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La palabra inspirra
Cómo se escribe

Comó se escribe inspirra o inspira?

Cual es errónea Inspira o Inspirra?

La palabra correcta es Inspira. Sin Embargo Inspirra se trata de un error ortográfico.

La falta ortográfica detectada en la palabra inspirra es que se ha eliminado o se ha añadido la letra r a la palabra inspira


la Ortografía es divertida

Reglas relacionadas con los errores de r

Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r


El Español es una gran familia

Algunas Frases de libros en las que aparece inspira

La palabra inspira puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 249
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... A la noble señora le indignaba todo lo que pudiese alterar la armonía majestuosa de su existencia y de su salón. Su mismo esposo era para ella un motivo de disgusto por sus modales de hombre de trabajo, siempre ansioso de descanso, y aquel desenfado grave y un tanto excéntrico que había copiado de sus corresponsales de Inglaterra. Sólo sentía por él un débil afecto semejante al que inspira un socio comercial. Estaba unida a él por el interés común en favor de los hijos; por cierta gratitud al ver que su trabajo aseguraba la riqueza de sus descendientes. En el hijo mayor había concentrado toda la cantidad de amor de que era capaz su alma austera y orgullosa. ...

En la línea 1149
del libro La Bodega
del afamado autor Vicente Blasco Ibañez
... Los _Alcaparrones_ contemplaban el cadáver a distancia, sin besarlo, ni osar el más leve contacto con él, con el respeto supersticioso que la muerte inspira a su raza. Pero la vieja, de pronto se llevó las crispadas manos al rostro, arañándolo, hundiendo los dedos en su pelo aceitoso, de una negrura que desafiaba a los años. Volaron en torno de su cara los flácidos rabos de la cabellera y un aullido estridente hizo temblar a todos. ...

En la línea 184
del libro El cuervo
del afamado autor Leopoldo Alias Clarín
... El secreto está en moverlos como si fueran cuerpo muerto, en cuanto a lo de no contar con su ayuda, y en cuanto a lo de moverlos con cierto respetillo que inspira la muerte. ...

En la línea 2468
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... tas escenas me han llenado de admiración; pero no proviene tanto esta admiración de creerme vuelto a Inglaterra -y sin embargo al cerrar la noche los ruidos domésticos que hieren mis oídos, los campos de trigo que me rodean hacen la ilusión completa, y hubiera podido creerme de regreso en mi país- no proviene tanto del legítimo orgullo que me causa la vista de los progresos obtenidos por mis compatriotas, como de la esperanza que este espectáculo me inspira para el porvenir de esta hermosa isla. ...

En la línea 5894
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Lo pagaríamos en el Lábaro que él inspira y que ahora te trata bien. ...

En la línea 1157
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... «Su alma compleja—siguió censando—no la comprendemos los modernos; mas no por eso deja de haber existido. A mí me inspira admiración un Papa pecador y creyente. Cuando se duda de la existencia de otra vida, con sus premios y castigos, el pecado no representa ningún acto valeroso. Algunos pontífices sucesores de Alejando Sexto, uno de ellos León Décimo, fueron sospechosos de ateísmo. Rodrigo de Borja creía en Dios y en la Virgen; estaba seguro de su perdición eterna, y, sin embargo, se dejó llevar por sus pasiones ardientes. «Le vencía la carnalidad», como dijo uno de sus contemporáneos. Era de la misma patria de Don Juan, español libertino y católico. Un sincero arrepentimiento podía salvarlo a última hora.» ...

En la línea 608
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - Con usted, gentleman, me atrevo a hablar de lo que no hablaría con ninguno de mi especie. Este parecido inexplicable que nos une, a mi tan pequeño y a usted tan enorme y poderoso, me inspira confianza. Además, ¿qué interés puede tener usted en perderme? Los dos pertenecemos al mismo sexo; usted es hombre, y no creo que encuentre muy aceptable el gobierno de las mujeres. ...

