Cual es errónea Estima o Eztima?
La palabra correcta es Estima. Sin Embargo Eztima se trata de un error ortográfico.
El Error ortográfico detectado en el termino eztima es que hay un Intercambio de las letras s;z con respecto la palabra correcta la palabra estima
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Estima en la wikipedia.
Sinonimos de Estima.

la Ortografía es divertida
Algunas Frases de libros en las que aparece estima
La palabra estima puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 998
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Los dos señores se saludaron cortésmente, ya que, si no había amis tad entre ellos, había al menos estima. ...
En la línea 4816
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... El aire noble y distinguido de Athos, aquellos destellos de grande za que brotaban de vez en cuando de la sómbra en que se encerraba voluntariamente, aquella inalterable igualdad de humor que le hacía el compañero más fácil de la tierra, aquella alegría forzada y mordaz, aquel valor que se hubiera llamado ciego si no fuera resultado de la más rara sangre fría, tantas cualidades cautivaban más que la estima, más que la amistad de D'Artagnan, cautivaban su admiración. ...
En la línea 6116
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Por otro lado D'Artagnan, por confesión propia, sabía a Milady culpable de traición a capítulos más importantes y no tenía por ella sino una estima muy endeble. ...
En la línea 6117
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Y sin em bargo, pese a esa poca estima, sentía que una pasión insensata por aquella mujer le quemaba. ...
En la línea 6255
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Los Testamentos gozaban, en comparación, de poca estima. ...
En la línea 6797
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... ¡Oh miserias de la naturaleza humana! ¿Cuándo aprenderá el hombre a ser verdaderamente cristiano? En general tengo en mucha estima a los genoveses; cierto que son groseros y viciosos; pero también caballerescos y valientes, y lo han sido siempre, y sólo he recibido de ellos pruebas de hospitalidad y de bondad. ...
En la línea 6872
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Llevaba túnica de algodón blanco acolchado, y _kandrisa_ blanca, y liado con gracia al cuerpo, envolviéndole la parte alta de la cabeza, el _haik_, o capa de flanela blanca, tenida siempre en mucha estima por los moros, desde las épocas más remotas de su historia. ...
En la línea 7002
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Insensato, aprende esa lección del moro, que enseña a su hijo, apenas empieza a hablar, los pasajes más importantes del libro de su ley, y se tiene por sabio o necio según está o no versado en tal libro; mientras que tú, esclavo ciego, no sabes lo que el libro de tu ley contiene, ni deseas saberlo; pero ¿acaso no te han de juzgar por tu ley propia? Traficante en ídolos, aprende del moro a ser consecuente: dice que será juzgado según su ley, y, por tanto, estima y sabe de memoria todo el libro de su ley. ...
En la línea 1667
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y fue rara providencia del sabio que es de mi parte hacer que parezca bacía a todos lo que real y verdaderamente es yelmo de Mambrino, a causa que, siendo él de tanta estima, todo el mundo me perseguirá por quitármele; pero, como ven que no es más de un bacín de barbero, no se curan de procuralle, como se mostró bien en el que quiso rompelle y le dejó en el suelo sin llevarle; que a fe que si le conociera, que nunca él le dejara. ...
En la línea 2375
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Porque, ¿qué hay que agradecer -decía él- que una mujer sea buena, si nadie le dice que sea mala? ¿Qué mucho que esté recogida y temerosa la que no le dan ocasión para que se suelte, y la que sabe que tiene marido que, en cogiéndola en la primera desenvoltura, la ha de quitar la vida? Ansí que, la que es buena por temor, o por falta de lugar, yo no la quiero tener en aquella estima en que tendré a la solicitada y perseguida que salió con la corona del vencimiento. ...
En la línea 2403
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Cuentan los naturales que el arminio es un animalejo que tiene una piel blanquísima, y que cuando quieren cazarle, los cazadores usan deste artificio: que, sabiendo las partes por donde suele pasar y acudir, las atajan con lodo, y después, ojeándole, le encaminan hacia aquel lugar, y así como el arminio llega al lodo, se está quedo y se deja prender y cautivar, a trueco de no pasar por el cieno y perder y ensuciar su blancura, que la estima en más que la libertad y la vida. ...
En la línea 2407
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Hase de guardar y estimar la mujer buena como se guarda y estima un hermoso jardín que está lleno de flores y rosas, cuyo dueño no consiente que nadie le pasee ni manosee; basta que desde lejos, y por entre las verjas de hierro, gocen de su fragrancia y hermosura. ...
En la línea 1092
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... s habitantes se quejan aquí mucho de la falta de tierras; lo que en parte se debe a su propia negligencia, porque no quieren tomarse el trabajo de desmontar, y en parte también a las restricciones impuestas por el gobierno. necesita, en efecto, antes de comprar un pedazo de tierra, por pequeño que sea, pagar al agrimensor dos y medio francos (150 metros cuadrados) que mide y además el precio que estima conveniente fijar para valor de la tierra ...
