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La palabra entrra
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Comó se escribe entrra o entra?

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Errores Ortográficos típicos con la palabra Entra

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Algunas Frases de libros en las que aparece entra

La palabra entra puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 4521
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... Todos los objetos munda nos que pueden sorprender a la vista cuando se entra en la habitació n de un joven, y sobre todo cuando ese joven es mosquetero, habían desaparecido como por encanto; y por miedo, sin duda, a que su vista no volviese a llevar a su amo a las ideas de este mundo, Bazin se había apoderado de la espada, las pistolas, el sombrero de pluma, los broca dos y las puntillas de todo género y toda especie. ...

En la línea 4682
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... «Señor, ¿os sigue desagradando que yo vuelva a cierta casa de la calle Payenne, y volveréis a darme una paliza si me entra el capricho de desobedece ros?» El oficial me miró con asombro, luego me dijo: «¿Qué queréis, señor? No os conozco. ...

En la línea 6315
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... ¿Por qué no entra? Conde, conde -añadió-, ¡sabéis de sobra que os espero! A esta llamada, D'Artagnan alejó suavemente a Ketty y se precipi tó en la habitación de Milady. ...

En la línea 7709
del libro Los tres mosqueteros
del afamado autor Alejandro Dumas
... -¿Sabéis lo que he hecho?-Puedo contar día por día vuestras acciones, desde vuestra entra da al servicio del cardenal hasta esta noche. ...

En la línea 471
del libro Memoria De Las Islas Filipinas.
del afamado autor Don Luis Prudencio Alvarez y Tejero
... Esto no es creible, y por eso nos aventuramos á decir, que solo la mas completa ignorancia de lo que son nuestras Islas Filipinas, pudo ser la única causa y móvil que impulsó á sentar aquella proposicion, nada reparable para emitida en una conversacion particular por quien no haya visitado aquellos paises; pero de mucho bulto y trascendencia en quien escribiendo para el público, entra en comparaciones siempre odiosas, y se atreve á indicar la desmembracion de la monarquía, proponiendo se enajene una tan preciosa parte de ella como son las Islas Filipinas, que sin aventurar nada, se las puede hoy llamar la joya mas preciosa que adorna la corona de España. ...

En la línea 2420
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... —Siempre he dividido el judaísmo en dos clases: negro y blanco; por judaísmo negro entiendo la observancia de la ley de Moisés con preferencia a los preceptos de la Iglesia; en el judaísmo blanco entra todo género de herejía, como luteranismo, francmasonería y otros por el estilo. ...

En la línea 4508
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... En el extremo Norte de la hondonada hay una pequeña bahía, en la que entra el mar por un boquete angosto. ...

En la línea 5632
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... La comitiva entra en la iglesia, la cruza con paso solemne, y llega a una galería abovedada. ...

En la línea 6949
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Si esa bestia tiene frío, que duerma en el sollado, como yo y los demás; pero en la cámara no entra. ...

En la línea 1025
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y has de saber, Sancho, que este que viene por nuestra frente le conduce y guía el grande emperador Alifanfarón, señor de la grande isla Trapobana; este otro que a mis espaldas marcha es el de su enemigo, el rey de los garamantas, Pentapolén del Arremangado Brazo, porque siempre entra en las batallas con el brazo derecho desnudo. ...

En la línea 1321
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Aquí entra luego el hacer mercedes a su escudero y a todos aquellos que le ayudaron a subir a tan alto estado: casa a su escudero con una doncella de la infanta, que será, sin duda, la que fue tercera en sus amores, que es hija de un duque muy principal. ...

En la línea 1330
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... Y cuando no, la infanta me ha de querer de manera que, a pesar de su padre, aunque claramente sepa que soy hijo de un azacán, me ha de admitir por señor y por esposo; y si no, aquí entra el roballa y llevalla donde más gusto me diere; que el tiempo o la muerte ha de acabar el enojo de sus padres. ...

En la línea 1331
del libro El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha
del afamado autor Miguel de Cervantes Saavedra
... -Ahí entra bien también -dijo Sancho- lo que algunos desalmados dicen: 'No pidas de grado lo que puedes tomar por fuerza'; aunque mejor cuadra decir: 'Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos'. ...

En la línea 44
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Cuando recordamos que la cal, en forma de fosfato o de carbonato, entra en la composición de las partes duras, como los huesos y las conchas de todos los animales vivientes, es de sumo interés, desde el punto de vista fisiológico, hallar sustancias más duras que el esmalte dentario y superficies coloreadas tan lisas como las de una concha, con la misma forma que algunas de las producciones vegetales más ínfimas, reconstituidas con materias orgánicas muertas por medios inorgánicos3. ...