En la línea 695
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... - Gentleman -dijo el traductor-: nuestro ilustre Padre de los Maestros se ha dignado venir a visitarle a causa del gran interés que siente por su persona. Si desea conocerle no es por la curiosidad que inspira al vulgo la grandeza material, sino porque sabe que usted ha sido en su patria un hombre de Universidad, un poeta, y considera deber de compañerismo darle la bienvenida a su llegada a este gran país gobernado por el más inteligente de los sexos. ...

En la línea 927
del libro El paraíso de las mujeres
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Los universitarios hablaban de asuntos científicos; algunos doctores jóvenes discutían, con la tristeza rencorosa que inspira el bien ajeno, los méritos del camarada que en aquel momento estaba leyendo sus versos a una muchedumbre inmensa sobre la escalinata del templo de los rayos negros. Varios oficiales de la Guardia gubernamental y del ejército ordinario se paseaban con una mano en la empuñadura de la espada y la otra sosteniendo sobre el redondo muslo su casco deslumbrante. ...

En la línea 1993
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Así como a otras el amor propio les inspira la presunción, a la viuda de Jáuregui le infundía convicciones de superioridad intelectual y el deseo de dirigir la conducta ajena, resplandeciendo en el consejo y en todo lo que es práctico y gubernativo. Era una de esas personas que, no habiendo recibido educación, parece que la han tenido cumplidísima, por lo bien que se expresan, por la firmeza con que se imponen un carácter y lo sostienen, y por lo bien que disfrazan con las retóricas sociales las brutalidades del egoísmo humano. ...

En la línea 2173
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «¿Quién hace caso de la imaginación?—prosiguió él, oyéndose, y muy satisfecho del efecto que creía causar—. Cuando la loca le alborote a usted, no se dé por entendida, hija. ¿Haría usted caso de una persona que pasara ahora por la calle diciendo disparates? Pues lo mismo es, exactamente lo mismo. A la imaginación se la mira con desprecio, y se hace lo contrario de lo que ella inspira. Comprendo que usted, por la vida mala que ha llevado y por no haber tenido a su lado buenos ejemplos, no podrá durante algún tiempo meter en cintura a la loca de la casa; pero aquí estamos para enseñarla. Aquí me tiene a mí, y me parece que sé lo que traigo entre manos… Empecemos. Para que usted sea digna de casarse con un hombre honrado, lo primerito es que me vuelva los ojos a la religión, empezando por edificarse interiormente. ...

En la línea 3153
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Rubín se encontraba bien en aquel círculo, pero una noche acertó a ver en las mesas de enfrente a un hombre que le desconcertó por completo. Era un amigo suyo que le había prestado dinero. La secreta antipatía que inspira el acreedor manifestábase en el alma de Rubín en forma de un odio recóndito, nacido quizás del sentimiento de humillación que producen las deudas a toda persona de amor propio muy susceptible. El tal era Cándido Samaniego, hombre medio curial y medio negociante, en su trato afable, en sus negocios duro. Muchas veces renovó a Juan Pablo sus pagarés, y últimamente le había apremiado con cierta acritud. Rubín condensaba sus sentimientos respecto al prestamista en esta frase: «Pagarle y después romperle la cabeza». Desde que le veía en las mesas de enfrente, sentía una desazón profundísima, mal de estómago y como ganas de enfadarse. Poníase tan nervioso, que le habría tirado un botellazo al primer espiritista que hablase de llamar a Epaminondas para consultarle sobre la marcha de los carlistas por el Baztán. ...

En la línea 3277
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... «Es verdad—le dijo—, y esto aumentaba mis remordimientos. No tenía más remedio que hacer en obsequio suyo lo que no habría hecho por otra. Ponte tú en mi caso, figúrate que eres yo, y que te ha pasado todo lo que me ha pasado a mí. Puedes hacerte cargo de mi tormento, y de lo que yo sufriría teniendo que considerar y proteger, por escrúpulo de conciencia, a una mujer que no me inspira ningún afecto, ninguno, y que últimamente me inspiraba antipatía, porque Fortunata, créelo como el Evangelio, es de tal condición, que el hombre más enamorado no la resiste un mes. Al mes, todos se rinden, es decir, echan a correr… ». ...