En la línea 1183
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... ... mos también tú, par de cisnes de cuello negro y varias de esas nutrias Pequeñas cuya piel se estima tanto. regreso nos divertimos mucho viendo cientos de focas jóvenes y viejas precipitandose impetuosamente en el mar a medida que pasa cerca de ellas nuestra canoa. están mucho tiempo bajo el agua; casi al instante vuelven a la superficie y nos siguen con el cuello estirado, y con todos los signos de la más profunda sorpresa. ...
En la línea 2452
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Todos estos caballeros respetables y dignos de estima viven esclavos de tamaña servidumbre, la servidumbre del noticierismo cortesano. ...
En la línea 10600
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Una luz de parecerle de poca estima todo lo que se acaba', y como don Fermín había de acabarse, le espantaba la idea de que por eso Ana llegase a tenerle en poco. ...
En la línea 4683
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... No se dio por vencida la orgullosa viuda del alabardero, y volvió a la carga dos o tres veces en esta forma: «Si el pobre Maxi estuviera bueno, él te arreglara como cumple a todo hombre que se estima; pero no lo está, y tengo que tomar yo a mi cargo el decoro de la familia. Me he dicho mil veces: '¿daré el estallido o no daré el estallido?'. En la situación de ese pobrecito, mi estallido sería su muerte. Por eso me contengo y me trago todo el veneno. ¿Ves?, mi cabeza se está llenando de canas desde que veo estas ignominias sin poderlas remediar… ». ...
En la línea 4988
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Volvió a echarse, y se entretuvo contemplando con errante mirada las paredes de la habitación. Había allí un San José, cuadro grande, de familia, que como pintura valía poco, pero Moreno lo tenía en gran estima, porque estuvo muchos años en la alcoba donde él nació. Se asociaba a las impresiones de su niñez aquel santo tan guapote, reclinado sobre nubes, con su vara, su niño, y aquella capa amarilla cuyos pliegues hacían competencia al celaje. Se le refrescó de tal modo al buen caballero en aquel momento la memoria de su padre, que parecía que le estaba viendo, y oyéndole el metal de voz. A su madre no la había conocido, porque murió siendo él muy niño. También se acordó de cuando su hermana y él (aquella misma hermana viuda que allí vivía), iban a la casa del abuelito, en la Concepción Jerónima, cogidos de la mano. Y una tarde, al revolver la calle Imperial, se perdieron, es decir, se perdió ella, y él por poco se muere del susto. Pues un día que iba por la Plaza de Provincia, vio el burro de un aguador, suelto: el dueño estaba en la taberna próxima. Entráronle ganas a Manolito de montarse en el pollino, y como lo pensó lo hizo. Pero el condenado animal, en cuanto sintió el jinete salió escapado, y aunque el chico hacía esfuerzos por detenerlo, no podía… Total, que llegó hasta la calle de Segovia, muy cerca del puente. Y no fue que el burro se parara, sino que el jinete se cayó, abriéndose la cabeza. Todavía tenía la señal. Por suerte, los hermanos García, boteros, que tenían su taller de corambres debajo del Sacramento, y le vieron caer, le conocían, y recogiéndole, le llevaron a casa de su abuelito. ¡La que se armó allí! Acordábase D. Manuel de aquel lance como si hubiera ocurrido el día anterior; veía a su abuelito, D. Antonio Moreno, que todavía usaba chorreras, corbatín de suela y casaca a todas las horas del día. Hasta en el almacén (droguería al por mayor), estaba de frac. Pues luego vino el papá y estuvo dudando si pegarle o no… Lo peor de todo, fue que al asno no se le vio más el pelo, y la familia tuvo que pagar por él una fuerte indemnización. «Si parece que fue ayer» decía Moreno, tocándose la frente, en el sitio donde estaba la cicatriz. ...
En la línea 1937
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Sí y no, señor Aronnax -me respondió el capitán Nemo, que parecía conocer a fondo «su mar Rojo»-. Lo que ya no es peligroso para un navío moderno, bien aparejado y sólidamente construido, dueño de su dirección gracias al dócil vapor, se presentaba lleno de riesgos para los barcos de los antiguos. Hay que imaginarse lo que era para aquellos navegantes aventurarse en el mar con barcas hechas de planchas unidas con cuerdas de palmeras, calafateadas con resina y con grasa de perro marino. No tenían ni siquiera instrumentos Para orientarse y navegaban a la estima, en medio de corrientes que apenas conocían. En tales condiciones, los naufragios eran y debían ser numerosos. Pero en nuestra época, los vapores que hacen servicio entre Suez y los mares del Sur no tienen ya nada que temer de la violencia de este golfo, pese a los monzones contrarios. Sus capitanes y sus pasajeros no tienen que hacer ya sacrificios propiciatorios al partir, ni ir al templo más próximo, al regreso, a dar las gracias a los dioses. ...
