Cómo se escribe.org.es

La palabra conserbaban
Cómo se escribe

Comó se escribe conserbaban o conservaban?

Cual es errónea Conservaban o Conserbaban?

La palabra correcta es Conservaban. Sin Embargo Conserbaban se trata de un error ortográfico.

El Error ortográfico detectado en el termino conserbaban es que hay un Intercambio de las letras v;b con respecto la palabra correcta la palabra conservaban

Más información sobre la palabra Conservaban en internet

Conservaban en la RAE.
Conservaban en Word Reference.
Conservaban en la wikipedia.
Sinonimos de Conservaban.

Algunas Frases de libros en las que aparece conservaban

La palabra conservaban puede ser considerada correcta por su aparición en estas obras maestras de la literatura.
En la línea 7138
del libro La Biblia en España
del afamado autor Tomás Borrow y Manuel Azaña
... Habíamos salido del _Dar-sinah_ y teníamos delante la costa; en un instante nos hallamos en medio de una multitud de huesos de toda clase de animales, y aparentemente de todas fechas; algunos blanqueados por el tiempo y la exposición al sol y al aire, mientras otros conservaban aún carne fresca adherida; había allí esqueletos enteros, caballos, asnos, y hasta los restos, menos conocidos, de un camello. ...

En la línea 557
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... Es fácil domesticar estos animales, y yo los he visto en la Patagonia septentrional que se conservaban en gran número como animales domésticos y no huían, aun cuando no se les encerrase. En ocasiones se vuelven muy fieros y atacan al hombre a coces. Se asegura que el motivo de estos ataques es un vivo sentimiento de celos que experimentan por sus hembras. Por el contrario, los guanacos salvajes no parecen tener la misma idea de defensa, y basta un perro para detener al más corpulento de estos animales hasta que el cazador tiene tiempo de llegar. Bajo muchos aspectos se asemejan sus costumbres a las de los carneros; así, cuando ven aproximarse en diferentes direcciones varios hombres a caballo se aturden y no saben ya por qué lado escapar. ...

En la línea 1797
del libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo
del afamado autor Charles Darwin
... No lo parecía, sin embargo, y todavía conservaban los pobres animales su vigor en tales términos, que nadie, al verlos, hubiese dicho que llevaban sin comer nada cincuenta y cinco horas. ...

En la línea 334
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Desde su juventud había sido mirado Alfonso de Borja por su numerosa parentela como el individuo más notable de la familia, confiando todos en sus futuros triunfos. No tenía hermanos varones, y sus hermanas eran cuatro: Juana, Francisca, Isabel y Catalina. Los Borjas ricos, que conservaban en Játiva su rango social, al verlo amigo y consejero del rey Alfonso, empezaron a tratar con más atención a estos parientes pobres, de entre los cuales había surgido tan importante personaje. Isabel de Borja, la tercera hermana, casábase en Játiva con su pariente Jofre de Borja, hijo de uno de los adinerados de la familia, ...

En la línea 607
del libro A los pies de Vénus
del afamado autor Vicente Blasco Ibáñez
... Si cuatro papas conservaban a Rodrigo de Borja en su alto cargo de Vicecanciller, era porque le creían insustituible. El llevaba adelante los negocios más difíciles de la Iglesia, y bajo su dirección se iba ensanchando el poder político de la Santa Sede. ...

En la línea 1751
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... No había tiempo que perder. Sentía pasos. ¿Subiría ya doña Lupe? No, no era ella; pero pronto vendría y era forzoso despachar. Aquellos cascos, ¿dónde los echaría? He aquí un problema que le puso los pelos de punta al asesino. Lo mejor era envolver aquellos despojos sangrientos en un pañuelo y tirarlos en medio de la calle cuando saliera. ¿Y la sangre? Limpió la colcha como pudo, soplando el polvo. Después advirtió que su mano derecha y el puño de la camisa conservaban algunas señales, y se ocupó en borrarlas cuidadosamente. También la mano del almirez necesitó de un buen limpión. ¿Tendría algo en la ropa? Se miró bien de pies a cabeza. No había nada, absolutamente nada. Como todos los matadores en igual caso, fue escrupuloso en el examen; pero a estos desgraciados se les olvida siempre algo, y donde menos lo piensan se conserva el dato acusador que ilumina a la justicia. ...