En la línea 56
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... branquias quedan fuera del agua; pero la corriente de este líquido que entra por la boca fluye de continuo por esas aberturas. ...

En la línea 114
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Los ortópteros y los hemípteros son muy numerosos, así como los himenópteros de aguijón, exceptuando quizá a las abejas. Quien entra por vez primera en un bosque tropical, se queda estupefacto al contemplar los trabajos ejecutados por las hormigas; vense por todas partes caminos bien llanos que van en todas direcciones, y por los cuales pasa constantemente un ejército de forrajeadoras, que unas van y otras vuelven cargadas con trozos de hojas verdes a menudo más grandes que su cuerpo. ...

En la línea 143
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Llegamos por la tarde a casa de don Juan Fuentes, rico propietario territorial, pero que no conoce personalmente a ninguno de mis acompañantes. Cuando un forastero se acerca a una casa, hay que guardar algunas ceremonias de etiqueta. Se pone al paso el caballo, se recita un Ave María, y no es cortés echar pie a tierra antes de que alguien salga de la casa y os diga que os apeéis; la respuesta estereotipada del propietario es: Sin pecado concebida. Se entra en la casa entonces, y se habla de generalidades durante algunos minutos; luego se pide hospitalidad para aquella noche, lo cual se concede siempre, por supuesto. El forastero come con la familia y le dan un aposento, donde hace la cama con las mantas de su recado (o silla de las Pampas). ...

En la línea 4074
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... ¡En una casa hacen falta tantas cosas! Se entra en las tiendas, pero se compra poco. ...

En la línea 4582
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... Cuando lloras sin saber por qué, hija mía, me entra una comezón, un miedo supersticioso. ...

En la línea 5343
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... El que entra aquí piensa que es calumnia lo que se cuenta de la rigidez monástica de este hogar honrado, pero aburrido. ...

En la línea 8490
del libro La Regenta
del afamado autor Leopoldo Alas «Clarín»
... —Además —prosiguió don Fermín —hay señoras que se tienen por muy devotas, y caballeros, que se estiman muy religiosos, que se divierten en observar quién entra y quién sale en las capillas de la catedral; quién confiesa a menudo, quién se descuida, cuánto duran las confesiones. ...

En la línea 150
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... No la conozco; se ha puesto hace poco; pero yo me enteraré. Aspecto de pobreza. Se entra por una puerta vidriera que también es entrada del portal, y en el vidrio han puesto un letrero que dice: Especialidad en regalos para amas… Antes estaba allí un relojero llamado Bravo, que murió de miserere. ...

En la línea 488
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Barbarita, que conocía bien a su amiga, no machacaba como D. Baldomero, dejándola comer lo que quisiese o no comer nada. Si por acaso estaba en la mesa el gordo Arnaiz, se permitía algunas cuchufletas de buen género sobre aquellos antiquísimos estilos de santidad, consistentes en no comer. «Lo que entra por la boca no daña al alma. Lo ha dicho San Francisco de Sales nada menos». La de Pacheco, que tenía buenas despachaderas, no se quedaba callada, y respondía con donaire a todas las bromas sin enojarse nunca. Concluida la comida, se diseminaban los comensales, unos a tomar café al despacho y a jugar al tresillo, otros a formar grupos más o menos animados y chismosos, y Guillermina a su sillita baja y al teje maneje de las agujas. Jacinta se le ponía al lado y tomaba muy a menudo parte en aquellas tareas, tan simpáticas a su corazón. Guillermina hacía camisolas, calzones y chambritas para sus ciento y pico de hijos de ambos sexos. ...

En la línea 656
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Perdone usted, Sr. de Santa Cruz —replicó Ido avergonzado—. Yo no me embriago; no me he embriagado jamás. Algunas veces, sin saber cómo ni por qué, me entra cierta excitación, y me pongo así, nervioso y como echando chispas… me pongo eléctrico. ¿Ven ustedes?… ya lo estoy. Fíjese usted, Sr. D. Juan, y observe cómo se me mueve el párpado izquierdo y el músculo este de la quijada en el mismo lado. ¿Lo ve usted… ?, ya está la función armada. Francamente, así no se puede vivir. Los médicos me dicen que coma carne. Como carne y me pongo peor. Ea, ya estoy como un muelle de reloj… Si usted me da su permiso me retiro… ...