En la línea 2654
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... En tales condiciones, el barómetro se mantuvo generalmente muy bajo y llegó a caer incluso hasta 73 cms. Ninguna garantía ofrecían ya las indicaciones de la brújula. Enloquecidas, sus agujas marcaban direcciones contradictorias al acercarse al Polo Sur magnético, que no se confunde con el geográfico. En efecto, según Hansten, el polo magnético está situado a unos 70º de latitud y 130º de longitud, en tanto que para Duperrey se halla, según sus observaciones, a 135º de longitud y 70º 30'de latitud. Había que proceder a numerosas observaciones en los compases instalados en diferentes puntos del navío y sacar la media. Pero a menudo había que confiarse a la estima para calcular el rumbo seguido, método poco satisfactorio en medio de aquellos pasos sinuosos cuyos puntos de referencia cambiaban a cada momento. ...
En la línea 3201
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... Entre los peces óseos, anoté unos labros grises propios de esos mares; esparos sinágridos cuyo iris resplandecía como el fuego; escienas de un metro de largo, con una ancha boca erizada de pequeños dientes, que emitían un ligero grito; centronotos negros, de los que ya he hablado; corífenas azules con destellos de oro y plata; escaros, verdaderos arco iris del océano que rivalizan en colores con los más bellos pájaros de los trópicos; rombos azulados desprovistos de escarnas; bátracos recubiertos de una faja amarilla y transversal semejante a una t griega; enjambres de pequeños gobios moteados de manchitas pardas; dipterodones de cabeza plateada y de cola amarilla; diversos ejemplares de salmones; mugilómoros de cuerpo esbelto y de un brillo suave, como los que Lacepéde ha consagrado a la amable compañera de su vida, y, por último, un hermoso pez, el «caballero americano», que, condecorado con todas las órdenes y recamado de todos los galones, frecuenta las orillas de esa gran nación que en tan poca estima tiene a los galones y a las condecoraciones. Por la noche, las aguas fosforescentes del Gulf Stream rivalizaban con el resplandor eléctrico de nuestro fanal, sobre todo cuando amenazaba tormenta como ocurría frecuentemente en aquellos días. El 8 de mayo nos hallábamos aún frente al cabo Hatteras, a la altura de la Carolina del Norte. La anchura allí del Gulf Stream es de setenta y cinco millas y su profundidad es de doscientos diez metros. El Nautilus continuaba errando a la aventura. Toda vigilancia parecía haber cesado a bordo. En tales condiciones, debo convenir que podía intentarse la evasión, con posibilidades de éxito. En efecto, las costas habitadas ofrecían en todas partes fáciles accesos. Además podíamos esperar ser recogidos por algunos de los numerosos vapores que surcaban incesantemente aquellos parajes asegurando el servicio entre Nueva York o Boston y el golfo de México, o por cualquiera de las pequeñas goletas que realizaban el transporte de cabotaje por los diversos puntos de la costa norteamericana. Era, pues, una ocasión favorable, a pesar de las treinta millas que separaban al Nautilus de las costas de la Unión. ...
Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras s;z
Reglas relacionadas con los errores de s;z
Las Reglas Ortográficas de la S
Se escribe s al final de las palabras llanas.
Ejemplos: telas, andamos, penas
Excepciones: alférez, cáliz, lápiz
Se escriben con s los vocablos compuestos y derivados de otros que también se escriben con esta letra.
Ejemplos: pesar / pesado, sensible / insensibilidad
Se escribe con s las terminaciones -esa, -isa que signifiquen dignidades u oficios de mujeres.
Ejemplos: princesa, poetisa
Se escriben con s los adjetivos que terminan en -aso, -eso, -oso, -uso.
Ejemplos: escaso, travieso, perezoso, difuso
Se escribe con s las terminaciones -ísimo, -ísima.
Ejemplos: altísimo, grandísima
Se escribe con s la terminación -sión cuando corresponde a una palabra que lleva esa letra, o cuando otra palabra derivada lleva -sor, -sivo, -sible,-eso.
Ejemplos: compresor, compresión, expreso, expresivo, expresión.
Se escribe s en la terminación de algunos adjetivos gentilicios singulares.
Ejemplos: inglés, portugués, francés, danés, irlandés.
Se escriben s con las sílabas iniciales des-, dis-.
Ejemplos: desinterés, discriminación.
Se escribe s en las terminaciones -esto, -esta.
Ejemplos: detesto, orquesta.
Las Reglas Ortográficas de la Z
Se escribe z y no c delante de a, o y u.
Se escriben con z las terminaciones -azo, -aza.
Ejemplos: pedazo, terraza
Se escriben con z los sustantivos derivados que terminan en las voces: -anza, -eza, -ez.
Ejemplos: esperanza, grandeza, honradez
La X y la S

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Errores Ortográficos típicos con la palabra Estima
Cómo se escribe estima o hestima?
Cómo se escribe estima o eztima?
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