En la línea 1991
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Don Pedro Manuel de Jáuregui había servido en el Real Cuerpo de Alabarderos. Después se dedicó a negocios, y era tan honrado, pero tan sosamente honrado, que no dejó al morir más que cinco mil reales. Oriundo de la provincia de León, recibía partidas de huevos y otros artículos de recoba. Todos los paveros leoneses, zamoranos y segovianos depositaban en sus manos el dinero que ganaban, para que lo girase a los pueblos productores del artículo, y de aquí vino el apodo que le dieron en Puerta Cerrada y que heredó doña Lupe. También recibía Jáuregui, por Navidad, remesas de mantecadas de Astorga, y a su casa iban a cobrar y a dejar fondos todos los ordinarios de la maragatería. En política hizo gran papel D. Pedro por ser uno de los corifeos de la Milicia Nacional, y era tan sensato, que la única vez que se sublevó lo hizo al grito mágico de ¡Viva Isabel II! Falleció aquel bendito, y doña Lupe se hubiera muerto también si el dolor matara. Y no se vaya a creer que le faltaron pretendientes a la viudita, pues había, entre otros, un D. Evaristo Feijoo, coronel de ejército, que le rondaba la calle y no la dejaba vivir. Pero la fidelidad a la memoria de su feo y honrado Jáuregui se sobreponía en doña Lupe a todos los intereses de la tierra. Después vino la crianza y cuidado de su sobrinito, que le dieron esa distracción tan saludable para las desazones del alma. Torquemada y los negocios ayudáronla también a entretener su existencia y a conllevar su dolor… Pasó tiempo, ganó dinero, y lentamente vino la situación en que la he descrito. Frisaba ya doña Lupe en los cincuenta años, mas estaba tan bien conservada, que no parecía tener más de cuarenta. Había sido en su mocedad frescachona de cuerpo y enjuta de rostro, y tenía cierto parecido remoto con Juan Pablo. Sus ojos pardos conservaban la viveza de la juventud; pero tenía cierta adustez jurídica en la cara, acentuada de líneas y seca de color. Sobre el labio superior, fino y violado cual los bordes de una reciente herida, le corría un bozo tenue, muy tenue, como el de los chicos precoces, vello finísimo que no la afeaba ciertamente; por el contrario, era quizás la única pincelada feliz de aquel rostro semejante a las pinturas de la Edad Media, y hacía la gracia el tal bozo de ir a terminarse sobre el pico derecho de la boca con una verruguita muy mona, de la cual salían dos o tres pelos bermejos que a la luz brillaban retorcidos como hilillos de cobre. El busto era hermoso, aunque, como se verá más adelante, había en él algo y aun algos de falseamiento de la verdad. ...

En la línea 2443
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Las Filomenas caían también rendidas de cansancio. Algunas se iban a sus dormitorios, y otras tendíanse en el suelo de la sala de labores o de la escuela. Las monjas que las vigilaban permitían aquella infracción a la regla, porque ellas tampoco podían resistir, y cerrando dulcemente sus ojos y arrullándose en un plácido arrobo, conservaban en las facciones, como una careta, el mohín de la maestra, cuya obligación es mantener la disciplina. ...

En la línea 3130
del libro Fortunata y Jacinta
del afamado autor Benito Pérez Galdós
... Poco a poco, a medida que iba acopiando argumentos, fue Rubín corriéndose a lo largo del diván, hasta que llegó a presidir la mesa de los capellanes. Eran estos tres, cuatro cuando iba Nicolás Rubín, todos de buena sombra y muy echados para adelante. Ninguno de ellos se mordía la lengua fuera cual fuese el tema de que se tratara. El más calificado era un viejo catarroso, andaluz, gran narrador de anécdotas, mal hablado, y en el fondo buena persona. Retirábase a las once y decía sus misitas por la mañana. El segundo era cura de tropa, echado del servicio por no sé qué desafueros, y el tercero ex-capellán de un vapor correo expulsado porque le cogieron contrabando de tabaco. Estos dos eran buenos peines; habían corrido mucho mundo, y estaban sin licencias, ladrando de hambre, echados de todas las iglesias y sin encontrar amparo en parte alguna. Tal situación les agriaba el carácter, haciéndoles parecer peores de lo que eran. Jamás se vestían de hábitos; pero conservaban la cara afeitada, como para estar disponibles en el caso de que los admitiesen otra vez en el oficio. ...

