me pareció que tiene un aire más arrogantillo, más… ». ...

En la línea 3972
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Aquel día estaba bastante aplanada, las manos más temblorosas, respirando lentamente, aunque sin gran fatiga, con invencible tendencia a permanecer muda y quieta, los ojos vagando por el techo o por la pared de enfrente, cual si siguiera el vuelo de una mosca. ...

En la línea 545
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¿Es decir que el invencible Tigre tiene miedo? —preguntó el lord con fría ironía. ...

En la línea 603
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —¿Es decir que el invencible Tigre tiene miedo? —preguntó el lord con fría ironía. ...

En la línea 1075
del libro Sandokán: Los tigres de Mompracem
del afamado autor Emilio Salgàri
... —Aquí. Entonces yo era el invencible Tigre de la Malasia; entonces no tenía cadenas mi corazón. Me batí como un desesperado, llevé a mis hombres al abordaje poseído de un furor salvaje. Pero me vencieron. ¡Qué momento más terrible, Yáñez! ¡Qué carnicería! Todos murieron. Todos menos uno. ¡Yo! -¿Lamentas esa derrota? ...

En la línea 2990
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Me abrumaba una pesadez invencible, una sensación de angustia que alcanzó un grado de opresión intolerable hacia las tres de la tarde. Los bostezos dislocaban mis mandibulas. Jadeaban mis pulmones en busca del fluido comburente, indispensable a la respiración, que se rarificaba cada vez más. Tendido, sin fuerzas, casi sin conocimiento, me embargaba una torpeza física y moral. Mi buen Conseil, aquejado de los mismos síntomas, sufriendo idénticos padecimientos que yo, no me dejaba, me apretaba la mano, me animaba. A veces le oía murmurar: ...

En la línea 3385
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Los paneles que cubrían los cristales se habían cerrado sobre esa visión espantosa, pero sin que por ello se hubiera iluminado el salón. En el interior del Nautilus todo era tinieblas y silencio, mientras abandonaba con una rapidez prodigiosa, a cien pies bajo la superficie, aquel lugar de desolación. ¿Adónde iba? ¿Al Norte o al Sur? ¿Adónde huía ese hombre tras su horrible represalia? Regresé a mi camarote, donde Ned y Conseil permanecían todavía en silencio. Sentía un horror invencible hacia el capitán Nemo. Por mucho que le hubieran hecho sufrir los hombres no tenía el derecho de castigar así. Me había hecho si no cómplice, sí, al menos, testigo de su venganza. Eso era ya demasiado. ...

En la línea 1928
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Esa mujer, querido, es el pudor personificado; una mezcla de discretos silencios, timidez, castidad invencible y, al mismo tiempo, hondos suspiros. Su sensibilidad es tal, que se funde como la cera. ¡Líbrame de ella, por lo que más quieras, Zosimof! Es bastante agraciada. Me harías un favor que te lo agradecería con toda el alma. ¡Te juro que te lo agradecería! ...

En la línea 1149
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -No llores -dijo apeándole otra vez el tratamiento-, no llores, regocijate, porque has vencido. ¡Qué mucho, si representas la ilusión más cara al hombre, la ilusión única que vale cien realidades, la ilusión que sólo se disipa en el regazo de la muerte! ¡La más tenaz e invencible de cuantas la naturaleza dispone para adherirnos a la vida y conservar nuestra especie! Escúchame. No quiero decirte que tú eres para mí la felicidad, porque la felicidad no existe y yo no he de engañarte, pero lo que sí te afirmo es que por ti puede ser digno de un espíritu noble preferir la vida a la muerte. Entre los engaños que a la tierra nos apegan, uno hay que ilude más dulcemente con mieles suavísimas, con regalos tan inefables y embriagadores, que es lícito al hombre entregarse a un bien que, con ser fingido, así embellece y dora la existencia. Óyeme, óyeme. Huí siempre de las mujeres, porque, conocedor del triste misterio del inundo, del mal transcendente de la vida, no quería apegarme por ellas a esta tierra mísera, ni dar el ser a criaturas que heredasen el sufrimiento, único legado que todo ser humano tiene certeza de transmitir a sus hijos… Sí, yo consideraba que era un deber de conciencia obrar así, disminuir la suma de dolores y males; cuando pensaba en esta suma enorme, maldecía al sol que engendra en la tierra la vida y el sufrimiento, las estrellas que sólo son orbes de miseria, el mundo este, que es el presidio donde nuestra condena se cumple, y por fin, el amor, el amor que sostiene y conserva y perpetúa la desdicha, rompiendo, para eternizarla, el reposo sacro de la nada… ¡La nada!, la nada era el puerto de salvación a que mi combatido espíritu quiso arribar… La nada, la desaparición, la absorción en el Universo, disolución para el cuerpo, paz y silencio eterno para el espíritu… Si yo tuviese fe, ¡qué hermosísimo y atractivo y dulce me parecería el claustro! Ni voluntad, ni deseo, ni sentidos, ni pasiones… un sayal, un muerto ambulante debajo… Pero… ...


Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras c;z

Reglas relacionadas con los errores de c;z

Las Reglas Ortográficas de la Z

Se escribe z y no c delante de a, o y u.

Se escriben con z las terminaciones -azo, -aza.

Ejemplos: pedazo, terraza

Se escriben con z los sustantivos derivados que terminan en las voces: -anza, -eza, -ez.

Ejemplos: esperanza, grandeza, honradez

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