En la línea 2641
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¿Conque ya le han hablado de eso? En verdad, es muy comprensible. Pues bien, en cuanto a lo que acaba usted de decir, sólo puedo responderle que tengo la conciencia completamente tranquila sobre ese particular. Es un asunto que no me inspira ningún temor. Todas las formalidades en uso se han cumplido del modo más correcto y minucioso. Según la investigación médica, la muerte obedeció a un ataque de apoplejía producido por un baño tomado después de una copiosa comida en la que la difunta se había bebido una botella de vino casi entera. No se descubrió nada más… No, no es esto lo que me inquieta. Lo que yo me preguntaba mientras el tren me traía hacia aquí era si habría contribuido indirectamente a esta desgracia… con algún arranque de indignación, o algo parecido. Pero he llegado a la conclusión de que no puede haber ocurrido tal cosa. ...

En la línea 4275
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Ya que usted lo quiere, seguiremos hablando ‑dijo Raskolnikof, entrando en liza repentinamente y con impaciencia febril‑. Por peligroso que sea usted y por poco que desee perjudicarme, no quiero andarme con rodeos ni con astucias. Le voy a demostrar ahora mismo que mi suerte me inspira menos temor del que cree usted. He venido a advertirle francamente que si usted abriga todavía contra mi hermana las intenciones que abrigó, y piensa utilizar para sus fines lo que ha sabido últimamente, le mataré sin darle tiempo a denunciarme para que me detengan. Puede usted creerme: mantendré mi palabra. Y ahora, si tiene algo que decirme (pues en estos últimos días me ha parecido que deseaba hablarme), dígalo pronto, pues no puedo perder más tiempo. ...

En la línea 4413
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑Aunque sé que es usted un hombre sin honor ‑dijo, afectando una calma que desmentía el vivo color de su rostro‑, no me inspira usted temor alguno. Indíqueme el camino. ...

En la línea 727
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... Las noticias dadas por su hermano acerca de Lucía y Miranda lograron aguzar singularmente la hambrienta curiosidad de la anémica, y su olfato fino percibía no sé qué emanaciones novelescas en los sucesos acaecidos al matrimonio. El hermano y la hermana habían conferenciado largamente acerca del asunto, a medias palabras, atreviéndose a veces a lanzar una expresión más viva y cruda, riéndose entrambos. Era uno de los goces mayores de Lucía las conversaciones que a veces pasaba con Perico cuando él se dignaba tratarla, no como a una chiquilla, sino como a mujer hecha, y le comunicaba detalles, anécdotas y sucesos de lo que por lo regular no llegan a oídos de las doncellitas educadas con cierta severidad y recato. Perico y su hermana, no muy tiernos y afectuosos entre sí, se entendían a maravilla en el terreno de las picardigüelas, y a veces la hermana completaba la frase picante, detenida en labios del hermano por unas miajas de la reserva que inspira la mujer aún al hombre menos capaz de tenerla. Experimentaba Pilar malsana fruición en recorrer aspectos del cosmorama de la vida, donde nunca fijaban sus ojos las hijas de los grandes de España por ella tan envidiadas, y que, por entonces, viviendo en la claustral atmósfera de sus palacios, vigiladas siempre por la institutriz rígida, llevan en la frente, a los veinticinco años, el sello de su altiva inocencia. ...

Errores Ortográficos típicos con la palabra Inspira

Cómo se escribe inspira o hinspira?
Cómo se escribe inspira o inspirra?
Cómo se escribe inspira o inzpira?

Más información sobre la palabra Inspira en internet

Inspira en la RAE.
Inspira en Word Reference.
Inspira en la wikipedia.
Sinonimos de Inspira.

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