En la línea 2753
del libro Veinte mil leguas de viaje submarino
del afamado autor Julio Verne
... El suelo estaba cubierto por una alargada toba de color rojizo, como de ladrillo pulverizado. Las escorias, las coladas de lava y la piedra pómez denunciaban su origen volcánico. En algunos lugares ligeras fumarolas que emanaban un olor sulfuroso atestiguaban que los fuegos internos conservaban aún su poder expansivo. Sin embargo, y aunque subí a una alta peña, no vi ningún volcán en un radio de varias millas. Sabido es que en estas comarcas antárticas halló James Ross los cráteres del Erebus y del Terror en plena actividad, en el meridiano 167 y a 77º 32'de latitud. ...


El Español es una gran familia


Te vas a reir con las pifia que hemos hemos encontrado cambiando las letras v;b

Reglas relacionadas con los errores de v;b

Las Reglas Ortográficas de la V

Regla 1 de la V Se escriben con v el presente de indicativo, subjuntivo e imperativo del verbo ir, así como el pretérito perfecto simple y el pretérito imperfecto de subjuntivo de los verbos tener, estar, andar y sus derivados. Por ejemplo: estuviera o estuviese.

Regla 2 de la V Se escriben con v los adjetivos que terminan en -ava, -ave, -avo, -eva, -eve, -evo, -iva, -ivo.

Por ejemplo: octava, grave, bravo, nueva, leve, longevo, cautiva, primitivo.

Regla 3 de la V Detrás de d y de b también se escribe v. Por ejemplo: advertencia, subvención.

Regla 4 de la V Las palabras que empiezan por di- se escriben con v.

Por ejemplo: divertir, división.

Excepciones: dibujo y sus derivados.

Regla 5 de la V Detrás de n se escribe v. Por ejemplo: enviar, invento.

Las Reglas Ortográficas de la B

Regla 1 de la B

Detrás de m se escribe siempre b.

Por ejemplo:

sombrío
temblando
asombroso.

Regla 2 de la B

Se escriben con b las palabras que empiezan con las sílabas bu-, bur- y bus-.

Por ejemplo: bujía, burbuja, busqué.

Regla 3 de la B

Se escribe b a continuación de la sílaba al- de inicio de palabra.

Por ejemplo: albanés, albergar.

Excepciones: Álvaro, alvéolo.

Regla 4 de la B

Las palabras que terminan en -bundo o -bunda y -bilidad se escriben con b.

Por ejemplo: vagabundo, nauseabundo, amabilidad, sociabilidad.

Excepciones: movilidad y civilidad.

Regla 5 de la B

Se escriben con b las terminaciones del pretérito imperfecto de indicativo de los verbos de la primera conjugación y también el pretérito imperfecto de indicativo del verbo ir.

Ejemplos: desplazaban, iba, faltaba, estaba, llegaba, miraba, observaban, levantaba, etc.

Regla 6 de la B

Se escriben con b, en todos sus tiempos, los verbos deber, beber, caber, haber y saber.

Regla 7 de la B

Se escribe con b los verbos acabados en -buir y en -bir. Por ejemplo: contribuir, imbuir, subir, recibir, etc.

Excepciones: hervir, servir y vivir, y sus derivados.


la Ortografía es divertida

Errores Ortográficos típicos con la palabra Conservaban

Cómo se escribe conservaban o conserrvaban?
Cómo se escribe conservaban o conzervaban?
Cómo se escribe conservaban o sonservaban?
Cómo se escribe conservaban o conservavan?
Cómo se escribe conservaban o conserbaban?

Palabras parecidas a conservaban

La palabra aparentemente
La palabra entendidas
La palabra maduros
La palabra encargar
La palabra artesanos
La palabra plateros
La palabra sinah

Webs amigas:

Guia Amberes . VPO en San Sebastian . Ciclos formativos en Cáceres . - Hotel en Sierra nevada Citymar Santa Cruz