En la línea 771
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... —Tampoco la quiero ver. Me va a aburrir con su edificio. ¡Valiente chifladura! Esa mujer está loca. Anoche me dio la gran jaqueca, con que si sacó las maderas de seis a treinta y ocho reales, y las carreras de pie y cuarto a diez y seis reales pie. Me armó un triquitraque de pies que me dejó la cabeza pateada. No me la entren aquí. No me importa saber a cómo valen el ladrillo pintón y las alfargías… Mamá, ponte de centinela y aquí no me entra más que Estupiñá. Que venga Placidito, para que me cuente sus glorias, cuando iba al portillo de Gilimón a meter contrabando, y a la bóveda de San Ginés a abrirse las carnes con el zurriago… Que venga para decirle: «lorito, daca la pata». ...

En la línea 1366
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... A las siete sobreviene la primera interrupción de la amodorrada monotonía, porque, al dar la hora, la primera dama noble entra al crucero, vestida con tanto esplendor como Salomón, y es conducida a su lugar correspondiente por un oficial vestido de raso y terciopelo, en tanto que otro como él recoge la larga cola del vestido de la dama, la sigue y, cuando la dama se ha sentado, se la arregla sobre el regazo. Luego coloca el escabel conforme a los deseos de ella, después de lo cual pone su corona al alcance de su mano, para cuando llegue la ocasión de la coronación simultánea de los nobles. ...

En la línea 1368
del libro El príncipe y el mendigo
del afamado autor Mark Twain
... Hemos visto que este conjunto de damas está sembrado de diamantes, y vemos también que constituye un maravilloso espectáculo, pero… , ahora estamos a punto de asombrarnos de verdad. Cerca de las nueve, de pronto se rasgan las nubes y una saeta de luz de sol hiende la tibia atmósfera y recorre lentamente las filas de damas, y cada, fila que toca se enciende con un delumbrante esplendor de fuegos multicolores, y a nosotros nos hormiguean hasta las puntas de los dedos con el estremecimiento eléctrico que nos atraviesa por la sorpresa y la belleza del espectáculo. Ahora un enviado especial de algún lejano rincón del Oriente entra con el cuerpo de embajadores extranjeros; cruza aquella barra de luz de sol, y nosotros retenemos el aliento, tan subyugante es el fulgor que irradia y centellea a su alrededor, pues está cubierto de piedras preciosas de pies a cabeza, y al más ligero movimiento derrama en tomo suyo una radiante danza de luces. ...

En la línea 2129
del libro Niebla
del afamado autor Miguel De Unamuno
... «¡Es cosa —pensaba— de que nunca he podido darme cuenta… ! Aquello otro que nos cuenta Renán en su Abadesa de Jouarre se comprende… Se comprende que una pareja de condenados a muerte, antes de morir, sientan el instinto de sobrevivirse reproduciéndose, pero ¡comer… ! Aunque sí, sí, es el cuerpo que se defiende. El alma, al enterarse de que va a morir, se entristece o se exalta, pero el cuerpo, si es un cuerpo sano, entra en apetito furioso. Porque también el cuerpo se entera. Sí, es mi cuerpo, mi cuerpo el que se defiende. ...

En la línea 1476
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Señor Aronnax, no se entra así como así por las escotillas del Nautilus, incluso cuando están abiertas. ...

En la línea 3235
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... -Señor Aronnax, le respondo hoy lo que le respondí hace siete meses. Quien entra en el Nautilus es para no abandonarlo nunca. ...

En la línea 1413
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¿No entra usted, caballero? ‑le preguntó una de las mujeres. ...

En la línea 1421
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑En vez de hablar tanto, entra. ...

En la línea 1870
del libro Crimen y castigo
del afamado autor Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky
... ‑¡Ah! Usted me comprende porque es un ángel ‑exclamó Rasumikhine en una explosión de entusiasmo‑. Vámonos. Nastasia, entra en la habitación con la luz y no te muevas de su lado. Dentro de un cuarto de hora estoy de vuelta. ...

En la línea 359
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Cuanto más, que… ¡Bobo de mi!; pues claro que va a sanar la señora doña Armanda, cuando vea la alegría que se le entra por las puertas. ¡Ay qué gusto verle a usted casado, señorito! ¡Y con tan linda muchacha! ¡Para bien sea! ...

En la línea 1053
del libro Un viaje de novios
del afamado autor Emilia Pardo Bazán
... -Tan cerca -contestó él complaciente-, tan cerquita, que, ¡si es un regalo! que atravesando ese jardín, se entra en su casa… ...


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Reglas relacionadas con los errores de r

Las Reglas Ortográficas de la R y la RR

Entre vocales, se escribe r cuando su sonido es suave, y rr, cuando es fuerte aunque sea una palabra derivada o compuesta que en su forma simple lleve r inicial. Por ejemplo: ligeras, horrores, antirreglamentario.

En castellano no es posible usar más de dos r


Mira que burrada ortográfica hemos encontrado con la letra r

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